Claudicaciones

Claudicaciones

2016

[Es esta mi verdad: tú nos observas...]

Es esta mi verdad: tú nos observas
con un gesto de alegre indiferencia
desde un extremo de la barandilla.
El sol corona el horizonte y baña
con su fiesta de brillos sosegados
el pequeño rostro de Olivia, que se agita
inquieta en mi regazo, frunce el ceño
y sostiene un helado torpemente.
Es esta mi verdad: cuando no sé
ya cómo ser culpable, cuando cae la noche
y me alcanza el puñal del escarmiento
y es demasiado tarde para el llanto,
respiro ese sueño para conjurar tu pérdida.
Es esta mi verdad: si tuve un día
algún amor, no puedo recordarlo,
porque solo regresa la música emocionada
de unas palabras que me ofreces
tibiamente, como un verso temprano,
para desdecir la miseria de mi entendimiento
y cerrarme los ojos malheridos.
Es esta mi verdad: de pronto
se han apagado las luces del mundo
y hemos quedado aquí, escritos, de nuevo
a salvo, para siempre a salvo.


(De Claudicaciones, 2016)

[Una luz malherida penetra el ventanal...]

Una luz malherida penetra el ventanal
y va posándose en tu bajo vientre:
ya una región del muslo iluminada apenas.
Alguien se ha levantado para contemplarte.
Alguien se ha levantado para ver de cerca
cómo todo su ayer aquí converge
lo mismo que en aquel ascenso el ala.
¿Soy yo quien ahora observa y es desaire,
sueño de inmediatez, ventura solo?
¿Soy yo quien ahora mira sin recelo?
Alguien se ha levantado hace un segundo
para contemplarte, y acaso
toda la paz de su contemplación
sea ya signo y origen de tu cuerpo.
¿Quién es? ¿Soy yo quien a la orilla
de tu descanso no recuerda? No es posible.
Alguien se ha levantado para contemplarte.
Alguien se ha levantado para abandonarse
delante de tan pura claridad.
¿Quién es? ¿Ha amado o ha perdido?


(De Claudicaciones, 2016)

Claudicaciones · Miguel Floriano · 2016
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