Lista de Poemas

Nosotros Los Hombres

Vengo a buscarte, hermano, porque traigo el poema,
que es traer el mundo a las espaldas.

Soy como un perro que ruge a solas, ladra
a las fieras del odio y de la angustia,
echa a rodar la vida en mitad de la noche.

Traigo sueños, tristezas, alegrías, mansedumbres,
democracias quebradas como cántaros,
religiones mohosas hasta el alma,
rebeliones en germen echando lenguas de humo,
árboles que no tienen
suficientes resinas amorosas.

Estamos sin amor, hermano mío,
y esto es como estar ciegos en mitad de la tierra.
3.341

Digo

El hombre no ha nacido
para tener las manos
amarradas al poste de los rezos.

Dios no quiere rodillas humilladas
en los templos,
sino piernas de fuego galopando,
manos acariciando las entrañas del hierro,
mentes pariendo brasas,
labios haciendo besos.

Digo que yo trabajo,
vivo, pienso,
y que esto que yo hago es un buen rezo,
que a Dios le gusta mucho
y respondo por ello.

Y digo que el amor
es el mejor sacramento,
que os amo, que amo
y que no tengo sitio en el infierno.
1.672

Milagros

Misteriosas substancias emergen de la luz.
Genésicas materias laboran en la noche.

Una mañana amanecerá la muerte
recolectando flores,
subiendo por la savia y por la sangre
para besar al hombre.

Y el tiempo llenará
de ojos los relojes,
para ver el milagro
del hombre haciendo al hombre.
1.562

Dioses

Los dioses son estatuas de humo y viento
que se tuercen, alargan,
y se cambian de ser
como cambian de blusa las muchachas.

Alguna vez usaron cuernos, luego
se envolvieron en carne de montaña,
aprendieron a usar huesos de hombre
y se vistieron una barba blanca.

Una noche compraron zapatillas
y perdieron sus prístinas sandalias.
Y un día cualquiera rodearán la tierra
charlando amables con los cosmonautas.
1.171

Desvestido

La noche, deseosa, apenumbrada,
te quitó sin pensar las zapatillas...
y —por sentirse blanca y alumbrada—
desnudó blancamente tus rodillas.

Luego —por diversión, sin decir nada—
la noche se llevó tu blusa larga
y te arrancó la falda ensimismada
como una cosa tímida y amarga.

Después te colocaste travesura:
desnudaste tus pechos por ternura
y —hablando de un amor vago, inconexo—

Porque si y porque no, a medio reproche,
desnudaste también, entre la noche,
la noche pequeñita de tu sexo.
1.232

Apunte Interior

Hoy mi vida no tiene peso alguno:
es un viento, menos que un viento, menos
que una raya de luz.

Ahora ninguno
puede serme oneroso.

No hay terrenos
resquemores debajo de mi alma.

Mi sangre es una roja armonía viva.
Estoy en armonía con la brasa y la calma,
con la voz amorosa y la voz vengativa.

Parece que mis manos no existieran, parece
que mi cuerpo nadara en un agua inocente.
Como un viento desnudo de mi corazón se mece
y hace sonar campanadas dulcemente.
1.306

¿verdad Que Tú No Tienes

¿Verdad que tú no tienes
la barba blanca?
¿Verdad que no, Dios mío?
¿Verdad que Tú no tienes
los ojos negros?
¿Verdad que no, Dios mío?
¿Verdad que Tú no tienes
un puñal en la mano?
1.365

Despedida

El camino, despacio,
retrocede a nuestras espaldas.
Todos los árboles se han alejado
hacia el poniente.
Todo en la tierra
se aleja alguna vez.
La luna y el paisaje.
El amor y la vida.
El reloj, en mi muñeca,
dice que son las cinco de la tarde.
La hora de los adioses,
la hora en que la misma tarde
agita nubecillas en despedida.
1.330

Esta Vida En Silencio

Esta vida en silencio
en la sombra desnuda.
cayendo, meditando,
de machacada y ebria se hace pura.
Flotas tú restregada
en el tronco y el nervio.
Blancos se abren tu voz, el viento,
el alma...
Porque esta vida es un milagro abierto...
1.258

Este Sitio De Angustia

Uno quisiera siempre tener su mano amiga,
su buen pan compañero, su dulce café, su
amigo inseparable para cada momento.
Quisiera no encontrar un solo fruto amargo,
una casa sangrando, un niño abandonado,
un anciano caído debajo del fracaso.

Pero a veces los días se ponen grises,
nos miran con miradas enemigas,
y se ríen de nosotros,
se burlan de nosotros,
nos enseñan cadáveres de jornaleros tristes,
de muchachas vencidas, de niños sin tinero.
Se mira uno las uñas, como haciéndose viejo,
encoge las rodillas para no perecer,
y nada, nada bueno agita las campanas,
nada bueno florece en los hombros del mundo.

Entonces es que uno llama al apio y le dice,
llama al rábano amargo y le dice también
que esta corteza de hombre debe ser un castigo,
un paisaje maldito donde el hombre no quiere,
no soporta vivir porque le sorben sangre,
porque le chupan sangre hasta dejarlo ciego.
1.367

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Identificación y contexto básico

Jorge Debravo fue un poeta uruguayo. Su obra se inscribe dentro de la poesía de posguerra y se asocia a menudo con corrientes existencialistas y una profunda introspección lírica. Su figura es la de un poeta de gran sensibilidad y una marcada preocupación por los temas humanos fundamentales.

Infancia y formación

La información sobre su infancia y formación es limitada en las fuentes disponibles. Se presume que tuvo una formación culta que le permitió acceder a las corrientes filosóficas y literarias de su tiempo, como el existencialismo, que marcarían su producción poética.

Trayectoria literaria

La trayectoria de Jorge Debravo se desarrolló principalmente en la segunda mitad del siglo XX. Su obra poética, aunque no extensa debido a su temprana muerte, dejó una impronta notable en la literatura uruguaya. Se le considera un poeta representativo de su generación, que abordó temas existenciales con una voz propia y conmovedora.

Obra, estilo y características literarias

Su obra principal, "Por los caminos de mi voz" (1961), es un reflejo de su estilo lírico y reflexivo. Los temas centrales de su poesía giran en torno a la soledad, la incomunicación, la angustia existencial, la fugacidad del tiempo y la búsqueda de autenticidad en la vida. Su lenguaje es depurado, con una aparente sencillez que esconde una profunda carga de significado y emoción. Utiliza metáforas que evocan la fragilidad de la existencia y la complejidad de las relaciones humanas. El tono de su poesía es a menudo melancólico, pero también contiene destellos de esperanza y una profunda humanidad.

Contexto cultural e histórico

La obra de Debravo se gesta en un contexto marcado por las tensiones ideológicas y sociales de la Guerra Fría, así como por la influencia del existencialismo filosófico y literario. En Uruguay, este periodo también estuvo signado por una efervescencia cultural y literaria, donde surgieron voces que buscaban una expresión más auténtica y comprometida con la realidad humana.

Vida personal

La vida personal de Jorge Debravo estuvo marcada por una aparente discreción, pero su obra revela una intensa vida interior y una profunda sensibilidad. Se sabe que su producción poética fue fruto de una meditación constante sobre la existencia y sus dilemas.

Reconocimiento y recepción

Aunque su obra no alcanzó una difusión masiva en vida, Jorge Debravo ha sido revalorizado con el tiempo. Su poesía es estudiada y apreciada por su profundidad y su capacidad para conectar con las inquietudes existenciales del lector. Ha sido incluido en antologías de la poesía uruguaya, consolidando su lugar como un poeta de referencia de su generación.

Influencias y legado

Se perciben en su obra influencias de poetas existencialistas y de la lírica contemporánea que exploraba la intimidad y la condición humana. El legado de Debravo reside en su capacidad para expresar, con una voz singular y emotiva, las complejidades de la experiencia vital, invitando a la reflexión sobre los grandes interrogantes de la existencia.

Interpretación y análisis crítico

La crítica ha destacado en la obra de Debravo la profundidad de su pensamiento y la sinceridad de su expresión lírica. Su poesía invita a una introspección profunda, abordando temas universales desde una perspectiva personal y conmovedora.

Infancia y formación

La intensidad de su obra contrasta con la relativa oscuridad de su figura pública. Su poesía parece ser el principal canal a través del cual se manifestó su mundo interior y sus reflexiones más íntimas.

Muerte y memoria

Jorge Debravo falleció a una edad temprana, truncando una prometedora carrera literaria. Su memoria perdura a través de su obra, especialmente "Por los caminos de mi voz", un testimonio de su profunda sensibilidad y su valioso aporte a la poesía uruguaya.