Citas
Citas para inspirar y reflexionar
Al fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo
El que no aplique nuevos remedios, debe esperar nuevos males; porque el mayor innovador es el tiempo.
El mundo existía antes que tú, y no tienes que aceptarlo ni dejarlo como estaba cuando llegaste.
Fatiga menos caminar sobre terreno accidentado que sobre terreno llano.
Lo mejor es salir de la vida como de una fiesta, ni sediento ni bebido.
Nuestro deber es ser útiles, pero no como quisiéramos, sino como podamos.
Hay que saber allegar provisiones que sobrenaden con nosotros en medio de cualquier naufragio.
Las improvisaciones son mejores cuando se las prepara
Lo que a los oradores les falta de profundidad os lo dan en extensión.
Todo el que participa en una discusión defiende dos cosas: una tesis y a sí mismo.
Es una desgracia no tener suficiente inteligencia para pronunciar un discurso, ni suficiente conocimiento de uno mismo para quedarme callado.
Hablad suavemente, y sostened un grueso bastón; iréis lejos.
Penséis lo que penséis, creo que no están de más las buenas palabras.
Uno busca un partero para sus pensamientos; otro a alguien a quien pueda ayudar a parirlos. Así nace un diálogo fructuoso.
El hombre verdaderamente libre es el que puede rechazar una invitación a comer sin excusarse.
He observado muchas veces que para prosperar en este mundo hay que tener aire de tonto, pero sin serlo.
Nada impide tanto ser natural como el deseo de parecerlo
No hay que apagar la luz del otro para lograr que brille la nuestra.
La conversación más agradable es aquella de la que no se recuerda nada con precisión, pero deja una impresión general agradable.
Sé cortés con todos; sociable con muchos; familiar con pocos; amigo con uno; enemigo con ninguno.
Recuerde que no basta con decir una cosa correcta en el lugar correcto, es mejor todavía pensar en no decir algo incorrecto en un momento tentador.
Una buena conversación debe agotar el tema, no a los interlocutores.
No esperes a que te toque el turno de hablar: escucha de veras y serás diferente.
Resulta de todo punto monstruosa la forma en que la gente va por ahí hoy en día criticándote a tus espaldas por cosas que son absoluta y completamente ciertas.
Sólo hay una cosa en el mundo peor que estar en boca de los demás, y es no estar en boca de nadie.
Un chisme es como una avispa: si no puedes matarla al primer golpe, mejor no te metas con ella.
La mejor manera para hacer que la gente hable bien de ti es hacerlo bien.
Hablan. ¿Qué hablan? ¡Que hablen!
Nadie cotillea sobre las virtudes secretas de los demás
A la gloria de los más famosos se adscribe siempre algo de la miopía de los admiradores.
Las calumnias son enfermedades de los demás que se declaran en nuestro cuerpo.
Si un hombre es objeto de mucha conversación, pronto será motivo de mucha crítica.
Lo bueno de ser una celebridad es que, cuando la gente se aburre contigo, piensa que la culpa es suya.
Para escapar a la crítica, no hagas nada, no digas nada, no seas nada.
Si el sabio no aprueba, ¡malo!; si el necio aplaude, ¡peor!
Sólo me interesa la opinión ajena cuando resuelve algo, cuando es afirmativa. Bastantes problemas tengo con los míos.
El rumor es como un cheque: no hay que darlo por bueno hasta que no se compruebe que tiene fondo.
Nada en la vida es tan estimulante como el que te disparen y no te acierten.
Las mordeduras más peligrosas son las del calumniador entre los animales salvajes y las del adulador entre los animales domesticados.
El mal de la calumnia es semejante a la mancha de aceite: deja siempre huellas.
La celebridad es la ventaja de que te conozcan... todos los que no te conocen.
Conviene recibir las calumnias con más calma que las pedradas.
Desconfía del hombre que dice que desconfíes.
Con el tiempo aprendí que es un error sonreírle a quien nos ha engañado.
Sazona tu admiración por algún tiempo
Lo peor de un pelmazo no es que no quiera dejar de hablar, sino que no quiera que tú dejes de escuchar.
Tened cuidado con el hombre que pide un perdón: puede caer fácilmente en la tentación de merecer dos.
Desconfiad del hombre que todo lo encuentra bien, del hombre que todo lo encuentra mal y, más todavía, del hombre que se muestra indiferente a todo.