Lista de Poemas

Inferno

Ma tu perché ritorni a tanta noia?
Dice Virgilio a Dante, "Inferno", I, 76.

Los destructores siempre van delante,
Cada día con más poder y saña,
Sin enemigo ya que los espante.
Triunfa el secuestro con olor de hazaña,
Que pone en haz la hez del bicho humano.
Ni el más iluso al fin la historia engaña.
El infierno al alcance de la mano.
962
Cuando uno pierde la esperanza se vuelve reaccionario.
5

Fuera Del Mundo

Cuanto nosotros somos y tenemos
Forma un curso que va a su desenlace:
La pérdida total.

No es un fracaso.
Es el término justo de una Historia,
Historia sabiamente organizada.
Si naces, morirás. ¿De qué te quejas?
Sean los dioses, ellos, inmortales.

Natural que, por fin, decline y me consuma.
Haya muerte serena entre los míos.
Algún día —¿tal vez penosamente?—
Me moriré, tranquilo, sosegado.
No me despertaré por la mañana
Ni por la tarde. ¿Nunca?
¿Monstruo sin cuerpo yo?

Se cumpla el orden.

No te entristezca el muerto solitario.
En esa soledad no está, no existe.
Nadie en los cementerios.
¡Qué solas se quedan las tumbas!
826

Ya Se Acortan Las Tardes

Ya se acortan las tardes, ya el poniente
Nos descubre los más hermosos cielos,
Maya sobre las apariencias velos
Pone, dispone, claros a la mente.

Ningún engaño en sombra ni en penumbra,
Que a los ojos encantan con matices
Fugitivos, instantes muy felices
De pasar frente al sol que los alumbra.

Nos seduce este cielo de tal vida,
El curso de la gran Naturaleza
Que acorta la jornada, no perdida
Si hacia la luz erguimos la cabeza.

Siempre ayuda la calma de esta hora,
Lenta en su inclinación hasta lo oscuro,
Y se percibe un ritmo sobre el muro
Que postrero fulgor ahora dora.

Este poniente sin melancolía
Nos sume en el gran orden que nos salva,
Preparación para alcanzar el alba,
También serena aunque mortal el día.
529

La Sangre Al Río

Llegó la sangre al río.
Todos los ríos eran una sangre,
Y por las carreteras
De soleado polvo
—O de luna olivácea—
Corría en río sangre ya fangosa
Y en las alcantarillas invisibles
El sangriento caudal era humillado
Por las heces de todos.

Entre las sangres todos siempre juntos,
Juntos formaban una red de miedo.
También demacra el miedo al que asesina,
Y el aterrado rostro palidece,
Frente a la cal de la pared postrera,
Como el semblante de quien es tan puro
Que mata.

Encrespándose en viento el crimen sopla.
Lo sienten las espigas de los trigos,
Lo barruntan los pájaros,
No deja respirar al transeúnte
Ni al todavía oculto,
No hay pecho que no ahogue:
Blanco posible de posible bala.

Innúmeros, los muertos,
Crujen triunfantes odios
De los aún, aún supervivientes.
A través de las llamas
Se ven fulgir quimeras,
Y hacia un mortal vacío
Clamando van dolores tras dolores.
Convencidos, solemnes si son jueces
Según terror con cara de justicia,
En baraúnda de misión y crimen
Se arrojan muchos a la gran hoguera
Que aviva con tal saña el mismo viento,
Y arde por fin el viento bajo un humo
Sin sentido quizá para las nubes.
¿Sin sentido? Jamás.

No es absurdo jamás horror tan grave.
Por entre los vaivenes de sucesos
—Abnegados, sublimes, tenebrosos,
Feroces—
La crisis vocifera su palabra
De mentira o verdad,
Y su ruta va abriéndose la Historia,
Allí mayor, hacia el futuro ignoto,
Que aguardan la esperanza, la conciencia
De tantas, tantas vidas.
801

Ars Viviendi

ARS VIVIENDI


Presentes sucesiones de difuntos
QUEVEDO

Pasa el tiempo y suspiro porque paso,

aunque yo quede en mí, que sabe y cuenta,

y no con el reloj, su marcha lenta

—nunca es la mía— bajo el cielo raso.

Calculo, sé, suspiro —no soy caso

de excepción— y a esta altura, los setenta,

mi afán del día no se desalienta,

a pesar de ser frágil lo que amaso.

Ay, Dios mío, me sé mortal de veras.

Pero mortalidad no es el instante

que al fin me privará de mi corriente.

Estas horas no son las postrimeras,

y mientras haya vida por delante,

serás mis sucesiones de viviente.

535

Del Transcurso

Miro hacia atrás, hacia los años, lejos,
Y se me ahonda tanta perspectiva
Que del confín apenas sigue viva
La vaga imagen sobre mis espejos.

Aun vuelan, sin embargo, los vencejos
En torno de unas torres, y allá arriba
Persiste mi niñez contemplativa.
Ya son buen vino mis viñedos viejos.

Fortuna adversa o próspera no auguro.
Por ahora me ahínco en mi presente,
Y aunque sé lo que sé, mi afán no taso.

Ante los ojos, mientras, el futuro
Se me adelgaza delicadamente,
Más difícil, más frágil, más escaso.
692

En Plenitud

Después de aquella ventura
Gozada, y no por suerte
Ni error —mi sino es quererte,
Ventura, como madura
Realidad que me satura
Si de veras soy— después
De la ráfaga en la mies
Que ondeó, que se rindió,
Nunca el alma dice: no.
¿Qué es ventura? Lo que es.
480

Los Aires

¡Damas altas, calandrias!
Junten su elevación
algazara y montaña,
todavía crecientes

gracias a la mañana
trémula del rocío,
tan cándida y sin tasa,
bajo el cielo inventor

de distancias, de fábulas.
¡Libertad de la luz,
damas altas, calandrias,
lo rubio, lo ascendente!
Sean así la traza,

tan simple aún, clarísima,
de las profundas Nadas
gozosas de los aires,
con un alma inmediata,

sí, visible, total,
¡ah!, para la mirada
de los siempre amadores
¡Damas altas, calandrias!
531

Las Doce En El Reloj

Dije: Todo ya pleno.
Un álamo vibró.
Las hojas plateadas
Sonaron con amor.
Los verdes eran grises,
El amor era sol.
Entonces, mediodía,
Un pájaro sumió
Su cantar en el viento
Con tal adoración
Que se sintió cantada
Bajo el viento la flor
Crecida entre las mieses,
Más altas. Era yo,
Centro en aquel instante
De tanto alrededor,
Quien lo veía todo
Completo para un dios.
Dije: Todo, completo.
¡Las doce en el reloj!
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Identificación y contexto básico

Jorge Guillén y Jorge Guillén Calderón fue un poeta español, considerado una de las figuras cumbre de la Generación del 27 y un maestro de la "poesía pura". Nació en Valladolid y desarrolló gran parte de su carrera literaria y académica en el exilio. Escribió en español.

Infancia y formación

Nacido en una familia burguesa, Guillén recibió una educación esmerada. Estudió Filosofía y Letras en las Universidades de Valladolid, Madrid y La Sorbona de París. Durante su estancia en París, entró en contacto con las vanguardias literarias europeas, que influirían decisivamente en su concepción de la poesía. Fue profesor de español en diversas instituciones.

Trayectoria literaria

La trayectoria de Guillén es larga y fecunda, marcada por la publicación de su obra cumbre, "Cántico", que fue creciendo y editándose en sucesivas versiones a lo largo de décadas. Fue uno de los miembros más activos de la Generación del 27, participando en sus proyectos colectivos. El exilio republicano, tras la Guerra Civil Española, marcó un hito en su vida y obra, llevándolo a residir y enseñar en Estados Unidos durante muchos años. En su madurez, compuso "Clamor", una obra de tono más crítico y sombrío, en contraposición a "Cántico".

Obra, estilo y características literarias

La obra de Guillén se puede dividir en grandes etapas, destacando "Cántico" (1928-1950), su obra más extensa y representativa, que celebra la plenitud del ser y la belleza del mundo con un lenguaje lírico, luminoso y de perfecta factura formal. "Clamor" (1957-1960) es su obra de madurez, marcada por un tono más sombrío, crítico y reflexivo ante la realidad del mundo y el paso del tiempo. Otros libros importantes son "Homenaje" (1967), "Y otros poemas" (1960-1971) y "Aire nuestro" (conjunto de su obra poética). Su estilo se define como "poesía pura" o "poesía desnuda": busca la esencialidad, la precisión del verso, la musicalidad y una imagen poética clara y perfecta, alejada de la anécdota y el sentimentalismo. El soneto y otras formas clásicas son frecuentes en su obra, pero también el verso libre trabajado con maestría. Su lenguaje es selecto, a veces abstracto, pero siempre cargado de sugerencia y belleza.

Contexto cultural e histórico

Guillén pertenece a la Generación del 27, un grupo de escritores que supuso una renovación fundamental de la literatura española. Vivió las convulsiones de la Segunda República, la Guerra Civil Española y el posterior exilio. Su obra se vio marcada por estos acontecimientos, especialmente en "Clamor", que refleja una visión más desencantada del mundo. Mantuvo relaciones con los principales intelectuales de su tiempo, tanto en España como en el exilio.

Vida personal

Jorge Guillén fue un hombre dedicado a la literatura y a la docencia. Su vida estuvo marcada por el exilio, lo que le proporcionó una perspectiva única sobre España y el mundo. Se casó dos veces y tuvo hijos. Su rigor y su dedicación a la poesía fueron constantes a lo largo de su vida.

Reconocimiento y recepción

Jorge Guillén es uno de los poetas españoles más reconocidos del siglo XX, tanto en España como a nivel internacional. Recibió numerosos premios y distinciones, y su obra ha sido objeto de innumerables estudios académicos. Es considerado unánimemente como uno de los grandes poetas de la lengua española y un referente ineludible de la poesía contemporánea.

Influencias y legado

Guillén admiró a poetas como Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León y Juan Ramón Jiménez, de quienes tomó la idea de una poesía depurada y esencial. Su propia obra ha influido de manera decisiva en generaciones posteriores de poetas que han seguido la estela de la "poesía pura" y del rigor formal. Su legado es el de un poeta que supo conjugar la perfección estética con una profunda reflexión sobre la existencia.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Guillén es analizada desde múltiples perspectivas, destacando su exploración de la "poesía pura", su visión del mundo, su evolución estilística y su lugar en la Generación del 27. Los críticos suelen coincidir en la maestría técnica y la profunda humanización de su obra, que celebra la vida a pesar de las adversidades.

Infancia y formación

Guillén era conocido por su carácter sereno y su profunda erudición. A pesar de su estilo aparentemente sereno, su obra está impregnada de una profunda vitalidad y de una constante búsqueda de la belleza. Su dedicación a la escritura y a la docencia fue absoluta.

Muerte y memoria

Jorge Guillén falleció en Málaga. Su memoria se mantiene viva a través de la reedición constante de su obra, los estudios académicos y la celebración de su figura como uno de los pilares de la poesía española del siglo XX.