Humor e Ironia
Amado Nervo
¿Quién no sabe que en México seguimos al pie de la letra el precepto bíblico de alabar a los muertos? A los vivos los elogiamos cuando pueden darnos algo
Ignacio Manuel Altamirano
¿Queréis hablar estando poseído de ira? Adoptad el acento de los grandes trágicos y no gritéis. La voz apagada es más terrible y más elegante, si esto último puede decirse
Ignacio Manuel Altamirano
El matrimonio es como la moda: todo el mundo habla mal de ella, pero todo el mundo la acepta para sí y su familia
Ignacio Manuel Altamirano
Decid a los hombres las verdades como dais purgas a los niños. De otro modo, lograreis irritarlos sin corregirlos
Ignacio Manuel Altamirano
Contra el salteador, el pistolero y el ratero, hay la acción criminal. Contra el ladrón literario no hay nada
Ignacio Manuel Altamirano
Si veis a un hombre que se enfurece contra todo el mundo, abordadle sin cuidado: es un ser inofensivo
Ignacio Manuel Altamirano
Por más hablador que sea un hombre, siempre, siempre se calla las nueve décimas partes de lo que piensa
Ignacio Manuel Altamirano
Si la culebra pudiese hablar, sería el mayor calumniador del león. Por eso, los hombres reptiles persiguen con su lengua a las almas superiores
Arthur Schopenhauer
Deberíamos considerar a la mosca como el símbolo de la insolencia y la desfachatez. Pues mientras todos los animales temen más que nada al hombre y ya de lejos escapan de él, la mosca se le posa en la nariz.
Arthur Schopenhauer
La cortesía no es más que el disimulo acostumbrado y sistemático del egoísmo en las minucias del trato cotidiano, una hipocresía del todo reconocida. Sin embargo, se fomenta y elogia, pues lo que esconde, el egoísmo, resulta tan repulsivo que no se lo quiere ni ver, aunque se sepa que existe.
Arthur Schopenhauer
Lo que nos hace casi inevitablemente personas ridículas es la seriedad con la que tratamos todo momento presente, cada uno de los cuales lleva consigo y en sí mismo una ilusión necesaria. Sólo unos pocos y egregios espíritus han podido pasar por encima de ello, para convertirse en quienes ríen.
Mark Twain
Me han elogiado muchas veces y siempre me siento desconcertado... siempre me parece que no han dicho bastante.