Citas

Citas

Citas para inspirar y reflexionar

Alfred Lord Tennyson
Alfred Lord Tennyson
A veces, sentimos que lo que hacemos es sólo una gota en el mar. Pero el mar sería menos si le faltase una gota
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Teresa de Ávila
Teresa de Ávila
Tengo experiencia en lo que son muchas mujeres juntas. ¡Dios nos libre!
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Alfred Lord Tennyson
Alfred Lord Tennyson
Una mentira que es todo mentira puede ser combatida enseguida. Pero no es nada fácil de combatir una mentira que contenga una parte de verdad
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Teresa de Ávila
Teresa de Ávila
Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero
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Teresa de Ávila
Teresa de Ávila
No me vendo: es el único lujo de los pobres
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Teresa de Ávila
Teresa de Ávila
La verdad padece, pero no perece
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Teresa de Ávila
Teresa de Ávila
El amor perfecto tiene esta fuerza: que olvidamos nuestro contento para contentar a quienes amamos
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São João da Cruz
São João da Cruz
Adviertan, pues, aquí los que son muy activos, que piensan ceñir al mundo con sus predicaciones y obras exteriores
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São João da Cruz
São João da Cruz
En la noche dichosa, en secreto, que nadie me veía, ni yo miraba cosa, sin otra luz ni guía sino la que en el corazón ardía
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São João da Cruz
São João da Cruz
Para venir a gustarlo todo, no quieras tener gusto en nada
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São João da Cruz
São João da Cruz
El hombre no se satisface con menos de Dios
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São João da Cruz
São João da Cruz
Mira que no reina Dios, sino en el alma pacífica y desinteresada
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São João da Cruz
São João da Cruz
Bienaventurado el que, dejando aparte su gusto e inclinación, mira las cosas en razón y justicia para hacerlas
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São João da Cruz
São João da Cruz
El que no ama ya está muerto
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São João da Cruz
São João da Cruz
En mí por ti me moría
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São João da Cruz
São João da Cruz
Pon amor donde no hay amor, y sacarás amor
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São João da Cruz
São João da Cruz
Descubre tu presencia, y máteme tu vista y hermosura. Mira que la dolencia de amor, que no se cura sino con la presencia y la figura
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São João da Cruz
São João da Cruz
El amor solo con amor se paga. Las heridas de amor solo con amor se pueden curar
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São João da Cruz
São João da Cruz
En el ocaso de nuestra vida seremos juzgados en el amor
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São João da Cruz
São João da Cruz
Véante mis ojos, pues eres lumbre de ellos, y solo para ti quiero tenerlos
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São João da Cruz
São João da Cruz
El alma que venza la potencia del demonio no lo podrá conseguir sin oración ni podrá entender sus engaños sin mortificación y sin humildad
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São João da Cruz
São João da Cruz
El alma que quiere que Dios se le entregue todo, se ha de entregar toda, sin dejar nada para sí
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São João da Cruz
São João da Cruz
El alma que anda en amor, ni cansa ni se cansa
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Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
Todo varón prudente aconseja en el tiempo conveniente, que es hacer de la ciencia vano alarde dar el consejo cuando llega tarde
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Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
Tenga paciencia quien se cree infelice. Que aun en la situación más lamentable, es la vida del hombre siempre amable
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Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
Si al evitar los riesgos la razón no nos guía, por huir de un tropiezo, damos mortal caída
21
Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
El mérito aparente es digno de desprecio. La virtud solamente es del hombre el ornato verdadero
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Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
Así, frecuentemente, el hombre se deslumbra con lo hermoso. Elige lo aparente, abrazando tal vez lo más dañoso. Pero escarmiente ahora en tal cabeza. El útil bien es la mejor belleza
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Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
Nada teme perder quien nada tiene
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Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
¡Cuántas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño!
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Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
Yo venero tu sentir en esto de no seguir del enemigo el consejo
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Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
Es el peor enemigo el que aparenta no poder causar daño, porque intenta, inspirando confianza, asegurar su golpe de venganza
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Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
Te juzgarán virtuoso si eres, aunque perverso, poderoso. Y, aunque bueno, por malo detestable cuando te miran pobre y miserable
22
Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
Quien oye aduladores nunca espere otro premio
22
Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
Es de suma importancia tener en los trabajos tolerancia. Pues la impaciencia en la contraria suerte es un mal más amargo que la muerte
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Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
Lo que eres me distrae de lo que dices
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Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible
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Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
La traición, aun soñada, es detestable
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Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
Quien al poder se acoja de un malvado, será, en vez de feliz, un desdichado
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Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
Prestad auxilio si queréis hallarlo
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Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
Conviene al poderoso para los infelices ser piadoso. Tal vez se puede ver necesitado del auxilio de aquel más desdichado
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Charles Saint-Beuve
Charles Saint-Beuve
La felicidad o la desgracia de la vejez, no es frecuentemente otra cosa más que el resultado de nuestra vida pasada
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Félix María de Samaniego
Félix María de Samaniego
No anheles impaciente el bien futuro: mira que ni el presente está seguro
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Charles Saint-Beuve
Charles Saint-Beuve
Demasiado libertinaje en la juventud seca el corazón. Demasiada continencia atasca el espíritu
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Charles Saint-Beuve
Charles Saint-Beuve
Hay pocos animales más temibles que un hombre comunicativo que no tiene nada que comunicar
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Alexandre Pushkin
Alexandre Pushkin
Basta un léxico para contener todas las palabras, pero el pensamiento necesita el infinito
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Alexandre Pushkin
Alexandre Pushkin
Sí, sí, el ataque de celos es una enfermedad como la peste, como el tenebroso esplín, como las fiebres, como la lesión cerebral. Consume como la fiebre. Posee su ardor, su delirio, sus pesadillas y sus vestigios
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Alexandre Pushkin
Alexandre Pushkin
Es insoportable ver sólo ante sí la larga hilera de comidas, mirar la vida como una ceremonia y seguir a la solemne multitud, sin compartir con ella ni las opiniones generales ni las pasiones
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