Lista de Poemas

Danza Negra

Calabó y bambú.
Bambú y calabó.
El Gran Cocoroco dice: tu-cu-tú.
La Gran Cocoroca dice: to-co-tó.
Es el sol de hierro que arde en Tombuctú.
Es la danza negra de Fernando Poo.
El cerdo en el fango gruñe: pru-pru-prú.
El sapo en la charca sueña: cro-cro-cró.
Calabó y bambú.
Bambú y calabó.

Rompen los junjunes en furiosa u.
Los gongos trepidan con profunda o.
Es la raza negra que ondulando va
en el ritmo gordo del mariyandá.
Llegan los botucos a la fiesta ya.
Danza que te danza la negra se da.

Calabó y bambú.
Bambú y calabó.
El Gran Cocoroco dice: tu-cu-tú.
La Gran Cocoroca dice: to-co-tó.

Pasan tierras rojas, islas de betún:
Haití, Martinica, Congo, Camerún;
las papiamentosas antillas del ron
y las patualesas islas del volcán,
que en el grave son
del canto se dan.

Calabó y bambú.
Bambú y calabó.
Es el sol de hierro que arde en Tombuctú.
Es la danza negra de Fernando Poo.
El alma africana que vibrando está
en el ritmo gordo del mariyandá.

Calabó y bambú.
Bambú y calabó.
El Gran Cocoroco dice: tu-cu-tú.
La Gran Cocoroca dice: to-co-tó.
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Preludio En Boricua

Tuntún de pasa y grifería
y otros parejeros tuntunes.
Bochinche de ñañiguería
donde sus cálidos betunes
funde la congada bravía.

Con cacareo de maraca
y sordo gruñido de gongo,
el telón isleño destaca
una aristocracia macaca
a base de funche y mondongo.

Al solemne papalúa haitiano
opone la rumba habanera
sus esguinces de hombro y cadera,
mientras el negrito cubano
doma la mulata cerrera.

De su bachata por las pistas
vuela Cuba, suelto el velamen,
recogiendo en el caderamen
su áureo niágara de turistas.

(Mañana serán accionistas
de cualquier ingenio cañero
y cargarán con el dinero...)

Y hacia un rincón —solar, bahía,
malecón o siembre de cañas—
bebe el negro su pena fría
alelado en la melodía
que le sale de las entrañas.

Jamaica, la gorda mandinga,
reduce su lingo a gandinga.
Santo Domingo se endominga
y en cívico gesto imponente
su numen heroico respinga
con cien odas al Presidente.
Con su batea de ajonjolí
y sus blancos ojos de magia
hacia el mercado viene Haití.
Las antillas barloventeras
pasan tremendas desazones,
espantándose los ciclones
con matamoscas de palmeras.

¿Y Puerto Rico? Mi isla ardiente,
para ti todo ha terminado.
En el yermo de un continente,
Puerto Rico, lúgubremente,
bala como un cabro estofado.

Tuntún de pasa y grifería,
este libro que va a tus manos
con ingredientes antillanos
compuse un día...

... y en resumen, tiempo perdido,
que me acaba en aburrimiento.
Algo entrevisto o presentido,
poco realmente vivido
y mucho de embuste y de cuento.
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Pueblo

¡Piedad, Señor, piedad para mi pobre pueblo
donde mi pobre gente se morirá de nada!
Aquel viejo notario que se pasa los días
en su mínima y lenta preocupación de rata;
este alcalde adiposo de grande abdomen vacuo
chapoteando en su vida tal como en una salsa;
aquel comercio lento, igual, de hace diez siglos;
estas cabras que triscan el resol de la plaza;
algún mendigo, algún caballo que atraviesa
tiñoso, gris y flaco, por estas calles anchas;
la fría y atrofiante modorra del domingo
jugando en los casinos con billar y barajas;
todo, todo el rebaño tedioso de estas vidas
en este pueblo viejo donde no ocurre nada,
todo esto se muere, se cae, se desmorona,
a fuerza de ser cómodo y de estar a sus anchas.

¡Piedad, Señor, piedad para mi pobre pueblo!
Sobre estas almas simples, desata algún canalla
que contra el agua muerta de sus vidas arroje
la piedra redentora de una insólita hazaña...
Algún ladrón que asalte ese banco en la noche,
algún Don Juan que viole esa doncella casta,
algún tahur de oficio que se meta en el pueblo
y revuelva estas gentes honorables y mansas.

¡Piedad, Señor, piedad para mi pobre pueblo
donde mi pobre gente se morirá de nada!
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A Gloria María Madrazo

Cuando puedas leer lo que hoy te escribo,
Ya yo estaré muy lejos
Por remotos caminos,
En el último viaje sin regreso...
Para entonces te digo:
—Toma a tu hermosa madre de modelo;
Ella es aire y es luz y es melodía,
Y es levedad, ternura y sentimiento.
De su mano, ligera cual la nube,
Alada como el céfiro,
Irás por claros mundos de armonía,
Azules mundos de quimera y sueño.
Y toma de tu padre
Su gran bondad de corazón abierto,
Su generoso espíritu de lucha
Que infunde un goce límpido al esfuerzo.

Flanqueada así, ya puedes
Desafiar los abrojos del sendero,
Pues tu padre y tu madre están contigo,
Y la fe y el amor están con ellos.
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Identificación y contexto básico

Luis Palés Matos fue un poeta puertorriqueño, nacido en el Barrio de la Playa de Guayama el 20 de febrero de 1898 y fallecido en San Juan el 23 de febrero de 1959. Es considerado uno de los poetas más importantes de Puerto Rico y una figura clave en el desarrollo de la poesía moderna en Hispanoamérica. Su obra se asocia fundamentalmente con el "Afro-Antillanismo", un movimiento que buscaba exaltar la herencia africana en la cultura antillana.

Infancia y formación

Nacido en una familia de clase media alta, hijo de un médico y una profesora, Palés Matos recibió una educación esmerada. Estudió en la Universidad de Puerto Rico, donde comenzó su vocación literaria. Desde joven mostró una gran sensibilidad hacia la música y la cultura de su isla, absorbiendo las influencias de la tradición española y las ricas manifestaciones culturales de origen africano y taíno presentes en el Caribe.

Trayectoria literaria

La carrera literaria de Palés Matos se inició en su juventud, publicando poemas en revistas y periódicos de Puerto Rico. En 1926, publicó su primer poemario, "Azaleas", que ya mostraba su talento lírico. Sin embargo, fue con "Tuntún de pasa y gritos" (1937) y "Poesía 1915-1956" (publicada póstumamente) donde consolidó su estilo y su temática afroantillana, alcanzando gran reconocimiento. Fue un viajero por el Caribe y América Latina, experiencias que enriquecieron su visión del mundo y de la cultura antillana.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Palés Matos es conocida por su profunda musicalidad, su sensualidad y su vibrante tratamiento de la cultura caribeña. Su poesía se caracteriza por la explotación del ritmo, la rima y la sonoridad de las palabras, a menudo inspirada en ritmos africanos y antillanos. Temas como la raza negra, la sensualidad de la naturaleza tropical, la identidad caribeña y la fusión de culturas son recurrentes en sus versos. Utilizó un lenguaje rico en imágenes sensoriales, onomatopeyas y neologismos, creando un universo poético único. Entre sus poemas más emblemáticos se encuentran "Danza Negra", "Majestad Negra", "Banzú", "Tun tun de pasa y gritos". Su estilo, si bien influenciado por el modernismo, trasciende sus límites con una originalidad y una fuerza expresiva propias.

Contexto cultural e histórico

Palés Matos vivió en una época de grandes transformaciones en Puerto Rico y en América Latina. El auge del nacionalismo puertorriqueño y la creciente conciencia de la identidad caribeña fueron factores clave en su obra. El "Afro-Antillanismo" como movimiento literario y cultural buscaba reivindicar la herencia africana, a menudo marginada, como parte fundamental de la identidad antillana. Su poesía se enmarca en una corriente que, al igual que otros poetas caribeños, buscaba explorar y celebrar las raíces africanas del continente.

Vida personal

Luis Palés Matos fue una figura reservada en su vida personal. Se dedicó a la docencia y al periodismo, pero su verdadera pasión fue la poesía. Sus experiencias vitales, marcadas por su amor a Puerto Rico y su profunda conexión con el Caribe, se plasmaron de manera intensa en su obra lírica. A pesar de su timidez, su personalidad transmitía una gran sensibilidad y un profundo conocimiento de la cultura de su tierra.

Reconocimiento y recepción

Luis Palés Matos gozó de un importante reconocimiento en Puerto Rico y en círculos literarios de América Latina durante su vida. Tras su muerte, su figura se consolidó como uno de los pilares de la poesía puertorriqueña. Su obra es estudiada en escuelas y universidades, y es considerada esencial para comprender la identidad cultural del Caribe. Su legado poético ha sido ampliamente reconocido y valorado por la crítica literaria.

Influencias y legado

Palés Matos fue influenciado por el Modernismo hispanoamericano, especialmente por Rubén Darío, pero también por la música y la oralidad del Caribe. Su legado es la exaltación de la herencia africana en la literatura, la creación de una poética de la musicalidad y la sensualidad tropical, y la consolidación de un discurso sobre la identidad caribeña. Ha influido a generaciones de poetas que han buscado explorar las raíces culturales de sus respectivas naciones y crear una lírica con fuerte arraigo en su tierra.

Interpretación y análisis crítico

La crítica literaria ha interpretado la obra de Palés Matos como un canto a la negritud y a la vitalidad del Caribe, una celebración de la sensualidad y la naturaleza, y una profunda reflexión sobre la identidad mestiza del hombre antillano. Su uso del lenguaje, su ritmo y su capacidad para evocar imágenes sensoriales son aspectos constantemente analizados. La "negritud" en su obra se entiende no solo como un rasgo racial, sino como una fuerza vital y cultural que impregna todo el acervo caribeño.

Infancia y formación

Una curiosidad de su vida es su fuerte vínculo con la música, no solo como fuente de inspiración para su poesía, sino también por su conocimiento de instrumentos y ritmos caribeños. A pesar de la intensidad de su obra, Palés Matos era una persona de trato afable y discreto. Su casa en Guayama se convirtió en un lugar de encuentro para intelectuales y artistas.

Muerte y memoria

Luis Palés Matos falleció en San Juan en 1959, dejando un legado poético imborrable. Su memoria se mantiene viva a través de sus poemas, que siguen siendo leídos, recitados y admirados, y a través del profundo impacto que su obra ha tenido en la configuración de la identidad cultural puertorriqueña y caribeña. Su figura es recordada como el gran poeta de la "raza negra" y del alma del Caribe.