[Es esta mi verdad: tú nos observas...]

Es esta mi verdad: tú nos observas
con un gesto de alegre indiferencia
desde un extremo de la barandilla.
El sol corona el horizonte y baña
con su fiesta de brillos sosegados
el pequeño rostro de Olivia, que se agita
inquieta en mi regazo, frunce el ceño
y sostiene un helado torpemente.
Es esta mi verdad: cuando no sé
ya cómo ser culpable, cuando cae la noche
y me alcanza el puñal del escarmiento
y es demasiado tarde para el llanto,
respiro ese sueño para conjurar tu pérdida.
Es esta mi verdad: si tuve un día
algún amor, no puedo recordarlo,
porque solo regresa la música emocionada
de unas palabras que me ofreces
tibiamente, como un verso temprano,
para desdecir la miseria de mi entendimiento
y cerrarme los ojos malheridos.
Es esta mi verdad: de pronto
se han apagado las luces del mundo
y hemos quedado aquí, escritos, de nuevo
a salvo, para siempre a salvo.


(De Claudicaciones, 2016)

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