Mapas del vagabundo

Mapas del vagabundo

2022

GNOSEOLOGÍA (II)

Converso sobre temas
sin interés alguno con aquel
a quien aspiro a parecerme, y que fui yo:
conciencia abandonada de un modo sutil
y cuerpo que nace aún, generoso y puro.
Moral, deseo, poder, lenguaje, poema.
La escritura es la obstinada persecución
de un momento extraviado y pertinaz,
de su sentido en el presente que simula o huye.
Devolvedme la vida y quitadme la debilidad
de venerar palabras que se agotan
con la confianza que uno deja en ellas.

Sé que estoy solo, que estoy solo y en silencio,
nada, nadie, y ya muy lejos –esperas
ser pensada, recorres un jardín de cristal,
una calle en tiniebla que del dolor conoce
demasiadas cosas. Amanece–.
La escritura es buscar, avaramente,
sucias las manos, agua en el agua.


(De Mapas del vagabundo, 2022)

HIS LAST BOW

El placer melancólico de viejas escenas
que despertaron la pasión libresca
en los remansos de la adolescencia.
Algunas de ellas son inolvidables.
Un jovencísimo Joseph Rouletabille
que, nunca antes de las seis y media
de la tarde, frente a un atónito auditorio,
le da nombre al fantasma del castillo
de Corbeil en Le mystère de la Chambre Jaune.
Un apesadumbrado capitán
Arthur Hastings, que lee la carta póstuma
donde Hércules Poirot disculpa su suicidio
detallándole el modo en que acabó
con el malvado Stephen Norton.
Lo hizo con somníferos, un disfraz y una pistola.
Un disparo simétrico en mitad de la frente.
«Todos tenemos ansias de hacer daño,
incluso de matar, querido Hastings,
aunque jamás la voluntad de hacerlo», escribe.
Sherlock desentrañando con la misma
excitación de los poetas, que se parece a la muerte,
el acertijo de los bailarines.
Jane Marple, que recorre St. Mary Mead,
se ajusta el sombrero, saluda a un inspector
de Scotland Yard y se repite: «people are the same
everywhere». Tú, que llegas hasta aquí
con tus pies de paloma malherida,
dejando atrás los pasos
de la vida fronteriza, tal vez
arrepintiéndote, intentando no hacer ruido,
 buscando nadie sabe
qué cosas en el gran teatro vacío…
Mi último saludo en el escenario es este.
No será tu placer el de la melancolía.


(De Mapas del vagabundo, 2022)

OTOÑO

Si te pienso, otro tiempo
dormido se ilumina
en los rincones de noviembre.
«Mirad, pasan los días
igual que perros tristes»,
nos dijo aquella noche
de la que no regresaría
nunca más. Tantas veces
la vimos sonreír, vestirse
con la prisa de su deseo,
abrirnos el regalo de su inteligencia
o hablarle al mar, el disfrazado,
el siempre disfrazado.
Solía irse muy lejos
al despuntar el mes
en que la savia se envanece
pulsando las raíces,
delicado furor,
delgada voz del crecimiento.
Cerca, junto al camino,
por encima de un cúmulo
de ramas y hojas secas
han pasado unos niños
que persiguen a su madre
en un juego perenne.
Debajo está mi corazón.


(De Mapas del vagabundo)

Mapas del vagabundo · Miguel Floriano · 2022
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