POEMA DE LA SOLEÁ
SORPRESA

Soleá de Cádiz

Muerto se quedó en la calle

con un puñal en el pecho.

No lo conocía nadie.


¡Cómo temblaba el farol!

Madre.

¡Cómo temblaba el farolito

de la calle!


Era madrugada. Nadie

pudo asomarse a sus ojos

abiertos al duro aire.


Que muerto se quedó en la calle

que con un puñal en el pecho

y que no lo conocía nadie.

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