Fe, Espiritualidad y Religión
Charlotte Brontë
Creo en cierta combinación de esperanza y luz que dulcifica los peores destinos. Creo que esta vida no lo es todo: ni el principio ni el fin. Creo mientras tiemblo. Confío mientras lloro
William Blake
Las prisiones están construidas con piedras de Ley. Los burdeles con piedras de Religión
William Blake
Bien pronto, para ventaja de algunos y esclavitud de muchos, se formó un sistema intentando dar realidad a las deidades espirituales o abstraerlas de su objeto. Así dio principio el sacerdocio, instituyendo ritos según los relatos poéticos
Ambrose Bierce
La fe es la creencia sin pruebas en lo que alguien nos dice sin fundamento sobre cosas sin paralelo
Henri-Frédéric Amiel
Nada importa el futuro cuando uno está en paz con su conciencia y tiene su espíritu reconciliado y en orden
Ignacio Manuel Altamirano
No es bueno jurar. Hay poco mérito en hacer una cosa por cumplir un juramento
Ignacio Manuel Altamirano
En las guerras de Independencia, la fe es lo primero. Pero la acción es lo que hace útil la fe. Sin ella, esta virtud no vale nada
Leon Battista Alberti
Cuando investigo y descubro que la fuerza de los cielos y los planetas está dentro de nosotros mismos, entonces sinceramente siento estar viviendo entre los dioses
Arthur Schopenhauer
Un bello paisaje es una catarsis para el espíritu, tal como la música lo es para el ánimo.
Arthur Schopenhauer
El comienzo de la teología es el miedo: por eso, si los hombres fueran felices, nunca hubiera habido teología [...]. El filosofar se inicia con el abandono de este camino.
Arthur Schopenhauer
Ningún hombre religioso ha acudido a la filosofía; no precisa de ella. Quien filosofa de verdad no es religioso: camina sin andaderas, peligrosa pero libremente 10 .
Arthur Schopenhauer
Si despojamos nuestra vida de los escasos instantes que nos procuran la religión, el arte y el amor puro, ¿qué queda excepto una hilera de pensamientos triviales?
Arthur Schopenhauer
Las religiones se han apoderado de la disposición metafísica del hombre, en primer lugar, oscureciéndola mediante una temprana inculcación de sus dogmas, y, después, impidiendo y prohibiendo cualquier manifestación libre e imparcial de aquélla.