También se me ocurre que se podría plantear una situación difícil si el gobierno o el parlamento tomasen decisiones que entraran en conflicto con mi conciencia; el hecho de que uno no tenga influencia real en el curso de los acontecimientos no lo libera de la responsabilidad moral. También estoy convencido de que no haría un buen servicio a la causa si aceptara esta honorable y tentadora llamada al deber.