Lista de Poemas

La Rosa Del Jardinero

Era un jardín sonriente;
era una tranquila fuente
de cristal;
era a su borde asomada,
una rosa inmaculada
de un rosal.
Era un viejo jardinero
que cuidaba con esmero
del vergel,
y era la rosa un tesoro
de más quilates que el oro
para él.

A la orilla de la fuente
un caballero pasó,
y la rosa dulcemente
de su tallo separó.
Y al notar el jardinero
que faltaba en el rosal,
cantaba así, plañidero,
receloso de su mal:

—Rosa la más delicada
que por mi amor cultivada
nunca fue;
rosa, la más encendida,
la más fragante y pulida
que cuidé;
blanca estrella que del cielo
curiosa del ver el suelo
resbaló;
a la que una mariposa
de mancharla temerosa
no llegó.

¿Quién te quiere? ¿Quién te llama
por tu bien o por tu mal?
¿Quién te llevó de la rama
que no estás en tu rosal?

¿Tú no sabes que es grosero
el mundo? ¿Que es traicionero
el amor?
¿Que no se aprecia en la vida
la pura miel escondida
en la flor?
¿Bajo qué cielo caíste?
¿A quién tu tesoro diste
virginal?
¿En qué manos te deshojas?
¿Qué aliento quema tus hojas
infernal?
¿Quién te cuida con esmero
como el viejo jardinero
te cuidó?
¿Quién por ti sólo suspira?
¿Quién te quiere? ¿Quién te mira
como yo?

¿Quién te miente que te ama
con fe y con ternura igual?
¿Quién te llevó de la rama,
que no estás en tu rosal?

¿Por qué te fuiste tan pura
de otra vida a la ventura
o al dolor?
¿Qué faltaba a tu recreo?
¿Qué a tu inocente deseo
soñador?
En la fuente limpia y clara
¿espejo que te copiara
no te di?
¿Los pájaros escondidos,
no cantaban en sus nidos
para ti?
¿Cuando era el aire de fuego,
no refresqué con mi riego
tu calor?
¿No te dio mi trato amigo
en las heladas abrigo
protector?
¿Quién para sí te reclama?
¿te hará bien o te hará mal?
¿Quién te llevó de la rama
que no estás en tu rosal?

Así un día y otro día,
entre espinas y entre flores,
el jardinero plañía
imaginando dolores,
desde aquel en que a la fuente
un caballero llegó
y la rosa dulcemente
de su tallo separó.
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Identificación y contexto básico

Serafín Álvarez Quintero (1871-1938) y Joaquín Álvarez Quintero (1873-1949) fueron dos hermanos y dramaturgos españoles, nacidos en Utrera (Sevilla) y Madrid respectivamente, aunque su obra está intrínsecamente ligada a Andalucía, especialmente a Sevilla. Firmaban sus obras conjuntamente como "Hermanos Álvarez Quintero". Fueron prolíficos autores de teatro, destacando en géneros como el sainete, la comedia y la zarzuela, y son considerados representantes del "teatro de humor costumbrista". Su producción literaria se desarrolló principalmente entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX.

Infancia y formación

Ambos hermanos nacieron en el seno de una familia acomodada. Serafín tuvo una educación más formal, mientras que Joaquín, a pesar de una salud delicada, desarrolló una gran afición por la lectura y la escritura desde joven. La influencia de su tierra natal, Andalucía, con sus costumbres, su gente y su habla particular, fue un elemento fundamental en su formación y posterior obra literaria.

Trayectoria literaria

Comenzaron a escribir juntos en su juventud, colaborando en obras de teatro que rápidamente ganaron popularidad. Su primer gran éxito fue "La Rumbilla" (1896). A lo largo de sus carreras, produjeron un número extraordinario de obras (se estima que más de 200), consolidándose como autores predilectos del público español. Su trayectoria se caracterizó por una constancia en su estilo y temática, lo que les granjeó una gran fidelidad de espectadores y lectores.

Obra, estilo y características literarias

La obra de los hermanos Álvarez Quintero se centra en el costumbrismo andaluz, retratando con humor, ternura y picardía la vida cotidiana, las costumbres y los tipos populares de Sevilla y su entorno. Sus diálogos son ágiles, llenos de gracia y del habla popular andaluza, lo que les confiere gran autenticidad y musicalidad. Temas recurrentes son el amor, los enredos familiares, la picardía, la vitalidad y la bondad del pueblo. Sus personajes, aunque a menudo arquetípicos, están dotados de una gran humanidad y simpatía. Son maestros del sainete y la comedia ligera, logrando un equilibrio perfecto entre el humor y la emoción.

Contexto cultural e histórico

Escribieron en un período de transición en España, desde los últimos años de la Restauración hasta la Segunda República. Formaron parte de una generación de dramaturgos que buscaban conectar con el gusto popular, alejándose de las corrientes más vanguardistas y centrándose en temas y personajes cercanos al público. Su éxito se vio favorecido por el auge del teatro como forma de entretenimiento masivo.

Vida personal

La colaboración entre Serafín y Joaquín fue tan estrecha que a menudo se hablaba de ellos como una unidad. Aunque Serafín tuvo una vida más activa socialmente, Joaquín, de salud más frágil, se dedicó más intensamente a la escritura. Su vida personal, más allá de su dedicación al teatro y su profundo amor por Sevilla, no es objeto de grandes controversias o hechos dramáticos, sino que estuvo marcada por la constancia en su labor creativa.

Reconocimiento y recepción

Gozaon de un inmenso éxito popular durante su vida, siendo representados sus obras en los principales teatros de España y América Latina. Fueron reconocidos con numerosos honores y distinciones, incluyendo su nombramiento como hijos adoptivos de Sevilla. Su obra se convirtió en un referente del teatro costumbrista español.

Influencias y legado

Los hermanos Álvarez Quintero se inspiraron en la tradición del teatro popular español, el sainete madrileño y las costumbres andaluzas. A su vez, su obra influyó en otros dramaturgos que cultivaron el género costumbrista y en la representación del habla popular en el teatro. Su legado perdura en la memoria colectiva española a través de sus personajes entrañables y sus diálogos llenos de ingenio y musicalidad.

Interpretación y análisis crítico

La crítica ha destacado la habilidad de los Álvarez Quintero para captar la esencia del alma andaluza, su maestría en el manejo del lenguaje coloquial y su capacidad para crear personajes que, a pesar de su aparente sencillez, encierran una profunda humanidad. Se les ha criticado a veces por su falta de ambición temática o su alejamiento de las corrientes vanguardistas, pero se reconoce universalmente su gran mérito en el género que cultivaron.

Infancia y formación

Se cuenta que su método de trabajo era muy metódico, sentándose juntos a escribir cada día. A pesar de su gran éxito, mantuvieron una vida discreta y centrada en su labor. Su apego a Utrera y a Sevilla era profundo, y su obra es un homenaje constante a su tierra.

Muerte y memoria

Serafín falleció en 1938 y Joaquín en 1949. Su memoria se mantiene viva a través de la continua representación de sus obras, la pervivencia de sus personajes y su reconocimiento como maestros del teatro costumbrista español y retratistas inigualables de la esencia andaluza.