Miguel Floriano

Miguel Floriano

n. 1992

n. 1992 , Oviedo, España

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HIS LAST BOW

El placer melancólico de viejas escenas
que despertaron la pasión libresca
en los remansos de la adolescencia.
Algunas de ellas son inolvidables.
Un jovencísimo Joseph Rouletabille
que, nunca antes de las seis y media
de la tarde, frente a un atónito auditorio,
le da nombre al fantasma del castillo
de Corbeil en Le mystère de la Chambre Jaune.
Un apesadumbrado capitán
Arthur Hastings, que lee la carta póstuma
donde Hércules Poirot disculpa su suicidio
detallándole el modo en que acabó
con el malvado Stephen Norton.
Lo hizo con somníferos, un disfraz y una pistola.
Un disparo simétrico en mitad de la frente.
«Todos tenemos ansias de hacer daño,
incluso de matar, querido Hastings,
aunque jamás la voluntad de hacerlo», escribe.
Sherlock desentrañando con la misma
excitación de los poetas, que se parece a la muerte,
el acertijo de los bailarines.
Jane Marple, que recorre St. Mary Mead,
se ajusta el sombrero, saluda a un inspector
de Scotland Yard y se repite: «people are the same
everywhere». Tú, que llegas hasta aquí
con tus pies de paloma malherida,
dejando atrás los pasos
de la vida fronteriza, tal vez
arrepintiéndote, intentando no hacer ruido,
 buscando nadie sabe
qué cosas en el gran teatro vacío…
Mi último saludo en el escenario es este.
No será tu placer el de la melancolía.


(De Mapas del vagabundo, 2022)

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Poemas

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HIS LAST BOW

El placer melancólico de viejas escenas
que despertaron la pasión libresca
en los remansos de la adolescencia.
Algunas de ellas son inolvidables.
Un jovencísimo Joseph Rouletabille
que, nunca antes de las seis y media
de la tarde, frente a un atónito auditorio,
le da nombre al fantasma del castillo
de Corbeil en Le mystère de la Chambre Jaune.
Un apesadumbrado capitán
Arthur Hastings, que lee la carta póstuma
donde Hércules Poirot disculpa su suicidio
detallándole el modo en que acabó
con el malvado Stephen Norton.
Lo hizo con somníferos, un disfraz y una pistola.
Un disparo simétrico en mitad de la frente.
«Todos tenemos ansias de hacer daño,
incluso de matar, querido Hastings,
aunque jamás la voluntad de hacerlo», escribe.
Sherlock desentrañando con la misma
excitación de los poetas, que se parece a la muerte,
el acertijo de los bailarines.
Jane Marple, que recorre St. Mary Mead,
se ajusta el sombrero, saluda a un inspector
de Scotland Yard y se repite: «people are the same
everywhere». Tú, que llegas hasta aquí
con tus pies de paloma malherida,
dejando atrás los pasos
de la vida fronteriza, tal vez
arrepintiéndote, intentando no hacer ruido,
 buscando nadie sabe
qué cosas en el gran teatro vacío…
Mi último saludo en el escenario es este.
No será tu placer el de la melancolía.


(De Mapas del vagabundo, 2022)

5

XX. (SOBRE UN TEMA DE COLERIDGE)

Infinitas paredes ciñen
la imaginación
de quien escribe líneas incapaces
mientras va figurándose que vive,
que cruza la vereda hacia las tierras del loto.
Las cosas se parecen siempre
a algo más que a sí mismas
dentro de las estancias sucesivas
de algo que ojalá fuese una fábula.
Porque es la nada lo que no es memoria,
pero tampoco la memoria guarda tierra firme
sino rostros y objetos turbados en el frío,
que esconden el decoro de un cadáver.
La carne toda teme dentro de este laberinto
que saturan la fronda, los castaños festivos,
donde confieso el símbolo de la hierba helada
que el roce de su mano quebraría.


(De La ballena loca, 2024)

6

GNOSEOLOGÍA (I)

No sin cierto entusiasmo crédulo, escribió el filósofo:
«El paraíso es el conjunto de todas las novedades».
Incurriendo en el vicio de la representación narcisista
–demonio de la posibilidad y el arte–
puede uno figurarse una vida nueva
tras tu mirada nueva, que a todo le otorga espera y nacimiento,
en un nuevo lugar que es contemplado por los dos
con gracia irreversible y limpia.
Ha de decirse que el saber desgasta como la sal
a la piedra, que la experiencia nos va volviendo muertos
sucesivos, sucias prendas en el tendal del mundo.
Piden que no nos convenzamos,
sin embargo, de estar expuestos,
abandonados a un viento que envilece
con su metáfora del tedio.
Nos quieren bien, hablan de fe. Y de tiempo,
y se les llena la boca con lenguaje feliz.
Pero el poema hace una mueca pavorosa,
descubre la ciencia que nos extingue y el viejo
veneno que nos calla.


(De Mapas del vagabundo, 2022)

13

DESCORTESÍAS (II)

[104]
¿Cuál es el secreto del bon vivant? Paradójicamente, ser comprensivo a ultranza con la conducta impulsiva de los demás. Utilizar el fruto de lo espontáneo en los otros a complemento de uno. Ese es el arte del verdadero vividor.

[103.3]
«Los poetas malos por lo general carecen de oído; los mediocres suelen sin embargo tener esa capacidad afinadísima, pero no del modo de los poetas excelentes. Éstos, como suelen ser ciegos, la desarrollan de un modo instintivo, de manera que no son conscientes al usarla, y sin embargo lo hacen con precisión absoluta y, a la vez, con la mayor facilidad, para mortificación de todos los demás» (O. Chantilly, 2021).

[95]
¿Cómo podría definir esa otra vida, la oculta a los ojos? Pugna invisiblemente la obstinación por librar a mi temperamento (diría alma, no sin cierta cursilería) de todas las complejidades. Pero es esta misma perseverancia, casi doctrinal, la que termina por provocar esas complejidades. Ni más ni menos que esto: pienso demasiado en los demás, y el desenlace de ello es el pensar demasiado en mí, hasta disolverme como un azucarillo.

[80.1]
Los poetas jamás dicen nada nuevo, ni tampoco nada que se haya dicho antes.

[75.2]
«Y si la tarde está siendo especialmente tediosa, puedo meditar sobre el proceso de escritura del poema. Puedo incluso verme meditar sobre el proceso de escritura del poema. Incluso puedo verme meditar sobre el proceso de meditar sobre el proceso de escritura del poema. Porque la intuición de lo infinito da miedo. Y el miedo no cabe en mi poesía» (O. Chantilly, 2021).

[66.2]
El único talento natural es el que da forma a las falsas ilusiones.

[36.1]
Sepa Vd, señor barbero, que los ingenios menguados suelen esconderse detrás de mil engaños, desde los que pregonan su valía con grandes voces. Y suele acontecer que como el vidrio se oculta mejor que en otra parte en el agua, aquellos a los que desamparan las musas donde mejor se guardan es en lo claro, y por encima habitúan a cubrirse del manto de los antiguos, y ansí les parece cosa hecha que en poniendo dos ninfas y dos pastores puédense fácilmente confundir con Virgilio si fuera redivivo*.

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*De Álvarez Poría, E. (septiembre, 1996). El ingenioso hidalgo, crítico literario. Avance de una poética cervantina en la ficción del Quijote [Presentación de paper]. Actas del IV Congreso de Estudios Cervantinos, Alcalá de Henares, Universidad de Alcalá de Henares, España.

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