Citas en este tema
Otros
Johann Wolfgang von Goethe
Bueno es tener la alegría en casa y no haber menester de buscarla fuera
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John Donne
Devuélveme mis ojos largamente descarriados. Pues es ya mucho el tiempo que han estado sobre ti
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Charles Dickens
Nunca debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas, porque son la lluvia que limpia el polvo cegador de la tierra, que a veces cubre y mancilla nuestro endurecido corazón
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Charles Dickens
Nunca debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas, porque son la lluvia que limpia el polvo cegador de la tierra, que a veces cubre y mancilla nuestro endurecido corazón
28
Charles Dickens
Si usted pudiera ver mis pies cuando no llevo botas, se haría una idea de lo que es cariño no correspondido
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Amado Nervo
La ausencia es un ingrediente que le devuelve al amor el gusto que la costumbre le hizo perder
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Quentin Crisp
No hubo ninguna necesidad de hacer ninguna tarea casera. Después de los primeros cuatro años, la suciedad ya no empeora.
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Joan Rivers
Me di cuenta de que era un niño no deseado cuando vi que mis juguetes de baño eran una tostadora y una radio.
22
Albert Einstein
Mi cumpleaños me ofrece la agradable oportunidad de expresar mi sentimiento de profunda gratitud por las condiciones ideales de trabajo y vida que se han puesto a mi disposición en los Estados Unidos.
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Alfred Lord Tennyson
El orgullo violento del hombre viene a ser, a menudo, como el gorro y los cascabeles de un loco
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Alfred Lord Tennyson
La felicidad no consiste en realizar nuestros ideales, sino en idealizar lo que realizamos
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Félix María de Samaniego
Si al evitar los riesgos la razón no nos guía, por huir de un tropiezo, damos mortal caída
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Alexandre Pushkin
Sí, sí, el ataque de celos es una enfermedad como la peste, como el tenebroso esplín, como las fiebres, como la lesión cerebral. Consume como la fiebre. Posee su ardor, su delirio, sus pesadillas y sus vestigios
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Alexandre Pushkin
Sí, sí, el ataque de celos es una enfermedad como la peste, como el tenebroso esplín, como las fiebres, como la lesión cerebral. Consume como la fiebre. Posee su ardor, su delirio, sus pesadillas y sus vestigios
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Alexandre Pushkin
Con ansia deseamos conocer prematuramente la vida, y la aprendemos en las novelas. Hemos conocido todo. Pero entretanto, no hemos gozado de nada. Adelantando la voz de la Naturaleza no hacemos más que perjudicar nuestra dicha, y la ardiente juventud vuela demasiado tarde tras ella
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