Citas
Citas para inspirar y reflexionar
La ingratitud es el precio del favor inmerecido
El artista en este contexto social no debe ser un simple artesano, sino un intelectual preparado en todas las disciplinas y en todos los terrenos
La educación es la única estrategia para evitar la transmisión de la pobreza de padres a hijos
Llegar a conocer a la naturaleza es empresa sumamente difícil e intrincada
Cuando investigo y descubro que la fuerza de los cielos y los planetas está dentro de nosotros mismos, entonces sinceramente siento estar viviendo entre los dioses
La belleza es el ajuste de todas las partes proporcionalmente a fin de que no se pueda sumar, restar o modificar nada sin que ello afecte a la armonía del conjunto
Debemos tomar de la naturaleza lo que pintamos y siempre elegir las más bellas cosas
Aprender nunca es vergonzoso para un maestro cuando las cosas a saber son útiles
Un hombre puede hacer cualquier cosa, siempre que su voluntad lo acompañe
La muerte es el final inevitable, nunca inútil para los que vivieron mal y nunca nociva para los que vivieron bien
Ayer es pasado, mañana no hay certezas. Vive hoy
Yo voy a considerar arquitecto a aquel que con método y procedimiento seguro y perfecto sepa proyectar racionalmente y realizar en la práctica, mediante el desplazamiento de las cargas y la acumulación y conjunción de los cuerpos, obras que se acomoden perfectamente a las más importantes necesidades humanas. A tal fin, requiere el conocimiento y dominio de las mejores y más altas disciplinas
Un buen libro es un regalo precioso que hace el autor a la Humanidad
El mundo material es solo la cáscara del Universo. Sus habitantes son el mundo de la vida
Nos estamos volviendo serios. Esto es un paso inmediato hacia ser aburridos
Los cambios de humor y las contradicciones con nosotros mismos son debilidades de la naturaleza humana
Ninguna opresión durará si está sustentada por la perversión y el exceso de autoridad legal
La modestia no es sólo un adorno, también un defensor de la virtud
La lectura es la herramienta básica para una buena vida
Algunas virtudes solamente son vistas en el dolor, otras en la prosperidad
La alegría es promotora de la salud
Un hombre débil puede luchar y vencer, pero jamás podrá perdonar
Siempre hay que valorar más lo que se tiene que lo se quiere
Una mente alegre es la bendición más grande que un hombre puede disfrutar en este mundo
Desde el punto de vista del pasado, da exactamente igual que algo se haya vivido realmente o que se haya soñado . [ Spicilegia, p. 444].
El hombre corriente huye de los esfuerzos físicos, pero aún más de los espirituales: por eso es un ignorante, un irreflexivo y carece de juicio.
El perro es, con razón, el símbolo de la fidelidad, pero entre las plantas debería serlo el abeto. Pues sólo él aguanta con nosotros, tanto en el buen tiempo como en el malo, y no nos abandona cuando el sol nos priva de su favor, como hacen el resto de árboles, plantas, insectos y aves, para volver cuando el cielo nos vuelve a sonreír.
Para penetrar la idea del agua no resulta suficiente contemplarla en el tranquilo estanque y en el deslizante arroyo; su idea sólo se hace comprender cuando se desata fieramente en cualquier circunstancia y contra todos los obstáculos que pueden interponerse en su camino: por eso encontramos tan hermoso cuando cae, espumea, salta, se pulveriza, etc.
La vida de los seres humanos, tal como la observamos en la realidad, se parece al agua del estanque y de un río 12 . De igual forma que el arte acuático permite a las aguas desplegar sus particularidades, también en la epopeya, la novela y el drama se presentan caracteres fuertemente reveladores, colocados en vicisitudes en las que desarrollan todas sus habilidades, abriendo así las profundidades del ánimo humano y haciéndose visibles en medio de acciones excepcionales y repletas de significado.
Los que esperan llegar a ser filósofos estudiando historia de la filosofía deberían más bien inferir de ella que los filósofos, al igual que los poetas, sólo nacen y, además, muy raramente.
Lo pensado por uno mismo se comprende más en profundidad que lo aprendido [...]. Cuando dos realizan un cálculo, cada uno por sí mismo, y llegan a idéntico resultado, éste es seguro; mas no cuando la cuenta de uno ha sido sin más repasada por el otro.
El artista nos presta sus ojos para ver el mundo y, así, por medio de él participamos del conocimiento de las ideas.
[El filósofo y el científico] deben hallarse en la disposición de ánimo de dos mineros que trabajaran en sendas galerías bajo tierra y que, partiendo de puntos lejanos, van a encontrarse en el mismo, tras haber horadado las más oscuras tinieblas, equipados sin más de nivel y brújula, experimentando finalmente la ansiada alegría de oír el uno los martillazos del otro.
Una verdad con la que se corrigen falsas opiniones es como una medicina: su sabor es desagradable y no actúa en el momento en que se toma, sino sólo después.
Los cuerpos planetarios, el sol y los planetas, sin un ojo que los mire y sin un entendimiento que los conozca, aunque se dejen mencionar con palabras, no son sin embargo más que un pensamiento imposible, un hierro de madera 11 .
Quien entiende que la vida no es más que la objetivación del espejo de la voluntad, en el cual se reconoce a sí misma [...], también comprenderá que el arte es el florecimiento de la vida, pues esencialmente es lo mismo que la vida, pero con intención y prudencia, más concentrada y consumada. La vida sólo muestra individuos; el arte muestra ideas.
Un bello paisaje es una catarsis para el espíritu, tal como la música lo es para el ánimo.
Los individuos son efímeros como el agua en el arroyo, mientras que las ideas permanecen como sus remolinos: sólo el agotamiento del agua podría igualmente aniquilarlas.
La atmósfera de libertad es imprescindible para la verdad.
El comienzo de la teología es el miedo: por eso, si los hombres fueran felices, nunca hubiera habido teología [...]. El filosofar se inicia con el abandono de este camino.
Ningún hombre religioso ha acudido a la filosofía; no precisa de ella. Quien filosofa de verdad no es religioso: camina sin andaderas, peligrosa pero libremente 10 .
Si despojamos nuestra vida de los escasos instantes que nos procuran la religión, el arte y el amor puro, ¿qué queda excepto una hilera de pensamientos triviales?
Las religiones se han apoderado de la disposición metafísica del hombre, en primer lugar, oscureciéndola mediante una temprana inculcación de sus dogmas, y, después, impidiendo y prohibiendo cualquier manifestación libre e imparcial de aquélla.
Para ser filósofo, es decir, un amante de la sabiduría (que no es otra cosa que la verdad), no resulta suficiente con amar la verdad en la medida en que sea compatible con el propio interés, con la voluntad de los poderosos o con los principios de la Iglesia, o con los prejuicios y el gusto de los contemporáneos: pues mientras uno se dé por satisfecho con eso, será un filoautós [egoísta], no un filósofo.
La auténtica esencia de una religión en cuanto tal consiste en la convicción que nos da de que nuestra verdadera existencia no se limita a nuestra vida, sino que es infinita.
Cada uno debe colocarse frente a un cuadro como ante un príncipe, y aguardar a que nos dirija la palabra; de lo contrario, sólo nos oiríamos a nosotros mismos [...]. Lo mejor en el arte es demasiado espiritual para poder mostrarse directamente a los sentidos.
Creer que el conocimiento determina real y radicalmente a la voluntad es como pensar que la linterna que uno porta en la noche es el primer motor de sus pasos.
El intelecto es un confidente de la voluntad, aunque es un confidente al que no se le cuenta todo.