Lista de Poemas

El pelo de la dehesa

ELISA: Razones hay para ello. Nuestra casa está arruinada. De su esplendor solariego apenas queda otra cosa que pergaminos, y pleitos, y deudas. Don Baltasar de Calamocha y Centeno padre que fue de don Frutos, mi novio, y en cuyo pueblo tenemos un caserón ruinoso y cuatro barbechos, hubo de prestar no sé qué cantidad de dinero a mi padre, que Dios haya, cuando pasó aquel invierno en Zaragoza. Tres años después de hacer el empréstito reclamó don Baltasar el capital y los réditos. Pidióle plazos mi padre sin esperar obtenerlos, pero se quedó pasmado cuando con rostro halagüeño le dijo don Baltasar: «Señor Marqués, sin apremios ni jueces, ni ejecuciones, y, lo que es aún mejor que esto, sin que suelte usted un cuarto, puedo quedar satisfecho. ¿Cómo? Hablemos con franqueza. No es oro ya lo que anhelo, que un terremoto no puede levantar el que poseo, sino títulos y honores; no para mí, pobre viejo que al primer aire colado espero quedarme tieso, sino para aquel buen mozo que ha de heredar mis talegos. Ahora bien, si usted no tiene horror al nombre de suegro, déme usted su única hija para mi único heredero, que si no es de ilustre sangre tampoco nació plebeyo. Él será marqués por ella, ella por él hará bueno el marquesado; y, por último, el gozo será completo cuando nos llame a los dos papá grande un mismo nieto. Despreocupado mi padre, y mi madre... un poco menos, pero aficionada al lujo cual todas las de mi sexo, aceptaron un partido que por motivos diversos a todos estaba bien; volvióse ufano y contento don Baltasar a Belchite, pero al mes ya había muerto; mi padre murió también, ¡téngale Dios en el cielo! Como siguió tan de cerca al tratado casamiento el duelo de ambas familias, no me habló de este proyecto mamá hasta cumplido el luto; vencida yo de sus ruegos acepté; también parece que está don Frutos resuelto a cumplir la voluntad de su padre; de un momento a otro llegará a Madrid; se firmarán los conciertos; tú tendrás un buen regalo, yo un buen marido.
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A La Pereza

¡Qué dulce es una cama regalada!
¡Qué necio, el que madruga con la aurora,
aunque las musas digan que enamora
oír cantar un ave la alborada!

¡Oh, qué lindo en poltrona dilatada
reposar una hora, y otra hora!
Comer, holgar..., ¡Qué vida encantadora,
sin ser de nadie y sin pensar en nada!

¡Salve, oh Pereza! En tu macizo templo
ya, tendido a la larga, me acomodo.
De tus graves alumnos el ejemplo

me arrastra bostezando; y, de tal modo
tu estúpida modorra a entrarme empieza,
que no acabo el soneto... de per...
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Identificación y contexto básico

Manuel Bretón de los Herreros fue un notable dramaturgo y poeta español del siglo XIX. Nacido en Madrid, su obra se asocia a menudo con el teatro de costumbres y la poesía costumbrista. Fue una figura prominente en el panorama literario de su tiempo, conocido por su ingenio y su aguda observación de la sociedad madrileña.

Infancia y formación

Bretón de los Herreros nació en el seno de una familia de clase media. Recibió una educación esmerada y pronto mostró un gran talento para la escritura. Su formación, aunque no universitaria en un sentido formal exhaustivo, le permitió adquirir un profundo conocimiento de la literatura clásica y de las artes escénicas.

Trayectoria literaria

La carrera literaria de Bretón de los Herreros se desarrolló a lo largo de gran parte del siglo XIX. Debutó en el teatro con "La curandera" (1835), y rápidamente alcanzó la fama con obras como "El tenorio moderno" (1841) y "Muérete y verás" (1844). Su producción fue muy prolífica, abarcando tanto el género dramático como la poesía. Fue también un activo miembro de la Real Academia Española.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Bretón de los Herreros se caracteriza por su habilidad para captar la vida y el habla de la época. En el teatro, destacó por sus comedias de costumbres, que combinaban el humor, la ironía y la crítica social con tramas ágiles y personajes creíbles. Sus obras reflejan los tipos sociales madrileños, las modas, los debates y las tensiones de la sociedad burguesa del siglo XIX. En poesía, cultivó el género costumbrista, con poemas que describen escenas cotidianas y personajes populares con gran vivacidad y simpatía. Temas: La vida cotidiana, las relaciones sociales, los enredos amorosos, la hipocresía, la vanidad, la crítica a las costumbres y modas de la época. Estilo: Su estilo es ingenioso, fresco y directo. Utiliza un lenguaje coloquial y popular, pero con gran corrección y elegancia. Combina la influencia del teatro clásico español con las innovaciones del Romanticismo, sin caer en sus excesos. Obras destacadas en teatro: "La curandera", "El tenorio moderno", "Muérete y verás", "El espejo de la vida", "El sastre y el payaso". Obras destacadas en poesía: "Poesías" (varias ediciones).

Contexto cultural e histórico

Bretón de los Herreros vivió durante el convulso siglo XIX español, marcado por los cambios políticos, la inestabilidad y la eclosión del Romanticismo. Su obra se sitúa en el llamado "teatro romántico", aunque él mantuvo un equilibrio entre las nuevas tendencias y la tradición, lo que le valió tanto éxitos como críticas por parte de los románticos más exaltados.

Vida personal

Fue un hombre de carácter jovial y optimista, aunque su vida estuvo marcada por dificultades económicas. Sus relaciones personales y su conocimiento de la sociedad madrileña le proporcionaron abundante material para sus obras costumbristas. Fue un miembro respetado de la sociedad literaria de su tiempo.

Reconocimiento y recepción

Bretón de los Herreros gozó de una gran popularidad en vida, siendo uno de los autores más representados y leídos de su época. Su reconocimiento se consolidó con su ingreso en la Real Academia Española. Aunque su obra teatral ha sido menos representada en épocas posteriores, su valor como documento de la sociedad y el teatro del siglo XIX es innegable.

Influencias y legado

Su obra está influenciada por los grandes maestros del teatro del Siglo de Oro español, como Lope de Vega y Calderón de la Barca, así como por la comedia de costumbres francesa. Su legado reside en su capacidad para renovar el teatro español del siglo XIX con un enfoque costumbrista y un humor inteligente, y en su contribución a la poesía popular y satírica.

Interpretación y análisis crítico

Los críticos han destacado de su obra la maestría en la construcción de tramas cómicas, la vivacidad de sus diálogos y la precisión en el retrato de tipos sociales. Se le considera un heredero de la tradición cómica española, adaptándola a los gustos y las realidades de su tiempo.

Infancia y formación

Una curiosidad es que, a pesar de ser conocido por su teatro, también fue autor de poesía, a menudo de carácter lírico o satírico. Su labor como académico y su participación en la vida literaria de Madrid le dieron un gran peso en su época.

Muerte y memoria

Manuel Bretón de los Herreros falleció en Madrid. Su memoria perdura como uno de los dramaturgos más importantes del teatro español del siglo XIX y como un agudo cronista de la vida y las costumbres de su tiempo.