Lista de Poemas

Canción Del Recuerdo

Este cuarto pequeño y misterioso
tiene algo de silencio funerario,
y es una tumba, el lecho hospitalario
donde al fin mi dolor halla reposo.

Dormir en paz, en un soñar interno,
sin que nada a la vida me despierte.
El sueño es el ensueño de la muerte,
como la muerte es un ensueño eterno.

Cerrar a piedra y lodo las ventanas
para que no entre el sol en las mañanas
y, olvidando miserias y quebrantos,

dormir eternamente en este lecho,
con las manos cruzadas sobre el pecho,
como duermen los niños y los santos.
343

A Rogelio Buendía Manzano Poeta Joven

¿El Bien y el Mal? ¿Quién sabe su camino...?
El crimen de la abeja se transforma
en miel. En tu anhelar sigue la norma
del instinto, lo único divino

que resta al barro humano. Peregrino
del Ensueño y creyente de la Forma,
comulga con tu espíritu y conforma
el ritmo de tu paso a tu destino.

Armoniza en tu voz, grave y sonora,
los ecos más remotos y diversos,
y al resplandor glorioso de tu aurora,

del aislamiento en la fecunda calma,
talla en la carne viva de tus versos
todo el lírico Olimpo de tu alma.
288

Canción Del Recuerdo - Todas las noches

Todas las noches a la cita vienes,
no sé de dónde, lívido el semblante
los cabellos pegados a las sienes,
cual los cabellos de un agonizante.

Descorres las cortinas, y te paras
en el umbral, inmóvil, silenciosa,
llena de tierra, como si acabaras
de alzarte de las piedras de tu fosa.

Ni a respirar ante tu faz me atrevo,
y en tan profundos éxtasis me sumo,
que ni siquiera las pestañas muevo...

Mi ilusión se conforma con mirarte
temiendo que, cual ráfaga de humo,
pudiera con mi aliento disiparte.
318

Canción Del Recuerdo

Ten un poco de amor para las cosas:
para el musgo que calma tu fatiga,
para Ia fuente que tu sed mitiga,
para las piedras y para las rosas.

En todo encontrarás una belleza
virginal y un placer desconocido...
Rima tu corazón con el latido
del corazón de la Naturaleza.

Recibe como un santo sacramento
el perfume y la luz que te da el viento...
¡Quién sabe si su amor en él te envía

aquella que la vida ha transformado!
¡Y sé humilde, y recuerda que algún día
te ha de cubrir la tierra que has pisado!
331

Canción Del Recuerdo

¿Qué encanto tiene esa lejana estrella,
qué mágico poder en ella existe,
cuando tan pronto de mi amor partiste
sin dejar el recuerdo de una huella?

La vieja casa, tan alegre y bella,
desde que tú con tu alegría huiste,
está tan muda, desolada y triste,
que da espanto y terror entrar en ella.

¿Por qué, por qué nos has abandonado?
El fuego del hogar está apagado;
las ventanas cerradas, y si alguna

mano las abre, hasta la luz parece
que, llorando el rigor de mi fortuna,
al entrar en la casa se entristece!
370

Canción Del Recuerdo

Visión que cruzas por mis sueños, dime:
¿qué profundas tristezas te devoran?
¿Por qué tus ojos, si me miran, lloran?
¿Por qué tu labio, si me nombra, gime?

Sólo tus manos pálidas e inciertas
las antiguas ternuras conservaron,
y, cual vivas, ayer, me acariciaron,
vienen ahora a acariciarme muertas.

Descorren las cortinas de mi lecho;
penetran, sin dolor, hasta mi pecho,
a acariciar mi corazón herido...

Su caricia es tan tímida y suave,
cual si viniesen a curar un ave
que herida llega a desangrarse al nido.
386

Canción Del Recuerdo

En la penumbra se destaca el lecho
donde la luz solar la sorprendía,
apoyada la sien sobre mi pecho
y dormida su mano entre la mía.

Brillan las trenzas largas y castañas...
Vela sus formas el ropaje blanco...
Duermen los ojos bajo sus pestañas,
y descansa su mano sobre el flanco...

«Duerme y sueña conmigo... No está... muerta.
Ya la alondra cantó... ¡Mi amor, despierta!
¡Alza tu frente sobre la almohada!»

Ahoga el silencio el ansia de mi ruego...
Y palpo entre las sombras, como un ciego
que abre los ojos y no mira nada.
382

Canción Del Recuerdo

Aquí el sillón donde bordar solía,
de las noches de invierno en la velada...
La frente entre las manos apoyada,
yo, a la luz de la lámpara, leía.

Cansado, la lectura interrumpía,
y, sonriendo, alzaba la mirada...
Ella, a veces, mirándome extasiada
—la aguja entre los dedos—, sonreía.

Ahora también parece que la espera
el vacío sillón, allá en la sombra.
La lectura interrumpo... El alma entera

palpita de avidez en mis oídos,
esperando sentir sobre la alfombra
el ligero rumor de sus vestidos.
403

Canción Del Recuerdo

Yo te he deshecho, ¡oh muerta cabellera,
para que recatases, destrenzada,
el pudor de una virgen desposada
que desnuda se vio por vez primera!

La ágil caricia de tus sedas era
como una primavera perfumada...
Serviste a mis ensueños de almohada,
y serás mi sudario cuando muera.

Sueltos tus rizos, en el aire ondean;
mis manos con amor por ellos vagan
temblorosas de afán, llenas de miedos,

pues teme mi ilusión que acaso sean
telarañas de sol, y se deshagan
al menor movimiento de mis dedos.
364

Canción Del Recuerdo

Al cortar sus cabellos, agitados
por el rudo estertor de la agonía,
por el amor mis ojos engañados,
aún creyeron notar que sonreía.

Sorbre su corazón puse el oído,
y juro que sentí cual si quisiera,
de mi inmenso corazón compadecido,
palpitar otra vez, y no pudiera.

Cuando pasó aquel vértigo de espanto,
en el lecho me hallé... Surcaba el llanto
en copioso raudal mi rostro inerte...

Contra el pecho apretaba sus cabellos,
temiendo que la mano de la Muerte
también quisiera apoderarse de ellos.
353

Comentarios (0)

ShareOn Facebook WhatsApp X
Iniciar sesión para publicar un comentario.

NoComments

Identificación y contexto básico

Francisco Villaespesa y Romarote fue un poeta español, cuya obra se enmarca en el Romanticismo tardío y el Modernismo. Nacido en Almería, su producción literaria, escrita en español, exploró temas como el amor idealizado, el exotismo, la melancolía y la historia, gozando de una notable popularidad en su tiempo.

Infancia y formación

Nacido en una familia acomodada, Villaespesa recibió una educación esmerada que fomentó su vocación literaria. Su formación se vio influenciada por las lecturas de los grandes poetas románticos y por las nuevas corrientes estéticas que comenzaban a irrumpir en la literatura española.

Trayectoria literaria

La carrera literaria de Villaespesa se caracterizó por una gran prolificidad y una rápida consolidación de su fama. Publicó sus primeros versos en su juventud y pronto se convirtió en un poeta reconocido y celebrado. Su obra evolucionó hacia el Modernismo, sin abandonar nunca ciertos ecos románticos. Fue un colaborador asiduo de revistas y periódicos, y sus poemas fueron recogidos en numerosas antologías.

Obra, estilo y características literarias

Entre sus obras más representativas se encuentran "Astros y flores" (1892), "El alma del trovador" (1895), "La selva oscura" (1900) y "La corte de la luna" (1910). Su estilo destaca por su musicalidad, el uso de un lenguaje cuidado y evocador, y su habilidad para crear atmósferas exóticas y melancólicas. Se adscribió a las formas métricas tradicionales, pero con una sensibilidad modernista. Su voz poética es predominantemente lírica y sentimental, a menudo marcada por un tono elegíaco y un anhelo por mundos pasados o lejanos.

Contexto cultural e histórico

Villaespesa vivió y escribió en un periodo de transición en España, marcado por la decadencia del Imperio y la búsqueda de una nueva identidad nacional. Perteneció a la generación del 98, aunque su estilo se mantuvo más ligado a las corrientes románticas y modernistas, lo que le diferenció de otros autores de su generación más preocupados por los problemas sociales y políticos.

Vida personal

Su vida, aunque menos documentada en cuanto a detalles íntimos que su obra, estuvo marcada por su dedicación casi exclusiva a la literatura y por una intensa vida social en los círculos literarios de la época. Su fama le proporcionó un reconocimiento público que, sin embargo, no siempre se tradujo en un aprecio crítico profundo por parte de las generaciones posteriores.

Reconocimiento y recepción

En su tiempo, Francisco Villaespesa fue un poeta enormemente popular, aclamado por el público y la crítica de la época. Sus recitales y lecturas de poemas eran eventos multitudinarios. Sin embargo, tras su muerte, su obra experimentó un declive en el reconocimiento crítico, siendo a menudo considerada más sentimental y efectista que profundamente innovadora, a pesar de su indudable calidad formal.

Influencias y legado

Fue influenciado por autores como Gustavo Adolfo Bécquer y los poetas románticos franceses. Si bien su influencia directa en poetas posteriores fue limitada en comparación con otros autores de su época, su obra representa un importante eslabón en la evolución de la poesía española hacia el Modernismo, y su popularidad contribuyó a mantener vivo el interés por la lírica en amplios sectores de la sociedad.

Interpretación y análisis crítico

Los análisis críticos de su obra suelen destacar su virtuosismo formal y su capacidad para evocar atmósferas, pero también señalan una cierta repetición temática y una menor profundidad existencial en comparación con otros poetas coetáneos más vanguardistas o comprometidos socialmente.

Infancia y formación

Villaespesa era conocido por su talento para la declamación, lo que contribuyó significativamente a su éxito popular. Sus viajes por Europa y Oriente influyeron en sus poemas de corte exótico.

Muerte y memoria

Falleció en Madrid, dejando tras de sí una extensa obra poética que, si bien ha sido revisada críticamente, sigue siendo un testimonio valioso de la poesía española de finales del siglo XIX y principios del XX.