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Poemas en este tema

Vida y Existencia

Carolina Coronado

Carolina Coronado

Primavera Invisible

¡Qué caso tan peregrino
un año sin primavera!...
Pasó sin que yo la viera
¿o es tal vez mi desatino?

¿Qué bandos de ruiseñores
en la arboleda cantaron
y que a millares brotaron
y se agostaron las flores?

¿De qué modo, cómo, cuándo
eso pasó, Emilio, di?
O yo nada percibí
o todo lo estás soñando.

¿Qué tamaña desventura
me gritaba en los oídos
que de esos claros sonidos
ni el rumor sentí, criatura?

¿Adónde estaban mis ojos
que no han visto en los collados
tantos lirios azulados
y tantos pimpollos rojos?

¡Yo que soñaba impaciente
con la nueva primavera!
¡Yo que su rosa primera
aguardaba atentamente!

¡Perderla así de ese modo
sin haberla contemplado!
¡Ay, Emilio! yo he cegado
o tú lo has soñado todo.

De las bellas estaciones
adoro, Emilio, el placer,
y no quisiera perder
ni uno solo de sus dones.

Mas sin duda comprimidos
con fortísima tristeza
yo he tenido en mi cabeza
medio muertos los sentidos.

Y cuando al cabo despierto
de mi letargo penoso
hallo un estío ardoroso
y hallo un campo ya desierto.

Ansia de felicidad,
me devora el alma mía,
mas por acaso me guía
su instinto a la adversidad.

Y yo pienso que ha de ser
porque en mi pecho doliente
alienta imperfectamente
el sentido del placer.

Y amo, y busco la aflicción
porque en su grande sentir
a sus anchuras latir
puede sólo el corazón.

Por eso los ruiseñores
que sonaron no escuché,
ni he visto, aunque las busqué
en los campos, esas flores.

Por eso la primavera,
que tú dices que pasó,
aunque la aguardaba yo
paso sin que yo la viera.
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Carolina Coronado

Carolina Coronado

El Girasol

¡Noche apacible!, en la mitad del cielo
brilla tu clara luna suspendida.
¡Cómo lucen al par tus mil estrellas!
¡Qué suavidad en tu ondulante brisa!

Todo es calma: ni el viento ni las voces
de las nocturnas aves se deslizan,
y del huerto las flores y las plantas
entre sus frescas sombras se reaniman.

Sólo el vago rumor que al arrastrarse
sobre las secas hojas y la brizna
levantan los insectos, interrumpe
¡oh noche! aquí tu soledad tranquila.

Tú que a mi lado silencioso velas,
eterno amante de la luz del día,
sólo tú, girasol, desdeñar puedes
las blandas horas de la noche estiva.

Mustio inclinado sobre el largo cuello
entre tus greñas la cabeza oscura,
del alba aguardas el primer destello,
insensible a la noche y su frescura.

Y alzas alegre el rostro desmayado,
hermosa flor, a su llegada atenta:
que tras ella tu amante, coronado
de abrasadoras llamas se presenta.

Cubre su luz los montes y llanuras;
la tierra en torno que tu cerca inflama;
mírasle fija; y de su rayo apuras
el encendido fuego que derrama.

¡Ay triste flor! que su reflejo abrasa
voraz, y extingue tu preciosa vida.—
mas ya tu amante al occidente pasa,
y allí tornas la faz descolorida

Que alas te dan para volar parece
tus palpitantes hojas desplegadas,
y hasta el divino sol que desparece
transportarte del tallo arrebatadas.

Tú le viste esconderse lentamente,
y la tierra de sombras inundarse.—
Una vez y otra brilló en Oriente,
y una vez y otra vez volvió a ocultarse.

Al peso de las horas agobiada,
por las ardientes siestas consumida,
presto sin vida, seca y deshojada
caerás deshecha, en polvo convertida.

¿Qué valió tu ambición, por más que
el vuelo
del altanero orgullo remontaste?
Tu mísera raíz murió en el suelo,
y ese sol tan hermoso que adoraste,

Sobre tus tristes fúnebres despojos
mañana pasará desde la cumbre,—
ni a contemplar se detendrán sus ojos
que te abrasaste por amar su lumbre.
1.927 1
Blanca Andreu

Blanca Andreu

Sólo La Muerte, La Tímida Muerte, La Muerte Que Pronuncio

Sólo la muerte, la tímida muerte, la muerte que pronuncio con tanta ligereza,
buey de plata, caballo de plata, linterna que ilumina con gemido de plata.
Dime, sólo la muerte, la cuchara de plata con rocío lunático, con jarabe de ruina, con azul infuturo.
Dime, no es eso solamente, te juro que no es eso, que hay claraboyas nuevas en la lírica muerte, y hay farmacias,
que hay nocturnos espesos y papel infusorio donde escribir con rosas de ceniza.

Quiero creer que soplará el viento entomólogo,
quiero creer que habrá teatro, y biombos para arcángeles púdicos,
porque escúchame, amor, escúchame, amor duro, yo escribo este poema en hoja lanceolada,
en hoja que se empapa y hiere y se divide y me deja más sola,
mientras la muerte envía tordos embajadores, mensajes mirlos, las aves y los remos necesarios
con un frívolo aire de tragedia.

Me envía bestiarios, bestiarios míos hechos con falsas manos griegas,
detiene pájaros en mi solapa, detiene óleos y alondras en la quietud huesuda de la noche,
y todo lo que quise lo envía, lo detiene,
y todo lo que quise, ballenas malvanegras y vino de arrecife con caballos,
la uva del oleaje y alcohol de travesía,
lobos, lobos, ballenas,
animales investidos por mí, que relincharon arias para mí, por mi palabra.
Amor de sueño vivo, amor de libro múltiple, amor innumerable,
escucha, dime, no es locura la muerte, es una ceremonia, es un suceso más,
mira cómo relincha y canta el aria muda en la distancia que arde,
mira cómo levanta con cascos y lianas y con crines las columnas en sombra
y cómo colma las mareas de aluviones y de agua de nenúfar
para el amor asesinado.
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Blanca Andreu

Blanca Andreu

Sólo La Muerte, La Tímida Muerte, La Muerte Que Pronuncio

Sólo la muerte, la tímida muerte, la muerte que pronuncio con tanta ligereza,
buey de plata, caballo de plata, linterna que ilumina con gemido de plata.
Dime, sólo la muerte, la cuchara de plata con rocío lunático, con jarabe de ruina, con azul infuturo.
Dime, no es eso solamente, te juro que no es eso, que hay claraboyas nuevas en la lírica muerte, y hay farmacias,
que hay nocturnos espesos y papel infusorio donde escribir con rosas de ceniza.

Quiero creer que soplará el viento entomólogo,
quiero creer que habrá teatro, y biombos para arcángeles púdicos,
porque escúchame, amor, escúchame, amor duro, yo escribo este poema en hoja lanceolada,
en hoja que se empapa y hiere y se divide y me deja más sola,
mientras la muerte envía tordos embajadores, mensajes mirlos, las aves y los remos necesarios
con un frívolo aire de tragedia.

Me envía bestiarios, bestiarios míos hechos con falsas manos griegas,
detiene pájaros en mi solapa, detiene óleos y alondras en la quietud huesuda de la noche,
y todo lo que quise lo envía, lo detiene,
y todo lo que quise, ballenas malvanegras y vino de arrecife con caballos,
la uva del oleaje y alcohol de travesía,
lobos, lobos, ballenas,
animales investidos por mí, que relincharon arias para mí, por mi palabra.
Amor de sueño vivo, amor de libro múltiple, amor innumerable,
escucha, dime, no es locura la muerte, es una ceremonia, es un suceso más,
mira cómo relincha y canta el aria muda en la distancia que arde,
mira cómo levanta con cascos y lianas y con crines las columnas en sombra
y cómo colma las mareas de aluviones y de agua de nenúfar
para el amor asesinado.
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Amado Nervo

Amado Nervo

Perlas Negras (1898)

Era un ritmo: el que vibra en el espacio
como queja inmortal y se levanta
y llega del Señor hasta el palacio
¡Un ritmo!, y en el cielo de topacio
se perdió: ¡Como todo lo que canta!

Era un ave: su nido en el paraje
que habitamos formó; cual filoomela,
gorjeaba al amparo del follaje.
¡Un ave! y sacudiendo su plumaje
se alejó: ¡como todo lo que vuela!

Era un lampo: el flamígero, de plata,
que tiende su fulgor en la penumbra
de casto amanecer, y se dilata
por el éter. ¡Un lampo! y su luz grata
se apagó: ¡como todo lo que alumbra!

No fue su muerte conjunción febea
ni puesta melancólica de Diana,
sino eclipse de Vísper, que recrea
los cielos con su luz, y parpadea
y cede ante el fulgor de la mañana.

Morir cuando la tumba nos reclama,
cuando la dicha suspirando quedo:
"Adiós", murmura, y se extinguió la llama
de la fe, y aunque todo dice: "Ama",
responde el corazón: "¡Si ya no puedo!";

cuando solo escuchamos dondequiera
del tedio el gran monologar eterno,
y en vano desparrama Primavera
su florido caudal en la pradera,
porque dentro llevamos el invierno,

¡bien está! Mas partir en pleno día,
cuando el sol glorifica la jornada,
cuando todo en el pecho ama y confía
y la vida, Julieta enamorada,
nos dice: ¡No te vayas todavía!,

y forma la ilusión mundos d'encaje
y los troncos de savia están henchidos,
y las frondas perfuman el boscaje,
y los nidos salpican el frondaje,
y las aves arrullan en los nidos,

¡es muy triste, en verdad! Tal fue su suerte,
¡oh poeta!, y en vano a tu partida
opusieron al par su muro fuerte
Amor, más poderoso que la muerte;
Juventud, ¡el paladion de la vida!

Ave, ritmo, perfume, luz qu'encanta:
el cariño a perderos se rebela;
entre Dios y vosotros se levanta;
mas os vais: ¡como todo lo que canta!
os perdéis: ¡como todo lo que vuela...!
2.489 1
Amado Nervo

Amado Nervo

Perlas Negras (1898)

Era un ritmo: el que vibra en el espacio
como queja inmortal y se levanta
y llega del Señor hasta el palacio
¡Un ritmo!, y en el cielo de topacio
se perdió: ¡Como todo lo que canta!

Era un ave: su nido en el paraje
que habitamos formó; cual filoomela,
gorjeaba al amparo del follaje.
¡Un ave! y sacudiendo su plumaje
se alejó: ¡como todo lo que vuela!

Era un lampo: el flamígero, de plata,
que tiende su fulgor en la penumbra
de casto amanecer, y se dilata
por el éter. ¡Un lampo! y su luz grata
se apagó: ¡como todo lo que alumbra!

No fue su muerte conjunción febea
ni puesta melancólica de Diana,
sino eclipse de Vísper, que recrea
los cielos con su luz, y parpadea
y cede ante el fulgor de la mañana.

Morir cuando la tumba nos reclama,
cuando la dicha suspirando quedo:
"Adiós", murmura, y se extinguió la llama
de la fe, y aunque todo dice: "Ama",
responde el corazón: "¡Si ya no puedo!";

cuando solo escuchamos dondequiera
del tedio el gran monologar eterno,
y en vano desparrama Primavera
su florido caudal en la pradera,
porque dentro llevamos el invierno,

¡bien está! Mas partir en pleno día,
cuando el sol glorifica la jornada,
cuando todo en el pecho ama y confía
y la vida, Julieta enamorada,
nos dice: ¡No te vayas todavía!,

y forma la ilusión mundos d'encaje
y los troncos de savia están henchidos,
y las frondas perfuman el boscaje,
y los nidos salpican el frondaje,
y las aves arrullan en los nidos,

¡es muy triste, en verdad! Tal fue su suerte,
¡oh poeta!, y en vano a tu partida
opusieron al par su muro fuerte
Amor, más poderoso que la muerte;
Juventud, ¡el paladion de la vida!

Ave, ritmo, perfume, luz qu'encanta:
el cariño a perderos se rebela;
entre Dios y vosotros se levanta;
mas os vais: ¡como todo lo que canta!
os perdéis: ¡como todo lo que vuela...!
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Amado Nervo

Amado Nervo

Perlas Negras (1898)

Era un ritmo: el que vibra en el espacio
como queja inmortal y se levanta
y llega del Señor hasta el palacio
¡Un ritmo!, y en el cielo de topacio
se perdió: ¡Como todo lo que canta!

Era un ave: su nido en el paraje
que habitamos formó; cual filoomela,
gorjeaba al amparo del follaje.
¡Un ave! y sacudiendo su plumaje
se alejó: ¡como todo lo que vuela!

Era un lampo: el flamígero, de plata,
que tiende su fulgor en la penumbra
de casto amanecer, y se dilata
por el éter. ¡Un lampo! y su luz grata
se apagó: ¡como todo lo que alumbra!

No fue su muerte conjunción febea
ni puesta melancólica de Diana,
sino eclipse de Vísper, que recrea
los cielos con su luz, y parpadea
y cede ante el fulgor de la mañana.

Morir cuando la tumba nos reclama,
cuando la dicha suspirando quedo:
"Adiós", murmura, y se extinguió la llama
de la fe, y aunque todo dice: "Ama",
responde el corazón: "¡Si ya no puedo!";

cuando solo escuchamos dondequiera
del tedio el gran monologar eterno,
y en vano desparrama Primavera
su florido caudal en la pradera,
porque dentro llevamos el invierno,

¡bien está! Mas partir en pleno día,
cuando el sol glorifica la jornada,
cuando todo en el pecho ama y confía
y la vida, Julieta enamorada,
nos dice: ¡No te vayas todavía!,

y forma la ilusión mundos d'encaje
y los troncos de savia están henchidos,
y las frondas perfuman el boscaje,
y los nidos salpican el frondaje,
y las aves arrullan en los nidos,

¡es muy triste, en verdad! Tal fue su suerte,
¡oh poeta!, y en vano a tu partida
opusieron al par su muro fuerte
Amor, más poderoso que la muerte;
Juventud, ¡el paladion de la vida!

Ave, ritmo, perfume, luz qu'encanta:
el cariño a perderos se rebela;
entre Dios y vosotros se levanta;
mas os vais: ¡como todo lo que canta!
os perdéis: ¡como todo lo que vuela...!
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