Poemas en este tema
Alma
Gutierre de Cetina
En La Muerte De La Princesa Doña María
La gran dea de los partos invidiosa
de ver que haya en el cielo alguna estrella
de mayor resplandor y beldad que ella,
del marido y hermano está quejosa.
Júpiter que agradar desea a la esposa,
si bien conoce injusta su querella,
«traigamos acá —dijo— otra más bella
y así Venus será menos hermosa».
Por el mundo la va Juno buscando,
y en Pincia, por común desaventura,
de una princesa al parto se destina.
Mas no tan presto la ha mirado, cuando
al cielo se llevó su hermosura.
¡Ay, invidia crüel, fiera Lucina!
de ver que haya en el cielo alguna estrella
de mayor resplandor y beldad que ella,
del marido y hermano está quejosa.
Júpiter que agradar desea a la esposa,
si bien conoce injusta su querella,
«traigamos acá —dijo— otra más bella
y así Venus será menos hermosa».
Por el mundo la va Juno buscando,
y en Pincia, por común desaventura,
de una princesa al parto se destina.
Mas no tan presto la ha mirado, cuando
al cielo se llevó su hermosura.
¡Ay, invidia crüel, fiera Lucina!
354
Gutierre de Cetina
Qué Pérdida, Qué Mal, Qué Sentimiento
«Marina de Aragón yace aquí. Espera,
detén el paso y apresura el llanto».
«¿Y éste a quien el dolor aflige tanto
quién es?» «Muerto su bien ya no es el que era».
«¡Ay, rabioso pesar!, ¡ay pena fiera!
¿Es Amor el que cubre obscuro manto?»
«Sí, mas oye qué dice y nota cuánto
el cielo nos llevó, que no debiera»:
Beldad, gracia, valor, virtud, cordura,
ingenio, honestidad, seso, arte y gloria,
linaje y todo el bien que da ventura,
se ha llevado la muerte y por memoria
su nombre mostrará esta piedra dura;
yo tendré cargo de llorar su historia.
detén el paso y apresura el llanto».
«¿Y éste a quien el dolor aflige tanto
quién es?» «Muerto su bien ya no es el que era».
«¡Ay, rabioso pesar!, ¡ay pena fiera!
¿Es Amor el que cubre obscuro manto?»
«Sí, mas oye qué dice y nota cuánto
el cielo nos llevó, que no debiera»:
Beldad, gracia, valor, virtud, cordura,
ingenio, honestidad, seso, arte y gloria,
linaje y todo el bien que da ventura,
se ha llevado la muerte y por memoria
su nombre mostrará esta piedra dura;
yo tendré cargo de llorar su historia.
363
Gutierre de Cetina
Dos Sonetos A La Muerte De Pedro Mexía Ii
«¿Qué pérdida, qué mal, qué sentimiento,
qué voces, qué gemido es el que suena?
¿Qué gente, de color, de angustia llena,
llora sobre este triste monumento?»
«Aquellas, que con tanto desatiento
muestran señales tristes de su pena,
las musas son, y aquél que el llanto ordena
Febo». «Y éste, ¿quién es?» «Conocimiento».
«Y la que llora más, ¿quién es?» «España».
«¿Y aquel que muestra haber perdido tanto?»
«Carlo, cuya inmortal tela tejía».
«¿Quién la tejía, pues?» «¡Ay, pena extraña!
Lee el verso, que a mí me ahoga el llanto».
Aquí reposa el gran Pero Mexía.
qué voces, qué gemido es el que suena?
¿Qué gente, de color, de angustia llena,
llora sobre este triste monumento?»
«Aquellas, que con tanto desatiento
muestran señales tristes de su pena,
las musas son, y aquél que el llanto ordena
Febo». «Y éste, ¿quién es?» «Conocimiento».
«Y la que llora más, ¿quién es?» «España».
«¿Y aquel que muestra haber perdido tanto?»
«Carlo, cuya inmortal tela tejía».
«¿Quién la tejía, pues?» «¡Ay, pena extraña!
Lee el verso, que a mí me ahoga el llanto».
Aquí reposa el gran Pero Mexía.
346
Gutierre de Cetina
Dos Sonetos A La Muerte De Pedro Mexía
«¿Quién yace muerto aquí?» «Pero Mexía».
«¿Pero Mexía es muerto?» «Antes muriendo
comenzó ahora a vivir, porque viviendo
fuera de do hora vive, no vivía».
«¿Fue caballero?» «Sí». «¿Y en qué entendía?»
«Ora el cielo, ora el mar, iba midiendo,
ora de Carlo Máximo escribiendo
la fama de ambos, que inmortal hacía».
«Pues si lloró Alexandre las memorias
famosas que de Aquiles escribió Homero,
¿cómo no llora Cesar tan gran falta?»
«Por que lo que escribió de sus historias
basta para dar fe en el fin postrero
de lo que no alcanzó pluma tan alta».
«¿Pero Mexía es muerto?» «Antes muriendo
comenzó ahora a vivir, porque viviendo
fuera de do hora vive, no vivía».
«¿Fue caballero?» «Sí». «¿Y en qué entendía?»
«Ora el cielo, ora el mar, iba midiendo,
ora de Carlo Máximo escribiendo
la fama de ambos, que inmortal hacía».
«Pues si lloró Alexandre las memorias
famosas que de Aquiles escribió Homero,
¿cómo no llora Cesar tan gran falta?»
«Por que lo que escribió de sus historias
basta para dar fe en el fin postrero
de lo que no alcanzó pluma tan alta».
390
Gutierre de Cetina
A La Marquesa Del Vasto
Cual en la deseada primavera
suelen venir a nos Favonio y Flora,
cual se suele mostrar la bella Aurora
ante el rector de la celeste esfera,
cual en aquella dulce edad primera
Diana en selva se mostró a deshora,
tal vos, excelentísima señora,
parecéis a este pueblo que os espera.
Alégrate hora, pues, Liguria mía,
que si grande ocasión para gozarte
deseabas hallar, hoy es el día.
Si de dolor te queda alguna parte,
sea por no haber visto en compañía
de la nueva Diana el nuevo Marte.
suelen venir a nos Favonio y Flora,
cual se suele mostrar la bella Aurora
ante el rector de la celeste esfera,
cual en aquella dulce edad primera
Diana en selva se mostró a deshora,
tal vos, excelentísima señora,
parecéis a este pueblo que os espera.
Alégrate hora, pues, Liguria mía,
que si grande ocasión para gozarte
deseabas hallar, hoy es el día.
Si de dolor te queda alguna parte,
sea por no haber visto en compañía
de la nueva Diana el nuevo Marte.
483
Gutierre de Cetina
(al Marqués Del Vasto)
Aquella luz que de la gloria vuestra,
invicto Alfonso, tanto resplandece,
mientra de otros errores escurece
la fama, más que el sol clara se muestra.
Animoso valor la mano diestra
os rige (antes a ella se engrandece),
y aquello que entre nos valor parece,
es hechura de vos, no cosa nuestra.
Si así, como es razón, escrita en suma
vuestra tanta virtud ver os agrada,
y que escritor no usurpe vuestra gloria,
a imitación de Cesar, con la pluma,
mientras que reposar dejáis la espada,
haced eterna vos vuestra memoria.
invicto Alfonso, tanto resplandece,
mientra de otros errores escurece
la fama, más que el sol clara se muestra.
Animoso valor la mano diestra
os rige (antes a ella se engrandece),
y aquello que entre nos valor parece,
es hechura de vos, no cosa nuestra.
Si así, como es razón, escrita en suma
vuestra tanta virtud ver os agrada,
y que escritor no usurpe vuestra gloria,
a imitación de Cesar, con la pluma,
mientras que reposar dejáis la espada,
haced eterna vos vuestra memoria.
425
Gutierre de Cetina
Al Duque De Alba
Señor, mientra el valor que en vos contemplo,
el ánimo, el saber, alabar quiero,
con el bajo decir, torpe y grosero,
del alto desear la furia templo.
Vuestras obras serán, pues, vuestro ejemplo;
vos vuestro coronista verdadero;
vuestra virtud será el más cierto Homero
que a la inmortalidad os abre el templo.
No dejéis, señor, ser alabado;
mas al principio que lleváis tan alto
dad en lo por venir alegre efeto:
que si el triunfo del mundo es pobre y falto,
si corresponde mal con tal sujeto,
allá os le tiene el cielo aparejado.
el ánimo, el saber, alabar quiero,
con el bajo decir, torpe y grosero,
del alto desear la furia templo.
Vuestras obras serán, pues, vuestro ejemplo;
vos vuestro coronista verdadero;
vuestra virtud será el más cierto Homero
que a la inmortalidad os abre el templo.
No dejéis, señor, ser alabado;
mas al principio que lleváis tan alto
dad en lo por venir alegre efeto:
que si el triunfo del mundo es pobre y falto,
si corresponde mal con tal sujeto,
allá os le tiene el cielo aparejado.
460
Gutierre de Cetina
Al Duque De Sessa
Sesenio, pues que vas do vengo agora,
antes do siempre estoy, do ir quisiera,
cuando a ver llegarás la gran ribera
del Betis, que por ti tanto se honora,
si aquella Brisis que tu alma adora,
jamás se muestra a tus suspiros fiera,
a Dórida dirás que desespera
la mía ya de verse alegre un hora.
Pero si aquel antiguo nuestro río
fuera el otro do suelen los mortales
el peso descargar de sus cuidados,
no por eso dejara el ardor mío
de atormentarme acá, porque mis males
no quiero ni podrán ser remediados.
antes do siempre estoy, do ir quisiera,
cuando a ver llegarás la gran ribera
del Betis, que por ti tanto se honora,
si aquella Brisis que tu alma adora,
jamás se muestra a tus suspiros fiera,
a Dórida dirás que desespera
la mía ya de verse alegre un hora.
Pero si aquel antiguo nuestro río
fuera el otro do suelen los mortales
el peso descargar de sus cuidados,
no por eso dejara el ardor mío
de atormentarme acá, porque mis males
no quiero ni podrán ser remediados.
410
Gutierre de Cetina
Al Príncipe De Ascoli
¿Qué aprovecha, señor, andar buscando
hora el puerco montés cerdoso y fiero?,
¿qué aprovecha seguir ciervo ligero
ni con hierba crüel andar tirando?;
¿qué aprovecha, señor, ir remontando
la garza con halcón muy altanero?,
¿qué aprovecha, señor, tirar certero
allí una liebre, aquí un faisán matando?;
si va siempre tras vos vuestro cuidado,
si en el alma lleváis el pensamiento,
si estáis asido dél cuando más suelto,
si traéis el pensar tan regalado
que donde estáis más libre y más contento
a las presas andáis con él envuelto.
hora el puerco montés cerdoso y fiero?,
¿qué aprovecha seguir ciervo ligero
ni con hierba crüel andar tirando?;
¿qué aprovecha, señor, ir remontando
la garza con halcón muy altanero?,
¿qué aprovecha, señor, tirar certero
allí una liebre, aquí un faisán matando?;
si va siempre tras vos vuestro cuidado,
si en el alma lleváis el pensamiento,
si estáis asido dél cuando más suelto,
si traéis el pensar tan regalado
que donde estáis más libre y más contento
a las presas andáis con él envuelto.
409
Gutierre de Cetina
Al Príncipe De Ascoli
Este andar y tornar, ir y volverte,
Lavinio, el caminar y no mudarte,
este incierto partir y no apartarte,
y el irte a despedir y detenerte,
tengo miedo, pastor, que han de encenderte,
como a la mariposa, aquella parte
de libertad que amor quiso dejarte
sana por descuidarte y ofenderte.
Lo mejor del nadar es no ahogarse,
jugar y no perder es buen aviso,
si lo puede excusar quien pisa abrojos.
Mas ¿quién podrá, quién bastará a guardarse
de la hermosa vuelta de unos ojos,
de una boca que os muestra un paraíso?
Lavinio, el caminar y no mudarte,
este incierto partir y no apartarte,
y el irte a despedir y detenerte,
tengo miedo, pastor, que han de encenderte,
como a la mariposa, aquella parte
de libertad que amor quiso dejarte
sana por descuidarte y ofenderte.
Lo mejor del nadar es no ahogarse,
jugar y no perder es buen aviso,
si lo puede excusar quien pisa abrojos.
Mas ¿quién podrá, quién bastará a guardarse
de la hermosa vuelta de unos ojos,
de una boca que os muestra un paraíso?
493
Gutierre de Cetina
Al Príncipe De Ascoli
Pastor, ¿cuál ocasión, cuál cosa extraña,
qué infortunio cruel, cuál fiero hado,
te trujo a apacentar nuevo ganado
tan lejos de tu bien, a esta montaña?
La nueva novedad de tal hazaña
me ha tenido confuso y alterado,
sabiendo que no estás sin el cuidado
que solías tener allá en España.
Mira bien cómo vas por esta tierra;
si tienes libertad mira por ella,
que las ninfas de acá son cautelosas.
Por tal beldad, pastor, podrás perdella,
que te dará mil muestras amorosas
y haráte después bárbara guerra.
qué infortunio cruel, cuál fiero hado,
te trujo a apacentar nuevo ganado
tan lejos de tu bien, a esta montaña?
La nueva novedad de tal hazaña
me ha tenido confuso y alterado,
sabiendo que no estás sin el cuidado
que solías tener allá en España.
Mira bien cómo vas por esta tierra;
si tienes libertad mira por ella,
que las ninfas de acá son cautelosas.
Por tal beldad, pastor, podrás perdella,
que te dará mil muestras amorosas
y haráte después bárbara guerra.
322
Gutierre de Cetina
Al Príncipe De Ascoli
Ya paresce, pastor, que vas gustando
de los valles de acá, de estas verduras;
ya la manada veo de tus tristuras
irse por estos prados alargando.
Ya amor te espera al paso, y tú llorando
estás hora pasadas desventuras,
y no miras que están mil hermosuras
el son de tu zampoña deseando.
Despierta, pues, pastor, de aquel pesado
sueño que te ha tenido en pena fiera;
deja un poco olvidar la antigua llaga.
Cura con nuevo ardor viejo cuidado;
mira la ninfa bárbara que espera
que a su beldad tu lira inmortal haga.
de los valles de acá, de estas verduras;
ya la manada veo de tus tristuras
irse por estos prados alargando.
Ya amor te espera al paso, y tú llorando
estás hora pasadas desventuras,
y no miras que están mil hermosuras
el son de tu zampoña deseando.
Despierta, pues, pastor, de aquel pesado
sueño que te ha tenido en pena fiera;
deja un poco olvidar la antigua llaga.
Cura con nuevo ardor viejo cuidado;
mira la ninfa bárbara que espera
que a su beldad tu lira inmortal haga.
396
Gutierre de Cetina
(al Príncipe De Ascoli)
Lavinio, si el hallarme el alma ajena
del ardor en que había hábito hecho,
te hace de mi fe mal satisfecho,
sin saber la ocasión que el hado ordena,
la historia de disculpa y razón llena,
que me tiene ya en lágrimas deshecho,
podrás leer, do hallarás que el pecho
el objeto mudó, mas no la pena.
Baste, pues, un recaudo, el más honrado:
la más justa ocasión para mudarme
que pudo un corazón mudar cuidado.
Sola una razón hay para culparme:
que las alas de bajo vuelo usado
no debieran tan alto levantarme.
del ardor en que había hábito hecho,
te hace de mi fe mal satisfecho,
sin saber la ocasión que el hado ordena,
la historia de disculpa y razón llena,
que me tiene ya en lágrimas deshecho,
podrás leer, do hallarás que el pecho
el objeto mudó, mas no la pena.
Baste, pues, un recaudo, el más honrado:
la más justa ocasión para mudarme
que pudo un corazón mudar cuidado.
Sola una razón hay para culparme:
que las alas de bajo vuelo usado
no debieran tan alto levantarme.
428
Gutierre de Cetina
Al Mismo Príncipe (de Ascoli)
A restaurar tornaba el nuevo día
la aurora, cuando el sueño le mostraba
al pastor principal que nos guardaba,
la imagen que, ya muerta, en él vivía,
diciendo: «¡Oh parte que del alma mía
fuiste la que viviendo más amaba!,
del Reino que en el Trino acá esperaba,
por consolarte, el Señor de él acá me envía.
»Cesen, pues, ya las lágrimas y el luto;
¿a qué sirve llorarme, si mi suerte
pasó de grande a muy mayor estado?
»Alégrate, pastor, y con el fruto
del árbol mío que cortó la muerte,
consuela a ti y al español ganado».
la aurora, cuando el sueño le mostraba
al pastor principal que nos guardaba,
la imagen que, ya muerta, en él vivía,
diciendo: «¡Oh parte que del alma mía
fuiste la que viviendo más amaba!,
del Reino que en el Trino acá esperaba,
por consolarte, el Señor de él acá me envía.
»Cesen, pues, ya las lágrimas y el luto;
¿a qué sirve llorarme, si mi suerte
pasó de grande a muy mayor estado?
»Alégrate, pastor, y con el fruto
del árbol mío que cortó la muerte,
consuela a ti y al español ganado».
385
Gutierre de Cetina
Tanto Tiempo He En Amar Perseverado
Tanto tiempo he en amar perseverado
que el flaco ingenio, rústico y grosero,
un pensamiento blando, a veces fiero,
poco a poco lo ha hecho delicado
y aquel sujeto vil atrás dejado
que suele a un amador no verdadero
desvïar de aquel bien puro y sincero
en los amantes de hoy tan poco usado.
Ya sé hacer de sabio diferencia
entre amor y un deseo que es lascivo:
sé cuánto el uno más que el otro vale.
Mostrádome ha mi mal por experiencia
que un triste desear, fogoso, esquivo,
no es amor, ni de amor nace ni sale.
que el flaco ingenio, rústico y grosero,
un pensamiento blando, a veces fiero,
poco a poco lo ha hecho delicado
y aquel sujeto vil atrás dejado
que suele a un amador no verdadero
desvïar de aquel bien puro y sincero
en los amantes de hoy tan poco usado.
Ya sé hacer de sabio diferencia
entre amor y un deseo que es lascivo:
sé cuánto el uno más que el otro vale.
Mostrádome ha mi mal por experiencia
que un triste desear, fogoso, esquivo,
no es amor, ni de amor nace ni sale.
392
Gutierre de Cetina
Ya Me Vi De Pavor Puesto Tan Alto
Ya me vi de pavor puesto tan alto,
de los bienes de amor tan regalado,
tan cerca de gozar, tan bien tratado,
que no temiera de fortuna el salto.
Mas, ¡ay, mísero yo!, ¿de qué me exalto,
si ahora de mi bien tan desdeñado,
tan fuera de pavor, tan agraviado
me veo, sin porqué tan pobre y falto?
Ventura, ¿para qué, para qué han sido
juntos tantos regalos y favores?
¿Para qué tanto bien? ¿Para perdello?
Mis altas esperanzas, ¿dó se han ido?
Mas, ¡ay! que es ley de amor en los amores
que quien muda de fe, muera por ello.
de los bienes de amor tan regalado,
tan cerca de gozar, tan bien tratado,
que no temiera de fortuna el salto.
Mas, ¡ay, mísero yo!, ¿de qué me exalto,
si ahora de mi bien tan desdeñado,
tan fuera de pavor, tan agraviado
me veo, sin porqué tan pobre y falto?
Ventura, ¿para qué, para qué han sido
juntos tantos regalos y favores?
¿Para qué tanto bien? ¿Para perdello?
Mis altas esperanzas, ¿dó se han ido?
Mas, ¡ay! que es ley de amor en los amores
que quien muda de fe, muera por ello.
338
Gutierre de Cetina
Cuando A Escribir De Vos El Alma Mía
Cuando a escribir de vos el alma mía
se mueve, tanto que alabar se ofrece
que el ingenio y el arte desfallece
y sólo el desear queda por guía.
Este deseo la tira y la desvía
de cuanto acá hermoso nos parece,
y en la eterna beldad do resplandece
la que vemos acá, mira y porfía.
De aquí nace otro efecto: que mirando
vuestra beldad en la beldad del cielo,
entre las otras puesta en alta cima,
se inflama de otro ardor que sentía cuando
acá os miraba, y de un más limpio celo.
¡Qué el bien más conocido más se estima!
se mueve, tanto que alabar se ofrece
que el ingenio y el arte desfallece
y sólo el desear queda por guía.
Este deseo la tira y la desvía
de cuanto acá hermoso nos parece,
y en la eterna beldad do resplandece
la que vemos acá, mira y porfía.
De aquí nace otro efecto: que mirando
vuestra beldad en la beldad del cielo,
entre las otras puesta en alta cima,
se inflama de otro ardor que sentía cuando
acá os miraba, y de un más limpio celo.
¡Qué el bien más conocido más se estima!
380
Gutierre de Cetina
No Puede Un Corazón Apasionado
No puede un corazón apasionado
claro tener de Amor conocimiento;
mas si la pasión cesa, el sentimiento
puede hablar bien del como avisado.
Yo sé decir quién es, que lo he probado;
toda su calidad entiendo y siento;
y si artero no soy del escarmiento,
no es poco bien quedar escarmentado.
Jamás vi amor honesto o provechoso,
ni puede ser del todo deleitable
naciendo de apetito codicioso.
Porque si la esperanza no es estable,
si el trabajo es más cierto que el reposo,
¿qué deleite dará que sea durable?
claro tener de Amor conocimiento;
mas si la pasión cesa, el sentimiento
puede hablar bien del como avisado.
Yo sé decir quién es, que lo he probado;
toda su calidad entiendo y siento;
y si artero no soy del escarmiento,
no es poco bien quedar escarmentado.
Jamás vi amor honesto o provechoso,
ni puede ser del todo deleitable
naciendo de apetito codicioso.
Porque si la esperanza no es estable,
si el trabajo es más cierto que el reposo,
¿qué deleite dará que sea durable?
334
Gutierre de Cetina
Señora, Si Es Amor, Como Se Entiende
Señora, si es amor, como se entiende,
deseo de gozar la cosa amada,
¿de dó viene que esta alma enamorada
en el gozo mayor su fuego enciende?
Si tanto dura amor cuanto contiende
al desear la cosa deseada,
pues la causa de amor es ya acabada
¿cómo dura el efecto y se defiende?
No es amor tal amor, mas desconcierto;
no es el favor el fin de esta porfía,
aunque muestra ser fin de los amores.
Amor nace del alma; el alma es cierto
que en parte es voluntad, y así la mía
desea la voluntad, no los favores.
deseo de gozar la cosa amada,
¿de dó viene que esta alma enamorada
en el gozo mayor su fuego enciende?
Si tanto dura amor cuanto contiende
al desear la cosa deseada,
pues la causa de amor es ya acabada
¿cómo dura el efecto y se defiende?
No es amor tal amor, mas desconcierto;
no es el favor el fin de esta porfía,
aunque muestra ser fin de los amores.
Amor nace del alma; el alma es cierto
que en parte es voluntad, y así la mía
desea la voluntad, no los favores.
360
Gutierre de Cetina
Contra El Influjo Del Contrario Cielo
Contra el influjo del contrario cielo
que a nuestra voluntad cegar porfía,
ha andado trabajando el alma mía
por defenderla de amoroso velo.
Y no bastando aquel divino celo
con que me ha desviado y me desvía,
pudo en el cuerpo más su fantasía,
como en cosa compuesta acá en el suelo.
No debe el alma ser reprehendida,
pues libre sin lesión ninguna queda
y sola la mortal parte ofendida.
Ni basta aquella que nos vuelve en rueda,
por ser elementada nuestra vida,
que contra el cielo defenderla pueda.
que a nuestra voluntad cegar porfía,
ha andado trabajando el alma mía
por defenderla de amoroso velo.
Y no bastando aquel divino celo
con que me ha desviado y me desvía,
pudo en el cuerpo más su fantasía,
como en cosa compuesta acá en el suelo.
No debe el alma ser reprehendida,
pues libre sin lesión ninguna queda
y sola la mortal parte ofendida.
Ni basta aquella que nos vuelve en rueda,
por ser elementada nuestra vida,
que contra el cielo defenderla pueda.
334
Gutierre de Cetina
Con La Casta Virtud Vive Abrazado
Con la casta virtud vive abrazado
a Amor con traje honesto y peregrino;
venía el traidor al parecer benigno,
mas para hacer mal, más obstinado.
Traía el arco todavía al lado,
y con el gusto aún no ha perdido el tino;
para mi pecho enderezó el camino,
mostrándose de herir muy descuidado.
Yo sin temor de la cruel tormenta,
por verle alegre no curé ampararme,
que la virtud me aseguró del daño.
Ella después me hizo más afrenta,
y dio la flecha a Amor para matarme,
y Amor con ella ejecutó su engaño.
a Amor con traje honesto y peregrino;
venía el traidor al parecer benigno,
mas para hacer mal, más obstinado.
Traía el arco todavía al lado,
y con el gusto aún no ha perdido el tino;
para mi pecho enderezó el camino,
mostrándose de herir muy descuidado.
Yo sin temor de la cruel tormenta,
por verle alegre no curé ampararme,
que la virtud me aseguró del daño.
Ella después me hizo más afrenta,
y dio la flecha a Amor para matarme,
y Amor con ella ejecutó su engaño.
373
Gutierre de Cetina
Ya Mis Males Se Van Casi Acabando
Ya mis males se van casi acabando,
ya su fuerza por tierra está tendida,
ya no puede durar tan triste vida,
ya el manjar principal me va faltando;
ya voy tras de mi muerte rastreando,
ya el incierto esperar va de caída,
ya siento el fin de esta última partida,
ya el alma se va toda alborozando;
ya no hay por qué pensar en lo pasado,
ya no hay por qué llorar el mal presente,
ya no me da el que ha de venir cuidado;
ya no hay en mi morir inconveniente;
mas, ¡ay, qué sí!, que el cielo al desdichado,
por mayor mal, morir no le consiente.
ya su fuerza por tierra está tendida,
ya no puede durar tan triste vida,
ya el manjar principal me va faltando;
ya voy tras de mi muerte rastreando,
ya el incierto esperar va de caída,
ya siento el fin de esta última partida,
ya el alma se va toda alborozando;
ya no hay por qué pensar en lo pasado,
ya no hay por qué llorar el mal presente,
ya no me da el que ha de venir cuidado;
ya no hay en mi morir inconveniente;
mas, ¡ay, qué sí!, que el cielo al desdichado,
por mayor mal, morir no le consiente.
445
Gutierre de Cetina
Remedio Incierto Que En El Alma Cría
Remedio incierto que en el alma cría
la ponzoña que da vida al tormento,
madrastra del cuitado sufrimiento,
de nuestros años robadora arpía;
obscura luz que por tinieblas guía,
falso esfuerzo del loco pensamiento,
dificultoso bien del sentimiento,
peligroso manjar de la porfía;
sierpe fiera con rostro de doncella,
fuego que blandamente nos consume,
jarabe dulce de alargar los males,
bien do el daño mayor se anida y sella.
¿Quién será tal que tus maldades sume?
¡Oh mísera esperanza de mortales!
la ponzoña que da vida al tormento,
madrastra del cuitado sufrimiento,
de nuestros años robadora arpía;
obscura luz que por tinieblas guía,
falso esfuerzo del loco pensamiento,
dificultoso bien del sentimiento,
peligroso manjar de la porfía;
sierpe fiera con rostro de doncella,
fuego que blandamente nos consume,
jarabe dulce de alargar los males,
bien do el daño mayor se anida y sella.
¿Quién será tal que tus maldades sume?
¡Oh mísera esperanza de mortales!
376
Gutierre de Cetina
No Me Engañaréis Más, Vana Esperanza
No me engañaréis más, vana esperanza,
mi desengaño ya cerró la puerta,
y esa falsa salud que os trae cubierta,
con el sueño se ira, como es su usanza.
Solía desear una mudanza,
hacer muy gran caudal de cosa incierta,
y agora el desear no se concierta
con mudar, que consiste en confianza.
Ya sé, falsa, quién sois; quitaos el velo;
no me engañarán más vuestras blanduras;
vivir podéis de hoy más con otro dueño.
¡Ay dura ley de Amor! Permite el cielo
que el cabo de tan grandes desventuras
sea mostrarme el bien durmiendo, en sueño.
mi desengaño ya cerró la puerta,
y esa falsa salud que os trae cubierta,
con el sueño se ira, como es su usanza.
Solía desear una mudanza,
hacer muy gran caudal de cosa incierta,
y agora el desear no se concierta
con mudar, que consiste en confianza.
Ya sé, falsa, quién sois; quitaos el velo;
no me engañarán más vuestras blanduras;
vivir podéis de hoy más con otro dueño.
¡Ay dura ley de Amor! Permite el cielo
que el cabo de tan grandes desventuras
sea mostrarme el bien durmiendo, en sueño.
368