Creo que Mitsa [Mileva] sufre a veces por ser demasiado reservada. Sus padres y su hermana […] ni siquiera conocen su dirección. En este aspecto, querida Helene, podrías serle de gran ayuda, apoyándola para superar sus momentos de desánimo. Te estoy profundamente agradecido por todo lo que has hecho por Mitsa y en especial por los niños.