Para echar abajo a un león basta herirlo con una b — Ignacio Manuel Altamirano

Para echar abajo a un león basta herirlo con una bala o con un dardo. Pero, una vez que un reptil se ha enredado en la punta de una roca o al tronco de un árbol, hay que arrancarlo a pedazos. En la política es lo mismo: los ministros orgullosos caen al primer tiro. Los culebras se pegan mucho
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