Poemas en este tema
Alma
Gutierre de Cetina
Por El Airado Mar A La Ventura
Por el airado mar a la ventura
va el marinero con tormenta fiera,
y viéndose perder, salvarse espera
en el batel do su morir procura;
porque lo ordena así su desventura
por allí donde pensó salvarse muera,
volviendo al puerto, al fin, salva y entera
la nave que juzgó menos segura.
Así, señora, yo buscando un medio
que me pueda escapar de un mal tan fuerte,
do me pensé ganar vine a perderme.
Mas ¿qué puedo hacer quien su remedio
vio puesto en el arbitrio de la suerte?
¿De quién sino de vos puedo valerme?
va el marinero con tormenta fiera,
y viéndose perder, salvarse espera
en el batel do su morir procura;
porque lo ordena así su desventura
por allí donde pensó salvarse muera,
volviendo al puerto, al fin, salva y entera
la nave que juzgó menos segura.
Así, señora, yo buscando un medio
que me pueda escapar de un mal tan fuerte,
do me pensé ganar vine a perderme.
Mas ¿qué puedo hacer quien su remedio
vio puesto en el arbitrio de la suerte?
¿De quién sino de vos puedo valerme?
329
Gutierre de Cetina
Corre Con Tempestad Furiosa Y Fuerte
Corre con tempestad furiosa y fuerte
el más cuerdo piloto, el más experto,
y en viendo cerca el deseado puerto,
el miedo en esperanza se convierte;
mas queriendo surgir la mala suerte,
lo torna con extraño desconcierto;
sale un viento cruel, contrario, incierto,
que atrás lo vuelve a recelar la muerte.
Así yo, en la fortuna del deseo
a vos vengo, que sois el puerto mío,
donde de tanto mal pienso salvarme;
mas, ¡ay, hado cruel!, que apena os veo,
cuando un contrario viento de un desvío
hace que en el dolor vuelva a engolfarme.
el más cuerdo piloto, el más experto,
y en viendo cerca el deseado puerto,
el miedo en esperanza se convierte;
mas queriendo surgir la mala suerte,
lo torna con extraño desconcierto;
sale un viento cruel, contrario, incierto,
que atrás lo vuelve a recelar la muerte.
Así yo, en la fortuna del deseo
a vos vengo, que sois el puerto mío,
donde de tanto mal pienso salvarme;
mas, ¡ay, hado cruel!, que apena os veo,
cuando un contrario viento de un desvío
hace que en el dolor vuelva a engolfarme.
342
Gutierre de Cetina
Golfo De Mar Con Gran Fortuna Airado
Golfo de mar con gran fortuna airado
se puede comparar la vida mía;
van las ondas do el viento las envía
y las de mi vivir do quiere el hado;
no hallan suelo al golfo, ni hallado
será cabo jamás en mi porfía;
en el golfo hay mil monstruos que el mar cría,
mi recelo mil monstruos ha criado;
en el mar guía el norte, a mí una estrella;
nadie se fía del mar, de nada fío;
vase allí con temor, yo temeroso;
por mis cuidados van, naves por ella.
Y si en algo difiere el vivir mío,
es en que se aplaca el mar, yo no reposo.
se puede comparar la vida mía;
van las ondas do el viento las envía
y las de mi vivir do quiere el hado;
no hallan suelo al golfo, ni hallado
será cabo jamás en mi porfía;
en el golfo hay mil monstruos que el mar cría,
mi recelo mil monstruos ha criado;
en el mar guía el norte, a mí una estrella;
nadie se fía del mar, de nada fío;
vase allí con temor, yo temeroso;
por mis cuidados van, naves por ella.
Y si en algo difiere el vivir mío,
es en que se aplaca el mar, yo no reposo.
338
Gutierre de Cetina
Sobre Las Ondas Del Helado Ibero
Sobre las ondas del helado Ibero,
incauto niño, y sin saber, corría,
cuando el hielo, que fuerza no tenía,
quebrando, se mostró crudo y severo.
El río, que veloz iba ligero,
con el tributo el cuerpo al mar envía:
la cabeza que el hielo sostenía
por memoria quedó del caso fiero.
La madre que buscando al niño andaba
por la ribera, viendo el rostro luego
asió del y sacó lo que quedaba.
«¡Ay cruel hado —dijo— extraño y ciego!
Pues de lo que parí no me tocaba
más parte que ésta, ésta consuma el fuego».
incauto niño, y sin saber, corría,
cuando el hielo, que fuerza no tenía,
quebrando, se mostró crudo y severo.
El río, que veloz iba ligero,
con el tributo el cuerpo al mar envía:
la cabeza que el hielo sostenía
por memoria quedó del caso fiero.
La madre que buscando al niño andaba
por la ribera, viendo el rostro luego
asió del y sacó lo que quedaba.
«¡Ay cruel hado —dijo— extraño y ciego!
Pues de lo que parí no me tocaba
más parte que ésta, ésta consuma el fuego».
466
Gutierre de Cetina
Cuando Pienso Me Da Dolor Doblado
Cuando pienso me da dolor doblado;
ningún pensar me da contentamiento;
si fuera de pensar deleite siento,
ni sé entenderme a mí ni a mi cuidado.
Entre mi mal el bien viene mezclado;
ni lo sé conocer ni tomar tiento:
que en gustando del bien el sentimiento,
o se convierte en mal o ya es pasado.
En medio del deleite llega luego
el recelo del mal, considerando
que es un tal bien un poco de agua al fuego.
Así el monstruo marino está llorando
mientra el cielo y el mar muestran sosiego,
de futura tormenta recelando.
ningún pensar me da contentamiento;
si fuera de pensar deleite siento,
ni sé entenderme a mí ni a mi cuidado.
Entre mi mal el bien viene mezclado;
ni lo sé conocer ni tomar tiento:
que en gustando del bien el sentimiento,
o se convierte en mal o ya es pasado.
En medio del deleite llega luego
el recelo del mal, considerando
que es un tal bien un poco de agua al fuego.
Así el monstruo marino está llorando
mientra el cielo y el mar muestran sosiego,
de futura tormenta recelando.
414
Gutierre de Cetina
Huyendo Va La Trabajosa Vida
Huyendo va la trabajosa vida
del cansado vivir, que no lo quiere,
y el alma, de contenta en ver que muere,
en sus males no acierta a dar salida.
La esperanza cansada, embobecida,
tras un bien que será más mal si fuere,
viendo que falta ya fuerza en que espere,
a los pies del dolor queda rendida.
Poco puede tardar el bien que espero:
si el curso natural se ha detenido,
acabará el dolor tantos enojos.
Ya siento yo la muerte, y si no muero,
es que quiere el dolor que me ha vencido
poco a poco gozar de los despojos.
del cansado vivir, que no lo quiere,
y el alma, de contenta en ver que muere,
en sus males no acierta a dar salida.
La esperanza cansada, embobecida,
tras un bien que será más mal si fuere,
viendo que falta ya fuerza en que espere,
a los pies del dolor queda rendida.
Poco puede tardar el bien que espero:
si el curso natural se ha detenido,
acabará el dolor tantos enojos.
Ya siento yo la muerte, y si no muero,
es que quiere el dolor que me ha vencido
poco a poco gozar de los despojos.
418
Gutierre de Cetina
Temor De Mayor Mal A Algunos Suele
Temor de mayor mal a algunos suele
hacer correr a voluntaria muerte,
pensando así excusar dolor más fuerte,
si bien más que el morir ninguno duele.
Hizo Catón que su memoria vuele,
y el nombre a tal morir muda y pervierte;
uso de libertad llama su suerte,
y muestra que con ella se consuele.
Si nuestra religión lo permitiera,
como aquella gentil que solamente
de un hermoso morir tuvo cuidado,
yo sé por menos mal lo que hiciera:
que salvo a no morir siéndoos ausente,
en todo puedo ser de vos forzado.
hacer correr a voluntaria muerte,
pensando así excusar dolor más fuerte,
si bien más que el morir ninguno duele.
Hizo Catón que su memoria vuele,
y el nombre a tal morir muda y pervierte;
uso de libertad llama su suerte,
y muestra que con ella se consuele.
Si nuestra religión lo permitiera,
como aquella gentil que solamente
de un hermoso morir tuvo cuidado,
yo sé por menos mal lo que hiciera:
que salvo a no morir siéndoos ausente,
en todo puedo ser de vos forzado.
392
Gutierre de Cetina
Como Garza Real Alta En El Cielo
Como garza real alta en el cielo,
entre halcones puesta y rodeada,
que siendo de los unos remontada,
de los otros seguirse deja a vuelo,
viendo su muerte acá bajo en el suelo,
por oculta virtud manifestada,
no tan presto será del aquejada
que a voces mostrará su desconsuelo.
Las pasadas locuras, los ardores
que por otras sentí, fueron, señora,
para me levantar, remontadores;
pero viéndoos a vos, mi matadora,
el alma dio señal en sus temores
de la muerte que paso cada hora.
entre halcones puesta y rodeada,
que siendo de los unos remontada,
de los otros seguirse deja a vuelo,
viendo su muerte acá bajo en el suelo,
por oculta virtud manifestada,
no tan presto será del aquejada
que a voces mostrará su desconsuelo.
Las pasadas locuras, los ardores
que por otras sentí, fueron, señora,
para me levantar, remontadores;
pero viéndoos a vos, mi matadora,
el alma dio señal en sus temores
de la muerte que paso cada hora.
409
Gutierre de Cetina
Si Mientra El Hombre Al Sol Los Ojos Gira
Si mientra el hombre al sol los ojos gira,
ciego del resplandor, busca un desvío,
¿cómo un flaco mirar ante el sol mío,
cuanto se ciega más, tanto más mira?
Si una sola gloria un alma aspira,
puesto que mi deseo es desvarío,
visto un suave mirar, honesto y pío,
¿adónde el desear me lleva y tira?
Si de lo que ha de ser certeza tengo,
de mil almas que arder en vivo fuego
he visto, ¿para qué busco otro indicio?
¿A qué me trae el Amor? ¿Dó voy, dó vengo,
haciendo de mi vida, al vulgo juego
del alma, lastimero sacrificio?
ciego del resplandor, busca un desvío,
¿cómo un flaco mirar ante el sol mío,
cuanto se ciega más, tanto más mira?
Si una sola gloria un alma aspira,
puesto que mi deseo es desvarío,
visto un suave mirar, honesto y pío,
¿adónde el desear me lleva y tira?
Si de lo que ha de ser certeza tengo,
de mil almas que arder en vivo fuego
he visto, ¿para qué busco otro indicio?
¿A qué me trae el Amor? ¿Dó voy, dó vengo,
haciendo de mi vida, al vulgo juego
del alma, lastimero sacrificio?
360
Gutierre de Cetina
Vos Sois Todo Mi Bien, Vois Lo Habéis Sido
Vos sois todo mi bien, vois lo habéis sido;
si he dicho alguna vez, señora mía,
que habéis sido mi mal, no lo entendía:
hablaba con pasión o sin sentido.
Yo soy todo mi mal, yo lo he querido;
de mí viene, en mí nace, en mí se cría;
tan satisfecha de él mi fantasía,
que el mal no piensa haber bien merecido.
Vos fuisteis, vos seréis mi buena suerte;
si el mal desvarïar me hace al cuanto,
esta es mi voluntad libre y postrera.
Pues si, con verme al punto de la muerte,
por ser por vos el mal lo tengo en tanto,
¡ved que hiciera el bien si lo tuviera!
si he dicho alguna vez, señora mía,
que habéis sido mi mal, no lo entendía:
hablaba con pasión o sin sentido.
Yo soy todo mi mal, yo lo he querido;
de mí viene, en mí nace, en mí se cría;
tan satisfecha de él mi fantasía,
que el mal no piensa haber bien merecido.
Vos fuisteis, vos seréis mi buena suerte;
si el mal desvarïar me hace al cuanto,
esta es mi voluntad libre y postrera.
Pues si, con verme al punto de la muerte,
por ser por vos el mal lo tengo en tanto,
¡ved que hiciera el bien si lo tuviera!
435
Gutierre de Cetina
Temía Hasta Aquí De Entristecerme
Temía hasta aquí de entristecerme,
cansada el alma ya de un luengo llanto;
érame hasta aquí visión de espanto
ver un pesar y no saber valerme.
Mas agora que vos holgáis de verme
triste, ningún placer procuro tanto;
hora me es enojoso el dulce canto
y alegre aquél que ya solía ofenderme.
Dama, pues de mi bien sois tan esquiva,
descanso me será cualquier tormento
que de tan alta causa se deriva.
Pero tengo temor que, de contento,
el rostro, cuando en más tristeza viva,
muestre al revés señal de lo que siento.
cansada el alma ya de un luengo llanto;
érame hasta aquí visión de espanto
ver un pesar y no saber valerme.
Mas agora que vos holgáis de verme
triste, ningún placer procuro tanto;
hora me es enojoso el dulce canto
y alegre aquél que ya solía ofenderme.
Dama, pues de mi bien sois tan esquiva,
descanso me será cualquier tormento
que de tan alta causa se deriva.
Pero tengo temor que, de contento,
el rostro, cuando en más tristeza viva,
muestre al revés señal de lo que siento.
359
Gutierre de Cetina
Dichoso Desear, Dichosa Pena
¡Dichoso desear, dichosa pena,
dichosa fe, dichoso pensamiento,
dichosa tal pasión y tal tormento
dichosa sujeción de tal cadena!
¡Dichosa fantasía de gloria llena,
dichoso aquél que siente lo que siento,
dichoso el obstinado sufrimiento,
dichoso mal que tanto bien ordena!
¡Dichoso el tiempo que de vos escribo,
dichoso aquel dolor que de vos viene,
dichosa aquella fe que a vos me tira!
¡Dichoso quien por vos vive cual vivo,
dichoso quien por vos tal ansia tiene!
¡Felice el alma que por vos suspira!
dichosa fe, dichoso pensamiento,
dichosa tal pasión y tal tormento
dichosa sujeción de tal cadena!
¡Dichosa fantasía de gloria llena,
dichoso aquél que siente lo que siento,
dichoso el obstinado sufrimiento,
dichoso mal que tanto bien ordena!
¡Dichoso el tiempo que de vos escribo,
dichoso aquel dolor que de vos viene,
dichosa aquella fe que a vos me tira!
¡Dichoso quien por vos vive cual vivo,
dichoso quien por vos tal ansia tiene!
¡Felice el alma que por vos suspira!
497
Gutierre de Cetina
Será Verdad, ¡ay, Dios!, Serán Antojos
¿Será verdad, ¡ay, Dios!, serán antojos
este temor villano, este recelo?
¿Será verdad, ¡ay Dios!, el desconsuelo
que de nuevo da fuerza a mis enojos?
¿Será verdad, ¡ay Dios!, que vean mis ojos
gozar hombre mortal beldad del cielo?
¿Será verdad, ¡ay Dios!, que hay en el suelo
quien merece ganar tales despojos?
¿Será verdad, ¡ay Dios!, que de aquel gesto,
de aquel valor que es hoy al mundo extremo,
goce otro, si gozarle yo no debo?
¡Ay, Dios! Si esto es verdad, muera yo presto;
acábeme el dolor del mal que temo,
y no la vista de él, a que me atrevo.
este temor villano, este recelo?
¿Será verdad, ¡ay Dios!, el desconsuelo
que de nuevo da fuerza a mis enojos?
¿Será verdad, ¡ay Dios!, que vean mis ojos
gozar hombre mortal beldad del cielo?
¿Será verdad, ¡ay Dios!, que hay en el suelo
quien merece ganar tales despojos?
¿Será verdad, ¡ay Dios!, que de aquel gesto,
de aquel valor que es hoy al mundo extremo,
goce otro, si gozarle yo no debo?
¡Ay, Dios! Si esto es verdad, muera yo presto;
acábeme el dolor del mal que temo,
y no la vista de él, a que me atrevo.
293
Gutierre de Cetina
Del Más Subido Ardor, Del Más Precioso
Del más subido ardor, del más precioso
olor de gloria y del más alto grado,
nació en mi alma el mal de su cuidado,
antes no, sino el bien de su reposo.
Mi mal nació de allí fiero y rabioso,
a mi bien sin igual, igual en grado;
razón en mi dolor se ha transformado,
y el dolor sin razón está quejoso.
¿A quién se dio jamás, pues, tal tormento?
¿Dónde se vio decir que un mal tan alto
venga envuelto en un bien que par no tiene?
Amor, gracias te doy por lo que siento:
razón sobra al dolor, y de ella falto,
teme el honoroso mal que de ti viene.
olor de gloria y del más alto grado,
nació en mi alma el mal de su cuidado,
antes no, sino el bien de su reposo.
Mi mal nació de allí fiero y rabioso,
a mi bien sin igual, igual en grado;
razón en mi dolor se ha transformado,
y el dolor sin razón está quejoso.
¿A quién se dio jamás, pues, tal tormento?
¿Dónde se vio decir que un mal tan alto
venga envuelto en un bien que par no tiene?
Amor, gracias te doy por lo que siento:
razón sobra al dolor, y de ella falto,
teme el honoroso mal que de ti viene.
362
Gutierre de Cetina
Cual Doncella Hermosa Y Delicada
Cual doncella hermosa y delicada
que en verde prado está, de flores lleno,
el ánimo del mal de amor ajeno
tejiendo una guirnalda, descuidada,
estando en su labor toda ocupada,
fría serpiente se le entró en el seno,
y apenas se apercibe del veneno,
que en el alma la siente atravesada,
descuidada se andaba el alma mía,
recreándose sola entre las flores
que en el prado de Amor había cogido,
cuando turbarse vio la fantasía
y entrar helado entre el ardor de amores
un áspide celoso en el sentido.
que en verde prado está, de flores lleno,
el ánimo del mal de amor ajeno
tejiendo una guirnalda, descuidada,
estando en su labor toda ocupada,
fría serpiente se le entró en el seno,
y apenas se apercibe del veneno,
que en el alma la siente atravesada,
descuidada se andaba el alma mía,
recreándose sola entre las flores
que en el prado de Amor había cogido,
cuando turbarse vio la fantasía
y entrar helado entre el ardor de amores
un áspide celoso en el sentido.
423
Gutierre de Cetina
Mientras Que De Sus Canes Rodeado
Mientras que de sus canes rodeado
el mísero Acteón seguro andaba,
mientras con más amor los regalaba
por habérselos él mismo criado,
habiendo, por su mal, un día mirado
la beldad que a una fuente se bañaba,
de aquellos de quien él más se fiaba
se vio el triste, a la fin, despedazado.
Tal obra hace en mí mi pensamiento,
tan regalado mío y tan querido,
tan confiado yo de sus hazañas,
que en viendo la ocasión de mi tormento,
airado luego me ha desconocido
y así me despedaza las entrañas.
el mísero Acteón seguro andaba,
mientras con más amor los regalaba
por habérselos él mismo criado,
habiendo, por su mal, un día mirado
la beldad que a una fuente se bañaba,
de aquellos de quien él más se fiaba
se vio el triste, a la fin, despedazado.
Tal obra hace en mí mi pensamiento,
tan regalado mío y tan querido,
tan confiado yo de sus hazañas,
que en viendo la ocasión de mi tormento,
airado luego me ha desconocido
y así me despedaza las entrañas.
394
Gutierre de Cetina
Un Año Hizo Ayer, Ya Es Hoy Pasado
Un año hizo ayer, ya es hoy pasado,
¡ay, Dios!, ¿por qué lo traigo a la memoria?
que pudiera acabar la triste historia
que hora de nuevo Amor ha comenzado.
Tal día como ayer pudo un cuidado
los despojos gozar de su victoria;
pude y no quise asegurar mi gloria
porque pensaba ser asegurado.
Pensé, digo, y fue justo que pensase
quien tales muestras vio, que eran, señora,
afectos, no ficción disimulada.
Tal fue un dar lugar que descansase
esta alma a quien llevar hacéis agora
menos honrosa carga y más pesada.
¡ay, Dios!, ¿por qué lo traigo a la memoria?
que pudiera acabar la triste historia
que hora de nuevo Amor ha comenzado.
Tal día como ayer pudo un cuidado
los despojos gozar de su victoria;
pude y no quise asegurar mi gloria
porque pensaba ser asegurado.
Pensé, digo, y fue justo que pensase
quien tales muestras vio, que eran, señora,
afectos, no ficción disimulada.
Tal fue un dar lugar que descansase
esta alma a quien llevar hacéis agora
menos honrosa carga y más pesada.
347
Gutierre de Cetina
Como Enfermo A Quien Ya Médico Cierto
Como enfermo a quien ya médico cierto
dice que ha de morir si no se bebe
un vaso de ponzoña y no se atreve,
siéndole el daño de ello descubierto;
teme si dura el mal, que ha de ser muerto
antes que el medio peligroso pruebe,
y si para probarlo al fin se mueve,
está de su salud también incierto;
a tal término, Amor, soy allegado,
que me mata el temor, y el desengaño
me tiene de la muerte temeroso.
Pensar venir en duda es excusado,
y habiendo de pasar por el un daño,
de entrambos igualmente estoy dudoso.
dice que ha de morir si no se bebe
un vaso de ponzoña y no se atreve,
siéndole el daño de ello descubierto;
teme si dura el mal, que ha de ser muerto
antes que el medio peligroso pruebe,
y si para probarlo al fin se mueve,
está de su salud también incierto;
a tal término, Amor, soy allegado,
que me mata el temor, y el desengaño
me tiene de la muerte temeroso.
Pensar venir en duda es excusado,
y habiendo de pasar por el un daño,
de entrambos igualmente estoy dudoso.
327
Gutierre de Cetina
Como Al Que Grave Mal Tiene Doliente
Como al que grave mal tiene doliente,
después de haber con la paciencia larga
faltado la virtud, que el mal se alarga,
la rabia y el dolor hace impaciente;
y como cuando afloja el accidente,
la lengua el pesar la culpa carga,
la conciencia se duele, el alma amarga,
y de cuanto ha hablado se arrepiente.
Así en la furia yo de aquel tormento
que me causáis, me quejo y me maldigo,
y ruego a Dios que cual me veis os vea.
Después me reconozco y arrepiento,
mas no puedo hacer, por más que digo,
que lo que dije ya, dicho no sea.
después de haber con la paciencia larga
faltado la virtud, que el mal se alarga,
la rabia y el dolor hace impaciente;
y como cuando afloja el accidente,
la lengua el pesar la culpa carga,
la conciencia se duele, el alma amarga,
y de cuanto ha hablado se arrepiente.
Así en la furia yo de aquel tormento
que me causáis, me quejo y me maldigo,
y ruego a Dios que cual me veis os vea.
Después me reconozco y arrepiento,
mas no puedo hacer, por más que digo,
que lo que dije ya, dicho no sea.
394
Gutierre de Cetina
Amor, Si Por Amar Amor Se Aquista
Amor, si por amar amor se aquista,
si alguna fe de tanta fe procede,
si premio por servir ganar se puede,
si un grave padecer un alma atrista;
si dura obstinación venció conquista,
si pidiendo merced dureza cede,
si a grande mal piedad se le concede,
si a luengo importunar no hay quien resista;
si de tu mano escrito ya en la frente
lo que siento en el alma al mundo muestro,
debería mi dolor hallar remedio.
Mas ya ni podrá ser, ni lo consiente
mi mal, si por algún caso siniestro
no muestra a tu pesar fortuna el medio.
si alguna fe de tanta fe procede,
si premio por servir ganar se puede,
si un grave padecer un alma atrista;
si dura obstinación venció conquista,
si pidiendo merced dureza cede,
si a grande mal piedad se le concede,
si a luengo importunar no hay quien resista;
si de tu mano escrito ya en la frente
lo que siento en el alma al mundo muestro,
debería mi dolor hallar remedio.
Mas ya ni podrá ser, ni lo consiente
mi mal, si por algún caso siniestro
no muestra a tu pesar fortuna el medio.
371
Gutierre de Cetina
Contento Con El Mal De Amor Vivía
Contento con el mal de Amor vivía,
habiendo el alma en él hábito hecho;
su daño principal ni su provecho
no me alteraba ya, ni lo sentía.
Hora ha querido la desdicha mía
con otro nuevo mal herirme el pecho;
éste me desbarata y me ha deshecho,
mientra menos del otro me temía.
Como enfermo que está ya confiado
que no puede morir de un mal que tiene,
por haberse en el uso así guardado,
cualquier nuevo accidente que le viene,
diferente de aquel que había pensado,
le hace recelar más que conviene.
habiendo el alma en él hábito hecho;
su daño principal ni su provecho
no me alteraba ya, ni lo sentía.
Hora ha querido la desdicha mía
con otro nuevo mal herirme el pecho;
éste me desbarata y me ha deshecho,
mientra menos del otro me temía.
Como enfermo que está ya confiado
que no puede morir de un mal que tiene,
por haberse en el uso así guardado,
cualquier nuevo accidente que le viene,
diferente de aquel que había pensado,
le hace recelar más que conviene.
332
Gutierre de Cetina
Del Dulce Fuego Que En El Pecho Me Arde
Del dulce fuego que en el pecho me arde
no sé cómo decir que estoy quejoso,
ni en medio del ardor fiero, rabioso,
sé de quién fíe, ni de quién me guarde.
Contra la ley de Amor soy tan cobarde
que aun el mismo dolor pedir no oso
tanto tiempo de venia y de reposo
que me pueda quejar, aunque es ya tarde.
Pero si a dicha alcanzo tanta suerte
que la turbación pierda del sentido,
y al corazón torna el valor usado,
aún espero, señora, que el sonido
del triste lamentar podrá moverte
a piedad de haberme maltratado.
no sé cómo decir que estoy quejoso,
ni en medio del ardor fiero, rabioso,
sé de quién fíe, ni de quién me guarde.
Contra la ley de Amor soy tan cobarde
que aun el mismo dolor pedir no oso
tanto tiempo de venia y de reposo
que me pueda quejar, aunque es ya tarde.
Pero si a dicha alcanzo tanta suerte
que la turbación pierda del sentido,
y al corazón torna el valor usado,
aún espero, señora, que el sonido
del triste lamentar podrá moverte
a piedad de haberme maltratado.
425
Gutierre de Cetina
Remorder De Dolor El Alma Siento
Remorder de dolor el alma siento
mil veces un temor de cosa incierta;
un nuevo sobresalto en mí despierta
de venidero daño el sentimiento.
¡Oh desaventurado pensamiento,
tan pronto siempre a abrir al mal la puerta!
¿No basta que al entrar la halle abierta
sin que entre antes el miedo que el tormento?
Si por desdicha duermo, a despertarme,
helado, sin color, llega el recelo,
pronosticando algún inconveniente;
y es tan familiar en visitarme,
que tengo, porque así lo ordena el cielo,
siempre el mal por venir ya por presente.
mil veces un temor de cosa incierta;
un nuevo sobresalto en mí despierta
de venidero daño el sentimiento.
¡Oh desaventurado pensamiento,
tan pronto siempre a abrir al mal la puerta!
¿No basta que al entrar la halle abierta
sin que entre antes el miedo que el tormento?
Si por desdicha duermo, a despertarme,
helado, sin color, llega el recelo,
pronosticando algún inconveniente;
y es tan familiar en visitarme,
que tengo, porque así lo ordena el cielo,
siempre el mal por venir ya por presente.
397
Gutierre de Cetina
Notorio Es En El Mundo Aquel Tormento
Notorio es en el mundo aquel tormento
que en el infierno Tántalo padece,
do el agua y el manjar le desfallece,
teniendo entre los dos perpetuo asiento.
Yo en el infierno acá que el sentimiento
a un alma triste, enamorada, ofrece,
de un fiero desear, que le parece,
infernalmente atormentar me siento.
Mas, ¡ay!, ¿qué digo yo? ¡qué
desvarío!:
que su tormento es pena de pecado
y el mío injusto mal no merecido.
Y de tanto es más grave el daño mío,
que él desea el manjar que no ha probado
y yo el que solía gozar y he ya perdido.
que en el infierno Tántalo padece,
do el agua y el manjar le desfallece,
teniendo entre los dos perpetuo asiento.
Yo en el infierno acá que el sentimiento
a un alma triste, enamorada, ofrece,
de un fiero desear, que le parece,
infernalmente atormentar me siento.
Mas, ¡ay!, ¿qué digo yo? ¡qué
desvarío!:
que su tormento es pena de pecado
y el mío injusto mal no merecido.
Y de tanto es más grave el daño mío,
que él desea el manjar que no ha probado
y yo el que solía gozar y he ya perdido.
375