Lista de Poemas

Puedo imaginar que las ceremonias del Primero de Mayo [en Moscú] habrán sido maravillosas. Pero ya sabes que contemplo con preocupación estas exhibiciones exageradas de patriotismo. Siempre intento convencer a todo el mundo de la importancia de una forma de pensar cosmopolita, razonable y justa.

Carta del 1 de junio de 1946.

2

Si ama a madame Curie y ella lo ama a él, no tienen necesidad de huir juntos, porque tienen muchas oportunidades para encontrarse en París. Pero no tengo la impresión de que esté ocurriendo nada especial entre los dos; más bien me pareció que los tres están unidos por una relación placentera e inocente.

A Heinrich Zangger, 7 de noviembre de 1911, sobre los rumores de una relación del físico francés casado con Marie Curie. La tercera persona a la que se refiere Einstein era Jean Perrin, otro colega. CPAE , vol. 5, doc. 303.

3

La gente vive ahora [después de la guerra] como lo hacía antes […] y está claro que no han aprendido nada de los horrores que han tenido que superar. Las pequeñas intrigas con las que se complicaban la vida antes vuelven a ocupar la mayor parte de sus pensamientos. Somos una especie muy extraña.

Carta del 30 de diciembre de 1945.

1

Con los mejores deseos y besos, si te llega esta carta. Que el diablo se lleve a cualquiera que la intercepte.

Carta del 8 de febrero de 1946.

2

A causa de tu gran amor por tu patria, lo más probable es que con el tiempo hubieras acabado amargada si no hubieras dado este paso [el regreso a Rusia]. Porque, a diferencia de mí, tú tienes por delante décadas de vida y trabajo activo, mientras que para mí todo indica […] que mis días habrán llegado a su fin antes de que pase mucho tiempo. Pienso en ti con frecuencia.

Carta del 8 de noviembre de 1945.

1

Hace poco me he lavado personalmente la cabeza, pero no he tenido demasiado éxito; no soy tan cuidadoso como tú. Pero todo lo que hay aquí me recuerda a ti: […] los diccionarios, la pipa maravillosa que creíamos que se había perdido, y todas las demás cositas en mi celda de ermitaño; y también mi nido vacío.

Carta del 27 de noviembre de 1945. Parece que a la mujer le gustaba jugar con el famoso cabello de Einstein. Se sabe que otra amiga en Princeton le cortaba el cabello (obviamente, con no demasiada frecuencia).

2

No permitió que la pobreza ni la incomprensión de sus contemporáneos, que gobernaron su vida y su obra, lo entorpecieran o desanimaran.

Ibíd.

1

Ahí encontramos a una persona extremadamente sensible y dedicada con pasión a la búsqueda de una visión más profunda de la esencia de los acontecimientos naturales, que, a pesar de las dificultades internas y externas, alcanzó su elevada meta.

Ibíd., p. 9.

2

[Kepler] perteneció a esos pocos que no tienen más remedio que reconocer abiertamente sus convicciones sobre cualquier tema. […] La obra de su vida no fue posible hasta que pudo liberarse en gran parte de la tradición espiritual en la que había nacido. […] Él no habla de ello, pero la lucha interior se refleja en sus cartas.

Sobre el astrónomo y matemático suabo. De la introducción a Carola Baumgardt, Johannes Kepler: Life and Letters (Nueva York, Philosophical Library, 1951), pp. 12-13.

1

Princeton University Press me ha enviado el nuevo libro de George Kennan [ Realities of American Foreign Policy ] y lo he leído enseguida. Me ha gustado mucho. Kennan ha hecho un buen trabajo.

Citado por Fantova, «Conversations with Einstein», 22 de agosto de 1954. Kennan, residente en Princeton, fue embajador en la Unión Soviética y desarrolló la política exterior de contención.

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