Mario Benedetti

Mario Benedetti

1920–2009 · vivió 88 años UY UY

Mario Benedetti fue un escritor, poeta, dramaturgo y periodista uruguayo, cuya obra se caracteriza por un lenguaje claro, directo y cercano al lector, abordando temas como el amor, la soledad, la vejez, la política y la vida cotidiana con una profunda sensibilidad y un agudo sentido del humor. Considerado uno de los autores más populares y queridos de la literatura en español, Benedetti logró conectar con un público masivo a través de su estilo accesible y su compromiso social y ético, dejando un legado literario vasto y entrañable que sigue resonando en la actualidad.

n. 1920-09-14, Paso de los Toros · m. 2009-05-17, Montevidéu

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Viceversa

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
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Biografía

Identificación y contexto básico

Mario Orlando Hardy Benítez Benedetti, conocido como Mario Benedetti, fue uno de los escritores más prolíficos y queridos de la literatura uruguaya y latinoamericana. Nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, Tacuarembó, Uruguay. Falleció el 17 de mayo de 2009 en Montevideo, Uruguay. Hijo de Mario Benedetti y Matilde Benítez, procedía de una familia de clase media con orígenes italianos. Fue uruguayo y escribió en español. Vivió la mayor parte del siglo XX, un periodo de importantes cambios políticos y sociales en América Latina, incluyendo dictaduras y transiciones democráticas, así como la Guerra Fría.

Infancia y formación

Su infancia estuvo marcada por las mudanzas y los problemas económicos de su familia, lo que lo llevó a dejar la escuela secundaria prematuramente. Fue en gran medida autodidacta. Desde joven trabajó en diversos oficios, lo que le proporcionó una visión directa de la vida de la gente común. Sus lecturas fueron variadas, abarcando desde autores clásicos hasta contemporáneos, y su formación fue principalmente autodidacta, nutriéndose de la experiencia vital y la lectura. Las lecturas de autores como Borges, Kafka y Cortázar, así como su militancia política, influyeron en su pensamiento y obra. La temprana muerte de su padre y las dificultades económicas moldearon su carácter y su visión del mundo.

Trayectoria literaria

Comenzó a publicar poesía en revistas en la década de 1940, pero su reconocimiento masivo llegó con la publicación de su primera novela, *La tregua*, en 1960. Su obra abarca prácticamente todos los géneros literarios. Su obra evolucionó desde una poesía inicial más introspectiva y existencial hacia una poesía social y política, y luego hacia una etapa de madurez donde la reflexión sobre la vida, el amor, la vejez y la memoria se combinan con un humor agudo y una mirada crítica sobre la realidad. Publicó una vasta obra: más de una veintena de poemarios, una docena de novelas, cuentos, ensayos, obras de teatro y guiones. Fue director del suplemento "Marcha" y trabajó como periodista y crítico literario, colaborando en numerosos medios de comunicación en Uruguay y el extranjero. Fue también un activo militante y promotor cultural. Vivió gran parte de su vida en el exilio, especialmente durante la dictadura militar en Uruguay, residiendo en Argentina, Cuba y España.

Obra, estilo y características literarias

Sus obras más emblemáticas incluyen la novela *La tregua* (1960), el poemario *Inventario uno* (1956-1966) y la colección de cuentos *El cumpleaños de Juan Ángel* (1971). Los temas centrales de su obra son el amor (cotidiano, a veces melancólico), la soledad, la vejez, la muerte, la injusticia social, la política, la crítica al sistema y la vida urbana. Su estilo se caracteriza por la sencillez, la naturalidad, la ironía y un lenguaje coloquial y accesible, evitando la grandilocuencia y buscando la cercanía con el lector. Utiliza con frecuencia el verso libre, pero también formas métricas tradicionales adaptadas a su discurso. La voz poética es predominantemente la del hombre común, el ciudadano de a pie, con sus preocupaciones y esperanzas. El tono es generalmente íntimo, tierno, irónico y a menudo melancólico, pero también combativo y esperanzado. Benedetti es un maestro en la captación de las emociones y situaciones cotidianas, dotándolas de una profundidad universal. Su habilidad para la metáfora sencilla y la imagen vívida son notables. Su obra se sitúa en la línea de la poesía social y realista, pero con un toque personal e intransferible. Además de sus obras más conocidas, escribió cuentos como *Gracias por el fuego* (1965) y poemarios como *El amor, las mujeres y la vida* (1995).

Contexto cultural e histórico

Vivió en un Uruguay democrático y luego convulso, marcado por la creciente polarización política y la dictadura militar (1973-1985). Fue un intelectual comprometido con las causas sociales y políticas de América Latina. Tuvo estrechos vínculos con otros escritores latinoamericanos, participando activamente en el circuito cultural de la región. Fue una figura clave en el "boom" de la literatura latinoamericana. Se le asocia a la "Generación del 45" uruguaya y a la corriente de la "literatura comprometida". Su postura política fue consistentemente de izquierda, defendiendo la justicia social, los derechos humanos y la soberanía de los pueblos latinoamericanos. Fue crítico con las políticas neoliberales y el imperialismo. La realidad social y política de Uruguay y América Latina fue un motor fundamental de su obra, reflejando las luchas, esperanzas y frustraciones de su tiempo. Fue un referente para muchos intelectuales y artistas de su generación y posteriores. Su recepción en vida fue masiva, convirtiéndose en un fenómeno de ventas y lectura popular, tanto en Uruguay como en el resto de Hispanoamérica y España. El reconocimiento académico se ha consolidado con el tiempo.

Vida personal

Se casó con Luz López Alegre en 1949, una relación que marcó su vida y obra, inspirando muchos de sus poemas y personajes. Cultivó amistades profundas con figuras como Eduardo Galeano y otros intelectuales y artistas. El exilio, la censura y la incertidumbre política fueron experiencias vitales importantes que moldearon su escritura. Además de su prolífica carrera literaria, trabajó como periodista, locutor de radio y funcionario público. Sus convicciones políticas y humanistas fueron un pilar en su vida, orientando su compromiso social. Su militancia política lo llevó a participar activamente en movimientos sociales y culturales, abogando por la democracia y la justicia.

Reconocimiento y recepción

Es uno de los autores más leídos y queridos en el ámbito hispanohablante. Su obra ha sido traducida a numerosos idiomas y ha obtenido diversos premios y reconocimientos a lo largo de su carrera, incluyendo el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1999). Su popularidad trasciende las fronteras académicas, siendo un autor de cabecera para millones de lectores. La crítica lo valora por su autenticidad, su maestría para retratar la condición humana y su compromiso ético.

Influencias y legado

Fue influenciado por la poesía española e hispanoamericana, el existencialismo y las corrientes literarias de su época, pero desarrolló un estilo propio e inconfundible. Su legado es el de un escritor cercano, humano y comprometido, que democratizó la poesía y la novela, haciéndolas accesibles a un público amplio. Ha influenciado a numerosos escritores por su estilo directo y su temática social. Su obra forma parte del canon literario uruguayo y latinoamericano, y su lectura es esencial para comprender la literatura y la historia reciente de la región. Sus poemas y cuentos han sido adaptados al cine y al teatro. Existe una importante obra crítica y académica sobre su producción.

Interpretación y análisis crítico

Su obra permite analizar la complejidad de las relaciones humanas, la crítica a las estructuras de poder, la nostalgia por la patria perdida y la búsqueda de la belleza y la ternura en la cotidianidad. Sus poemas invitan a la reflexión sobre la vida, el tiempo y la condición humana. Los debates críticos a menudo giran en torno a la aparente sencillez de su estilo frente a la profundidad de su mensaje, y a la relación entre su literatura y su militancia política.

Infancia y formación

Era conocido por su humor sutil y su capacidad para la autocrítica. Tenía una gran afición por el fútbol y los tangos, temas que a menudo aparecen en su obra. Su militancia política lo llevó a sufrir censura y persecución, pero nunca renunció a sus principios. Escribía a mano, y su disciplina de trabajo era notable, produciendo un gran volumen de obra. Su amor por Montevideo y sus paisajes urbanos es palpable en muchos de sus escritos.

Muerte y memoria

Falleció en Montevideo a causa de un cáncer, rodeado de su familia y amigos. Su muerte fue sentida como una gran pérdida en todo el mundo hispanohablante. Su legado se mantiene vivo a través de la lectura constante de sus obras y de la preservación de su memoria en instituciones culturales y a través de homenajes.

Poemas

183

Compañero De Olvido

COMPAÑERO DE OLVIDO

a Juan Gelman


Un jour passera la camaraderie inerte de l'oubliRENÉ CHAR

Compañero remoto en tu fe de madera

alerta en la querella que no se desvanece

transcurres por los sueños y el incierto futuro

sin parpadear ni vernos / custodio de la noche


hacedores de inviernos y socorros mendigos

legatarios de brumas y expiaciones

se borran y te borran del próximo presagio

dictándote el olvido y olvidándote


de poco y nada sirven los residuos

de las dulzuras o de las borrascas

pero aun si proteges tu dolor bajo llave

igual han de llegarte mi alarma y mi consuelo


compañero de olvido / en el olvido

estamos recordándonos sabiéndonos

solidarios sin nombre / solitarios

de a uno o en montón pero insepultos


compañero de olvido / no te olvido

tus tormentos asoman en mis sienes blancuzcas

el mundo cambia pero no mi mano

ni aunque dios nos olvide / olvidaremos

613

El Aguafiestas Falta Sin Aviso

el aguafiestas no ha venido esta tarde José Lezama Lima

Tal vez se le olvidó tu santo y seña

después de todo no es tan importante

no va a flamear el cielo por su ausencia

ayúdate secúndate solázate

búscate en la quimera de los otros

inventa tus estrellas y repártelas

besa los nombres en sus dos mejillas

deja que el corazón te elija el mundo

abrázate del miedo y no lo sueltes

vuélvete sombra pero no te envicies

sálvate de turbiones y de nieblas

ponte el otoño con su sol de gala

libérate en las manos que te avisan

descúbrete en los ojos que te nombran

ya no vendrá deslígate distánciate

de su resuello de sus sortilegios

de sus malas noticias de su rabia

no dejes que te ensalme de amargura

defiende como loba tu alegría

el tiempo no diseña el pasatiempo

el canto no reclama el desencanto

el viento no vindica el aspaviento

la fiesta no perdona al aguafiestas

713

Cava Memorias

La soledad es un oasis
está en litigio
no tiene sombra
y es puro hueso

la soledad es un oasis
no hace señales
pesa en la noche
lo ignora todo

la soledad no olvida nada
cava memorias
está desnuda
se encierra sola
1.047

Un Reloj Con Números Romanos

No se culpe a nadie de mi vidaJulio Cortázar

¿Te llama la atención mi reloj? ¿Verdad que es
lindo? A mí siempre me gustaron los relojes con números
romanos. ¿Crees que está atrasado porque marca las once y
cuarto? No, no está atrasado. Simplemente, hace diez años
que está detenido en esa hora. ¿Por qué? No es tan
simple de contar. Nunca hablo de eso, nada más que por miedo a
que no me crean. ¿Serías capaz de creerme? Entonces te lo
cuento. Más que un recuerdo, es un homenaje. Diez años.
Recuerdo la fecha, porque todo ocurrió al día siguiente
de mi cumpleaños. Tenía quince y estaba bastante
orgulloso de mi nueva edad. Pasaba ese verano en casa de mis
tíos, en un pueblecito mallorquín, en medio de un
increíble paisaje montañoso. Después de las
muchedumbres y el tránsito enloquecido de Barcelona, aquello era
un paraíso. Por las mañanas me gustaba ir a la cala que
quedaba allá abajo; en hora tan temprana estaba siempre
desierta. En esa época nadaba muy mal, así que nunca me
alejaba mucho de la orilla porque en ciertos momentos del día
las olas, altísimas y todopoderosas, eran siempre un peligro. Me
bañaba desnudo y eso constituía todo un disfrute en aquel
agosto particularmente caluroso. Esa mañana descendí casi
corriendo por el sendero irregular y pedregoso que llevaba a la cala, y
una vez allí, sin mirar siquiera a mi alrededor, me quité
el short. Iba a meterme en el agua, cuando sentí que alguien me
gritaba, algo como buenos días. Miré entonces y vi a una
mujer joven, morena, hermosa. Llevaba una mínima tanga, pero su
busto estaba al descubierto. Sentí un poco de vergüenza y
me tapé con las manos, pero ella empezó a caminar y
enseguida estuvo junto a mí. No tengas vergüenza, dijo (en
un correcto español pero con acento extranjero, como si fuese
inglesa o alemana). Mira, yo también me quito esta menudencia,
agregó, y así estamos iguales. Preguntó
cómo me llamaba y le dije que Tomás. Tom, repitió
ella. Eres lindo, Tom. Creo que me puse rojo. Ven, dijo, y
tendió su mano hacia mí. Yo le di la mía. Ven,
repitió y me miró calmosamente. Sonreía, pero era
una sonrisa triste. ¿Nunca has estado con una mujer? Dije que
no, pero sólo con la cabeza. ¿Y qué edad tienes?
Ayer cumplí quince, contesté con mi orgullo algo
recuperado. Entonces empezó a acariciarme, primero los hombros,
luego el pecho (yo reí porque me hizo cosquillas), la cintura,
siempre sonriendo con infinita tristeza. Cuando llegó a mi sexo,
éste ya la estaba esperando. Entonces sonrió más
francamente y con un poco menos de tristeza, pero no se detuvo
allí, continuó acariciándome y así
llegó a mis tobillos y a mis pies llenos de arena. En ese
momento comprendí que me estaba enseñando algo y
resolví ser un buen alumno. También yo empecé a
acariciarla, pero en sentido inverso, de abajo hacia arriba, pero
cuando llegué a aquellos pechos tan celestiales, me sentí
desfallecer. De amor, de angustia, de esperanza, de nueva vida,
qué sé yo. Nunca más he sentido una
sensación así. Entonces, sin decirnos nada, nos tendimos
un poco más allá, donde el agua apenas lamía la
arena, y ella prosiguió minuciosamente su clase de
anatomía. La verdad es que a esa altura yo ya no precisaba
más lecciones y la cubrí sin ninguna timidez, casi te
diría que con descaro. Y mientras disfrutaba como un loco,
recuerdo que pensaba, o más bien deliraba: esta mujer es
mía, esta mujer es mía. Cuando todo acabó,
continuó besándome durante un rato. Luego se quitó
el reloj (precisamente este reloj) de su muñeca y me lo dio.
Mira, se ha detenido, eso quiere decir algo, guárdalo contigo. Y
yo, que siempre había querido tener un reloj con números
romanos, lo puse en mi muñeca, a ella le dije gracias y la
besé otra vez. Entonces dijo: Eres lo mejor que me podía
haber pasado, justamente hoy. Ahora me voy contenta, porque nos
descubrimos y fue algo maravilloso, ¿no te parece? Sí,
maravilloso, pero a dónde vas. Al mar, Tom, me voy al mar.
Tú te quedas aquí, con el reloj que se ha detenido, y no
digas nada a nadie. A nadie. Me besó por última vez y su
lengua estaba salada, como si fuera un anticipo del mar que la
esperaba. Empezó a caminar lentamente, se metió en el
agua y de inmediato fue rodeada por el coro de las olas, que cada vez
se fueron encrespando más. Ella siguió avanzando, sin
nadar, dejándose llevar, empujar, acosar violentamente por aquel
mar que (lo pensé entonces) era un viejo celoso, desbordante de
ira y de lujuria. Un viejo que no la iba a perdonar y a mí me
salpicaba como escupiéndome. Y así hasta que la
perdí de vista, porque las olas, una vez que golpeaban en las
rocas, regresaban con ímpetu y la llevaban cada vez más
lejos, más lejos, hasta que por fin tomé conciencia de mi
abandono y empecé a llorar, no como un muchacho de quince
años sino como un niño de catorce, sobre los despojos de
mi brevísima, casi instantánea felicidad. Jamás
apareció su cuerpo en las costas de Mallorca, nunca supe
quién era. Durante unos meses quise convencerme de que tal vez
fuese una sirena, pero luego descartaba esa posibilidad, ya que las
sirenas no usan relojes con números romanos. Bueno, creo que no
usan relojes en general. Aun hoy, cuando voy de vacaciones a Mallorca,
bajo siempre hasta la cala y me quedo allí, desnudo y a la
espera, dispuesto a darle cuerda nuevamente al reloj no bien ella surja
desde el mar, huyéndole a las olas iracundas de aquel viejo
rijoso. Pero ya ves, en mi reloj de números romanos las agujas
siguen marcando las once y cuarto, igual que hace diez años.
1.005

Bébete Un Tentempié

Bébete un tentempié pero sentada
arrímate a tu sol si eres satélite
usa tus esperanzas como un sable
desmundízate a ciegas o descálzate
desmilágrate ahora / poco a poco
quítate la ropita sin testigos
arrójale esa cáscara al espejo
preocúpate pregúntale prepárate
sobremuriente no / sobreviviente
desde el carajo al cielo / sin escalas
y si no vienen a buscar tu búsqueda
y te sientes pueril o mendicante
abandonada por tu abandoneón
fabulízate de una vez por todas
métete en tu ropita nuevamente
mundízate milágrate y entonces
apróntate a salir y a salpicarte
calle abajo / novada y renovada
pero antes de asomar la naricita
bebe otro tentempié / por si las moscas
868

Grafiti Sin Muros

Las modas pasan, los escombros quedan.

*

De todos los ismos sólo queda el abismo.

*

Los parricidas son huérfanos precoces.

*

Yankee stay home.

*

Más vale estar vivo que mal acompañado.

*

Preciso abogado para defensa en Juicio Final.

*

El ombligo es un hit.

*

Lo grave no es el pecado original sino las fotocopias.

*

Hacer la venia es pecado venial.

*

Libertad o suerte.

*

Los únicos ángeles de que recelo son los demonios disidentes.

*

Best seller of paradise: “Who's who in hell?”

*

Aggiornamento: Sésamo instaló portero eléctrico.

*

Peor que el stress es cuatro.

734

La Roca

La indiferencia de la roca
me conmueve
y me aplaza

cómo irme desgranando
hora a hora
pestaña tras pestaña
pellejo tras pellejo
ante ese paradigma
de tesón
y pureza

no obstante apuesto a que
la indiferencia de la roca
quiere comunicarnos
una alarma infinita
890

Lingüistas

Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del Congreso Internacional de
Lingüística y Afines, la hermosa taquígrafa
recogió sus lápices y papeles y se dirigió hacia
la salida abriéndose paso entre un centenar de lingüistas,
filólogos, semiólogos, críticos estructuralistas y
desconstruccionistas, todos los cuales siguieron su garboso
desplazamiento con una admiración rayana en la
glosemática.



De pronto las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron
vigencia fónica:



­¡Qué sintagma!



­¡Qué polisemia!



­¡Qué significante!



­¡Qué diacronía!



­¡Qué exemplar ceterorum!



­¡Qué Zungenspitze!



­¡Qué morfema!



La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y
adusta entre aquella selva de fonemas.



Sólo se la vio sonreír, halagada y tal vez vulnerable,
cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró
casi en su oído: «Cosita linda».
694

Todo Lo Contrario

—Veamos —dijo el profesor—. ¿Alguno de ustedes sabe qué
es lo contrario de IN?


—OUT — respondió prestamente un alumno.


—No es obligatorio pensar en inglés. En Español, lo
contrario de IN (como prefijo privativo, claro) suele ser la misma
palabra, pero sin esa sílaba.


—Sí, ya sé: insensato y sensato, indócil y
dócil, ¿no?


—Parcialmente correcto. No olvide, muchacho, que lo contrario del
invierno no es el vierno sino el verano.


—No se burle, profesor.


—Vamos a ver. ¿Sería capaz de formar una frase,
más o menos coherente, con palabras que, si son despojadas del
prefijo IN, no confirman la ortodoxia gramatical?


—Probaré, profesor: “Aquel dividuo memorizó sus
cógnitas, se sintió dulgente pero dómito, hizo
ventario de las famias con que tanto lo habían cordiado, y
aunque se resignó a mantenerse cólume, así y todo
en las noches padecía de somnio, ya que le preocupaban la
flación y su cremento”.



—Sulso pero pecable —admitió sin euforia el profesor.
672

Arena

Arena entre mis dedos
bajo mis pies de plomo
arena voladora
arena buena

en tu memoria polen
quedaron escondidos
mis castillos

guárdalos hasta el día
en que un niño
otro niño
se acerque a rescatarlos
con mi salvoconducto
1.067

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