No sin cierto entusiasmo crédulo, escribió el filósofo:
«El paraíso es el conjunto de todas las novedades».
Incurriendo en el vicio de la representación narcisista
–demonio de la posibilidad y el arte–
puede uno figurarse una vida nueva
tras tu mirada nueva, que a todo le otorga espera y nacimiento,
en un nuevo lugar que es contemplado por los dos
con gracia irreversible y limpia.
Ha de decirse que el saber desgasta como la sal
a la piedra, que la experiencia nos va volviendo muertos
sucesivos, sucias prendas en el tendal del mundo.
Piden que no nos convenzamos,
sin embargo, de estar expuestos,
abandonados a un viento que envilece
con su metáfora del tedio.
Nos quieren bien, hablan de fe. Y de tiempo,
y se les llena la boca con lenguaje feliz.
Pero el poema hace una mueca pavorosa,
descubre la ciencia que nos extingue y el viejo
veneno que nos calla.


(De Mapas del vagabundo, 2022)

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