El mar, por su naturaleza, estaría tranquilo y quieto si los vientos no lo revolvieran y turbaran. De la misma manera, el pueblo estaría quieto y sería dócil si oradores y sediciosos no lo removiesen y agitasen Política y Poder Viento y Aire Comentarios (0) ShareOn Compartir Facebook WhatsApp X Iniciar sesión para publicar un comentario.