Algunos Años Antes De Su Prisión Última, Me Envió Este Excelente Soneto, Desde La Torre
Retirado en la paz de estos desiertos,
Con pocos, pero doctos libros juntos,
Vivo en conversación con los difuntos,
Y escucho con mis ojos a los muertos.
Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
O enmiendan, o fecundan mis asuntos;
Y en músicos callados contrapuntos
Al sueño de la vida hablan despiertos.
Las Grandes Almas que la Muerte ausenta,
De injurias de los años vengadora,
Libra, ¡oh gran Don Josef, docta la Imprenta.
En fuga irrevocable huye la hora;
Pero aquélla el mejor cálculo cuenta,
Que en la lección y estudios nos mejora.
Descuido Del Divertido Vivir, A Quien La Muerte Llega Impensada
Vivir es caminar breve jornada,
Y muerte viva es, Lico, nuestra vida,
Ayer al frágil cuerpo amanecida,
Cada instante en el cuerpo sepultada:
Nada, que siendo, es poco, y será nada
En poco tiempo, que ambiciosa olvida,
Pues de la vanidad mal persuadida
Anhela duración, Tierra animada.
Llevada de engañoso pensamiento,
Y de esperanza burladora y ciega,
Tropezará en el mismo monumento,
Como el que divertido el Mar navega,
Y sin moverse vuela con el viento,
Y antes que piense en acercarse, llega.
Náufraga Nave, Que Advierte Y No Da Escarmiento
Tirano de Adria el Euro, acompañada
De invierno y noche la rugosa frente,
Sañudo se arrojó e inobediente,
La cárcel rota y la prisión burlada.
Bien presumida y mal aconsejada,
Pomposa Nave sus enojos siente.
Gime el Mar ronco temerosamente,
Líquida muerte bebe gente osada,
Cuando en maligno escollo inadvertida,
De escarmientos la playa procelosa
Infamó, en mil naufragios dividida.
Y nunca faltará Vela animosa
—¡Tal es la presunción de nuestra vida!—
Que repita su ruina lastimosa.
Agradece, En Alegoría Continuada, A Sus Trabajos Su Desengaño, Y Su Escarmiento
¡Qué bien me parecéis, jarcias y entenas,
Vistiendo de naufragios los Altares,
Que son peso glorioso a los pilares,
Que esperé ver tras mi destierro apenas!
Símbolo sois de ya rotas cadenas
Que impidieron mi vuelta en largos mares;
Mas bien podéis, santísimos Lugares,
Agradecer mis Votos en mis penas.
No tanto me alegrárades con hojas
En los robles antiguos, remos graves,
Como colgados en el Templo, y rotos.
Premiad con mi escarmiento mis congojas;
Usurpe al Mar mi nave muchas naves;
Débanme el desengaño los Pilotos.
Arrepentimiento Y Lágrimas Debidas Al Engaño De La Vida
Huye sin percibirse lento el día,
Y la hora secreta y recatada
Con silencio se acerca, y despreciada,
Lleva tras sí la edad lozana mía.
La Vida nueva que en niñez ardía,
La juventud robusta y engañada,
En el postrer invierno sepultada
Yace entre negra sombra y nieve fría.
No sentí resbalar mudos los años;
Hoy los lloro pasados, y los veo
Riendo de mis lágrimas y daños.
Mi penitencia deba a mi deseo,
Pues me deben la Vida mis engaños,
Y espero el mal que paso y no le creo.
Pinta El Engaño De Los Alquimistas
¿Podrá el vidro llorar partos de Oriente?
¿Cabrá su habilidad en los crisoles?
¿Será la Tierra adúltera a los Soles,
Por concebir de un horno siempre ardiente?
¿Destilarás en baños a Occidente?
¿Podrán lo mismo humos que arreboles?
¿Abreviarán por ti los Españoles
El precioso naufragio de su gente?
Osas contrahacer su ingenio al día;
Pretendes que le parle docta llama
Los secretos de Dios a tu osadía.
Doctrina ciega y ambiciosa fama:
El oro miente en la ceniza fría,
Y cuando le promete, le derrama.
Conveniencias De No Usar De Los Ojos, De Los Oídos, Y De La Lengua
Oír, Ver y Callar, remedio fuera
En tiempo que la Vista y el Oído
Y la Lengua pudieran ser sentido,
Y no delito que ofender pudiera.
Hoy, sordos los remeros con la cera,
Golfo navegaré que (encanecido
De huesos, no de espumas) con bramido
Sepulta a quien oyó Voz lisonjera.
Sin ser oído y sin oír, ociosos
Ojos y orejas, viviré olvidado
Del ceño de los hombres poderosos.
Si es delito saber quién ha pecado,
Los vicios escudriñen los curiosos:
Y viva yo Ignorante, e Ignorado.
Signifícase La Propia Brevedad De La Vida, Sin Pensar, Y Con Padecer, Salteada De La Muerte
Fue sueño Ayer; Mañana será tierra:
Poco antes nada, y poco después humo,
¡Y destino ambiciones, y presumo
Apenas punto al cerco que me cierra!
Breve combate de importuna guerra,
En mi defensa soy peligro sumo:
Y mientras con mis armas me consumo,
Menos me hospeda el cuerpo, que me entierra.
Ya no es Ayer; Mañana no ha llegado;
Hoy pasa, y es, y fue, con movimiento
Que a la muerte me lleva despeñado.
Azadas son la hora y el momento,
Que a jornal de mi pena y mi cuidado,
Cavan en mi vivir mi monumento.
Advertencia A España De Que Así Como Se Ha Hecho Señora De Muchos, Así Será De Tantos Enemigos Envid
Un Godo, que una cueva en la Montaña
Guardó, pudo cobrar las dos Castillas;
Del Betis y Genil las dos orillas,
Los Herederos de tan grande hazaña.
A Navarra te dio justicia y maña;
Y un casamiento, en Aragón, las Sillas
Con que a Sicilia y Nápoles humillas,
Y a quien Milán espléndida acompaña.
Muerte infeliz en Portugal arbola
Tus castillos; Colón pasó los godos
Al ignorado cerco de esta Bola;
Y es más fácil, oh España, en muchos modos,
Que lo que a todos les quitaste sola,
Te puedan a ti sola quitar todos.
Castiga A Los Glotones Y Bebedores, Que Con Los Desórdenes Suyos Aceleran La Enfermedad Y La Vejez
Que los años por ti vuelen tan leves,
Pides a Dios; que el rostro sus pisadas
No sienta, y que a las greñas bien peinadas
No pase corva la vejez sus nieves.
Esto le pides y, borracho bebes
Las vendimias en tazas coronadas;
Y para el vientre tuyo las manadas
Que Apulia pasta son bocados breves.
A Dios le pides lo que tú te quitas;
La Enfermedad y la Vejez te tragas,
Y estar de ellas exento solicitas.
Pero en rugosa piel la deuda pagas
De las embrïagueces que vomitas,
Y en la salud que comilón estragas.