Lista de Poemas

A Fernando De Soria

Yo vi romper aquestas vegas llanas,
y crecer vi y romper en pocos meses
estas ayer, Sorino, rubias meses,
breves manojos hoy de espigas canas.

Estas vi, que hoy son pajas, más ufanas
sus hojas desplegar para que vieses
vencida la esmeralda en sus enveses,
las perlas en su haz por las mañanas.

Nació, creció, espigó y granó un día
lo que ves con la hoz hoy derrocado,
lo que entonces tan otro parecía.

¿Qué somos pues, qué somos? Un traslado
desto, una mies, Sorino, más tardía;
y ¡a cuántos sin granar, los ha segado!
359

El Rubí De Tu Boca Me Rindiera

El rubí de tu boca me rindiera,
a no haberme tu bello pie rendido;
hubiéranme tus manos ya prendido,
si preso tu cabello no me hubiera.

Los del cielo por arcos conociera
si tus ojos no hubiera conocido;
fuera tu pelo norte a mi sentido,
si la luz de tus ojos no lo fuera.

Así le plugo al cielo señalarte,
que no ya sólo al norte y arco bello
tus cejas venzan y ojos soberanos;

mas, queriendo a ti misma aventajarte,
tu pie la fuerza usurpa, y tu cabello
a tu boca, Amarili, y a tus manos.
313

No Siempre Fiero El Mar Zahonda Al Barco

No siempre fiero el mar zahonda al barco
ni acosa el galgo a la medrosa liebre,
ni sin que ella afloje o él se quiebre
la cuerda siempre trae violento al arco.

Lo que es rastrojos hoy, ayer fue charco,
frío dos horas antes lo que es fiebre;
tal vez al yugo el buey, tal al pesebre,
y no siempre severo está Aristarco.

Todo es mudanza, y de mudanza vive
cuanto en la mar aumento de la Luna,
y en la Tierra, del Sol, vida recibe.

Y sólo yo, sin que haya brisa alguna
con que del gozo al dulce puerto arribe,
prosigo el llanto que empecé en la cuna.
285

No Sé Cómo, Ni Cuándo, Ni Qué Cosa

No sé cómo, ni cuándo, ni qué cosa
sentí, que me llenaba de dulzura:
sé que llegó a mis brazos la hermosura,
de gozarse conmigo cudiciosa.

Sé que llegó, si bien, con temerosa
vista, resistí apenas su figura:
luego pasmé, como el que en noche escura
perdido el tino, el pie mover no osa.

Siguió un gran gozo a aqueste pasmo, o sueño
—no sé cuándo, ni cómo, ni qué ha sido—
que lo sensible todo puso en calma.

Ignorallo es saber; que es bien pequeño
el que puede abarcar solo el sentido,
y éste pudo caber en sola l'alma.
422

¿qué Busco, Ciego Yo, Con Tan Mortales

¿Qué busco, ciego yo, con tan mortales
y ansiosas bascas? ¿Pienso que podría
satisfacer la sed inmensa mía
un mar de aquestos bienes (¿diré? ¿o males?)?

¿No vi ya? ¿No probé cuán desiguales
son de aquello precioso que ofrecía
su vanamente hermosa flor, que el día
robó, descubridor de engaños tales?

Paremos ya, paremos: que el sosiego
en sólo aquel un Bien que sin mudanza
mueve cuanto ve el sol, hallar podremos.

Mas ay, que cuando verle pienso, y llego
yo a asirle, me deslumbra, y sin tardanza,
cual rayo pasa, y ciegos le perdemos.
257

Soneto Iii A S Pedro, En Una Borrasca, Viniendo De Roma

Pescador soberano, en cuyas redes
los monarcas mayores han estado
dichosamente presos, y cambiado
en gloria sus prisiones y en mercedes;

tú que abrir y cerrar el çielo puedes,
con poderosa llave, a tu ganado,
y alcaçar en la tierra has alcançado
con colunas de pórfido y paredes:

los ojos vuelve al mar enfureçido,
y pues tal vez osó mojar tu planta
aun siendo 'ollado de tu fee animosa,

su 'inchazón rompe, acalla su rüido,
y enseñado dicípulo, levanta
mi fee y mis pies con mano poderosa.
239

Quien Te Dice Que Ausencia Causa Olvido

Quien te dice que ausencia causa olvido
mal supo amar, porque si amar supiera,
¿qué, la ausencia?: la muerte nunca hubiera
las mientes de su amor adormecido.

¿Podrá olvidar su llaga un corzo herido
del acertado hierro, cuando quiera
huir medroso, con veloz carrera,
las manos que la flecha han despedido?

Herida es el amor tan penetrante
que llega al alma; y tuya fue la flecha
de quien la mía dichosa fue herida.

No temas, pues, en verme así distante,
que la herida, Amarili, una vez hecha,
siempre, siempre y doquiera, será herida.
257

Soneto Xxvi A Las Ruinas De Itálica, Que Ahoran Llaman Sevilla La Vieja, Junto De Las Quales Está S

Estos de pan llevar campos ahora,
fueron un tiempo Itálica. Este llano
fue templo. Aquí a Teodosio, allí a Trajano
puso estatuas su patria vençedora.

En este çerco fueron Lamia y Flora
llama y admiraçión deel vulgo vano;
en este cerco el luchador profano
deel aplauso esperó la voz sonora.

¡Cómo feneçió todo, ay!; mas erguidas,
a pesar de fortuna y tiempo, vemos
estas y aquellas piedras combatidas.

Pues si vencen la edad y los estremos
deel mal, piedras calladas y sufridas,
suframos, Amarilis, y callemos.
254

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Identificación y contexto básico

Francisco de Medrano fue un poeta español del Siglo de Oro. Nació en la villa de Alcaraz, provincia de La Mancha, y falleció en Madrid. Se sabe que fue caballero de la Orden de Santiago. Su origen familiar se sitúa en una hidalguía manchega, lo que le proporcionó una educación y un estatus social que le permitieron dedicarse a las letras. Escribió en lengua castellana.

Infancia y formación

La información sobre su infancia y formación es escasa, pero se presume que recibió una educación esmerada propia de su linaje, probablemente en Alcaraz o en colegios de la época. Sus lecturas debieron abarcar los clásicos, la poesía italiana renacentista y los autores españoles de su tiempo, influyendo en su estilo y temática.

Trayectoria literaria

Su trayectoria literaria se desarrolló durante el auge del Siguro de Oro español. Publicó su obra poética principal en vida, y también se le conoce por sus traducciones de autores clásicos. Se sabe que colaboró en algunas de las compilaciones poéticas de la época.

Obra, estilo y características literarias

La obra poética de Francisco de Medrano se caracteriza por la elegancia formal y la profundidad de sus temas. Cultivó la poesía amorosa, la reflexiva y la religiosa. Un tema recurrente es la fugacidad del tiempo y la vanidad de las cosas mundanas, a menudo teñido de un sentimiento melancólico. Su estilo es cuidado, con un lenguaje selecto y una métrica precisa, mostrando su dominio de las formas poéticas tradicionales como el soneto. Entre sus obras más destacadas se encuentran poemas que abordan la naturaleza, el amor idealizado y la contemplación religiosa. Se le asocia a la corriente del petrarquismo y a la lírica del Siglo de Oro.

Contexto cultural e histórico

Medrano vivió en un periodo de esplendor cultural y literario en España, el Siglo de Oro, una época marcada por la Contrarreforma, las guerras y un intenso desarrollo de las artes y las letras. Perteneció a una generación de poetas que continuaron la senda marcada por Garcilaso y que sentaron las bases para los grandes maestros del Barroco. Su obra refleja, en cierta medida, las inquietudes espirituales y existenciales de su tiempo.

Vida personal

Los detalles de su vida personal son limitados. Se sabe que fue caballero de la Orden de Santiago, lo que indica su pertenencia a la nobleza y su servicio a la Corona. Es probable que su vida transcurriera entre sus posesiones y la corte, participando en círculos literarios y cortesanos.

Reconocimiento y recepción

Aunque no alcanzó la fama de Lope de Vega o Góngora, Francisco de Medrano gozó de un reconocimiento en su época por la calidad de su poesía. Su obra fue valorada por sus contemporáneos y ha sido estudiada por la crítica literaria por su aportación al panorama lírico del Siglo de Oro.

Influencias y legado

Medrano fue influenciado por la poesía italiana del Renacimiento, especialmente por Petrarca, y por los poetas españoles de su generación. Su legado reside en su contribución a la lírica del Siglo de Oro, mostrando una sensibilidad particular y un estilo depurado que influyó en algunos poetas posteriores. Su obra se mantiene como un ejemplo de la poesía reflexiva y amorosa de la época.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Medrano ha sido interpretada como un reflejo de la melancolía y la espiritualidad renacentista tardía. Sus poemas a menudo invitan a la reflexión sobre la condición humana, la belleza efímera y la búsqueda de lo trascendente. Su estilo cuidado y su profundidad temática lo convierten en un autor de interés para el análisis crítico de la poesía del Siglo de Oro.

Infancia y formación

Se sabe que fue traductor, lo que demuestra su conocimiento de las letras clásicas y su interés por la difusión de la cultura. Su pertenencia a la Orden de Santiago es un dato biográfico relevante que lo sitúa en un determinado estamento social y vital.

Muerte y memoria

Falleció en Madrid. Su memoria perdura a través de su obra poética, que ha sido recopilada y estudiada, manteniendo su lugar como un poeta significativo del Siglo de Oro español.