Poemas en este tema
Alma
Gutierre de Cetina
Aquel Nudo Que Ya Debía Ser Suelto
Aquel nudo que ya debía ser suelto
después que pude ver claros mis daños,
llevándose tras sí los tristes años
en perpetua prisión me tiene envuelto.
¿Quién pensará jamás viendo tan vuelto,
tan mezclado un amor con mil engaños,
pudiera el corazón en tan extraños
lazos permanecer preso y revuelto?
Mas si la voluntad de un firme amante
puede el tiempo mudar, si libre verme
puedo una vez de este enojoso nudo,
de aquel mismo valor, de aquel diamante
que es agora mi fe, pienso hacerme
a los ojos un yelmo, al alma escudo.
después que pude ver claros mis daños,
llevándose tras sí los tristes años
en perpetua prisión me tiene envuelto.
¿Quién pensará jamás viendo tan vuelto,
tan mezclado un amor con mil engaños,
pudiera el corazón en tan extraños
lazos permanecer preso y revuelto?
Mas si la voluntad de un firme amante
puede el tiempo mudar, si libre verme
puedo una vez de este enojoso nudo,
de aquel mismo valor, de aquel diamante
que es agora mi fe, pienso hacerme
a los ojos un yelmo, al alma escudo.
362
Gutierre de Cetina
Gran Señal Es El Ver Que Me Arrepiento
Gran señal es el ver que me arrepiento
para pensar que ya conozco el daño;
pues me quiero apartar de un mal tamaño,
señal es que lo entiendo y que lo siento.
Mas ¿quién me dará, Amor, atrevimiento?
¿Quién me dará un esfuerzo tan extraño
que aquel gesto sabroso del engaño
pueda desarraigar del sentimiento?
Tanta luz de razón, razón me ha dado,
que conozco el error y el desvarío
del que pretende amando se amando;
mas tiene tanta fuerza el ardor mío
que aunque conozco bien que voy errado,
del camino que voy no me desvío.
para pensar que ya conozco el daño;
pues me quiero apartar de un mal tamaño,
señal es que lo entiendo y que lo siento.
Mas ¿quién me dará, Amor, atrevimiento?
¿Quién me dará un esfuerzo tan extraño
que aquel gesto sabroso del engaño
pueda desarraigar del sentimiento?
Tanta luz de razón, razón me ha dado,
que conozco el error y el desvarío
del que pretende amando se amando;
mas tiene tanta fuerza el ardor mío
que aunque conozco bien que voy errado,
del camino que voy no me desvío.
390
Gutierre de Cetina
Hora Podrás Vencer, Fiero Recelo
Hora podrás vencer, fiero recelo;
hora te hartarás, furia rabiosa;
hora quedas fortuna victoriosa
que estoy puesto a tus pies ya por el suelo.
Ya no hay de qué temer, pues quiere el cielo
que, ausente de mi bien, tan trabajosa
vida viva, muriendo en sospechosa
congoja y en llorar mi desconsuelo.
Mas no harás, en ser movible y fiera,
con no estar en vencer un hora estable,
que no sea mi pasión lo que antes era.
Tan honroso es mi mal y tan loable,
que si puedes hacer que del yo muera,
yo sé que no harás que sea mudable.
hora te hartarás, furia rabiosa;
hora quedas fortuna victoriosa
que estoy puesto a tus pies ya por el suelo.
Ya no hay de qué temer, pues quiere el cielo
que, ausente de mi bien, tan trabajosa
vida viva, muriendo en sospechosa
congoja y en llorar mi desconsuelo.
Mas no harás, en ser movible y fiera,
con no estar en vencer un hora estable,
que no sea mi pasión lo que antes era.
Tan honroso es mi mal y tan loable,
que si puedes hacer que del yo muera,
yo sé que no harás que sea mudable.
399
Gutierre de Cetina
Tan Alta Al Desear Hallo La Vía
Tan alta al desear hallo la vía,
tanto peligro en ella yo comprendo,
que ni contrasto ya, ni me defiendo,
rendido a la cruel señora mía.
Mas, si bien siento, el fin de mi porfía
es irme poco a poco deshaciendo,
y que lo que me está mejor, entiendo.
No se verá mudar mi fantasía;
no se dirá jamás que de inconstante
no osé seguir tan gloriosa empresa,
ni que me puso algún temor la pena.
Tan ufana está el alma en verse presa,
que si a limar probase la cadena,
hallará que es del más duro diamante.
tanto peligro en ella yo comprendo,
que ni contrasto ya, ni me defiendo,
rendido a la cruel señora mía.
Mas, si bien siento, el fin de mi porfía
es irme poco a poco deshaciendo,
y que lo que me está mejor, entiendo.
No se verá mudar mi fantasía;
no se dirá jamás que de inconstante
no osé seguir tan gloriosa empresa,
ni que me puso algún temor la pena.
Tan ufana está el alma en verse presa,
que si a limar probase la cadena,
hallará que es del más duro diamante.
384
Gutierre de Cetina
Cuando A Contemplar Vengo El Curso Breve
Cuando a contemplar vengo el curso breve
de esta vida mortal, vana, ligera,
y cómo saltear airada y fiera
suele la muerte a aquél que morir debe,
viene el sentido a ser casi de nieve
ante el sol del temor que desespera,
viendo cuán tarde y mal, ya que andar quiera,
el mal uso a virtud los pasos mueve.
Y es el mal que me quejo y muestro ceño
de fortuna, de amor, de mi señora,
sabiendo que la culpa es toda mía,
que, como hombre engolfado en dulce sueño,
me duermo sin pensar siquiera un hora
que siendo el morir cierto, ignoro el día.
de esta vida mortal, vana, ligera,
y cómo saltear airada y fiera
suele la muerte a aquél que morir debe,
viene el sentido a ser casi de nieve
ante el sol del temor que desespera,
viendo cuán tarde y mal, ya que andar quiera,
el mal uso a virtud los pasos mueve.
Y es el mal que me quejo y muestro ceño
de fortuna, de amor, de mi señora,
sabiendo que la culpa es toda mía,
que, como hombre engolfado en dulce sueño,
me duermo sin pensar siquiera un hora
que siendo el morir cierto, ignoro el día.
332
Gutierre de Cetina
¡ay, Sabrosa Ilusión, Sueño SÜave!
¡Ay, sabrosa ilusión, sueño süave!,
¿quién te ha enviado a mí? ¿Cómo veniste?
¿Por dónde entraste el alma o qué le diste
a mi secreto por guardar la llave?
¿Quién pudo a mi dolor fiero, tan grave,
el remedio poner que tú pusiste?
Si el ramo tincto en Lete en mí esparciste,
ten la mano al velar que no se acabe.
Bien conozco que duermo y que me engaño,
mientra envuelto en un bien falso, dudoso,
manifiesto mi mal se muestra cierto.
Pero, pues excusar no puedo un daño,
hazme sentir, ¡oh sueño pïadoso!,
antes durmiendo el bien, que el mal despierto.
¿quién te ha enviado a mí? ¿Cómo veniste?
¿Por dónde entraste el alma o qué le diste
a mi secreto por guardar la llave?
¿Quién pudo a mi dolor fiero, tan grave,
el remedio poner que tú pusiste?
Si el ramo tincto en Lete en mí esparciste,
ten la mano al velar que no se acabe.
Bien conozco que duermo y que me engaño,
mientra envuelto en un bien falso, dudoso,
manifiesto mi mal se muestra cierto.
Pero, pues excusar no puedo un daño,
hazme sentir, ¡oh sueño pïadoso!,
antes durmiendo el bien, que el mal despierto.
571
Gutierre de Cetina
Ay, Falso Burlador, Sabroso Sueño
¡Ay, falso burlador, sabroso sueño,
malamente traidor, me has ofendido!
¡Ay, nunca hubiera yo jamás dormido
o nunca se acabara tu beleño!
La saña injusta y el turbado ceño
me mostraste en amor ya convertido,
y en llegándome al vivo del sentido
el mal, me huyó el bien como su dueño.
¿Para qué fue, traidor, aquel mostrarme
tan llena de piedad a mi señora
y tan de su crueldad arrepentida?
Dejárasme así estar sin engañarme,
o fuera un sueño tal, no por un hora,
mas lo poco que queda de mi vida.
malamente traidor, me has ofendido!
¡Ay, nunca hubiera yo jamás dormido
o nunca se acabara tu beleño!
La saña injusta y el turbado ceño
me mostraste en amor ya convertido,
y en llegándome al vivo del sentido
el mal, me huyó el bien como su dueño.
¿Para qué fue, traidor, aquel mostrarme
tan llena de piedad a mi señora
y tan de su crueldad arrepentida?
Dejárasme así estar sin engañarme,
o fuera un sueño tal, no por un hora,
mas lo poco que queda de mi vida.
341
Gutierre de Cetina
En Medio De Mi Mal Vino Cubierto
En medio de mi mal vino cubierto
un tan hermoso bien, tan dulce engaño,
que el alma enamorada de su daño
fue luego con el seso de concierto.
A tiempo vi el peligro descubierto,
que pudiera valerme del engaño
si consintiera Amor que en bien tamaño
tuviera la razón discurso cierto.
Si pudiera apartar del pensamiento
un temor peligroso, obscuro y triste,
¿con quién trocara yo mi buena suerte?
Mas no quiere el vencido sentimiento,
porque el alma que tal hábito viste,
no lo puede dejar salvo por muerte.
un tan hermoso bien, tan dulce engaño,
que el alma enamorada de su daño
fue luego con el seso de concierto.
A tiempo vi el peligro descubierto,
que pudiera valerme del engaño
si consintiera Amor que en bien tamaño
tuviera la razón discurso cierto.
Si pudiera apartar del pensamiento
un temor peligroso, obscuro y triste,
¿con quién trocara yo mi buena suerte?
Mas no quiere el vencido sentimiento,
porque el alma que tal hábito viste,
no lo puede dejar salvo por muerte.
392
Gutierre de Cetina
En El Gozo Mayor, En El Contento
En el gozo mayor, en el contento
de mayor calidad que se desea,
en el bien que no hay bien que igual le sea,
y en la gloria mayor de mi tormento,
me sale de través un pensamiento,
¡ay Dios, qué gran error, qué cosa fea!,
y me hace creer que nos lo crea.
¡Ved cuál queda con esto el sentimiento!
Me dice que es ficción, que es una sombra,
cierto disimular, falsa apariencia,
que no viene de amor tales afectos.
Y el alma que de tal visión se asombra,
tanto le amarga al gusto esta dolencia
que apenas siente el bien de estos efectos.
de mayor calidad que se desea,
en el bien que no hay bien que igual le sea,
y en la gloria mayor de mi tormento,
me sale de través un pensamiento,
¡ay Dios, qué gran error, qué cosa fea!,
y me hace creer que nos lo crea.
¡Ved cuál queda con esto el sentimiento!
Me dice que es ficción, que es una sombra,
cierto disimular, falsa apariencia,
que no viene de amor tales afectos.
Y el alma que de tal visión se asombra,
tanto le amarga al gusto esta dolencia
que apenas siente el bien de estos efectos.
354
Gutierre de Cetina
Tiéneme En Duda Amor, Por Más Tormento
Tiéneme en duda Amor, por más tormento,
si será o no será lo que deseo;
del sí casi ningún camino veo,
del no dejo engañarme el pensamiento;
del sí le viene esfuerzo al sufrimiento,
del no mayor terneza en lo que creo;
con el sí me regalo y me recreo
cuando del no me asombra el sentimiento.
Mi cuidado, que más tal duda piensa,
dice que un cierto no, no me conviene,
y del incierto sí se desagrada.
Y el alma que entre el sí y el no suspensa
dudando vive, por mejor lo tiene
que el peligro de ser desengañada.
si será o no será lo que deseo;
del sí casi ningún camino veo,
del no dejo engañarme el pensamiento;
del sí le viene esfuerzo al sufrimiento,
del no mayor terneza en lo que creo;
con el sí me regalo y me recreo
cuando del no me asombra el sentimiento.
Mi cuidado, que más tal duda piensa,
dice que un cierto no, no me conviene,
y del incierto sí se desagrada.
Y el alma que entre el sí y el no suspensa
dudando vive, por mejor lo tiene
que el peligro de ser desengañada.
354
Gutierre de Cetina
Padre Me Llama El Sol Del Alegría
Padre me llama el sol del alegría,
a mí la vista del más entristece;
apenas alejándose anochece
cuando muero por ver venido el día.
Todo cuanto en la tierra el cielo cría
reposa con la noche, en mí parece
que con fuerza mayor a la par crece
también la obscuridad del alma mía.
Y si del que mal hace es deseada,
que no querría ver luz en todo el año,
¿por cuál razón a mí me desagrada?
que demás de tratar de día mi daño,
en la noche, al descanso aparejada,
soy más cierto ministro de mi engaño.
a mí la vista del más entristece;
apenas alejándose anochece
cuando muero por ver venido el día.
Todo cuanto en la tierra el cielo cría
reposa con la noche, en mí parece
que con fuerza mayor a la par crece
también la obscuridad del alma mía.
Y si del que mal hace es deseada,
que no querría ver luz en todo el año,
¿por cuál razón a mí me desagrada?
que demás de tratar de día mi daño,
en la noche, al descanso aparejada,
soy más cierto ministro de mi engaño.
389
Gutierre de Cetina
No Hallo Ya En El Mal Inconveniente
No hallo ya en el mal inconveniente,
ni en el bien, si lo alcanzo, me detengo;
el tiempo en que no os veo, aunque es muy luengo,
con el alma os estoy siempre presente.
Con tal orden templáis un accidente,
que en el mayor favor, si alguno tengo,
cuando en el disfavor a pensar vengo,
paso por él así livianamente.
Y el placer, el pesar, el riso, el llanto,
gozar y padecer, daño y provecho
igualmente por vos me satisface.
Sola una novedad me causa espanto:
teniendo de contrarios lleno el pecho,
¿cómo la división no lo deshace?
ni en el bien, si lo alcanzo, me detengo;
el tiempo en que no os veo, aunque es muy luengo,
con el alma os estoy siempre presente.
Con tal orden templáis un accidente,
que en el mayor favor, si alguno tengo,
cuando en el disfavor a pensar vengo,
paso por él así livianamente.
Y el placer, el pesar, el riso, el llanto,
gozar y padecer, daño y provecho
igualmente por vos me satisface.
Sola una novedad me causa espanto:
teniendo de contrarios lleno el pecho,
¿cómo la división no lo deshace?
375
Gutierre de Cetina
Ira Y Amor Me Están Dentro En El Pecho
Ira y amor me están dentro en el pecho
y cada cual me causa un mal extraño;
el amor fue principio del engaño;
después, del mismo amor nació el despecho.
Deseo aborrecer por mi provecho,
visto que del amor me viene el daño;
mas no basta la ira en mal tamaño
el nudo deshacer que amor ha hecho.
Ira me mueve a ser vuestro enemigo
y muéstrame razón por que lo sea;
mas ¿qué vale, si amor a amar me tira?
Y así mientras los dos tratan conmigo,
es fuerza que la triste alma se vea,
siendo esclava de amor, sujeta de ira.
y cada cual me causa un mal extraño;
el amor fue principio del engaño;
después, del mismo amor nació el despecho.
Deseo aborrecer por mi provecho,
visto que del amor me viene el daño;
mas no basta la ira en mal tamaño
el nudo deshacer que amor ha hecho.
Ira me mueve a ser vuestro enemigo
y muéstrame razón por que lo sea;
mas ¿qué vale, si amor a amar me tira?
Y así mientras los dos tratan conmigo,
es fuerza que la triste alma se vea,
siendo esclava de amor, sujeta de ira.
363
Gutierre de Cetina
De Aquella Voluntad Que A Mi Tormento
De aquella voluntad que a mi tormento
pudo entregarme así, tan de su grado,
no puedo en nada ya ser ayudado,
ni en mi favor ni como mía la siento.
Perdió razón su acostumbrado asiento,
que el nuevo mal nueva razón me ha dado;
y en tanta confusión solo ha quedado
por verdugo del alma el pensamiento.
Tampoco me quedó libre el deseo,
que entre vida y morir busca y no acierta
de cuál se agrada más, cuál me conviene.
Pensad cuál debo estar, ved cuál me veo,
que el morir, por entrar, corre a la puerta,
y el vivir, por salir, se lo detiene.
pudo entregarme así, tan de su grado,
no puedo en nada ya ser ayudado,
ni en mi favor ni como mía la siento.
Perdió razón su acostumbrado asiento,
que el nuevo mal nueva razón me ha dado;
y en tanta confusión solo ha quedado
por verdugo del alma el pensamiento.
Tampoco me quedó libre el deseo,
que entre vida y morir busca y no acierta
de cuál se agrada más, cuál me conviene.
Pensad cuál debo estar, ved cuál me veo,
que el morir, por entrar, corre a la puerta,
y el vivir, por salir, se lo detiene.
365
Gutierre de Cetina
En El Paso Más Duro Y Más Estrecho
En el paso más duro y más estrecho,
en el más peligroso, en el más fuerte,
en el que temo más que no la muerte,
y en el que más deseé por mi provecho,
me tiene puesto Amor, que Amor lo ha hecho,
en el dudoso arbitrio de la suerte,
a que viva contento en que se acierte,
o que no, y muera en lágrimas deshecho.
Solía el alma ya vivir segura,
confiada del bien sin merescello,
esperando ese trance en que ha de verse.
Mas quien tiene su vida en aventura,
colgada, como dicen, de un cabello,
ved si tiene razón para temerse.
en el más peligroso, en el más fuerte,
en el que temo más que no la muerte,
y en el que más deseé por mi provecho,
me tiene puesto Amor, que Amor lo ha hecho,
en el dudoso arbitrio de la suerte,
a que viva contento en que se acierte,
o que no, y muera en lágrimas deshecho.
Solía el alma ya vivir segura,
confiada del bien sin merescello,
esperando ese trance en que ha de verse.
Mas quien tiene su vida en aventura,
colgada, como dicen, de un cabello,
ved si tiene razón para temerse.
434
Gutierre de Cetina
Aquel Rumor Que De Improviso Suena
Aquel rumor que de improviso suena,
como de la experiencia está entendido,
robando la color, turba el sentido,
al alma de recelo o gozo llena.
Pero nace tal bien de aquella pena
que queda el tal rumor más conocido,
siendo el entendimiento socorrido
de las potencias que de sí enajena.
Así la vez que os veo, el sentimiento
se turba, y los espíritus penados
así correr, así alterarse siento.
Mas siendo al alma a dar favor llegados,
cuanto son de más claro entendimiento
quedan vencidos más y enamorados.
como de la experiencia está entendido,
robando la color, turba el sentido,
al alma de recelo o gozo llena.
Pero nace tal bien de aquella pena
que queda el tal rumor más conocido,
siendo el entendimiento socorrido
de las potencias que de sí enajena.
Así la vez que os veo, el sentimiento
se turba, y los espíritus penados
así correr, así alterarse siento.
Mas siendo al alma a dar favor llegados,
cuanto son de más claro entendimiento
quedan vencidos más y enamorados.
354
Gutierre de Cetina
Ay, Qué Contraste Fiero
¡Ay, qué contraste fiero,
señora, hay entre el alma y los sentidos,
por decir que os doláis de los gemidos!
Ninguno dellos osa:
cada cual se acobarda y se le excusa
al alma deseosa,
que de su turbación la lengua acusa.
Ella dice confusa
que os dirá el dolor mío,
si la deja el temor de algún desvío;
pero de un miedo frío
la cansa el corazón, y de turbada,
cuando algo os va a decir, no dice nada.
Al corazón no agrada
la excusa, y dice que es della la mengua,
que el quejarse es efecto de la lengua.
El uno al otro amengua;
el vano pensamiento
no sabe dar consejo al desatiento.
La razón sierva siento,
que sabía un tiempo entre ellos ser señora,
y el esfuerzo enflaquece de hora en hora.
La mano no usa agora
del medio que solía;
que el temor la acobarda y la desvía.
La sangre corre fría
a la parte más flaca, y de turbado,
el triste cuerpo tiembla y suda helado.
¡Ay, rabioso cuidado!
Pues si el alma contrasta a los sentidos,
¿quién dirá que os doláis de mis gemidos?
señora, hay entre el alma y los sentidos,
por decir que os doláis de los gemidos!
Ninguno dellos osa:
cada cual se acobarda y se le excusa
al alma deseosa,
que de su turbación la lengua acusa.
Ella dice confusa
que os dirá el dolor mío,
si la deja el temor de algún desvío;
pero de un miedo frío
la cansa el corazón, y de turbada,
cuando algo os va a decir, no dice nada.
Al corazón no agrada
la excusa, y dice que es della la mengua,
que el quejarse es efecto de la lengua.
El uno al otro amengua;
el vano pensamiento
no sabe dar consejo al desatiento.
La razón sierva siento,
que sabía un tiempo entre ellos ser señora,
y el esfuerzo enflaquece de hora en hora.
La mano no usa agora
del medio que solía;
que el temor la acobarda y la desvía.
La sangre corre fría
a la parte más flaca, y de turbado,
el triste cuerpo tiembla y suda helado.
¡Ay, rabioso cuidado!
Pues si el alma contrasta a los sentidos,
¿quién dirá que os doláis de mis gemidos?
430
Gutierre de Cetina
Qué Alteración Es ésta, Amor, Que Siento?
¿Qué alteración es ésta, Amor, que siento?
¿De dónde viene en mí tan gran mudanza?
Si muero de temor, esta esperanza
que tengo, ¿sobre qué funda su asiento?
Si no quiero mi mal ni lo consiento,
¿por qué tengo del bien desconfianza?
Si el uso de razón el seso alcanza,
¿cómo se ciega así el entendimiento?
Y si una mutación tan repentina
natura la aborrece, ¿cómo vivo?;
un sujeto tan flaco, ¿en qué se esfuerza?
Mas, ¡ay!, que pues tormenta tan contina
no se amansa, es señal que el hado esquivo
quiere mostrar en mí toda su fuerza.
¿De dónde viene en mí tan gran mudanza?
Si muero de temor, esta esperanza
que tengo, ¿sobre qué funda su asiento?
Si no quiero mi mal ni lo consiento,
¿por qué tengo del bien desconfianza?
Si el uso de razón el seso alcanza,
¿cómo se ciega así el entendimiento?
Y si una mutación tan repentina
natura la aborrece, ¿cómo vivo?;
un sujeto tan flaco, ¿en qué se esfuerza?
Mas, ¡ay!, que pues tormenta tan contina
no se amansa, es señal que el hado esquivo
quiere mostrar en mí toda su fuerza.
373
Gutierre de Cetina
Temor Desventurado Y Trabajoso
¡Temor desventurado y trabajoso,
trabajoso temor desventurado!
quien supiese mostrar de ti un traslado
bien se podría llamar pintor famoso;
quien tu desasosiego sospechoso,
tu recelar, tus bascas, tu cuidado,
con palabras pintase, habría pintado
lo que es, aunque a pensar, dificultoso.
Eres sin proporción incomparable,
eres mal que se siente y no se entiende,
sueño que el alma aduerme y la desvela;
eres fuego infernal, intolerable,
hielo que de un rabioso ardor enciende,
ardor que de un mortal hielo nos hiela.
trabajoso temor desventurado!
quien supiese mostrar de ti un traslado
bien se podría llamar pintor famoso;
quien tu desasosiego sospechoso,
tu recelar, tus bascas, tu cuidado,
con palabras pintase, habría pintado
lo que es, aunque a pensar, dificultoso.
Eres sin proporción incomparable,
eres mal que se siente y no se entiende,
sueño que el alma aduerme y la desvela;
eres fuego infernal, intolerable,
hielo que de un rabioso ardor enciende,
ardor que de un mortal hielo nos hiela.
371
Gutierre de Cetina
Por Los Ojos Amor Entra Y Derrama
Por los ojos amor entra y derrama
en el alma un ardor que la enflaquece;
el ansia de gozar, fuego parece;
templada obstinación su fuerza trama.
De un hijo que amor tiene, el cual se llama
deseo, la esperanza nace y crece;
mas contra el hijo y nieta el hado ofrece
un bastardo temor que los desama.
El fin que amor pretende es ser amado;
temor, que a ningún bien del padre alcanza,
viene contra los dos acompañado
de enojos, de sospechas, de mudanza,
desdén, ingratitud, celos, cuidado,
armado de mortal desconfianza.
en el alma un ardor que la enflaquece;
el ansia de gozar, fuego parece;
templada obstinación su fuerza trama.
De un hijo que amor tiene, el cual se llama
deseo, la esperanza nace y crece;
mas contra el hijo y nieta el hado ofrece
un bastardo temor que los desama.
El fin que amor pretende es ser amado;
temor, que a ningún bien del padre alcanza,
viene contra los dos acompañado
de enojos, de sospechas, de mudanza,
desdén, ingratitud, celos, cuidado,
armado de mortal desconfianza.
391
Gutierre de Cetina
Sabe Dios Sin Saber De Vos Deseo
Sabe Dios sin saber de vos deseo,
y témolo saber más que la muerte:
ved, señora, cuál es mi mala suerte,
de qué contrarios tormentar me veo.
De no saber de vos tan mal poseo
que en fiera rabia el desear convierte;
y por no saber nueva en que no acierte,
el triste desear huyo y rodeo.
Así el que ve la nave irse abrasando,
estando dentro en ella en la batalla,
modo para salvarse anda buscando;
mas doquiera que va su muerte halla:
el enemigo, el contrastar nadando;
y en la nave ella viene sin buscalla.
y témolo saber más que la muerte:
ved, señora, cuál es mi mala suerte,
de qué contrarios tormentar me veo.
De no saber de vos tan mal poseo
que en fiera rabia el desear convierte;
y por no saber nueva en que no acierte,
el triste desear huyo y rodeo.
Así el que ve la nave irse abrasando,
estando dentro en ella en la batalla,
modo para salvarse anda buscando;
mas doquiera que va su muerte halla:
el enemigo, el contrastar nadando;
y en la nave ella viene sin buscalla.
350
Gutierre de Cetina
Si No Socorre Amor La Frágil Nave
Si no socorre Amor la frágil nave,
combatida de vientos orgullosos,
que entre bravos peñascos peligrosos
la hizo entrar un fresco aire suave,
tal carga de dolor lleva y tan grave
de pensamientos tristes, congojosos,
que no pueden durar tan enojosos
días sin que el morir me desagrave.
Desdén rige el timón, furor la vela,
trabajo el mástil y la escota el celo;
lágrimas hacen mar, suspiros viento.
Nublado escuro de soberbia cela
el norte mío, y sólo veo en el cielo
pena, dolor, afán, rabia y tormento.
combatida de vientos orgullosos,
que entre bravos peñascos peligrosos
la hizo entrar un fresco aire suave,
tal carga de dolor lleva y tan grave
de pensamientos tristes, congojosos,
que no pueden durar tan enojosos
días sin que el morir me desagrave.
Desdén rige el timón, furor la vela,
trabajo el mástil y la escota el celo;
lágrimas hacen mar, suspiros viento.
Nublado escuro de soberbia cela
el norte mío, y sólo veo en el cielo
pena, dolor, afán, rabia y tormento.
334
Gutierre de Cetina
Amor Me Trae En La Mar De Su Tormento
Amor me trae en la mar de su tormento
al placer de la ondas de mudanzas,
mil fortunas tal vez, tal vez mudanzas
traen acá y allá mi sentimiento.
Sígueme alguna vez próspero viento,
meten velas entonces esperanzas,
mas salen de través desconfianzas
y acobardan al triste pensamiento.
Siéntome alguna vez alzar al cielo,
y otras mil abajar hasta el abismo;
ya me esfuerzo, ya temo, ya me atrevo.
Ora huyo, ora espero, ora recelo,
y en tanta variedad no sé yo mismo
qué quiero, aunque sé bien que querer debo.
al placer de la ondas de mudanzas,
mil fortunas tal vez, tal vez mudanzas
traen acá y allá mi sentimiento.
Sígueme alguna vez próspero viento,
meten velas entonces esperanzas,
mas salen de través desconfianzas
y acobardan al triste pensamiento.
Siéntome alguna vez alzar al cielo,
y otras mil abajar hasta el abismo;
ya me esfuerzo, ya temo, ya me atrevo.
Ora huyo, ora espero, ora recelo,
y en tanta variedad no sé yo mismo
qué quiero, aunque sé bien que querer debo.
347
Gutierre de Cetina
Cercado De Terror, Lleno De Espanto
Cercado de terror, lleno de espanto,
en la barca del triste pensamiento,
los remos en las manos del tormento,
por las ondas del mar del propio llanto,
navegaba Vandalio; y si algún tanto
la esperanza le da propicio el viento,
la imposibilidad en un momento
le cubre el corazón de obscuro manto.
«Vandalio, ¿qué harás hora? —decía—.
Fortuna te ha privado de la estrella
que era en el golfo de la mar tu guía».
Y andándola a buscar, ciego sin ella,
cuando por más perdido se tenía,
la vio ante los nublados ir más bella.
en la barca del triste pensamiento,
los remos en las manos del tormento,
por las ondas del mar del propio llanto,
navegaba Vandalio; y si algún tanto
la esperanza le da propicio el viento,
la imposibilidad en un momento
le cubre el corazón de obscuro manto.
«Vandalio, ¿qué harás hora? —decía—.
Fortuna te ha privado de la estrella
que era en el golfo de la mar tu guía».
Y andándola a buscar, ciego sin ella,
cuando por más perdido se tenía,
la vio ante los nublados ir más bella.
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