Citas

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Citas para inspirar y reflexionar

Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Leer exposiciones de las teorías de los filósofos en vez de sus obras originales o, en general, historia de la filosofía, es como pretender que otro mastique la propia comida.

PP, I, «Fragmentos...»

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Palabra y lenguaje son los medios imprescindibles para pensar con claridad. Mas, como todo medio y toda máquina, al mismo tiempo dificulta y traba; también sucede así con el lenguaje, que constriñe a formas estables los infinitamente matizados, volubles y modificables pensamientos; cuando el lenguaje fija el pensamiento, a la vez lo encadena.

MVR, II, Cap. 6

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Si, para ser verdadera, la verdad tuviera que pedir permiso a aquellos que ponen en su corazón muy otras cosas, cabría desesperar de su causa [...]. Pero por fortuna no es así; no depende del favor o disfavor, ni tiene que pedir a nadie venia; sostiénese sobre sus propios pies, el tiempo es su aliado, incontrastable su fuerza, imperturbable su vida.

VN , Introducción

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Yo diría que ninguna época puede ser más adversa a la filosofía como aquella en la que se abusa de ella como instrumento político, por un lado, o se la emplea desdeñosamente como un medio de subsistencia, por el otro. [...] La verdad no es una ramera que se arroje al cuello de quienes no tienen ganas de ella; más bien es una beldad tan esquiva que incluso quien sacrifica todo por ella no puede estar ni siquiera seguro de obtener sus favores 9 .

MVR, I, prólogo a la segunda edición

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Cuando atrapo una mosca resulta evidente que no he capturado a la cosa en sí, sino sólo su fen ómeno.

HN, IV, 2, p. 14, 1854-1855

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Por más viejo que se llegue a ser, uno siempre se siente en su interior totalmente el mismo, el que era cuando era más joven, o más aún, de niño. Lo que permanece inalterado, siempre lo mismo, y que no se deteriora junto con nosotros, es precisamente el núcleo de nuestro ser, que no está en el tiempo y que, precisamente por ello, es indestructible.

MVR, II, Cap. 19

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La memoria es un ser caprichoso e inconstante comparable a una joven muchacha: en ocasiones, y de forma absolutamente inesperada, niega lo que cien veces ha entregado, y otras veces, cuando ya no se piensa en ello, lo ofrece de manera espontánea.

PP, II, § 37n.

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Nuestra memoria se parece a un colador cuyos agujeros, pequeños al comienzo, dejan pasar poco, pero que se hacen cada vez más grandes y, al final, lo son tanto que casi todo lo que se vierte en él, se cuela.

PP, II, § 351

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La presencia de un pensamiento es como la presencia de una persona amada. Creemos que nunca olvidaremos ese pensamiento, al igual que creemos que esa persona nunca nos resultará indiferente. Pero ¡lo que se pierde de vista deja de estar en la cabeza! 8 . El más bello pensamiento corre peligro de ser olvidado para siempre si no queda plasmado, al igual que la amada puede huir de nuestro lado si no nos desposamos con ella.

PP, II, §§ 268

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El núcleo más íntimo de todo conocimiento genuino y efectivo es la intuición; de la misma forma, toda nueva verdad es el resultado de una intuición. Todo pensar originario se da en imágenes. Por eso la imaginación es un instrumento tan necesario del propio pensamiento y las cabezas carentes de ella no obtendrán jamás grandes logros 7 .

MVR, II, Cap. 7

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Cualquiera que sea la antorcha que prendamos y el espacio que pueda alumbrar nuestro horizonte, siempre quedará delimitado por la oscura noche. [...] Por eso la verdadera y positiva solución del enigma del mundo tendría que tratar necesariamente sólo de las cosas en sí, mas no de los fenómenos, de suerte que si un ser de tipo superior viniese y pusiera todo su empeño en familiarizarnos con tal enigma, nosotros no podríamos comprender nada de su revelación.

MVR, II, Cap. 17

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Lo que son la rienda y la brida para un corcel indómito, lo es el intelecto para la voluntad humana: ésta ha de guiarse por las riendas de la instrucción, la amonestación, la educación, etc. En sí misma, la voluntad es tan salvaje, un impulso tan impetuoso, como la fuerza torrencial de una catarata.

MVR, II, Cap. 19

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Un optimista me incita a que abra los ojos y vea cuán bello es el mundo con sus montañas, plantas, aire, animales, etcétera. Estas cosas son por supuesto bellas de ver; pero ser una de ellas es algo completamente diferente.

HN, III, pp. 171-172, 1823-1824

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La más plena satisfacción, la tranquilidad postrera, el auténtico estado deseable se nos representan siempre y tan sólo en el cuadro, en la obra de arte, en la poesía, en la música. Por supuesto, de ahí podría extraerse la esperanza de que tienen que estar en algún lugar.

PP, II, § 205

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Para que el mundo o el hombre alcanzasen la felicidad suprema y auténtica haría falta, ante todo, detener el tiempo .

HN, IV, p. 26, 1857-1858

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer
Si llega una larga paz a los hombres, la cultura avanza con fuerza y el perfeccionamiento de la técnica proporciona ocio, entonces todas las religiones podrán ser desechadas como los andadores de los niños: la humanidad habrá alcanzado su mayor autoconciencia, habrá llegado la edad de oro de la filosofía, se habrá culminado el precepto del templo de Delfos: γνωθι σεαυτον 6 .
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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Un paisaje (sea en la naturaleza o en la pintura) de amplio horizonte, con un cielo totalmente despejado, repleto de aire silencioso, sin animales ni hombres, sin espumeantes torrentes pero con árboles y plantas, un paisaje tal es como una llamada a la solemnidad, a la contemplación, al desasimiento de todas las miserias de nuestro querer.

HN , I, p. 253, 1815

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La tarea no consiste tanto en ver lo que aún no ha visto nadie, como en pensar lo que aún no se ha pensado sobre lo que todo el mundo ve. Por eso se requiere mucho más para ser un filósofo que un físico.

PP, II, § 76

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Los espíritus de primera magnitud jamás se dedicarán a una ciencia particular, pues a ellos les interesa mucho penetrar la totalidad. Son generales, no capitanes; maestros de capilla, no músicos de orquesta.

PP, II, § 34

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La física, o sea, las Ciencias Naturales en general, siguiendo en todas sus ramas el camino que les es propio, tienen que llegar por fin a un punto en que terminen sus explicaciones, y esto es precisamente lo metafísico, lo que se presenta no más que como límite de lo físico, sin poder pasar de éste. Ahí se detiene, entregando su objeto a la metafísica.

VN, Introducción

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Arthur Schopenhauer
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Entre el genio y el loco existe la semejanza de que ambos viven en un mundo aparte del que existe para todos los demás.

HN, III, p. 617, 1829

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El propósito de la rosa es la polinización; pero con un opíparo alimento, la rosa salvaje original se convierte en una rosa de jardín, se llena de más y más hojas, se vuelve mucho más grande y más hermosa, pero a la vez queda estéril y su principal finalidad se pierde. La rosa de jardín se asemeja al genio; la salvaje, al santo.

HN, I, p. 478

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El asombro filosófico es en el fondo perturbador y desconsolador [...]. La índole del asombro que empuja a filosofar nace, desde luego, del espectáculo del mal físico y el mal moral en el mundo.

MVR, II, Cap. 17

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Cualquier obra de arte auténtica es como un espejo cóncavo: lo que muestra no es su auténtica identidad, sino que ésta queda fuera de él y no es asible con las manos.

HN, I, p. 84, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

¿Es nuestra vida algo distinto de una comedia? El filósofo es alguien que servicialmente hace que los figurantes puedan cobrar mejor conciencia de su estado.

HN, I, p. 77, 1813-1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Es la más llana verdad que el espíritu es un mero producto o creación de la materia, así como que la materia es una mera representación del espíritu.

HN, III, p. 302, 1826

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El intelecto se asemeja a una antorcha a cuya luz hay que leer mientras el viento de la noche la vapulea violentamente [...]. Nuestro intelecto está infectado y corrompido por la voluntad sin que lo sepamos 4 .

PP, II, § 49

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Arthur Schopenhauer
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La inconsciencia es el estado originario y natural de todas las cosas.

MVR, II, Cap. 15

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Por mucho que cambien las obras y las máscaras en el escenario del mundo, los actores siguen siendo los mismos en todas. Estamos reunidos y nos enfadamos unos con otros, los ojos brillan y las voces se hacen más audibles. De igual manera se han reunido otros hace mil años: era lo mismo y eran los mismos, e igual será dentro de mil años. El dispositivo por el cual no nos damos cuenta de ello es el tiempo.

PP, II, § 140

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El tiempo es como una rueda fijada que gira con la rapidez del rayo sin moverse de su sitio.

HN, I, p. 161, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El tiempo es eso que siempre nos toma el pelo y cuyos trucos no descubrimos nunca.

HN, I, p. 90, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Dos chinos que andaban por Europa fueron por primera vez al teatro. Mientras uno de ellos se ocupó de comprender el mecanismo de la maquinaria, lo cual consiguió, el otro intentó desentrañar el significado de la obra, a pesar de no conocer el idioma. El primero se parece al astrónomo, el segundo al filósofo.

PP, II, § 383

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Convertirse en puro sujeto del conocimiento significa desprenderse de uno mismo; precisamente porque la mayoría no puede hacerlo, les resulta imposible la contemplación.

HN, I, p. 485, 1817

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Toda filosofía y todo consuelo por ella otorgado se reducen a la existencia de un mundo espiritual en el que, emancipados de todos los fenómenos del mundo exterior, podemos observarlos desde un privilegiado asiento con la inmensa tranquilidad de no participar en ellos, si bien la parte de nosotros que corresponde al mundo de los cuerpos permanece siempre acechante.

HN, I, p. 8, 1808-1809

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Toda novela es un mero capítulo de la patología del espíritu, como sostiene Platón en alguna parte.

HN, I, p. 25, 1812

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Si observo cualquier objeto, por ejemplo un paisaje, y pienso que en ese momento me fuese rebanada la cabeza, sé que el objeto permanecería allí fijo y sin inmutarse. Pero, en lo más hondo, esto significa que, de la misma forma, también yo existiría todavía. Esto sólo resultará convincente para unos pocos, pero para ellos quede dicho 3 .

PP, II, § 28

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Únicamente lo verdadero es bello, y el vestido preferido de la verdad es la desnudez.

MVR, II, Cap. 37

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Entonces habló el viejo y gris padre desierto 2 : «Hijo mío, si no fuera así, si yo no fuera el triste y árido desierto, si fuera floreado, verde y animado, tú no serías un oasis, un lugar privilegiado al que incluso en la lejanía el caminante alaba; sino que serías sin más una pequeña parte de mí, diminuta e inadvertida. Por eso, soporta con paciencia lo que es condición de tu distinción y gloria».

PP, II, § 390

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Encontré una flor silvestre, me admiré de su belleza, su perfección en todas sus partes y exclamé: «Pero todo eso, en ella y en miles iguales, brilla y se marchita sin que nadie lo observe y a menudo sin ni siquiera ser contemplado por ojo alguno». Ella contestó: «¡Necio! ¿Piensas que florezco para ser vista? Florezco por mí y no por los demás, florezco porque me place: en eso, en que florezco y vivo, consisten mi alegría y mi placer».

PP, II, § 388

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La poesía es una ayuda para la filosofía: un almacén de ejemplos, una vía para incentivar la meditación y la piedra de toque de numerosos principios morales o psicológicos. La poesía es para la filosofía lo que la experiencia para la ciencia. La experiencia hace que conozcamos en particular y ejemplificado el mundo fenom énico; la ciencia muestra cómo es la totalidad de ese mismo mundo fenoménico, considerado universalmente. [...] Entre poesía y filosofía se da la más bella armonía.

MdSch, IX

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Como definición más simple y atinada de la poesía querría proponer la siguiente: el arte que pone en juego la imaginación a través de las palabras.

MVR, II, Cap. 37

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La poesía es la imagen de lo eterno en el mundo.

HN , I, 6, p. 9

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Arthur Schopenhauer
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La música no habla de las cosas, sino del más puro bienestar y dolor (únicas realidades para la voluntad), y por eso se dirige al corazón, mientras que no tiene mucho que decirle a la cabeza.

HN, III, p. 279, 1826

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Arthur Schopenhauer
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De un modo popular podría decirse: la música es en su conjunto la melodía para la que el mundo es el texto.

HN, I, p. 485, 1817

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Deberíamos considerar a la mosca como el símbolo de la insolencia y la desfachatez. Pues mientras todos los animales temen más que nada al hombre y ya de lejos escapan de él, la mosca se le posa en la nariz.

PP, II, § 382

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer
Mi ojo es lo que ve, pero para ver precisa de la luz . Así, también mi voluntad es la que guía mi acción, pero sólo puede hacerlo con la intervención del conocimiento, que es fundamentalmente una función del cerebro. Por eso las diferentes decisiones de la voluntad parten del cerebro. Éste no es la sede de la voluntad, sino sólo del arbitrio, es decir, el taller de los motivos. [apuntes Senilia ]
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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

¿Cómo puede elevarse en el aire aquel que está apegado a su terruño y desde allí contemplar el mundo que queda a sus pies? ¿Cómo puede filosofar quien se aferra a un anhelo o una preocupación o, en fin, a una subjetividad?

HN, I, p. 92, 1814

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Arthur Schopenhauer
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El examen y observación de lo real, siempre que ofrezcan al espectador algo novedoso, resulta más instructivo que leer y escuchar. Ya que, a fin de cuentas, es en lo real donde reside toda verdad y sabiduría, el secreto último de las cosas, si bien sólo en concreto, y, al igual que el oro en la mina, haya que saber extraerlo. En cambio, a partir de un libro, la verdad sólo se recibe, en el mejor de los casos, de segunda mano, y con frecuencia ni eso.

MVR, II, Cap. 7

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