Citas
Citas para inspirar y reflexionar
El ofensor nunca perdona.
Los peores enemigos son aquellos de los que el hombre no piensa defenderse.
No hay gente inútil, sólo hay gente perjudicial.
Los imbéciles: es decir, los que no piensan como nosotros.
Hay quien cree contradecirnos cuando no hace más que repetir su opinión sin atender a la nuestra.
La mayoría de los hombres no se escuchan cuando hablan. Repetidles sus palabras cuando las acaban de pronunciar y no las reconocerán.
Sólo respeto a los que me hacen frente, pero no puedo soportarlos.
No hay que temer a los que tienen otra opinión, sino a aquellos que tienen otra opinión pero son demasiado cobardes para manifestarla.
De quien se rinde enseguida ha de temerse una emboscada.
Hay ladrones a los que no se castiga, pero nos roban lo más preciado: el tiempo.
El enemigo sólo empieza a ser temible cuando empieza a tener razón.
Siempre aconsejo a la gente que nunca dé consejos.
Un solo don: conocer a las personas por instinto.
Callan: es alabanza suficiente.
Yo siempre traspaso los buenos consejos que me dan. Es para lo único que sirven.
El que pide con timidez, invita a negar.
No hagas a los demás lo que deseas para ti: los demás pueden tener gustos diferentes.
El medio más fácil para ser engañado es creerse más listo que los demás.
Se puede ser más listo que otro; pero no más listo que todos los demás.
Siempre me he inclinado a pensar bien de todo el mundo; evita muchos problemas.
Hay dos maneras de llegar lejos: por la capacidad de uno o por la estupidez de los otros.
La causa más frecuente de la timidez es una opinión excesiva de nuestra propia importancia.
Procura ser como los aduladores te pintan.
Nadie puede ver y comprender en otros lo que él mismo no ha vivido.
Si podemos hacer a alguien más alegre y feliz, deberíamos hacerlo en cualquier caso.
Escuchad el consejo del que mucho sabe; pero, sobre todo, escuchad el consejo de quien mucho os ama.
Los juicios que hacemos sobre los demás dicen lo que somos nosotros mismos.
El que se fía de cualquiera demuestra poca discreción y sensatez; el que de nadie se fía demuestra tener todavía menos.
La más ridícula de todas las pretensiones es la de querer agradar a todos.
Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos.
Las verdaderas alabanzas no son las que se nos ofrecen, sino las que arrancamos.
Era una de esas sonrisas dotadas de la facultad de tranquilizar que se encuentran, con suerte, cuatro o cinco veces en la vida.
Algunas personas son amables sólo porque no se atreven a ser de otra forma.
Nos batimos más por nuestros intereses que por nuestros derechos
Todos los hombres que conozco son superiores a mí en algún sentido. En ese sentido, aprendo de ellos.
Sucede con frecuencia que llega uno a encontrar una idea que buscaba, llega a darle forma, es decir a obtenerla, sacándola de la nebulosa de percepciones oscuras a que representa, gracias a los esfuerzos que hace para presentarla a los demás.
En las cosas que son puramente sociales podemos ser tan diferentes y separados como los dedos, pero hemos de ser uno solo como la mano en todas las cosas esenciales para el progreso mutuo.
El individuo no puede tener razón indefinidamente contra la humanidad.
El hombre es un ser social cuya inteligencia exige para excitarse el rumor de la colmena.
La soledad es necesaria para la imaginación; como la compañía es saludable para el carácter.
Siempre que se reúnen dos personas, están presentes seis. Está cada una de ellas como se ve a sí misma, tal como la otra persona la ve y tal como es en realidad.
Para poder ser un miembro intachable de un rebaño, ante todo hace falta ser un borrego.
Sólo el golpeo del otro en mí me hace el que creo que soy en sí.
Nada os pertenece en propiedad más que vuestros sueños
Elige: o cambias tus sueños o aumentas tus habilidades.
Amo a los que sueñan imposibles.
Un deseo ardiente de ser y de hacer es el punto inicial desde el que el soñador debe lanzarse. Los sueños no están hechos de indiferencia, pereza ni falta de ambición.
Todo mal viene con alas y huye cojeando