Luis Antonio de Villena

Luis Antonio de Villena

n. 1951 ES ES

Luis Antonio de Villena is a Spanish poet, novelist, and essayist whose work is characterized by a deep aesthetic sensibility, an exploration of beauty, and a reflection on the human condition, often tinged with melancholy and a certain sensuality. His poetry, which moves between the classic and the contemporary, addresses themes such as love, death, art, and the search for transcendence. Recognized as an important figure in current Spanish literature, his writing is distinguished by careful language, a particular musicality, and a constant inquiry into the nature of existence and aesthetic experience.

n. 1951-10-31, Madrid

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Magia En Verano

Me recreo ante tu cuerpo como ante un paisaje
imprevisto. Me sorprende verte en la desnudez juvenil,
y ansío recorrerlo, como una anhelada geografía.
Me ves pensando en la umbría vegetal de algunas
grutas, o en el agua del muslo donde brillan las venas.
Me perderé en un bosque que cruzo con mis manos,
y pediré una larga estepa donde los labios hablen.
Me ves sorprendido, anonadado, pensando en habitarte.
Y tú, mientras, te abandonas al cálido primor del aire.
Te dejas en la luz, que te navega; y si miro tus ojos
vuelvo al jardín oscuro donde es verano el verde.
Te miro otra vez y casi no te creo posible. Fulges,
encantas, guarda tu cuerpo el hechizo insabido de la tierra.
Y despacio sonríes al irme yo acercando, atónito,
hacia ti mientras el sol nos cubre con su luz, nos desdibuja,
y nos va metiendo en la calma inmensa y rubia de la tarde.
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Biografía

Identificación y contexto básico

Luis Antonio de Villena es un poeta, novelista, ensayista y crítico literario español, nacido en Villafranca del Bierzo, León. Es una de las voces más singulares y reconocidas de la poesía española contemporánea, cuya obra se caracteriza por su esteticismo, su sensualidad y su profunda reflexión existencial.

Infancia y formación

Su infancia y juventud estuvieron marcadas por una temprana afición a la lectura y un gran interés por las artes. Se formó en Madrid, donde estudió Filosofía y Letras, y entró en contacto con círculos literarios e intelectuales que moldearon su sensibilidad y su vocación.

Trayectoria literaria

De Villena inició su carrera literaria en la década de 1970, publicando sus primeros poemarios. A lo largo de su trayectoria, ha desarrollado una obra extensa y variada que abarca la poesía, la novela y el ensayo. Ha sido una figura activa en el ámbito cultural, participando en revistas literarias, antologías y actividades académicas, consolidándose como un referente de la literatura española actual.

Obra, estilo y características literarias

Entre sus obras poéticas más destacadas se encuentran "El tiempo en nuestra sangre" (1975), "Elegías" (1979) y "La vida de los otros" (2008). Sus temas recurrentes incluyen el amor, la belleza, la muerte, el paso del tiempo, el arte y la búsqueda de la trascendencia. Su estilo se caracteriza por un lenguaje depurado y evocador, una gran musicalidad y un tono a menudo melancólico y reflexivo. De Villena es conocido por su exploración de la sensualidad y por su capacidad para fusionar lo clásico con lo moderno, creando una poesía de gran profundidad lírica y estética.

Contexto cultural e histórico

Luis Antonio de Villena pertenece a una generación de escritores que surgieron tras la dictadura franquista, en un contexto de efervescencia cultural y apertura democrática en España. Su obra se enmarca en la corriente de la "poesía de la experiencia" y dialoga con la tradición literaria española, al tiempo que asume las inquietudes y las formas de la modernidad.

Vida personal

La vida personal de Luis Antonio de Villena, marcada por su homosexualidad y su intensa vivencia de las relaciones afectivas, ha sido un elemento fundamental en su obra, aportando una perspectiva única sobre el amor, el deseo y la identidad.

Reconocimiento y recepción

Ha sido reconocido con diversos premios literarios y su obra es objeto de estudio en el ámbito académico. Su poesía goza de un amplio reconocimiento entre la crítica y los lectores, consolidándose como una de las voces más sólidas de la poesía española contemporánea.

Influencias y legado

Influenciado por poetas clásicos y contemporáneos, Luis Antonio de Villena ha sabido crear un universo poético propio. Su legado reside en su refinada estética, su profunda reflexión sobre la existencia y su capacidad para abordar temas universales con una voz personal e inconfundible, inspirando a nuevas generaciones de poetas.

Interpretación y análisis crítico

La obra de De Villena ha sido analizada desde diversas perspectivas, destacando su tratamiento de la belleza, la melancolía y la condición humana. Sus poemas invitan a una reflexión profunda sobre la vida, el amor y el arte.

Infancia y formación

Además de su labor literaria, Luis Antonio de Villena ha desarrollado una importante carrera como crítico literario y cultural, así como traductor.

Muerte y memoria

(Esta sección no aplica, ya que el autor se encuentra vivo y su obra continúa en desarrollo.)

Poemas

12

Magia En Verano

Me recreo ante tu cuerpo como ante un paisaje
imprevisto. Me sorprende verte en la desnudez juvenil,
y ansío recorrerlo, como una anhelada geografía.
Me ves pensando en la umbría vegetal de algunas
grutas, o en el agua del muslo donde brillan las venas.
Me perderé en un bosque que cruzo con mis manos,
y pediré una larga estepa donde los labios hablen.
Me ves sorprendido, anonadado, pensando en habitarte.
Y tú, mientras, te abandonas al cálido primor del aire.
Te dejas en la luz, que te navega; y si miro tus ojos
vuelvo al jardín oscuro donde es verano el verde.
Te miro otra vez y casi no te creo posible. Fulges,
encantas, guarda tu cuerpo el hechizo insabido de la tierra.
Y despacio sonríes al irme yo acercando, atónito,
hacia ti mientras el sol nos cubre con su luz, nos desdibuja,
y nos va metiendo en la calma inmensa y rubia de la tarde.
482

Las Rosas

Entonces hubiera gritado:
¡Señor, salva a Juan!
He visto deshacerse muchas bellezas;
sería bueno que quedase
una como emblema de nuestro
tiempo, un licor joven
que —contra el uso— no
envejeciera nunca...
Aún es hoy como monda
de naranja, y sonríe,
y un aroma delgado
aún llena el aire...
Pero no, tampoco mi oración
obtuvo respuesta
403

Me Busqué Y Me Rebusqué A Mí Mismo (heráclito)

¿No has pensado en que todo atardezca?
¿O no está para ti ya atardecido todo?
Oscuridad que surca las calles y los montes,
olas de un mar frío, bajo filos de luna...

¿Este combate es la vida? ¿La espesura
y la lanza, los ponientes de bruma, el todos
contra todos, mientras pájaros sonríen y silban
las serpientes, rocas granates en un poniente frío?

¡Qué importaría el fin de todo, tan absurdo
y tan bello, como el adolescente que acaba con su vida!
Solo veo sombras y cansancio y muerte.

Sueño con un viaje infinito, un cómodo viaje
en un avión sin ruta, seminconsciente, sin puerto ni motivo...
Contra el odio, se nutre el corazón en lejanía.
379

Amor En Tiempos Sombríos

Eran años de estudio. Sabía muchos de linguales.
y palatales en eólico clásico. Mucho de Clemente
alejandrino
y Juan de la lengua de oro... Densos, afilados estudios...
Por eso ahora -al atardecer- abandonaba los viejos
libros e iba a las cuevas de billares de rock,
antros de cerveza y sortijas de plata, botas rudas,
y pelo cortado hasta un extremo paramilitar...
Primero le miraron asustados e irónicos, luego
vagamente agradecidos: ¿Qué
te ha dicho el marchoso?

Miraba el juego y ensoñaba. Imaginaba lo que nunca,
imposiblemente sería suyo. Hablaban lenguas
distintas, sintaxis descoyuntadas, pronunciaciones violentas.
Salvajes cálidos de un ritmo con pastillas y style="font-style: italic;">mais.
Miraba la vida que no era su vida, sino vivir muy puro.
Por eso dijo una tarde: Quiero que me acompañes,
Bur, y puedes ganarte quince talegos.
Y enrojeció su pelo en lo hondo del parque.
Y le tiznó el cuerpo desnudado de verde.
Y con un spray le aguzó el pene incandescente.
Grita, Bur, grita y salta. Grita como
si fueses


a matar a alguien, corriendo entre
los árboles...

Era una imagen dorada en el ocaso, una imagen
joven de carne salvaje y de sangre limpia.
Por la noche, solo en la libresca cueva,
el maestro escribió en griego ptolemaico:
Vió al sátiro. Vió al nictálope
sátiro.
Soñó en la ebria edad de Pan, libérrima.
algún día matará. Y fenecerá este mundo,
extenuado.
403

El Amor Es Deseo De Hermosura

¿Merecerá la pena tanta búsqueda inútil?
Rebuscar claridades entre piernas y pelo
cual quien codicia gema entre ríos de fango.
Sentir desastre tanto mientras la boca besa,
adorar y reptar sinuoso por cinturas que arden,
helarse en fuego rubio, flamear en desierto tartáreo,
probar que es eso, pero poner
la mano en gélido basalto,
y linguar maravilla mientras se hunden las naves...
¡Han sido tantos los cuerpos, el esplendor, la procela,
el volcán, la esmeralda, tanta consumición para buscar
la luz, que, estragado, el corazón no tiene frontera, subir
aún más,
gastar la vida en ese ígneo ideal, donde dos ojos negros
entrelazan un alma. Y estarse allí, hasta que no haya nada.
Pugnando siempre por asir lo imposible. Querubínico afán
que te asola y exalta, dejando apenas un rocío en los labios...
¿Mereció el vivir? Así
que cuando morimos, descansamos
.
424

Mucho Más Triste Que La Muerte Odiosa

Amante de la Muerte, enamorado feliz
del único reposo que habita en este mundo:
¡Sal, sal fuera, huye, escapa para siempre!
¿Cómo perseverar un
año más?
Es muy duro
el camino, y no me gusta nada este universo.
Porque amo, y la mano parpadea en el aire.
Deseo, y el ansia no se transforma en cuerpos rubios.
Y caen mis párpados, porque no soy feliz
apenas nunca, y pesa extrañamente la melancolía.
Yo huiría de aquí, no me veríais nunca,
gritaría ¡fuego!, ¡fuego! Y cerrando el telón
me pondría un vestido verde, como de escamas
de otro mundo. Porque he querido ser un rey
que cena antes de la guillotina; un frívolo
galán bajo un baile de arañas, y un hermoso
muchacho cuya vida es de amor y de lujo.
Pero ninguno he sido. Es muy arduo vivir.
Y ningún futuro (ninguno) es elegante o digno.
404

¿qué Sabes De La Noche, Centinela?

Tú que aspirabas a vivir continua diferencia,
hallaste que sus ojos hermosos no eran aventura.
Y oíste las mismas palabras, evocación de la ebriedad
con idénticos gestos, el culmen del mundo cifrado
en esa consecución de vasos y de droga barata...
¿Hablas de la caducidad? La alegría salvaje,
la gloria primitiva, son verdad sólo en su primer momento.
Recorriste solitario algunas calles desiertas,
recordando: en el lugar más alto estará lo que quiero.
Y a ti que te ha encendido la belleza del mundo,
te sumergiste entero entre lampos de fresa y titilar de oro.
Hablar del esplendor es vano intento. Mas cada cual
se anubla en el de al lado, y se pierde la hoguera
en anónimo fuego: la belleza aquí se repetía.
¿Qué busco yo, dijiste, con un vaso en la mano?
Participar de un cuerpo cuya entidad se esconde.
Sonaban las botellas entre las luces tibias.
El repetido alcohol de casi seis estaciones recorridas.
¿Adónde mirar? ¿Y hacia dónde mis ojos?
Tampoco anhelo añil amanecer junto a una carne
rubia, que dormirá en sus flores intocada y morbosa.
Sinuosas cintas de innumerables barras,
trasiego de palabras gastadas por la lija,
y el vidrio que me impide coger lo que o sé si quiero.
No es Nadie el nombre del que corre entre la sombra,
ni Odiseo el que repta entre siete cubículos.
Uno sólo es su nombre. Llamadme ya style="font-style: italic;">Mendigo.
437

Un Arte De Vida

Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa,
tu corbata de tarde, la carta que le escribes
a un amigo, la opinión sobre un lienzo, que dirás
en la charla, pero que no tendrás el torpe gusto
de pretender escrita. Beber, que es un placer efímero.
Amar el sol y desear veranos, y el invierno
lentísimo que invita a la nostalgia (¿de dónde
esa nostalgia?). Salir todas las noches, arreglarte
el foulard con cariño esmerado ante el espejo,
embriagarte en belleza cuanto puedas, perseguir
y anhelar jóvenes cuerpos, llanuras prodigiosas,
todo el mundo que cabe en tanta euritmia.
Dejar de amanecida tan fantásticos lechos,
y olerte las manos mientras buscas taxi, gozando
en la memoria, porque hablan de vellos y delicias
y escondidos lugares, y perfumes sin nombre,
dulces como los cuerpos. ¡Qué frío amanecer
entonces,
qué triste es, qué bello! Las sábanas te
acogerán
después un tanto yermas, y esperarás el sueño.
Del día que vendrá no sabes nada. (No consultas
oráculos). Te quemarán hastíos y emociones,
tertulias y bellezas, las rosas de un banquete
suntuario, y las viejas callejas, donde se siente
todo, en el verano, como un aroma intenso.
Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa.
Y si todo va mal, si al final todo es duro,
como Verlaine, saber ser el rey de un palacio
de invierno
.
483

Piscina

Con un ligero impulso la palanca palpita,
y el desnudo se goza un instante en el aire,
para astillar después en vibraciones verdes
el oro y el azul y la espuma que canta.

Desciendes un momento. Y riela en los visos
del cristal transparente el fuego que galopa
entre las ramas verdes, y es túnica
de seda que amorosa recoge la selva de tu cuerpo.

Te detienes y nadas. El fondo es tu capricho.
Como un solaz de algas que amase tu cabello
te complaces en verte por grutas submarinas.

Y al regresar al sol, nos miras en la orilla,
mientras, toda codicias sexuales, el agua
deseosa, se goza solitaria en tu cintura.
424

Raso En La Autopista

Brillantes son las avenidas de la noche,
las vacías autopistas que solitario
atraviesas en la cabina de un coche,
como si una soledad acristalada
permitiese la vida de los sueños, de las
niñas que mueren de amor ante los
cines, fuera del mundo, al borde de la noche.
Automóviles solos que en todos los moteles
hablan del saxo azul de los night-clubs,
de un silencio de seda, del fuego que
abrasa las tablas de la ley cuando
el malhechor —raso en la pechera— decide
ahogar su dolor en los cetáceos muertos,
en la pálida estrella que ve brillar
tras el arabesco del balcón en un
motel cualquiera...
Con el alba el claror redibuja un paisaje,
el cascote del día resuena contra el
níquel y hay olor a comienzo de caza
en los bares desiertos, desiertas avenidas...
Las sábanas entonces, al que tarde regresa,
le ofrecen dulzura de hierba cortada,
rocío en las hojas de los tréboles,
trinos de tordos que saludan al alba.
En tanto tú regresas, marchito el clavel
en la tersa solapa, dispuesto al sueño,
al olvido del dolor, al rubio olor del champaña...
Y mientras, las carreteras desenvuelven
las alfombras azules de la madrugada.
486

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