HUMO GRIS
Débil la voz,
Como el canto de un pájaro con sueño.
La piel ensombrecida y la mirada hueca.
El corazón latiéndole como una inmensa lira
Y la perdida alquimia del amor,
Le traía los aromas de la infancia
Y la vaguedad del mundo.
Se había preparado para la perfección,
Y aún hoy, oía sonar himnos de gloria.
Alucinaciones y sofismos,
En breves resplandores llegaban a su mente.
El tabaco y la embriaguez,
Mujeres temblando entre sus brazos fuertes,
Preñadas de savia y de luz.
La dicha sombría,
La fiebre y el ardor,
El dolor ineludible,
Y la sabiduría bastarda de los años.
Aquellos recuerdos oxidados,
Lo hacían sonreír con un gesto de nostalgia.
Solo, viejo, marchito y en silencio,
Hoy, era la suma de toda esa liturgia.
Lara Ribero
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