César Vallejo

César Vallejo

1892–1938 · vivió 46 años PE PE

César Vallejo fue un poeta peruano, considerado uno de los mayores exponentes de la poesía en lengua española del siglo XX. Su obra se caracteriza por una profunda empatía hacia los oprimidos y una exploración del sufrimiento humano, abordando temas como la injusticia social, la muerte y la soledad. Vallejo experimentó con el lenguaje, creando neologismos y utilizando un estilo vanguardista que influyó en generaciones posteriores de poetas. Su poesía, a menudo oscura y compleja, refleja una búsqueda constante de trascendencia y una profunda reflexión sobre la condición humana, dejando un legado literario de incalculable valor.

n. 1892-03-16, Santiago de Chuco (cidade) · m. 1938-04-15, Paris

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La Voz Del Espejo

Así pasa la vida, como raro espejismo.
La rosa azul que alumbra y da el ser al cardo!
junto al dogma del fardo
matador, el sofisma del Bien y ,la Razón!
Se ha cogido, al acaso, lo que rozó la mano;
los perfumes volaron, y entre ellos se ha sentido
el moho que a mitad de la ruta ha crecido
en el manzano seco de la muerta Ilusión.
Así pasa la vida,
con cánticos aleves de agostada bacante.
Yo voy todo azorado, adelante..., adelante,
rezongando mi marcha funeral.
Van al pie de brahmánicos elefantes reales,
y al sórdido abejeo de un hervor mercurial
parejas que alzan brindis esculpidos en roca
y olvidados crepúsculos una cruz en la boca.
Así pasa la vida, vasta orquesta de Esfinges
que arrojan al vacío su marcha funeral.
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Biografía

Identificación y contexto básico

César Abraham Vallejo Mendoza fue un poeta peruano. Nació el 16 de marzo de 1892 y falleció el 15 de abril de 1938. Su origen familiar era de clase media, hijo de un juez y una maestra. Fue peruano y escribió en español.

Infancia y formación

Nacido en Santiago de Chuco, Perú, Vallejo tuvo una infancia marcada por la vida rural y la influencia de su familia, ambos educadores. Realizó sus estudios primarios y secundarios en Huamachuco y Trujillo. Estudió Letras y Derecho en la Universidad Nacional de Trujillo, donde se graduó.

Trayectoria literaria

Su carrera literaria comenzó a temprana edad, publicando sus primeros poemas en revistas locales. Su obra evolucionó desde un estilo inicial más modernista hacia una profunda experimentación vanguardista. Publicó en diversas revistas y periódicos, y participó activamente en la vida cultural de su tiempo.

Obra, estilo y características literarias

Sus obras principales incluyen "Los Heraldos Negros" (1918), "Trilce" (1922), "Poemas Humanos" (póstumo, 1939) y "España, aparta de mí este cáliz" (póstumo, 1940). Los temas dominantes son el amor, la muerte, el tiempo, la injusticia social, la religión y la condición humana. Vallejo innovó en la forma y estructura, utilizando el verso libre y experimentando con la métrica y el lenguaje, creando neologismos y un estilo denso e imagético. Su voz poética es profundamente lírica, elegíaca y confesional, reflejando un profundo dolor y empatía. Su lenguaje es rico, a veces hermético, y sus metáforas audaces.

Contexto cultural e histórico

Vallejo vivió en un Perú convulso y en una Europa marcada por las tensiones previas y posteriores a la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil Española, evento que lo afectó profundamente. Perteneció a la "Generación del Centenario" y se asoció con las vanguardias literarias. Tuvo una postura política de izquierda, simpatizando con el comunismo.

Vida personal

Su vida personal estuvo marcada por dificultades económicas y problemas de salud. Tuvo relaciones afectivas importantes, como su matrimonio con Georgette Philippart. Sus experiencias vitales, incluyendo su encarcelamiento y su estancia en Europa, influyeron decisivamente en su obra.

Reconocimiento y recepción

Aunque en vida no tuvo un reconocimiento masivo, su obra fue gradualmente valorada por la crítica. Su legado y reconocimiento crecieron exponencialmente tras su muerte, consolidándose como uno de los poetas más importantes del siglo XX.

Influencias y legado

Vallejo fue influenciado por poetas como Rubén Darío y Walt Whitman, pero desarrolló un estilo único. Su influencia en la poesía latinoamericana y mundial es inmensa, inspirando a innumerables poetas por su audacia formal y profundidad temática.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Vallejo ha sido objeto de múltiples interpretaciones, destacando su profunda reflexión sobre el sufrimiento, la solidaridad y la búsqueda de la trascendencia. Sus poemas invitan a una meditación sobre la existencia y la condición humana.

Infancia y formación

Vallejo trabajó como maestro y periodista. Su estancia en París y Madrid fue crucial para su desarrollo artístico y político. Se dice que su famoso libro "Trilce" es un juego de palabras con "triste" y "Tricil" (un posible nombre de su amada).

Muerte y memoria

César Vallejo falleció en París, Francia, a causa de una enfermedad. Su obra fue publicada póstumamente, permitiendo que su voz resonara a través del tiempo y el espacio.

Poemas

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Salutación Angélica

Eslavo con respecto a la palmera,
alemán de perfil al sol, inglés sin fin,
francés en cita con los caracoles,
italiano ex profeso, escandinavo de aire,
español de pura bestia, tal el cielo
ensartado en la tierra por los vientos,
tal el beso del límite en los hombros.

Mas sólo tú demuestras, descendiendo
o subiendo del pecho, bolchevique,
tus trazos confundibles,
tu gesto marital,
tu cara de padre,
tus piernas de amado,
tu cutis por teléfono,
tu alma perpendicular
a la mía,
tus codos de justo
y un pasaporte en blanco en tu sonrisa.

Obrando por el hombre, en nuestras pausas,
matando, tú, a lo largo de tu muerte
y a lo ancho de Un abrazo salubérrimo,
vi que cuando comías después, tenías gusto,
vi que en tus sustantivos creció yerba.

Yo quisiera, por eso,
tu calor doctrinal, frío y en barras,
tu añadida manera de miramos
y aquesos tuyos pasos metalúrgicos,
aquesos tuyos pasos de otra vida.

Y digo, bolchevique, tomando esta flaqueza
en su feroz linaje de exhalación terrestre:
hijo natural del bien y del mal
y viviendo talvez por vanidad, para que digan,
me dan tus simultáneas estaturas mucha pena,
puesto que tú no ignoras en quién se me hace tarde
diariamente,
en quién estoy callado y medio tuerto.
871

Fue Domingo En Las Claras Orejas De Mi Burro

Fue domingo en las claras orejas de mi burro,
de mi burro peruano en el Perú (Perdonen la tristeza)
Mas hoy ya son las once en mi experiencia personal,
experiencia de un solo ojo, clavado en pleno pecho,
de una sola burrada, clavada en pleno pecho,
de una sola hecatombe, clavada en pleno pecho.

Tal de mi tierra veo los cerros retrasados,
ricos en burros, hijos de burros, padres hoy de vista,
que tornan ya pintados de creencias,
cerros horizontales de mis penas.

En su estatua, de espada,
Voltaire cruza su capa y mira el zócalo,
pero el sol me penetra y espanta de mis dientes incisivos
un número crecido de cuerpos inorgánicos.

Y entonces sueño en una piedra
verduzca, diecisiete,
peñasco numeral que he olvidado,
sonido de años en el rumor de aguja de mi brazo,
lluvia y sol en Europa, y ¡cómo toso! ¡cómo
vivo!
¡cómo me duele el pelo al columbrar los siglos semanales!
Y cómo, por recodo, mi ciclo microbiano,
quiero decir mi trémulo, patriótico peinado.
407

Lomo De Las Sagradas Escrituras

Sin haberlo advertido jamás, exceso por turismo
y sin agencias
de pecho en pecho hacia la madre unánime.

Hasta París ahora vengo a ser hijo. Escucha,
Hombre, en verdad te digo que eres el Hijo Eterno,
pues para ser hermano tus brazos son escasamente iguales
y tu malicia para ser padre, es mucha.

La talla de mi madre moviéndome por índole de movimiento,
y poniéndome serio, me llega exactamente al corazón:
pesando cuanto cayera de vuelo con mis tristes abuelos,
mi madre me oye en diámetro callándose en altura.

Mi metro está midiendo ya dos metros,
mis huesos concuerdan en género y en número
y el verbo encarnado habita entre nosotros
y el verbo encarnado habita, al hundirme en el baño,
un alto grado de perfección.
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Altura Y Pelos

¿Quién no tiene su vestido azul?
¿Quién no almuerza y no toma el tranvía,
con su cigarrillo contratado y su dolor de bolsillo?
¡Yo que tan sólo he nacido!
¡Yo que tan sólo he nacido!

¿Quién no escribe una carta?
¿Quién no habla de un asunto muy importante,
muriendo de costumbre y llorando de oído?
¡Yo que solamente he nacido!
¡Yo que solamente he nacido!

¿Quién no se llama Carlos o cualquier otra cosa?
¿Quién al gato no dice gato gato?
¡Ay, yo que sólo he nacido solamente!
¡Ay!, ¡yo que sólo he nacido solamente!
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Me Estoy Riendo

Un guijarro, uno solo, el más bajo de todos,
controla
a todo el médano aciago y faraónico.
El aire adquiere tensión de recuerdo y de anhelo,
y bajo el sol se calla
hasta exigir el cuello a las pirámides.

Sed. Hidratada melancolía de la tribu errabunda,
gota
a
gota,
del siglo al minuto.

Son tres Treses paralelos,
barbados de barba inmemorial,
en marcha 3 3 3

Es el tiempo este anuncio de gran zapatería,
es el tiempo, que marcha descalzo
de la
muerte
hacia la
muerte.
975

He Aquí Que Hoy Saludo

He aquí que hoy saludo, me pongo el cuello y vivo,
superficial de pasos insondable de plantas.
Tal me recibo de hombre, tal más bien me despido
y de cada hora mía retoña una distanciA.

¿Queréis más? encantado.
Políticamente, mi palabra
emite cargos contra mi labio inferior
y económicamente,
cuando doy la espalda a Oriente,
distingo en dignidad de muerte a mis visitas.

Desde totales códigos regulares saludo
al soldado desconocido
al verso perseguido por la tinta fatal
y al saurio que Equidista diariamente
de su vida y su muerte,
como quien no hace la cosa.

El tiempo tiene un miedo ciempiés a los relojes.

(Los lectores pueden poner el título que quieran a este poema)
1.010

Entre El Dolor Y El Placer Median Tres Criaturas

Entre el dolor y el placer median tres criaturas,
de las cuales la una mira a un muro,
la segunda usa de ánimo triste
y la tercera avanza de puntillas;
pero, entre tú y yo,
sólo existen segundas criaturas.

Apoyándose en mi frente,
el día conviene en que, de veras,
hay mucho de exacto en el espacio;
pero, si la dicha, que, al fin, tiene un tamaño,
principia ¡ay! por mi boca,
¿quién me preguntará por mi palabra?

Al sentido instantáneo de la eternidad
corresponde
este encuentro investido de hilo negro,
pero a tu despedida temporal,
tan sólo corresponde lo inmutable,
tu criatura, el alma, mi palabra.
452

En El Momento En Que El Tenista Lanza Magistralmente

En el momento en que el tenista lanza magistralmente
su bala, le posee una inocencia totalmente animal;
en el momento
en que el filósofo sorprende una nueva verdad
es una bestia completa.
Anatole France afirmaba
que el sentimiento religioso
es la función de un órgano especial del cuerpo humano
hasta ahora ignorado y se podría
decir también, entonces
que, en el momento exacto en que un tal órgano
funciona plenamente,
tan puro de malicia está el creyente,
que se diría casi un vegetal.
¡Oh alma! ¡Oh pensamiento! ¡Oh Marx! ¡Oh
Feüerbach!
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¡cuatro Conciencias

¡Cuatro conciencias
simultáneas enrédanse en la mía!
¡Si vierais cómo ese movimiento
apenas cabe ahora en mi conciencia!
¡Es aplastante! Dentro de una bóveda
pueden muy bien
adosarse, ya internas o ya externas,
segundas bóvedas, mas nunca cuartas;
mejor dicho, sí,
mas siempre y, a lo sumo, cual segundas.
No puedo concebirlo; es aplastante.
Vosotros mismos a quienes inicio en la noción
de estas cuatro conciencias simultáneas,
enredadas en una sola, apenas os tenéis
de pie ante mi cuadrúpedo intensivo.
¡Y yo que le entrevisto (Estoy seguro)!
586

Cesa El Anhelo, Rabo Al Aire

Cesa el anhelo, rabo al aire. De súbito, la vida amputa, en
seco. Mi propia sangre me salpica en líneas femeninas, y hasta
la misma urbe sale a ver esto que se para de improviso.


—Qué ocurre aquí, en este hijo del hombre? —clama la
urbe, y en una sala del Louvre, un niño llora de terror a la
vista del retrato de otro niño.


—Qué ocurre aquí, en este hijo de mujer? —clama la urbe,
y a una estatua del siglo de los Ludovico, le nace una brizna de yerba
en plena palma de la mano.


Cesa el anhelo, a la altura de la mano enarbolada. Y yo me escondo
detrás de mí mismo, a aguaitarme si paso por lo bajo o
merodeo en alto.

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