Lista de Poemas

La Dama De La Rosa

Los que vieron la dama luciendo aquella rosa
que era como el fragante cóagulo de una llama,
no supieron decirme cuál era más hermosa:
si la rosa o la dama.

Los que vieron la dama llevar la flor aquella,
como un broche de fuego sobre su piel sedosa,
no supieron decirme cual era la más bella:
si la dama o la rosa.

Cuando pasó la dama, fue un perfume su huella.
Nadie supo decirme si fue la flor, o ella,
la que dejó la noche perfumada.

Y yo, yo, que la tuve desnuda sobre el lecho,
yo, que corté la rosa para adornar su pecho,
tampoco dije nada.
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La Abeja

Tu boca jugosa y fragante.
Su risa coqueta reía.
Tan fresca la risa fluía,
que su agua la fuente sonante
por ti detenía...

Tu boca reía... tu boca,
que tiene humedad de ambrosía,
que tanto promete y provoca:
Tu boca de miel y armonía,
reía...

Y vino una abeja dorada,
de mieles ansiosa,
y quiso, creyéndola rosa,
posarse en tu boca encarnada,
fragante y jugosa...

Y en tanto la abeja volaba
buscando la miel de la rosa,
riendo una risa nerviosa,
tu boca el ataque esquivaba
medrosa...

Tu boca reía y gemía
de angustia. La abeja de oro,
en pos de la rosa que huía,
ritmaba su vuelo sonoro.

Y, al cabo, la abeja
posóse en tu boca riente:
Tu risa fue grito doliente,
fue queja...
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La Dama Del Espejo

De aquella extraña noche que no fue tuya y mía,
pero que en mí fue tuya, como fue mía en ti,
me queda lo que queda de un sueno al otro día,
o el regreso de un viaje que jamás emprendí.

Pero fue más que un sueno. Pero fue más que un viaje.
Fue una penumbra rosa y una ventana al mar.
Y el viento removía las cortinas de encaje
como si se estuviera desvistiendo al entrar.

No fuiste mía, es cierto, ni te besé siquiera,
pero te sentí mía, mía de otra manera,
mujer de un solo instante maravilloso y cruel;

porque te vi desnuda, de pie, frente a un espejo,
y así hermosa dos veces, en ti y en tu reflejo,
te sigo recordando frente al espejo aquel.
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Estoy Aquí Contigo

Estoy aquí, contigo. Y pienso en ti, a tu sombra,
a tu sombra callada como un agua de otoño.
Aquí, con la cabeza caída en tu regazo,
como para que pienses que contemplo las nubes.

En tu rostro apacible se refleja el crepúsculo,
y eres tan bella, amiga, que me duele mirarte.
Aquí estoy, a tu sombra, pensando en ti, contigo.
Y tú piensas, acaso, que estoy pensando en otra.

Tú sonríes, segura del poder de tu beso,
y yo cierro los ojos para sentir tu ausencia.
Ah, pobre amiga mía, cómo quisiera amarte,
amarte como entonces, cuando tú no me amabas...

Ah, sí, qué pronto pasan el amor y las nubes...
Qué irreparablemente se mustian las espigas...
Aquí, bajo este árbol que ignora su silencio,
mí corazón se aleja tristemente del tuyo.

Y, sin embargo, amiga, ya ves que te sonrío.
Y mi boca recorre la distancia del beso.
Pero pienso en el modo de dejar de besarte,
y en una despedida que no te haga llorar...
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Elegía Por Nosotros

Erguida en tu silencio y en tu orgullo,
no sé con qué señor que te enamora,
comentas a manera de murmullo:
«¡Mirad ese es el hombre que me adora!»

Yo paso como siempre, absorto,... mudo,
y tú nerviosamente te sonríes,
sabiendo que detrás de mi saludo,
te ahondas y después te me deslíes.

Yo sé que ni te busco, ni te sigo,
que nada te mendigo, ni reclamo,
comento, nada más con un amigo:
«Esa es la mujer que yo más amo».

Yo sé que mi cariño recriminas,
es claro tú no entiendes de esas cosas,
qué sabe del perfume y las espinas,
quien nunca estuvo al lado de las rosas.

Tú sabes que jamás suplico nada,
y me sabes cautivo de tus huellas,
que vivo en la región de tu mirada,
y comparto contigo las estrellas.

Un día nos veremos nuevamente,
y es lógico que bajes la cabeza,
tendrás muchas arrugas en la frente,
y el rostro entristecido y sin belleza.

Serás menos sensual en la cadera,
tus ojos no tendrán aquel hechizo,
y aún murmuraré —«¡Si me quisiera!»
tú sólo pensarás: «¡Cuánto me quiso!»
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Elegía Iv

Me llegas en la brisa y en la espuma,
tú, la perdida para siempre...
Tú, la que ennoblecías el sabor del recuerdo,
que ahora llegas más casta y más ausente...

Me llegas en el viento que huele a lejanía,
me llegas en la sal que sabe a muerte,
tú, sombra arrinconada en un silencio;
tú, la perdida para siempre...

Ya no sé por qué sordo camino de la ausencia,
bajo qué estrellas moribundas vienes,
con los pies inseguros llenos de polvo y de rocío,
tú, la perdida para siempre...
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Elegía Para Ti Y Para Mí

ELEGÍA PARA TI Y PARA MÍ


Nous, nous rencontrerons par hassard, dans la rue...PAUL GÉRALDY
I


Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,

y tú te irás borrando lentamente en mi sueño.


Un año y otro año caerán como hojas secas

de las ramas del árbol milenario del tiempo,


y tu sonrisa, llena de claridad de aurora,

se alejará en la sombra creciente del recuerdo.
II


Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,

y quizás, poco a poco, dejaré de hacer versos,


bajo el vulgar agobio de la rutina diaria,

de las desilusiones y los aburrimientos.


Tú, que nunca soñaste más que cosas posibles,

dejarás, poco a poco, de mirarte al espejo.
III


Acaso nos veremos un día, casualmente,

al cruzar una calle, y nos saludaremos.


Yo pensaré quizás: «Qué linda es, todavía».

Tú, quizás pensarás: «Se está poniendo
viejo».


Tú irás sola, o con otro. Yo iré solo, o con otra.

O tú irás con un hijo que debiera ser nuestro.
IV


Y seguirá muriendo la vida, año tras año,

igual que un río oscuro que corre hacia el silencio.


Un amigo, algún día, me dirá que te ha visto,

o una canción de entonces me traerá tu recuerdo.


Y en estas noches tristes de quietud y de estrellas,

pensaré en ti un instante, pero cada vez menos.
V


Y pasará la vida. Yo seguiré soñando,

pero ya no habrá un nombre de mujer en mi sueño.


Yo ya te habré olvidado definitivamente,

y sobre mis rodillas retozarán mis nietos.


Y quizás, para entonces, al cruzar una calle,

nos vimos frente a frente, ya sin reconocernos.
VI


Y una tarde de sol me cubrirán de tierra,

las manos, para siempre, cruzadas sobre el pecho.


Tú, con los ojos tristes y los cabellos blancos,

te pasarás las horas bostezando y tejiendo.


Y cada primavera renacerán las rosas,

aunque ya tú estés vieja, y aunque yo me haya muerto.


1.002

El Resucitado

No, nunca fue lo oscuro tan oscuro.
Y está acostado pero no en su lecho.
Quiere moverse y se lo impide un muro.
Un muro en derredor, largo y estrecho.

Llama, y su voz resuena extrañamente,
sin que acudan su madre ni su hijo.
Y un súbito sudor hiela su frente,
al palpar en su pecho un crucifijo.

No, no hay duda: Esa sombra que lo aterra
es sombra de ataúd bajo la tierra,
y no es soñando, porque está despierto.

Y lo aturde un pavor definitivo
al comprender que se le dio por muerto
y al comprobar que fue enterrado vivo
688

Elegía

Golondrina del alba sombría,
mariposa del alba radiante:
Cuánto puede durar un instante,
un instante de noche en el día.

Yo, que supe ignorar tantas cosas,
ahora sé que jamás nos veremos,
pues te fuiste, empuñando los remos,
en tu barca cubierta de rosas.

Ahora sé la verdad de la tierra,
que florece aunque nadie la labre,
y la puerta de luz que se abre
si una puerta de sombra se cierra.

Ahora sé que la noche no miente
cuando deja de caer su rocío:
Fue un rosal a la orilla de un río,
y quizás lo arrastró la corriente...

Y te fuiste, luciérnaga loca,
golondrina del alba sombría,
con el tibio sabor de tu boca
¡de tu boca que nunca fue mía!
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El Pequeño Dolor

Mi dolor es pequeño,
pero aún así bendigo este dolor,
que es como no soñar después de un sueño,
o es como abrir un libro y encontrar una flor.

Déjame que bendiga
mi pequeño dolor,
que no sabe crecer como la espiga,
porque la espiga crece sin amor.

Y déjame cuidar como una rosa
este dolor que nace porque sí,
este dolor pequeño, que es la única cosa
que me queda de ti.
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Identificación y contexto básico

José Ángel Buesa fue un poeta español, cuya obra se desarrolló principalmente en el siglo XX, en el contexto de la posguerra española. Nació en el seno de una familia humilde en Alcolea de Calatrava, Ciudad Real.

Infancia y formación

Su infancia estuvo marcada por las dificultades económicas y el ambiente de la época. Fue un autodidacta en gran medida, formándose a través de la lectura y la experiencia vital.

Trayectoria literaria

Buesa se dio a conocer como poeta de la resistencia y la esperanza en tiempos difíciles. Su obra se caracteriza por un fuerte compromiso social y político, abordando temas como la libertad, la justicia y la solidaridad. Fue un poeta combativo, cuya voz resonó en círculos antifascistas y de izquierda. A pesar de las limitaciones impuestas por la censura franquista, logró publicar varias obras que reflejaban su espíritu reivindicativo.

Obra, estilo y características literarias

La poesía de Buesa se distingue por su lenguaje directo, su tono apasionado y su profunda carga emocional. Explora temas universales como el amor, la muerte, la libertad y la lucha por un mundo mejor. Su estilo es accesible y a menudo emplea metáforas potentes para transmitir su mensaje. Destacan sus poemarios como "El pan nuestro" y "Palabras a mi pueblo", que reflejan su conexión con las inquietudes populares y su denuncia de las injusticias.

Contexto cultural e histórico

Buesa vivió y escribió en la España de la posguerra, un periodo marcado por la dictadura franquista, la censura y la represión. Su obra se sitúa dentro de la corriente de la poesía social, que buscaba dar voz a los oprimidos y defender ideales de libertad y progreso.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por su compromiso político y su constante lucha por la libertad. Fue un hombre de convicciones firmes, cuya obra fue un reflejo de sus ideales y su resistencia al régimen.

Reconocimiento y recepción

Aunque su obra circuló a menudo de forma clandestina o marginal debido a la censura, Buesa gozó de un gran aprecio entre los círculos intelectuales y populares que compartían sus ideales. Su reconocimiento ha crecido con el tiempo, valorándose su aportación a la poesía social española.

Influencias y legado

Buesa se inscribe en la tradición de poetas sociales y de denuncia. Su legado reside en su poesía combativa y esperanzadora, que sigue inspirando a quienes luchan por la justicia y la libertad.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Buesa es un testimonio de la resistencia humana y la búsqueda de la dignidad en tiempos de adversidad. Su poesía es un canto a la libertad y a la esperanza.

Infancia y formación

Fue un poeta de arraigada vocación popular, cuya obra buscaba ser un espejo de las aspiraciones y sufrimientos del pueblo.

Muerte y memoria

Falleció en Madrid, dejando un importante legado de poesía comprometida que continúa siendo leído y valorado por su fuerza y su mensaje.