Miguel Floriano

Miguel Floriano

Miguel Floriano (Oviedo, 1992). Poeta y profesor. 'Quizá el fervor' (Isla de Siltolá, 2015) ** 'Claudicaciones' (Renacimiento, 2016) ** 'La materia y la envidia' (Alhulia, 2019). XII Premio Antonio Gala. ** 'Mapas del vagabundo' (Siltolá, 2022) ** 'La ballena loca' (Isla Elefante, 2024) ** 'Descortesías' (Siltolá, 2025)

Perfil
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HIS LAST BOW

El placer melancólico de viejas escenas
que despertaron la pasión libresca
en los remansos de la adolescencia.
Algunas de ellas son inolvidables.
Un jovencísimo Joseph Rouletabille
que, nunca antes de las seis y media
de la tarde, frente a un atónito auditorio,
le da nombre al fantasma del castillo
de Corbeil en Le mystère de la Chambre Jaune.
Un apesadumbrado capitán
Arthur Hastings, que lee la carta póstuma
donde Hércules Poirot disculpa su suicidio
detallándole el modo en que acabó
con el malvado Stephen Norton.
Lo hizo con somníferos, un disfraz y una pistola.
Un disparo simétrico en mitad de la frente.
«Todos tenemos ansias de hacer daño,
incluso de matar, querido Hastings,
aunque jamás la voluntad de hacerlo», escribe.
Sherlock desentrañando con la misma
excitación de los poetas, que se parece a la muerte,
el acertijo de los bailarines.
Jane Marple, que recorre St. Mary Mead,
se ajusta el sombrero, saluda a un inspector
de Scotland Yard y se repite: «people are the same
everywhere». Tú, que llegas hasta aquí
con tus pies de paloma malherida,
dejando atrás los pasos
de la vida fronteriza, tal vez
arrepintiéndote, intentando no hacer ruido,
 buscando nadie sabe
qué cosas en el gran teatro vacío…
Mi último saludo en el escenario es este.
No será tu placer el de la melancolía.


(De Mapas del vagabundo, 2022)

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Biografia
Miguel Floriano (Oviedo, 1992) es poeta y profesor de Lengua y Literatura. Ha publicado los libros de poemas 'Quizá el fervor' (Isla de Siltolá, 2015), 'Claudicaciones' (Renacimiento, 2016), 'La materia y la envidia' (Alhulia, 2019), que fue reconocido con el XII Premio Antonio Gala de Poesía, 'Mapas del vagabundo' (Siltolá, 2022), 'La ballena loca' (Isla Elefante, 2024) y la colección de fragmentos 'Descortesías' (Siltolá, 2025). Sus versos se incluyen en las antologías 'Diversos' (Círculo de Valdediós, 2015), 'Re-generación' (Valparaíso, 2016) 'Mucho por venir' (Maremágnum, 2017), 'La luz a ti debida' (Maremágnum, 2017) y 'Los últimos del XX' (Luna de Abajo, 2020). Sus versos están recogidos en varias publicaciones y revistas de ámbito nacional: Estación Poesía, Zéjel, Anáfora...Ha preparado y coordinado, junto al poeta Antonio Rivero Machina, la antología 'Nacer en otro tiempo' (Renacimiento, 2016). Colabora y ejerce esporádicamente la crítica literaria en diversas plataformas y publicaciones. Vive en Oviedo.

Poemas

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HIS LAST BOW

El placer melancólico de viejas escenas
que despertaron la pasión libresca
en los remansos de la adolescencia.
Algunas de ellas son inolvidables.
Un jovencísimo Joseph Rouletabille
que, nunca antes de las seis y media
de la tarde, frente a un atónito auditorio,
le da nombre al fantasma del castillo
de Corbeil en Le mystère de la Chambre Jaune.
Un apesadumbrado capitán
Arthur Hastings, que lee la carta póstuma
donde Hércules Poirot disculpa su suicidio
detallándole el modo en que acabó
con el malvado Stephen Norton.
Lo hizo con somníferos, un disfraz y una pistola.
Un disparo simétrico en mitad de la frente.
«Todos tenemos ansias de hacer daño,
incluso de matar, querido Hastings,
aunque jamás la voluntad de hacerlo», escribe.
Sherlock desentrañando con la misma
excitación de los poetas, que se parece a la muerte,
el acertijo de los bailarines.
Jane Marple, que recorre St. Mary Mead,
se ajusta el sombrero, saluda a un inspector
de Scotland Yard y se repite: «people are the same
everywhere». Tú, que llegas hasta aquí
con tus pies de paloma malherida,
dejando atrás los pasos
de la vida fronteriza, tal vez
arrepintiéndote, intentando no hacer ruido,
 buscando nadie sabe
qué cosas en el gran teatro vacío…
Mi último saludo en el escenario es este.
No será tu placer el de la melancolía.


(De Mapas del vagabundo, 2022)

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XXII. (LA POESÍA ES UN ATENTADO CÓSMICO)

Para ir cayendo
                         despacio
con incuestionable voluntad
al estercolero del olvido, para bañarse en sus basuras
espectaculares,
mientras yo perduro en los ánimos y en las ánimas
fenómenos noúmenos y otras fantasmagorías filosóficas
en los árboles y en las piedras y en los acantilados húmedos
en las fotografías que tomó la muerte
en todos los que están esperando
porque solo merecen los que esperan
y en lo que no has querido a pesar de resultar extraordinario
por supuesto que el amor es un asunto trivial
pero el ritmo y la altura de mi frase guardan el ritmo y la altura
                                                                               de mi cuerpo

la vida se resuelve en una completa falta de gusto
la necesidad te inclina a perseguir lo que se va
y a desdeñar con orgullo el botín magnífico
estás en la tierra de la misma manera parece
de la misma manera que abres una puerta bajo la apatía del
                                                                              gesto común
el cuidado de las pasiones dónde se encuentra
dónde está
no es posible cambiar el mundo, pero sí la forma de mirarlo
mi labor es admirablemente moral

el día se duerme y el silencio se transforma en algo
similar al hilo triste de las marionetas sórdidas
saber que conocerán el miedo ardiente a dormir solos
que nos marca lo mismo que a bestias sometidas
lo recuerdas tú lo recuerdas?
quiero decir si lo conoces

ayer yo era casi todo y hoy soy como nunca
la comida que comes
el aire que respiras
el amigo que saludas
las palabras que prefieres

alguien está viéndome cambiar
mírame sobrevivir
mírame tú
sobrevivir


(De La ballena loca, 2024)

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XX. (SOBRE UN TEMA DE COLERIDGE)

Infinitas paredes ciñen
la imaginación
de quien escribe líneas incapaces
mientras va figurándose que vive,
que cruza la vereda hacia las tierras del loto.
Las cosas se parecen siempre
a algo más que a sí mismas
dentro de las estancias sucesivas
de algo que ojalá fuese una fábula.
Porque es la nada lo que no es memoria,
pero tampoco la memoria guarda tierra firme
sino rostros y objetos turbados en el frío,
que esconden el decoro de un cadáver.
La carne toda teme dentro de este laberinto
que saturan la fronda, los castaños festivos,
donde confieso el símbolo de la hierba helada
que el roce de su mano quebraría.


(De La ballena loca, 2024)

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DESCORTESÍAS (II)

[104]
¿Cuál es el secreto del bon vivant? Paradójicamente, ser comprensivo a ultranza con la conducta impulsiva de los demás. Utilizar el fruto de lo espontáneo en los otros a complemento de uno. Ese es el arte del verdadero vividor.

[103.3]
«Los poetas malos por lo general carecen de oído; los mediocres suelen sin embargo tener esa capacidad afinadísima, pero no del modo de los poetas excelentes. Éstos, como suelen ser ciegos, la desarrollan de un modo instintivo, de manera que no son conscientes al usarla, y sin embargo lo hacen con precisión absoluta y, a la vez, con la mayor facilidad, para mortificación de todos los demás» (O. Chantilly, 2021).

[95]
¿Cómo podría definir esa otra vida, la oculta a los ojos? Pugna invisiblemente la obstinación por librar a mi temperamento (diría alma, no sin cierta cursilería) de todas las complejidades. Pero es esta misma perseverancia, casi doctrinal, la que termina por provocar esas complejidades. Ni más ni menos que esto: pienso demasiado en los demás, y el desenlace de ello es el pensar demasiado en mí, hasta disolverme como un azucarillo.

[80.1]
Los poetas jamás dicen nada nuevo, ni tampoco nada que se haya dicho antes.

[75.2]
«Y si la tarde está siendo especialmente tediosa, puedo meditar sobre el proceso de escritura del poema. Puedo incluso verme meditar sobre el proceso de escritura del poema. Incluso puedo verme meditar sobre el proceso de meditar sobre el proceso de escritura del poema. Porque la intuición de lo infinito da miedo. Y el miedo no cabe en mi poesía» (O. Chantilly, 2021).

[66.2]
El único talento natural es el que da forma a las falsas ilusiones.

[36.1]
Sepa Vd, señor barbero, que los ingenios menguados suelen esconderse detrás de mil engaños, desde los que pregonan su valía con grandes voces. Y suele acontecer que como el vidrio se oculta mejor que en otra parte en el agua, aquellos a los que desamparan las musas donde mejor se guardan es en lo claro, y por encima habitúan a cubrirse del manto de los antiguos, y ansí les parece cosa hecha que en poniendo dos ninfas y dos pastores puédense fácilmente confundir con Virgilio si fuera redivivo*.

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*De Álvarez Poría, E. (septiembre, 1996). El ingenioso hidalgo, crítico literario. Avance de una poética cervantina en la ficción del Quijote [Presentación de paper]. Actas del IV Congreso de Estudios Cervantinos, Alcalá de Henares, Universidad de Alcalá de Henares, España.

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LE ROMANCIER DE L’APOCALYPSE

                                      Contra los profe-tas del fin del mundo

Muy orgulloso de sus fatuas luces,

y jorobado en el entendimiento,
repite servilmente angosta idea:
qué ignorancia pueril la de los jóvenes.
Va errando en el diagnóstico y el juicio,
y su carencia de feliz hallazgo
la vela entre los ecos que produce
la virulencia de su cantinela.
Buhonero de nociones se diría
que es, o acaso estatua mal tallada.
¡Él sueña con un palco en la Memoria!
Tus páginas las borrará una mano
piadosa, desdichado. Mientras tanto,
líbranos de tu murga sanguinaria.

(Ignora que el discurso es centenario,
un antiguo ejercicio de nostalgia).

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IF I COULD TELL YOU

                                                                      W.H. Auden

El tiempo no dirá otra cosa
salvo ya te lo dije.
Solo el tiempo conoce
el precio que tendremos que pagar.
Si pudiera decírtelo, te lo haría saber.

Si rompiésemos a llorar
a la hora en que los payasos hacen su número,
si tropezáramos de pronto
mientras los músicos están tocando su canción,
el tiempo no diría nada salvo
ya te lo dije.

No hay suerte ni fortuna que yo logre presentir,
porque te quiero más de lo que puedo expresar.
Y si supiera cómo, te lo haría saber.

Los vientos, cuando soplan, tienen que venir
de alguna parte: debe de haber algo
que los guía entre hechuras y rincones.
Ha de existir una razón
por la que las hojas se pudren.
El tiempo dirá solo te lo dije.

Tal vez las rosas quieran solamente crecer
tendiéndose en el aire, buscando aún otro día.
Igual que el brillo fértil del rocío,
quizá nuestra visión guarde una firme
voluntad de permanencia.
Y si supiera cómo, te lo haría saber.

Si se apagara el oro de las campanadas,
si todas las fieras se escapasen de la Tierra,
dime, si huyeran todos los arroyos
y todos los soldados,
¿diría el tiempo entonces te lo dije?
Si pudiera decírtelo, lo haría.

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DESCORTESÍAS (I)

[0.1]
Hay ciertos modales iconoclastas en la pedantería, cierta cortesía aristocrática. Nos es posible darle la vuelta a una de las reinas de los adagios: dime de lo que presumes y te diré lo que es posible que tengas. Seamos un poco frívolos: no queremos estar hechos de metal.

[0.2]
Soy obediente. Expreso mis antipatías.

[1]
Además de no saber que el mayor elogio y el mejor destino para un poema es que alguien se apropie indebidamente de él y lo ponga en circulación, siempre hace acompañar sus textos con el vehemente símbolo de copyright. Ignoro quién desearía hacer suyos tus poemas, Lesbia. Despreocúpate. Cuántas cosas siniestras puede encontrar uno detrás de la apariencia. Hay matices que son concepto.

[2.2.4]
Cuentan que Harold Bloom describió así al ínclito O. Chantilly, del que solo se han podido recoger citas dispersas en cuartillas: Alto, tímidamente miope, atildado, impertinente, un poco à la Montesquiou. Luce un bigote victoriano. Hasta los diecisiete fue tratado como niña por su madre, que estaba mal de la cabeza. Cuando volvió el padre, que era un inmenso propietario en Madagascar, encerró a su madre en una institución y lo envió a una academia militar. El padre murió cuatro años después, y la madre,
recuperada, lo volvió a travestir. Hasta los veinticuatro, en que quedó huérfano. Su caso fue conocido por Virginia Woolf, que se inspiró en él para Orlando (también Paul B. Preciado). Las ultrajantes lenguas también insinúan que el titánico crítico literario quiso envenenarle, porque tenía en la biblioteca familiar la primera versión del génesis de la hipótesis E.

[2.2.5]
«He muerto entre papeles de la Administración» (O. Chantilly, 2019).

[7]
Me dejan fascinado las personas generosísimas y simpatiquísimas que se ensimisman en el ejercicio de su carácter y no son capaces de escuchar absolutamente nada de lo que les dices.¿Serán capaces de pedir la hora en una urgencia? De escucharla, quiero decir.

[14]
La idea de tono, ¿lo es todo en la escritura? Alguien muy sabio me lo preguntó una vez, a propósito de una confesión: mi propuesta le había gustado mucho, siendo el tono lo que menos. Lo cierto es que no sé si lo será todo, pero me parece que sí es todo lo que uno puede considerar para disponer al lector hacia la suspicacia*. Creo que, en los discursos teoréticos, si el tema despierta interés y el tono llega a incomodar un poco, la contradicción inducida se convierte en un arma eficaz.

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*Estado de alerta, estado reactivo, inclinación a discutir con lo leído.

2

LOS CABALLOS DE AQUILES

                                                Konstantino Kavafis

Cuando sorprendieron a Patroclo

muerto, que era tan bravo, fuerte y joven,

los caballos de Aquiles rompieron a llorar.

Siendo inmortales por naturaleza

se indignaban al presenciar de aquella forma

la obra de la muerte, al contemplarla.

Sacudían la testa, agitando sus crines,

y golpeando la tierra con sus patas

relinchaban, al ver aquel cadáver:

exterminado, exánime, carne desmayada

tan solo, sin amparo ni denuedo.

A oír Zeus las lágrimas de sus caballos

se entristeció: ‘’En la fiesta de las bodas

de Peleo –se dijo– nunca debí obrar

de modo irreflexivo. ¡Era mejor

no haberos entregado como dádiva,

desdichados! ¿A qué buscar nada en la tierra,

en la sufriente humanidad, juguete de los hados?

¡Libres de la vejez y el deterioro,

a vosotros jamás os atormentan

mezquinos infortunios, y ahora en ellos,

en su clara agonía, estáis mezclados!’’

Sin embargo

los nobles animales seguían sollozando

ante el desastre interminable de la muerte. 

4

XXVIII. (LAS PINTORAS)

Hoy las calles parecen haberse dormido
para mí nuevamente
su letargo averigua una estampa feliz
las gentes van y vienen del mercado
dos chicas jóvenes dibujan la alta torre
que se ve a lo lejos si sus padres las contemplaran
ahora, sonreirían
y nos recomendarían la sonrisa
obsérvalas ensayan sobre el lienzo una caricia imposible
imposible para los desterrados
imposible para los fingidores
imposible para los que modelan discurso con las manos
y se suben a un tren y luego a otro
a un tren que no se llama corazón sino espanto

si fuese esta la edad de las supersticiones
la edad de Don Melón o de Sempronio
de los ríos caudales y las yerbas mágicas
la edad donde llamarte amiga
no se llene de humo
creería que la muerte no es una puerta que deba abrirse
una sola vez
porque cuán poco ha durado conmigo
todo lo que me dieron!

En un rayo de luz solar, súbitamente,
en el mismo instante en que el polvo se desplaza,
se despiertan las risas escondidas
de los niños entre el follaje.

Deprisa, aquí, ahora, siempre
—patético el estéril, triste tiempo
que se prolonga antes y después.

y yo
seguiré gangrenándome volviéndome carroña
pudriéndome de melancolía?

ah carne ambivalente charco de bilis negra
reclamo de las aves que envenenan los aires


(De La ballena loca, 2024)

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III. (INTERPRETACIÓN DE LAS BELLAS ARTES)

Por el arte y su bienaventuranza
intuimos el padecimiento
del padre y de la madre, semejante
a algo así como una vibración
sonámbula o vigilia del lenguaje.
No solo ellos soportan el anhelo
que no podría tener fin:
el apetito interminable
del más joven titán,
una voracidad de conocer
acerca del supuesto
dolor leído, de lo que parece
enfermedad o pena, dónde sus charcas germinales,
ya que les pertenece, como a la piel el hueso,
y quién el responsable, para gloria del poema,
de tanta palabra heroica
que se vence en el perdón o el ruego.
Pero la historia es muda
cuando le damos expresión,
cuando la historia no existe.
Siempre, al final del día,
él los quiere lejos del sentido
que se propaga igual que un humo viejo,
les desea felices en un vergel silencioso
donde solo se pidiese el pan
o se diera las gracias, para luego callar
sobre lo que jamás se hubiera escrito.


(De La ballena loca, 2024)

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Miguel Floriano

Esta selección de poemas toma la forma de una antología personal (2015 - 2025). Se sube a esta web a día diez de junio de 2026. Se irán añadiendo más textos.