Manuel Altolaguirre

Manuel Altolaguirre

1905–1959 · vivió 54 años -- --

Manuel Altolaguirre fue un poeta español, vinculado al movimiento de la Generación del 27. Su obra se caracteriza por una lírica íntima y reflexiva, a menudo teñida de melancolía y de una profunda conexión con el paisaje andaluz. Exploró temas como el amor, el paso del tiempo y la fugacidad de la existencia, empleando un lenguaje depurado y musical. Su labor como editor y gestor cultural también fue relevante, contribuyendo a la difusión de la poesía de su tiempo.

n. 1905-06-29, Málaga · m. 1959-07-26, Burgos

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Playa - Las Islas Invitadas

PLAYA

A Federico García Lorca


Las barcas de dos en dos,

como sandalias del viento

puestas a secar al sol.


Yo y mi sombra, ángulo recto.

Yo y mi sombra, libro abierto.


Sobre la arena tendido

como despojo del mar

se encuentra un niño dormido.


Yo y mi sombra, ángulo recto.

Yo y mi sombra, libro abierto.


Y más allá, pescadores

tirando de las maromas

amarillas y salobres.


Yo y mi sombra, ángulo recto.

Yo y mi sombra, libro abierto.

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Biografía

Identificación y contexto básico

Manuel Altolaguirre y Carpintero fue un destacado poeta español, una figura central de la Generación del 27. Nacido en Málaga, España, desarrolló una prolífica carrera literaria marcada por la introspección y la musicalidad. Su obra se sitúa en el contexto de la poesía de vanguardia y la renovación del lenguaje poético en la primera mitad del siglo XX.

Infancia y formación

Nacido en el seno de una familia modesta en Málaga, Altolaguirre recibió una formación básica pero mostró desde joven una gran inclinación por la lectura y la escritura. Su encuentro con otros poetas y artistas en los círculos literarios de Málaga y, posteriormente, de Madrid, fue fundamental para su desarrollo intelectual y artístico. Las lecturas de autores clásicos y contemporáneos, así como la efervescencia cultural de la época, moldearon su sensibilidad.

Trayectoria literaria

Su trayectoria literaria comenzó a despegar en la década de 1920, publicando sus primeros poemarios y participando activamente en las tertulias y revistas literarias del momento. Fue fundador, junto a Emilio Prados, de la revista Litoral, un hito en la difusión de la Generación del 27. A lo largo de su carrera, exploró diversas facetas de la creación poética, manteniendo siempre una línea de intimismo y reflexión.

Obra, estilo y características literarias

Entre sus obras más importantes se encuentran "Las islas invitadas" (1926), "Poemas escogidos" (1934) y "Nuevos poemas" (1938). Su poesía se caracteriza por un tono lírico y elegíaco, centrado en temas como el amor, la muerte, el tiempo y la memoria. Emplea un lenguaje cuidado, de gran musicalidad y depuración formal, a menudo con influencias del surrealismo y el neopopularismo. Su estilo es intimista y melancólico, con una profunda conexión con el paisaje andaluz.

Contexto cultural e histórico

Altolaguirre vivió intensamente el ambiente cultural de la Residencia de Estudiantes de Madrid, un crisol de la vanguardia artística y científica española. Fue testigo y partícipe de los debates estéticos y políticos de su tiempo, y su obra se vio marcada por los acontecimientos históricos, especialmente la Guerra Civil Española, que lo llevó al exilio.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por la amistad y colaboración con otros poetas de la Generación del 27, como Federico García Lorca y Rafael Alberti. Estuvo casado con la también escritora Concha Méndez, con quien compartió inquietudes literarias y vitales. El exilio tras la Guerra Civil supuso un duro golpe para su vida y obra.

Reconocimiento y recepción

Aunque reconocido en vida por sus coetáneos y parte de la crítica, su obra ha sido objeto de un estudio más profundo y sistemático en las últimas décadas, consolidando su lugar como un poeta importante de la Generación del 27. Su labor editorial, especialmente a través de la revista Litoral, también ha sido fundamental para comprender la producción de su generación.

Influencias y legado

Altolaguirre recibió influencias de la poesía tradicional española, así como de las corrientes vanguardistas europeas. Su obra, a su vez, ha influido en poetas posteriores por su tratamiento íntimo de la existencia y su maestría formal. Su legado reside tanto en su producción poética como en su labor como impulsor de la cultura.

Interpretación y análisis crítico

La crítica ha destacado en su obra la tensión entre lo lírico y lo existencial, la búsqueda de la belleza en la fugacidad y la profundidad de su introspección. Sus poemas invitan a la reflexión sobre la condición humana y la permanencia del arte frente al tiempo.

Infancia y formación

Además de su faceta poética, Altolaguirre fue un hábil tipógrafo y diseñador, lo que se reflejó en la cuidada edición de "Litoral". El exilio en México fue una etapa importante de su vida, donde continuó su labor literaria y cultural.

Muerte y memoria

Manuel Altolaguirre falleció en la Ciudad de México, lejos de su tierra natal. Su memoria perdura a través de su obra poética y su contribución al legado de la Generación del 27.

Poemas

15

Playa - Las Islas Invitadas

PLAYA

A Federico García Lorca


Las barcas de dos en dos,

como sandalias del viento

puestas a secar al sol.


Yo y mi sombra, ángulo recto.

Yo y mi sombra, libro abierto.


Sobre la arena tendido

como despojo del mar

se encuentra un niño dormido.


Yo y mi sombra, ángulo recto.

Yo y mi sombra, libro abierto.


Y más allá, pescadores

tirando de las maromas

amarillas y salobres.


Yo y mi sombra, ángulo recto.

Yo y mi sombra, libro abierto.

2.126

Como un ala negra, de Ejemplos

Como un ala negra de aire
desprendida de hombro alto,
cuerpo de un muerto reflejo
en duras tierras ahogado,
la sombra quieta, tendida,
flota sobre el liso campo.

La nube, sombra en el viento
de la sombra, flor sin tallo,
de la amplia campana azul
adormecido badajo,
techo azul y suelo verde
tiene en la tarde de mayo.

Como una rama de almendro
el horizonte nublado.

La sombra quieta, tendida,
flota sobre el liso campo,
cuerpo de un muerto reflejo
en duras tierras ahogado.
817

Estoy perdido, de La lenta libertad

Profeta de mis fines no dudaba
del mundo que pintó mi fantasía
en los grandes desiertos invisibles.

Reconcentrado y penetrante, solo,
mudo, predestinado, esclarecido,
mi aislamiento profundo, mi hondo centro,
mi sueño errante y soledad hundida,
se dilataban por lo inexistente,
hasta que vacilé cuando la duda
oscureció por dentro mi ceguera.

Un tacto oscuro entre mi ser y el mundo,
entre las dos tinieblas, definía
una ignorada juventud ardiente.
Encuéntrame en la noche. Estoy perdido.
1.399

Beso

¡Qué sola estabas por dentro!

Cuando me asomé a tus labios
un rojo túnel de sangre,
oscuro y triste, se hundía
hasta el final de tu alma.

Cuando penetró mi beso,
su calor y su luz daban
temblores y sobresaltos
a tu carne sorprendida.

Desde entonces los caminos
que conducen a tu alma
no quieres que estén desiertos.

¡Cuántas flechas, peces, pájaros,
cuántas caricias y besos!
947

La Voz Cruel

LA VOZ CRUEL

A Octavio Paz


Alzan la voz cruel

quienes no vieron el paisaje,

los que empujaron por el declive pedregoso

la carne ajena,

quienes debieron ser almas de todos

y se arrancaban de ellos mismos

cuerpos parásitos

para despeñarlos.

Mil muertos de sus vidas brotaban,

mil muertos solitarios

que miraban desde el suelo,

durante el último viaje,

la colosal estatua a la injusticia.

No eran muertos,

eran oprimidos,

seres aplastados,

ramas cortadas de un amante o de un padre,

seres conducidos por un deseo imposible,

topos de vicio

que no hallarán la luz

por sus turbias y blandas galerías.

Alzan la voz cruel

quienes no vieron el paisaje,

los que triunfaron

por la paz interior de sus mentiras.

¡Oh mundo desigual!

Mis ojos lloren

el dolor, la maldad:

la verdad humana.

939

Miradas

Ojos de puente los míos
por donde pasan las aguas
que van a dar al olvido.
Sobre mi frente de acero
mirando por las barandas
caminan mis pensamientos.

Mi nuca negra es el mar,
donde se pierden los ríos,
y mis sueños son las nubes
por y para las que vivo.

Ojos de puente los míos
por donde pasan las aguas
que van a dar al olvido.
874

Fin De Un Amor

No sé si es que cumplió ya su destino,
si alcanzó perfección o si acabado
este amor a su límite ha llegado
sin dar un paso más en su camino.

Aún le miro subir, de donde vino,
a la alta cumbre donde ha terminado
su penosa ascensión. Tal ha quedado
estático un amor tan peregrino.

No me resigno a dar la despedida
a tan altivo y firme sentimiento
que tanto impulso y luz diera a mi vida.

No es culminación lo que lamento.
Su culminar no causa la partida,
la causará, tal vez, su acabamiento.
916

Para Alcanzar La Luz

Dicen que soy un ángel
y, peldaño a peldaño,
para alcanzar la luz
tengo que usar las piernas.

Cansado de subir, a veces ruedo
(tal vez serán los pliegues de mi túnica),
pero un ángel rodando no es un ángel
si no tiene el honor de llegar al abismo.

Y lo que yo encontré en mi mayor caída
era blando, brillante;
recuerdo su perfume,
su malsano deleite.

Desperté y ahora quiero
encontrar la escalera,
para subir sin alas
poco a poco a mi muerte.
869

Las Caricias

¡Qué música del tacto
las caricias contigo!
¡Qué acordes tan profundos!
¡Qué escalas de ternuras,
de durezas, de goces!
Nuestro amor silencioso
y oscuro nos eleva
a las eternas noches
que separan altísimas
los astros más distantes.
¡Qué música del tacto
las caricias contigo!
919

Por Dentro

Mis ojos grandes, pegados
al aire, son los del cielo.
Miran profundos, me miran
me están mirando por dentro.

Yo pensativo, sin ojos,
con los párpados abiertos,
tanto dolor disimulo
como desgracias enseño.

El aire me está mirando
y llora en mi oscuro cuerpo;
su llanto se entierra en carne,
va por mi sangre y mis huesos,
se hace barro y raíces busca
con las que brotar del suelo.

Mis ojos grandes, pegados
al aire, son los del cielo.
En la memoria del aire
estarán mis sufrimientos.
998

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