Antonio Machado

Antonio Machado

1875–1939 · vivió 63 años ES ES

Antonio Machado Ruiz fue uno de los poetas más importantes de la Generación del 98 en España. Su obra, profundamente arraigada en la tierra y la historia de Castilla, reflexiona sobre el tiempo, la memoria, la identidad y la condición humana. A lo largo de su carrera, Machado evolucionó desde un Modernismo intimista hacia una poesía más reflexiva y social, marcada por la austeridad formal y la profundidad filosófica. Es considerado un pilar de la poesía española contemporánea, cuya voz lírica sigue resonando por su autenticidad y su compromiso con la verdad interior.

n. 1875-07-26, Sevilha · m. 1939-02-22, Collioure

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Proverbios Y Cantares - Xxx

El que espera desespera,
dice la voz popular.
¡Qué verdad tan verdadera!
La verdad es lo que es,
y sigue siendo verdad
aunque se piense al revés.

Ramón López Velarde
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Biografía

Identificación y contexto básico

Antonio Cipriano José Machado Ruiz fue un destacado poeta español, considerado una figura central de la Generación del 98. Nació en Sevilla y desarrolló la mayor parte de su carrera literaria en Soria y Baeza.

Infancia y formación

Su infancia transcurrió en un ambiente intelectualmente estimulante, rodeado de familiares amantes de la cultura. Realizó sus estudios en Madrid, donde entró en contacto con figuras literarias de la época y se formó en la Institución Libre de Enseñanza, un centro educativo de vanguardia.

Trayectoria literaria

Machado inició su andadura literaria dentro del Modernismo, pero su obra evolucionó hacia una poesía más reflexiva y comprometida con la realidad española. Sus primeras publicaciones, como "Soledades", exploran el mundo interior y la melancolía. Posteriormente, con "Campos de Castilla", su poesía adquiere un tono más épico y social, abordando temas como la tierra, el pueblo y la historia de España. Su producción se puede dividir en varias etapas, cada una reflejando su madurez artística y sus preocupaciones vitales.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Machado se caracteriza por la profundidad filosófica, la conexión con la tierra castellana y la reflexión sobre el paso del tiempo, la memoria y la identidad. Utilizó tanto el verso libre como formas métricas tradicionales, adaptando la forma a la expresión de sus sentimientos. Su estilo evolucionó de un Modernismo preciosista a una mayor austeridad y sobriedad, buscando la esencialidad y la verdad. Temas recurrentes son el paisaje, la soledad, el amor, la muerte, la infancia perdida y el destino de España. Destacan "Soledades, galerías y otros poemas", "Campos de Castilla" y "Nuevas canciones".

Contexto cultural e histórico

Machado vivió y escribió en un periodo convulso de la historia de España, marcado por la crisis del 98, la pérdida de las colonias y la inestabilidad política. Perteneció a la Generación del 98, un grupo de intelectuales y escritores que buscaron analizar y regenerar España a través de sus obras.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por la pérdida de seres queridos, especialmente su esposa Leonor Izquierdo, cuya muerte tuvo un profundo impacto en su obra. Pasó gran parte de su vida dedicado a la enseñanza y a la escritura, manteniendo una postura de compromiso cívico y reflexión ética.

Reconocimiento y recepción

Aunque su reconocimiento no fue inmediato, Machado es hoy considerado uno de los poetas cumbre de la literatura española del siglo XX. Su obra ha sido objeto de numerosos estudios y su figura es objeto de gran admiración y respeto académico.

Influencias y legado

Influenciado por Verlaine, Bergson y Unamuno, Machado a su vez ha influido en incontables poetas posteriores. Su legado reside en su capacidad para aunar lirismo y reflexión, creando una poesía de alcance universal a partir de la experiencia personal y el paisaje español.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Machado ha sido objeto de análisis desde múltiples perspectivas, destacando su profunda meditación sobre el tiempo, la condición humana y la identidad nacional.

Infancia y formación

Machado era un hombre de profunda sabiduría y sencillez, conocido por su compromiso con la República y sus ideas progresistas.

Muerte y memoria

Falleció en el exilio en Colliure, Francia, en 1939, poco después del fin de la Guerra Civil Española. Su memoria perdura como símbolo de la España republicana y de la profunda poesía que supo legar.

Poemas

205

¡oh, Figuras Del Atrio, Más Humildes

¡Oh, figuras del atrio, más humildes
cada día y lejanas:
mendigos harapientos
sobre marmóreas gradas;
miserables ungidos
de eternidades santas,
manos que surgen de los mantos viejos
y de las rotas capas!
¿Pasó por vuestro lado
una ilusión velada,
de la mañana luminosa y fría
en las horas más plácidas?...
Sobre la negra túnica, su mano
era una rosa blanca...

Ramón López Velarde
525

¡tenue Rumor De Túnicas Que Pasan

¡Tenue rumor de túnicas que pasan
sobre la infértil tierra!...
¡Y lágrimas sonoras
de las campanas viejas!

Las ascuas mortecinas
del horizonte humean...
Blancos fantasmas lares
van encendiendo estrellas.

—Abre el balcón. La hora
de una ilusión se acerca...
La tarde se ha dormido
y las campanas sueñan.

Ramón López Velarde
567

En La Desnuda Tierra Del Camino

En la desnuda tierra del camino
la hora florida brota,
espino solitario,
del valle humilde en la revuelta umbrosa.

El salmo verdadero
de tenue voz hoy torna
al corazón, y al labio,
la palabra quebrada y temblorosa.

Mis viejos mares duermen; se apagaron
sus espumas sonoras
sobre la playa estéril. La tormenta
camina lejos en la nube torva.

Vuelve la paz al cielo;
la brisa tutelar esparce aromas
otra vez sobre el campo, y aparece,
en la bendita soledad, tu sombra.

Ramón López Velarde
605

El Sol Es Un Globo De Fuego,

El sol es un globo de fuego,
la luna es disco morado.

Una blanca paloma se posa
en el alto ciprés centenario.

Los cuadros de mirtos parecen
de marchito velludo empolvado.

¡El jardín y la tarde tranquila!...
Suena el agua en la fuente de mármol.

Ramón López Velarde
693

Daba El Reloj Las Doce Y Eran Doce

Daba el reloj las doce... y eran doce
golpes de azada en tierra...

... ¡Mi hora! —grité—
... El silencio
me respondió: —No temas;
tú no verás caer la última gota
que en la clepsidra tiembla.

Dormirás muchas horas todavía
sobre la orilla vieja
y encontrarás una mañana pura
amarrada tu barca a otra ribera.

Ramón López Velarde
629

Sobre La Tierra Amarga,

Sobre la tierra amarga,
caminos tiene el sueño
laberínticos, sendas tortuosas,
parques en flor y en sombra y en silencio;

criptas hondas, escalas sobre estrellas;
retablos de esperanzas y recuerdos.
Figurillas que pasan y sonríen
—juguetes melancólicos de viejo—;

imágenes amigas,
a la vuelta florida del sendero,
y quimeras rosadas
que hacen camino... lejos...

Ramón López Velarde
552

¡verdes Jardinillos,

¡Verdes jardinillos,
claras plazoletas,
fuente verdinosa
donde el agua sueña,
donde el agua muda
resbala en la piedra!...

Las hojas de un verde
mustio, casi negras
de la acacia, el viento
de septiembre besa,
y se lleva algunas
amarillas, secas,
jugando, entre el polvo
blanco de la tierra.

Linda doncellita
que el cántaro llenas
de agua transparente,
tú, al verme, no llevas
a los negros bucles
de tu cabellera,
distraídamente,
la mano morena,
ni, luego, en el limpio
cristal te contemplas...

Tú miras al aire
de la tarde bella,
mientras de agua clara
el cántaro llenas.

Ramón López Velarde
1.048

El Poeta

Maldiciendo su destino

como Glauco, el dios marino,

mira, turbia la pupila

de llanto, el mar, que le debe su blanca virgen Scyla.

Él sabe que un Dios más fuerte

con la sustancia inmortal está jugando a la muerte,

cual niño bárbaro. Él piensa

que ha de caer como rama que sobre las aguas flota,

antes de perderse, gota

de mar, en la mar inmensa.

En sueños oyó el acento de una palabra divina;

en sueños se le ha mostrado la cruda ley diamantina,

sin odio ni amor, y el frío

soplo del olvido sabe sobre un arenal de hastío.

Bajo las palmeras del oasis el agua buena

miró brotar de la arena;

y se abrevó entre las dulces gacelas, y entre los fieros

animales carniceros...

Y supo cuánto es la vida hecha de sed y dolor.

Y fue compasivo para el ciervo y el cazador,

para el ladrón y el robado,

para el pájaro azorado,

para el sanguinario azor.

Con el sabio amargo dijo: Vanidad de vanidades,

todo es negra vanidad;

y oyó otra voz que clamaba, alma de sus soledades:

sólo eres tú, luz que fulges en el corazón, verdad.

Y viendo cómo lucían

miles de blancas estrellas,

pensaba que todas ellas

en su corazón ardían.

¡Noche de amor!

Y otra noche

sintió la mala tristeza

que enturbia la pura llama,

y el corazón que bosteza,

y el histrión que declama

Y dijo: Las galerías

del alma que espera están

desiertas, mudas, vacías:

las blancas sombras se van.

Y el demonio de los sueños abrió el jardín encantado de

ayer. ¡Cuán bello era!

¡Qué hermosamente el pasado

fingía la primavera,

cuando del árbol de otoño estaba el fruto colgado,

mísero fruto podrido,

que en el hueco acibarado

guarda el gusano escondido!

¡Alma, que en vano quisiste ser más joven cada día,

arranca tu flor, la humilde flor de la melancolía!

681

Siempre Fugitiva Y Siempre

Siempre fugitiva y siempre
cerca de mí, en negro manto
mal cubierto el desdeñoso
gesto de tu rostro pálido.
No sé adónde vas, ni dónde
tu virgen belleza tálamo
busca en la noche. No sé
qué sueños cierran tus párpados,
ni de quien haya entreabierto
tu lecho inhospitalario.
794

Horizonte

En una tarde clara y amplia como el hastío,
cuando su lanza blande el tórrido verano,
copiaban el fantasma de un grave sueño mío
mil sombras en teoría, enhiestas sobre el llano.

La gloria del ocaso era un purpúreo espejo,
era un cristal de llamas, que al infinito viejo
iba arrojando el grave soñar en la llanura...
Y yo sentí la espuela sonora de mi paso
repercutir lejana en el sangriento ocaso,
y más allá, la alegre canción de un alba pura.

Ramón López Velarde
786

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