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Poemas en este tema

Protesta, Resistencia y Revolución

Miguel Hernández

Miguel Hernández

Vientos Del Pueblo Me Llevan

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.
553
Miguel Hernández

Miguel Hernández

Sentado Sobre Los Muertos

Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo sostiene.

Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.

Acércate a mi clamor,
pueblo de mi misma leche,
árbol que con tus raíces
encarcelado me tienes,
que aquí estoy yo para amarte
y estoy para defenderte
con la sangre y con la boca
como dos fusiles fieles.

Si yo salí de la tierra,
si yo he nacido de un vientre
desdichado y con pobreza,
no fue sino para hacerme
ruiseñor de las desdichas,
eco de la mala suerte,
y cantar y repetir
a quien escucharme debe
cuanto a penas, cuanto a pobres,
cuanto a tierra se refiere.

Ayer amaneció el pueblo
desnudo y sin qué comer,
y el día de hoy amanece
justamente aborrascado
y sangriento justamente.
En su mano los fusiles
leones quieren volverse:
para acabar con las fieras
que lo han sido tantas veces.

Aunque le faltan las armas,
pueblo de cien mil poderes,
no desfallezcan tus huesos,
castiga a quien te malhiere
mientras que te queden puños,
uñas, saliva, y te queden
corazón, entrañas, tripas,
cosas de varón y dientes.
Bravo como el viento bravo,
leve como el aire leve,
asesina al que asesina,
aborrece al que aborrece
la paz de tu corazón
y el vientre de tus mujeres.
No te hieran por la espalda,
vive cara a cara y muere
con el pecho ante las balas,
ancho como las paredes.

Canto con la voz de luto,
pueblo de mí, por tus héroes:
tus ansias como las mías,
tus desventuras que tienen
del mismo metal el llanto,
las penas del mismo temple,
y de la misma madera
tu pensamiento y mi frente,
tu corazón y mi sangre,
tu dolor y mis laureles.
Antemuro de la nada
esta vida me parece.

Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene,
y aquí estoy para morir,
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte.
955
Meira Delmar

Meira Delmar

Elegía De Leyla Kháled

Te rompieron la infancia, Leyla Kháled.

Lo mismo que una espiga
o el tallo de una flor,
te rompieron
los años del asombro y la ternura,
y asolaron la puerta de tu casa
para que entrara el viento del exilio.

Y comenzaste a andar,
la patria a cuestas,
la patria convertida en el recuerdo
de un sitio que borraron de los mapas,
y dolía más hondo cada hora,
y volvía más triste del silencio,
y gritaba más fuerte en el castigo.

Y un día, Leyla Kháled, noche pura,
noche herida de estrellas, te encontraste
los campos, las aldeas, los caminos,
tatuados en la piel de la memoria,
moviéndose en tu sangre roja y viva,
llenándote los ojos de sed suya,
las manos y los hombros de fusiles,
de fiera rebeldía los insomnios.

Y comenzaron a llamarte nombres
amargos de ignominia,
y te lanzaron voces como espinas
desde los cuatro puntos cardinales,
y marcaron tu paso con el hierro
del oprobio.

Tú, sorda y ciega, en medio
de las ávidas zarpas enemigas,
ardías en tu fuego, caminante
de frontera a frontera,
escudando tu pecho contra el odio
con la incierta certeza del regreso
a la tierra luctuosa de que fueras
por mil manos extrañas despojada.

Te vieron los desiertos, las ciudades,
la prisa de los trenes, afiebrada,
absorta en tu destino guerrillero,
negándote al amor y los sollozos,
perdiéndote por fin entre la sombra.

Nadie sabe, no sé, cuál fue tu rumbo,
si yaces bajo el polvo, si deambulas
por los valles del mar, profunda y sola,
o te mueves aún con la pisada
felina de la bestia que persiguen.

Nadie sabe. No sé. Pero te alzas
de repente en la niebla del desvelo,
iracunda y terrible, Leyla Kháled,
oveja en loba convertida, rosa
de dulce tacto en muerte transformada.

1.025
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Otra Noción De Patria

Vamos a ver, hombre;

cuéntame lo que pasa,

que yo, aunque grite, estoy siempre a tus órdenes.César Vallejo


Hoy amanecí con los puños cerrados

pero no lo tomen al pie de la letra

es apenas un signo de pervivencia

declaración de guerra o de nostalgia

a lo sumo contraseña o imprecación

al ciclo sordomudo y nubladísimo


sucede que ya es el tercer año

que voy ele gente en pueblo

ele aeropuerto en frontera

ele solidaridad en solidaridad

de cerca en lejos

de apartado en casilla

de hotelito en pensión

de apartamentito casi camarote

a otro con teléfono y water-comedor


además

de tanto mirar hacia el país

se me fue desprendiendo la retina

ahora ya la prendieron de nuevo,

así que miro otra vez hacia el país


llena pletórica de vacíos

mártir de su destino provisorio

patria arrollada en su congoja

puesta provisoriamente a morir

guardada por sabuesos no menos provisorios


pero los hombres de mala voluntad

no serán provisoriamente condenados

para ellos no habrá paz en la tierrita

ni de ellos será el reino de los cielos

ya que como es público y notorio

no son pobres de espíritu


los hombres de mala voluntad

no sueñan con muchachas y justicia

sino con locomotoras y elefantes

que acaban desprendiéndose de un guinche ecuánime

que casualmente pende sobre sus testas

no sueñan como nosotros con primaveras y alfabetizaciones

sino con robustas estatuas al gendarme desconocido

que a veces se quiebran como mazapán


los hombres de mala voluntad

no todos sino los verdaderamente temerarios

cuando van al analista y se confiesan

somatizan el odio y acaban vomitando


a propósito

son ellos que gobiernan

gobiernan con garrotes expedientes cenizas

con genuflexiones concertadas

y genuflexiones espontáneas

minidevaluaciones que en realidad son mezzo

mezzodevaluaciones que en realidad son macro


gobiernan con maldiciones y sin malabarismos

con malogros y malos pasos

con maltusianismo y malevaje

con malhumor y malversaciones

con maltrato y malvones

ya que aman las flores como si fueran prójimos

pero no viceversa


los hombres de pésima voluntad

todo lo postergan y pretergan

tal vez por eso no hacen casi nada

y ese poco no sirve


si por ellos fuera le pondrían

un durísimo freno a la historia

tienen pánico (le que ésta se desboque

y les galopo por encima pobres

tienen otras inquinas verbigracia

no les gustan los jóvenes tú el himno

los jóvenes bah no es una sorpresa

el himno porque dice tiranos temblad

y eso les repercute en el duodeno

pero sobre todo les desagrada

porque cuando lo oyen

obedecen y tiemblan

sus enemigos son cuantiosos y tercos

marxistas economistas niños sacerdotes

pueblos y más pueblos

qué lata es imposible acabar con los pueblos

y casi cien catervas internacionales

due tienen insolentes exigencias

como pan nuestro y amnistía

no se sabe por qué

los obreros y estudiantes no los aman


sus amigos entrañables tienen

algunas veces mala entraña

digamos Pinochet v el apartheid

dime con quién andas y te diré go home


también existen leves contradicciones

algo así como una dialéctica de oprobio

por ejemplo un presidio se llama libertad

de modo que si dicen con orgullo

aquí el ciudadano vive en libertad

significa que tiene diez años de condena


es claro en apariencia nos hemos ampliado

ya que invadimos los cuatro cardinales

en venezuela hay como treinta mil

incluidos cuarenta futbolistas

en sidney oceanía

hay una librería de autores orientales

que para sorpresa de los australianos

no son confucio ni lin yu tang

sino onetti vilariño arregui espínola

en barcelona un café petit montevideo

y otro localcito llamado el quilombo

nombre que dice algo a los rioplatenses

pero muy poca cosa a los catalanes

en buenos aires setecientos mil o sea no caben más

v así en méxico nueva york porto alegre la habana

panamá quito argel estocolmo parís

lisboa maracaibo lima amsterdam madrid

roma xalapa pau caracas san francisco montreal

bogotá londres mérida goteburgo moscú

efe todas partes llegan sobres de la nostalgia

narrando cómo hay que empezar desde cero

navegar por idiomas que apenas son afluentes

construirse algún sitio en cualquier sitio

a veces
lindas
veces
con manos solidarias

y otras
amargas
veces
recibiendo en la nunca

la mirada xenófoba


de todas partes llegan serenidades

de todas partes llegan desesperaciones

oscuros silencios de voz quebrada

uño de cada mil se resigna a ser otro


v sin embargo somos privilegiados


con esta rabia melancólica

este arraigo tan nómada

este coraje hervido en la tristeza

este desorden este no saber

esta ausencia a pedazos

estos huesos que reclaman su lecho

con todo este derrumbe misterioso

con todo este fichero de dolor

somos privilegiados


después de todo amamos discutimos leemos

aprendemos sueco catalán portugués

vemos documentales sobre el triunfo

en vietnam la libertad de angola

fidel a quien la historia siempre absuelve

y en una esquina de carne y hueso

miramos cómo transcurre el mundo

escuchamos coros salvacionistas y afónicos

contemplamos viajeros y laureles

aviones que escriben en el cielo

y tienen mala letra

soportamos un ciclón de trópico

o un diciembre de nieve


podemos ver la noche sin barrotes

poseer un talismán o
en su defecto un perro

hostezar escupir lagrimear

soñar suspirar confundir

quedar hambrientos o saciados

trabajar permitir maldecir

jugar descubrir acariciar

sin que el ojo cancerbero vigile


pero

y los otros

qué pensarán los otros

si es que tienen ánimo y espacio

para pensar en algo


qué pensarán los que se encaminan

a la máquina buitre a
la tortura hiena

qué quedará a los que jadean de impotencia

qué a los que salieron semimuertos

e ignoran cuándo volverán al cepo

qué rendija de orgullo

qué gramo de vida

ciegos en su capucha

mudos de soledad

inermes en la espera


ni el recurso les queda de amanecer puteando

no sólo oyen las paredes

también escuchan los colchones si hay

las baldosas si hay

el inodoro si hay

y los barrotes que ésos siempre hay


cómo recuperarlos del suplicio y el tedio

cómo salvarlos de la muerte sucedánea

cómo rescatarlos del rencor que carcome


el exilio también tiene barrotes


sabemos dónde está cada ventana

cada plaza cada madre cada loma

dónde está el mejor ángulo ele cíelo

cómo se mueven las dunas y gaviotas

dónde está la escuelita con el hijo

del laburante que murió sellado

dónde quedaron enterrados los sueños

de los muertos y también de los vivos

dónde quedó el resto del naufragio

y dónde están los sobrevivientes


sabemos dónde rompen las olas más agudas

y dónde y cuándo empalaga la luna

y también cuándo sirve como única linterna


sabemos todo eso y sin embargo

el exilio también tiene barrotes


allí donde el pueblo a durísimas penas

sobrevive entre la espada tan fría que da asco

y la pared que dice libertad o muer

porque el adolesente ya no pudo


allí pervierte el aire una culpa innombrable

tarde horrenda de esquinas sin muchachos

hajo un sol que se desploma como buscando

el presidente ganadero y católico

es ganadero basta en sus pupilas bueyunas

y preconciliar pero de trento

el presidente es partidario del rigor

y la exigencia en interrogatorios

hay que aclarar que cultiva el pleonasmo

ya que el rigor siempre es exigente

y la exigencia siempre es rigurosa

tal vez quiso decir algo más simple

por ejemplo que alienta la tortura


seguro el presidente no opinaría lo mismo

si una noche pasara de ganadero a perdidoso

y algún otro partidario kyric eleison

del rigor y la exigencia kyrie eleison

le metiera las bueyunas en un balde de mierda

pleonasmo sobre el que hay jurisprudencia


parece que las calles ahora no tienen baches

y después del ángelus ni baches ni transeúntes

los jardines públicos están preciosos

las estatuas sin caca de palomas


después de todo no es tan novedoso

los gobiernos musculosos siempre se jactan

de sus virtudes municipales


es cierto que esos méritos no salvan un país

tal vez haya algún coronel que lo sepa


al pobre que quedó a solas con su hambre

no le importa que esté cortado el césped

los padres que pagaron con un hijo al contado

ignoran esos hoyos que tapó el intendente


a juana le amputaron el marido

no le atañe la poda de los plátanos


los trozos de familia no valoran

la sólida unidad de las estatuas


de modo que no vale la gloria ni la pena

que gasten tanto erario en ese brillo


aclaro que no siempre

amanezco con los puños cerrados


hay mañanas en que me desperezo

y cuando el pecho se me ensancha

y abro la boca como pez en el aire

siento que aspiro una tristeza húmeda

una tristeza que me invade entero

y que me deja absorto suspendido

y mientras ella lentamente se mezcla

con mi sangre y hasta con mi suerte

pasa por viejas y nuevas cicatrices

algo así como costuras mal cosidas

que tengo en la memoria en el estómago

en el cerebro en las coronarias

en un recodo del entusiasmo

en el fervor convaleciente

en las pistas que perdí para siempre

en las huellas que no reconozco

en el rumbo que oscila como un péndulo


y esa tristeza madrugadora y gris

pasa por los rostros de mis iguales

Unos lejanos perdidos en la escarcha

otros no sé dónde
deshechos o rehechos


el viejo que aguantó y volvió a aguantar

la llaca con la boca destruida

el gordo al que castraron

y los otros los otros y los otros

otros innumerables y fraternos

mi tristeza los toca con abrupto respeto

y las otras las otras y las otras

otras esplendorosas y valientes

mi tristeza las besa una por una


no sé qué les debemos

pero eso que no sé

sé que es muchísimo


esto es una derrota

hay cine decirlo

vamos a no mentirnos nunca más

a no inventar triunfos de cartón


si quiero rescatarme

si quiero iluminar esta tristeza

si quiero no doblarme de rencor

ni pudrirme de resentimiento

tengo que excavar hondo

hasta mis huesos

tengo que excavar hondo en el pasado

y hallar por fin la verdad maltrecha

con mis manos que ya no son las mismas


pero no sólo eso

tendré que excavar hondo en el futuro

y buscar otra vez la verdad

con mis manos que tendrán otras manos


que tampoco serán ya las mismas

pues tendrán otras manos


habrá que rescatar el vellocino

que tal vez era sólo de lana

rescatar la verdad más sencilla

y una vez que la hayamos aprendido

y sea tan nuestra como

las articulaciones o los tímpanos

entonces basta basta basta

de autoflagelaciones y de culpas

todos tenemos nuestra rastra

claro

pero la autocrítica

no
es una noria

no voy a anquilosarme en el reproche

y no voy a infamar a mis hermanos

el baldón y la ira los reservo

para los hombres de mala voluntad

para los que nos matan nos expulsan

nos cubren de amenazas nos humillan

nos cortan la familia en pedacitos

nos quitan el país verde y herido

nos quieren condenar al desamor

nos queman el futuro

nos hacen escuchar cómo crepita


el baldón y la ira

que esto quede bien claro

yo los reservo para el enemigo


con mis hermanos porfiaré

es natural

sobre planes y voces

trochas atajos y veredas

pasos atrás y pasos adelante

silencios oportunos omisiones que no

coyunturas mejores o peores

pero tendré a la vista que son eso

hermanos


si esta vez no aprendemos

será que merecemos la derrota

y sé que merecemos la victoria


el paisito está allá

y
es una certidumbre

a lo mejor ahora está lloviendo

allá sobre la tierra


y aquí

bajo este transparente sol de libres

aquella lluvia cala hasta mis bronquios

me empapa la vislumbre

me refresca los signos

lava mi soledad


la victoria es tan sólo

un tallito que asoma

pero esta lluvia patria

le va a hacer mucho bien

creo que la victoria estará como yo

ahí nomás germinando

digamos aprendiendo a germinar

la buena tierra artigas revive con la lluvia

habrá uvas y duraznos y vino

barro para amasar

muchachas con el rostro hacia las nubes

para que el chaparrón borre por fin las lágrimas


ojalá que perdure

hace bien este riego

a vos a mí al futuro

a la patria sin más


hace bien si llovemos mi pueblo torrencial

donde estemos

allá

o
en cualquier parte


sobre todo si somos la lluvia y el solar

la lluvia y las pupilas y los muros

la bóveda la lluvia y el ranchito

el río y los tejados y la lluvia


furia paciente

lluvia

iracundo
silencio

allá y en todas partes


ah tierra lluvia pobre

modesto pueblo torrencial


con tan buen aguacero

la férrea dictadura

acabará oxidándose


y la victoria crecerá despacio

como siempre han crecido las victorias.

860
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Salutación Del Optimista

A instancias de mis amigos cuerdos y cautelosos
que ya no saben si diagnosticarme
prematuro candor o simple chifladura
abro el expediente de mi optimismo
y uno por uno repaso los datos

allá en el paisito quedó mi casa
con mi gente mis libros y mi aire
desde sus ventanas grandes conmovedoras
se ven otras ventanas y otras gentes
se oye cómo pasa aullando la muerte
son los mismos aullidos verdes y azules son
los que acribillaron a mis hermanos

los cementerios están lejos pero
los hemos acercado con graves excursiones
detrás de primaveras y ataúdes
y de sueños quebrados
y de miradas fijas

los calabozos están lejos pero
los hemos acercado a nuestro invierno
sobre un lecho de odios duermen sin pesadillas
muchachos y muchachas que arribaron juntos
a la tortura y a la madurez
pero hay que aclarar que otras y otros los sueñan
noche a noche en las casas oscuras y a la espera

la gente
la vulgar y la silvestre
no los filatélicos de hectáreas y vaquitas
va al exilio a cavar despacio su nostalgia
y en las calles vacías y furiosas
queda apenas uno que otro mendigo
para ver como pasa el presidente

en la cola del hambre nadie habla
de fútbol ni de ovnis
hay que ahorrar argumentos y saliva
y las criaturas que iban a nacer
regresan con espanto al confort de la nada

ésta es la absurda foja de mi duro optimismo
prematuro candor o simple chifladura
lo cierto es que debajo de estas calamidades
descubro una sencilla descomunal ausencia

cuando los diez tarados mesiánicos de turno
tratan de congregar la obediente asamblea
el pueblo no hace quorum

por eso
porque falta sin aviso
a la convocatoria de los viejos blasfemos
porque toma partido por la historia
y no tiene vergüenza de sus odios
por eso aprendo y dicto mi lección de optimismo
y ocupo mi lugar en la esperanza.
852
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Contra Los Puentes Levadizos

Pero ¿cómo sería tu amor

sin tus rencores?
Pablo Armando Fernández
hurrah! por fin ninguno

es inocente
Juan Gelman


CONTRA LOS PUENTES LEVADIZOS
1

Nos han contado a todos

cómo eran los crepúsculos

de hace noventa o novecientos años


cómo al primer disparo los arrepentimientos

echaban a volar como palomas

cómo hubo siempre trenzas que colgaban

un poco sucias pero siempre hermosas

cómo los odios eran antiguos y elegantes

y en su barbaridad venturosa latían

cómo nadie moría de cáncer o de asco

sino de tisis breves o de espinas de rosa


otro tiempo otra vida otra muerte otra tierra

donde los pobres héroes iban siempre a caballo

y no se apeaban ni en la estatua propia


otro ocaso otro nunca otro siempre otro modo

de quitarle a la hembra su alcachofa de ropas


otro fuego otro asombro otro esclavo otro dueño

que tenía el derecho y además del derecho

la propensión a usar sus látigos sagrados


abajo estaba el mundo

abajo los de abajo

los borrachos de hambre

los locos de miseria

los ciegos de rencores

los lisiados de espanto


comprenderán ustedes que en esas condiciones

eran imprescindibles los puentos movedizos.
2


No sé si es el momento

de decirlo

en este punto muerto

en este año desgracia


por ejemplo

decírselo a esos mansos

que no pueden

resignarse a la muerte

y se inscriben a ciegas

caracoles de miedo

en la resurrección

qué garantía


por ejemplo

a esos ásperos

no exactamente ebrios

que alguna vez gritaron

y ahora no aceptan

la otra

la imprevista

reconvención del eco


o a los espectadores

casi profesionales

esos viciosos

de la lucidez

esos inconmovibles

que se instalan

en la primera fila

así no pierden

ni un solo efecto

ni el menor indicio

ni un solo espasmo

ni el menor cadáver


o a los sonrientes lúgubres

los exiliados de lo real

los duros

metidos para siempre en su campana

de pura sílice

egoísmo insecto

ésos los sin hermanos

sin latido

los con mirada acero de desprecio

los con fulgor y labios de cuchillo


en este punto muerto

en este año desgracia

no sé si es el momento

de decirlo

con los puentes a medio descender

o a medio levantar

que no es lo mismo.
3


Puedo permanecer en mi baluarte

en ésta o en aquella soledad sin derecho

disfrutando mis últimos

racimos de silencio

puedo asomarme al tiempo

a las nubes al río

perderme en el follaje que está lejos


pero me consta y sé

nunca lo olvido

que mi destino fértil voluntario

es convertirme en ojos boca manos

para otras manos bocas y miradas


que baje el puente y que se quede bajo


que entren amor y odio y voz y gritos

que venga la tristeza con sus brazos abiertos

y la ilusión con sus zapatos nuevos

que venga el frío germinal y honesto

y el verano de angustias calcinadas

que vengan los rencores con su niebla

y los adioses con su pan de lágrimas

que venga el muerto y sobre todo el vivo

y el viejo olor de la melancolía


que baje el puente y que se quede bajo


que entren la rabia y su ademán oscuro

que entren el mal y el bien

y lo que media

entre uno y otro

o sea

la verdad ese péndulo

que entre el incendio con o sin la lluvia

y las mujeres con o sin historia

que entre el trabajo y sobre todo el ocio

ese derecho al sueño

ese arco iris


que baje el puente y que se quede bajo


que entren los perros

los hijos de perra

las comadronas los sepultureros

los ángeles si hubiera

y si no hay

que entre la luna con su niño frío


que baje el puente y que se quede bajo


que entre el que sabe lo que no sabemos

y amasa pan

o hace revoluciones

y el que no puede hacerlas

y el que cierra los ojos


en fin

para que nadie se llame a confusiones

que entre mi prójimo ese insoportable

tan fuerte y frágil

ese necesario

ése con dudas sombra rostro sangre

y vida a término

ese bienvenido


que sólo quede afuera

el encargado

de levantar el puente


a esta altura

no ha de ser un secreto

para nadie


yo estoy contra los puentes levadizos.

760
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Un Padrenuestro Latinoamericano

Padre nuestro que estás en los cielos
con las golondrinas y los misiles
quiero que vuelvas antes de que olvides
como se llega al sur de Río Grande

Padre nuestro que estás en el exilio
casi nunca te acuerdas de los míos
de todos modos dondequiera que estés
santificado sea tu nombre
no quienes santifican en tu nombre
cerrando un ojo para no ver la uñas
sucias de la miseria

en agosto de mil novecientos sesenta
ya no sirve pedirte
venga a nos el tu reino
porque tu reino también está aquí abajo
metido en los rencores y en el miedo
en las vacilaciones y en la mugre
en la desilusión y en la modorra
en esta ansia de verte pese a todo

cuando hablaste del rico
la aguja y el camello
y te votamos todos
por unanimidad para la Gloria
también alzó su mano el indio silencioso
que te respetaba pero se resistía
a pensar hágase tu voluntad

sin embargo una vez cada
tanto tu voluntad se mezcla con la mía
la domina
la enciende
la duplica
más arduo es conocer cuál es mi voluntad
cuándo creo de veras lo que digo creer
así en tu omnipresencia como en mi soledad
así en la tierra como en el cielo
siempre
estaré más seguro de la tierra que piso
que del cielo intratable que me ignora

pero quién sabe
no voy a decidir
que tu poder se haga o deshaga
tu voluntad igual se está haciendo en el viento
en el Ande de nieve
en el pájaro que fecunda a su pájara
en los cancilleres que murmuran yes sir
en cada mano que se convierte en puño

claro no estoy seguro si me gusta el estilo
que tu voluntad elige para hacerse
lo digo con irreverencia y gratitud
dos emblemas que pronto serán la misma cosa
lo digo sobre todo pensando en el pan nuestro
de cada día y de cada pedacito de día

ayer nos lo quitaste
dánosle hoy
o al menos el derecho de darnos nuestro pan
no sólo el que era símbolo de Algo
sino el de miga y cáscara
el pan nuestro
ya que nos quedan pocas esperanzas y deudas
perdónanos si puedes nuestras deudas
pero no nos perdones la esperanza
no nos perdones nunca nuestros créditos

a más tardar mañana
saldremos a cobrar a los fallutos
tangibles y sonrientes forajidos
a los que tienen garras para el arpa
y un panamericano temblor con que se enjugan
la última escupida que cuelga de su rostro

poco importa que nuestros acreedores perdonen
así como nosotros
una vez
por error
perdonamos a nuestros deudores

todavía
nos deben como un siglo
de insomnios y garrote
como tres mil kilómetros de injurias
como veinte medallas a Somoza
como una sola Guatemala muerta

no nos dejes caer en la tentación
de olvidar o vender este pasado
o arrendar una sola hectárea de su olvido

ahora que es la hora de saber quiénes somos
y han de cruzar el río
el dólar y el amor contrarrembolso
arráncanos del alma el último mendigo
y líbranos de todo mal de conciencia
amén.
981
Luis Cernuda

Luis Cernuda

Diré Cómo Nacisteis

Diré cómo nacisteis, placeres prohibidos,
Como nace un deseo sobre torres de espanto,
Amenazadores barrotes, hiel descolorida,
Noche petrificada a fuerza de puños,
Ante todos, incluso el más rebelde,
Apto solamente en la vida sin muros.

Corazas infranqueables, lanzas o puñales,
Todo es bueno si deforma un cuerpo;
Tu deseo es beber esas hojas lascivas
O dormir en esa agua acariciadora.
No importa;
Ya declaran tu espíritu impuro.

No importa la pureza, los dones que un destino
Levantó hacia las aves con manos imperecederas;
No importa la juventud, sueño más que hombre,
La sonrisa tan noble, playa de seda bajo la tempestad
De un régimen caído.

Placeres prohibidos, planetas terrenales,
Miembros de mármol con sabor de estío,
Jugo de esponjas abandonadas por el mar,
Flores de hierro, resonantes como el pecho de un hombre.

Soledades altivas, coronas derribadas,
Libertades memorables, manto de juventudes;
Quien insulta esos frutos, tinieblas en la lengua,
Es vil como un rey, como sombra de rey
Arrastrándose a los pies de la tierra
Para conseguir un trozo de vida.

No sabía los límites impuestos,
Límites de metal o papel,
Ya que el azar le hizo abrir los ojos bajo una luz tan alta,
Adonde no llegan realidades vacías,
Leyes hediondas, códigos, ratas de paisajes derruidos.

Extender entonces una mano
Es hallar una montaña que prohíbe,
Un bosque impenetrable que niega,
Un mar que traga adolescentes rebeldes.

Pero si la ira, el ultraje, el oprobio y la muerte,
Ávidos dientes sin carne todavía,
Amenazan abriendo sus torrentes,
De otro lado vosotros, placeres prohibidos,
Bronce de orgullo, blasfemia que nada precipita,
Tendéis en una mano el misterio.
Sabor que ninguna amargura corrompe,
Cielos, cielos relampagueantes que aniquilan.

Abajo, estatuas anónimas,
Sombras de sombras, miseria, preceptos de niebla;
Una chispa de aquellos placeres
Brilla en la hora vengativa.
Su fulgor puede destruir vuestro mundo.
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José Antonio Ramos Sucre

José Antonio Ramos Sucre

José Antonio Ramos Sucre

José Antonio Ramos Sucre

José Antonio Ramos Sucre

José Antonio Ramos Sucre

El Protervo

EL PROTERVO

Nosotros constituíamos una amenaza efectiva.

Los clérigos nos designaban por medio de
circunloquios al elevar sus preces, durante el oficio divino.

Decidimos asaltar la casa de un magistrado
venerable, para convencerlo de nuestra actividad y de la ineficacia de
sus decretos y pregones.

Esperaba intimidarnos al doblar el número de
sus espías y de sus alguaciles y al lisonjearlos con la promesa
de una recompensa abundante.

Ejecutamos el proyecto sigilosamente y con
determinación y nos llevamos la mujer del juez incorruptible.

El más joven de los compañeros
perdió su máscara en medio de la ocurrencia y vino a ser
reconocido y preso.

Permaneció mudo al sufrir los martirios
inventados por los ministros de la justicia y no lanzó una queja
cuando el borceguí le trituró un pie. Murió dando
topetadas al muro del calabozo de piso hundido y de techo bajo y de
plomo.

Gané la mujer del jurista al distribuirse el
botín, el día siguiente, por medio de la suerte. Su
lozanía aumentaba el solaz de mi vivienda rústica. Sus
cortos años la separaban de un marido reumático y
tosigoso.

Un compañero, enemigo de mi fortuna, se
permitió tratarla con avilantez. Trabamos una lucha a muerte y
lo dejé estirado de un tratazo en la cabeza. Los demás
permanecieron en silencio, aconsejados del escarmiento.

La mujer no pudo sobrellevar la
compañía de un perdido y murió de vergüenza y
de pesadumbre al cabo de dos años, dejándome una
niña recién nacida.

Yo la abandoné en poder de unas criadas de mi
confianza, gente disoluta y cruel, y volví a mis aventuras
cuando la mano del verdugo había diezmado la caterva de mis
fieles.

Muchos seguían pendientes de su horca
,deshaciéndose a la intemperie, en un arrabal escandaloso.

Al verme solo, he decidido esperar en mi refugio la
aparición de nuevos adeptos, salidos de entre los pobres.

Dirijo a la práctica del mal, en medio de mis
años, una voluntad ilesa.

Las criadas nefarias han dementado a mi hija por
medio de sugestiones y de ejemplos funestos. Yo la he encerrado en una
estancia segura y sin entrada, salvo un postigo para el paso de escasas
viandas una vez al día.

Yo me asomo a verla ocasionalmente y mis sarcasmos
restablecen su llanto y alientan su desesperación.


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José Antonio Ramos Sucre

José Antonio Ramos Sucre