Citas en este tema
Alma
Federico García Lorca
El optimismo es propio de las almas que tienen una sola dimensión. De las almas que no ven el torrente de lágrimas que nos rodea, producido por cosas que tienen remedio
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Federico García Lorca
La agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco. Pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida
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Anatole France
La nada es un infinito que nos envuelve: venimos de allá y allá nos volveremos. La nada es un absurdo y una certeza. No se puede concebir, y, sin embargo, es
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Erasmo de Roterdão
No hagas estima de ti por tu apersonamiento físico o los bienes que la fortuna te deparó, sino por tu prestancia moral o los bienes del alma
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Ralph Waldo Emerson
Lo que está delante de nosotros y lo que está detrás es poco importante comparado con lo que reside en nuestro interior
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Denis Diderot
El colmo de la locura es proponerse destruir las pasiones. Un devoto se atormenta como un demente para no desear nada, no amar nada, no sentir nada y, si lo logra, se vuelve un verdadero monstruo
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Charles Dickens
Un maravilloso hecho para reflexionar, es el que cada criatura se constituye como un único y profundo secreto y misterio
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Charles Dickens
El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas. El perfecto conocedor de los hombres las sabe hacer vibrar todas, como un buen músico
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René Descartes
Para que nuestra alma tenga con qué satisfacerse interiormente, todos los acontecimientos exteriores no tendrán suficiente fuerza para hacerle daño
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René Descartes
Cuando alguien me ha ofendido trato de elevar mi alma muy alto para que la ofensa no la alcance
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Thomas de Quincey
La soledad, si bien puede ser silenciosa como la luz, es, al igual que la luz, uno de los más poderosos agentes. Pues la soledad es esencial al hombre. Todos los hombres vienen a este mundo solos y solos lo abandonan
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Thomas de Quincey
No existe el olvido total. Las huellas, una vez impresas en el alma, son indestructibles
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Daniel Defoe
Tenemos unos resortes secretos en el corazón que, movidos por algún objeto, presente o ausente, que se muestra ante nuestra imaginación, impulsan nuestra alma con tanta fuerza hacia ese objeto que su ausencia se vuelve insoportable
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