Lista de Poemas

Decir Con El Lenguaje

En esta paz del corazón alada
descansa el horizonte de Castilla,
y el vuelo de la nube sin orilla
azula mansamente la llanada.

Solas quedan la luz y la mirada
desposando la mutua maravilla
de la tierra caliente y amarilla
y el verdor de la encina sosegada.

¡Decir con el lenguaje la ventura
de nuestra doble infancia, hermano mío,
y escuchar el silencio que te nombra!

La oración escuchar del agua pura,
el susurro fragante del estío
y el ala de los chopos en la sombra.
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Escrito A Cada Instante

Para inventar a Dios, nuestra palabra
busca, dentro del pecho,
su propia semejanza y no la encuentra,
como las olas de la mar tranquila,
una tras otra, iguales,
quieren la exactitud de lo infinito
medir, al par que cantan...
Y Su nombre sin letras,
escrito a cada instante por la espuma,
se borra a cada instante
mecido por la música del agua;
y un eco queda solo en las orillas.
¿Qué número infinito
nos cuenta el corazón?

Cada latido,
otra vez es más dulce, y otra y otra;
otra vez ciegamente desde dentro
va a pronunciar Su nombre.
Y otra vez se ensombrece el pensamiento,
y la voz no le encuentra.
Dentro del pecho está.

Tus hijos somos,
aunque jamás sepamos
decirte la palabra exacta y Tuya,
que repite en el alma el dulce y fijo
girar de las estrellas.
553

Hijo Mío

Desde mi vieja orilla, desde la fe que siento,
hacia la luz primera que toma el alma pura,
voy contigo, hijo mío, por el camino lento
de este amor que me crece como mansa locura.

Voy contigo, hijo mío, frenesí soñoliento
de mi carne, palabra de mi callada hondura,
música que alguien pulsa no sé dónde, en el viento,
no sé dónde, hijo mío, desde mi orilla oscura.

Voy, me llevas, se torna crédula mi mirada,
me empujas levemente (ya casi siento el frío);
me invitas a la sombra que se hunde en mi pisada,

me arrastras de la mano... Y en tu ignorancia fío,
y a tu amor me abandono sin que me quede nada,
terriblemente solo, no sé dónde, hijo mío.
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Las Manos Ciegas

Ignorando mi vida,
golpeado por la luz de las estrellas,
como un ciego que extiende,
al caminar, las manos en la sombra,
todo yo, Cristo mío,
todo mi corazón, sin mengua, entero,
virginal y encendido, se reclina
en la futura vida, como el árbol
en la savia se apoya, que le nutre,
y le enflora y verdea.
Todo mi corazón, ascua de hombre,
inútil sin Tu amor, sin Ti vacío,
en la noche Te busca,
le siento que Te busca, como un ciego,
que extiende al caminar las manos llenas
de anchura y de alegría.
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Identificación y contexto básico

Leopoldo Panero Torbado fue un poeta español. Nació el 8 de octubre de 1909 y falleció el 20 de mayo de 1961. Escribió en español.

Infancia y formación

Nacido en Astorga, León, en el seno de una familia de profundas convicciones religiosas y políticas conservadoras, su infancia y juventud estuvieron marcadas por este entorno. Realizó estudios, pero su verdadera formación literaria se nutrió de lecturas y de la influencia de su círculo más cercano.

Trayectoria literaria

La trayectoria de Panero se inicia en un contexto de posguerra y con una clara adscripción a la poesía arraigada, que busca la expresión de los valores tradicionales y religiosos frente al existencialismo. A lo largo de su obra, su poesía se fue volviendo más introspectiva y marcada por la angustia vital y la reflexión sobre la muerte.

Obra, estilo y características literarias

Su obra más conocida incluye "Fábula de la centella" (1947), "El paraíso perdido" (1950) y "Canción de amor, de muerte y de vida" (1951), que obtuvo el Premio Adonáis. Su estilo se caracteriza por una aparente sencillez formal, pero cargada de profundidad existencial y un tono a menudo sombrío y reflexivo. Los temas principales son la muerte, la trascendencia, la búsqueda de Dios, la soledad y la angustia del ser humano. Su voz poética es confesional y busca expresar una experiencia vital intensa y a menudo dolorosa. Fue uno de los exponentes más importantes de la poesía de posguerra española, ligado al grupo de la Generación del 50.

Contexto cultural e histórico

Leopoldo Panero vivió en la España de la posguerra y de la dictadura franquista. Su obra se inscribe en el movimiento de la "poesía arraigada", que reaccionó contra las tendencias más existencialistas y vanguardistas, y que buscaba una vuelta a la expresión de valores tradicionales y cristianos. Fue contemporáneo de poetas como Luis Rosales, Dámaso Alonso y Dionisio Ridruejo.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por una profunda religiosidad y por las tensiones existenciales que trasladó a su obra. Las experiencias personales, el entorno familiar y la reflexión sobre la condición humana fueron fundamentales para su creación poética.

Reconocimiento y recepción

Recibió importantes reconocimientos en su tiempo, destacando el Premio Adonáis por "Canción de amor, de muerte y de vida". Su obra es considerada un referente de la poesía de posguerra en España, a pesar de que su reconocimiento ha sido a veces eclipsado por el de otros miembros de su generación.

Influencias y legado

Influenciado por poetas clásicos y modernos, Panero dejó un legado de una poesía honda y sincera, que explora las grandes preguntas de la existencia humana. Su obra sigue siendo estudiada por su valor testimonial y su profundidad lírica.

Interpretación y análisis crítico

La poesía de Panero ha sido analizada desde diversas perspectivas, destacando su profundidad filosófica y su capacidad para expresar la angustia existencial del hombre moderno. Su obra es un testimonio de la búsqueda de sentido en un mundo a menudo percibido como caótico o desolador.

Infancia y formación

Formó parte de una influyente familia de escritores, siendo hermano de los poetas José Luis y Juan Panero.

Muerte y memoria

Falleció prematuramente en 1961, dejando una obra que sigue siendo valorada por su autenticidad y profundidad.