Lista de Poemas

«los Muertos Van De Prisa»

«Los muertos van de prisa»,
el poeta lo ha dicho;
van tan de prisa, que sus sombras pálidas
se pierden del olvido en los abismos
con mayor rapidez que la centella
se pierde en los espacios infinitos.

«Los muertos van de prisa»; mas yo creo
que aun mucho más de prisa van los vivos.
¡Los vivos!, que con ansia abrasadora,
cuando apenas vivieron
un instante de gloria, un solo día
de júbilo, y mucho antes de haber muerto,
unos a otros sin piedad se entierran
para heredarse presto.
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la Palabra Y La Idea

La palabra y la idea... Hay un abismo
entre ambas cosas, orador sublime.
Si es que supiste amar, di: cuando amaste,
¿no es verdad, no es verdad que enmudeciste?
Cuando has aborrecido, ¿no has guardado
silencioso la hiel de tus rencores
en lo más hondo y escondido y negro
que hallar puede en sí un hombre?

Un beso, una mirada,
suavísimo lenguaje de los cielos;
un puñal afilado, un golpe aleve,
expresivo lenguaje del infierno.
Mas la palabra en vano
cuando el odio o el amor llenan la vida,
al convulsivo labio balbuciente
se agolpa y precipita.
¡Qué ha de decir! Desventurada y muda,
de tan hondos, tan íntimos secretos,
la lengua humana, torpe, no traduce
el velado misterio.
Palpita el corazón enfermo y triste,
languidece el espíritu, he aquí todo;
después se rompe el frágil
vaso, y la esencia elévase a lo ignoto.
918

De Repente Los Ecos Divinos

De repente los ecos divinos
que en el tiempo se apagaron,
desde lejos de nuevo llamáronle
con el poderoso encanto
que del fondo del sepulcro
hizo levantar a Lázaro.

Agitóse al oírlos su alma
y volvió de su sueño letárgico
a la vida, como vuelve
a su patria el desterrado
que ve al fin los lugares queridos,
mas no a los seres amados.

Alma que has despertado,
vuelve a quedar dormida;
no es que aparece el alba,
es que ya muere el día
y te envía en su rayo postrero
la postrimera caricia.
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Si Al Festín De Los Dioses Llegas Tarde

Si al festín de los dioses llegas tarde,
ya del néctar celeste
que rebosó en las ánforas divinas
sólo, alma triste, encontrarás las heces.

Mas aun así de su amargor dulcísimo
conservarás tan íntimos recuerdos,
que bastarán a consolar tus penas
de la vida en el áspero desierto.
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Viéndome Perseguido Por La Alondra

Viéndome perseguido por la alondra
que en su rápido vuelo
arrebatarme quiso en su piquillo
para dar alimento a sus polluelos,
yo, diminuto insecto de alas de oro,
refugio hallé en el cáliz de una rosa,
y allí viví dichoso desde el alba
hasta la nueva aurora.

Mas aunque era tan fresca y perfumada
la rosa, como yo no encontró abrigo
contra el viento, que alzándose en el bosque
arrastróla en revuelto torbellino.

Y rodamos los dos en fango envueltos
para ya nunca levantarse ella,
y yo para llorar eternamente
mi amor primero y mi ilusión postrera.
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Con Ese Orgullo De La Honrada Y Triste

Con ese orgullo de la honrada y triste
miseria resignada a sus tormentos,
la virgen pobre su canción entona
en el mísero y lóbrego aposento,
y allí otra voz murmura al mismo tiempo:

«Entre plumas y rosas descansemos,
que hallo mejor anticipar los goces
de la gloria en la tierra, y que impaciente
por mí aguarde el infierno;
el infierno a quien vence el que ha pecado
con su arrepentimiento.
¡Bien hayas tú, la que el placer apuras;
y tú, pobre y ascética, mal hayas!
La vida es breve, el porvenir oscuro,
cierta la muerte, y venturosa aquella
que en vez de sueños realidades ama.»

Ella, triste, de súbito suspira
interrumpiendo su cantar, y bañan,
frías y silenciosas,
su semblante las lágrimas.

¿Quién levantó tal tempestad de llanto
en aquella alma blanca y sin rencores
que aceptaba serena su desdicha,
con fe esperando en los celestes dones?
¡Quién! El perenne instigador oculto
de la insidiosa duda; el monstruo informe
que ya es la fiebre del carnal deseo,
ya el montón de oro que al brillar corrompe,
ya de amor puro la fingida imagen:
otra vez el de siempre... ¡Mefistófeles!

Que aunque hoy así no se le llame, acaso
proseguirá sin nombre la batalla,
porque mudan los nombres, mas las cosas
eternas, ni se mudan ni se cambian.
604

«yo En Mi Lecho De Abrojos

«Yo en mi lecho de abrojos,
tú en tu lecho de rosas y de plumas;
verdad dijo el que dijo que un abismo
media entre mi miseria y tu fortuna.
Mas yo no cambiaría
por tu lecho mi lecho,
pues rosas hay que manchan y emponzoñan,
y abrojos que a través de su aspereza
nos conducen al cielo».
751

A La Luna

¡Con qué pura y serena transparencia
brilla esta noche la luna!
A imagen de la cándida inocencia,
no tiene mancha ninguna.

De su pálido rayo la luz pura
como lluvia de oro cae
sobre las largas cintas de verdura
que la brisa lleva y trae.

Y el mármol de las tumbas ilumina
con melancólica lumbre,
y las corrientes de agua cristalina
que bajan de la alta cumbre.

La lejana llanura, las praderas,
el mar de espuma cubierto
donde nacen las ondas plañideras,
el blanco arenal desierto,

la iglesia, el campanario, el viejo muro,
la ría en su curso varia,
todo lo ves desde tu cenit puro,
casta virgen solitaria.
2.639

Vosotros Que Del Cielo Que Forjasteis

Vosotros que del cielo que forjasteis
vivís como Narciso enamorados,
no lograréis cambiar de la criatura
en su esencia, la misma eternamente,
los instintos innatos.

No borraréis jamás del alma humana
el orgullo de raza, el amor patrio,
la vanidad del propio valimiento,
ni el orgullo del ser que se resiste
a perder de su ser un solo átomo.
580

Son Los Corazones De Algunas Criaturas

Son los corazones de algunas criaturas
como los caminos muy transitados,
donde las pisadas de los que ahora llegan,
borran las pisadas de los que pasaron:
no será posible que dejéis en ellos,
de vuestro cariño, recuerdo ni rastro.
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Identificación y contexto básico

Rosalía de Castro, cuyo nombre completo era María Rosalía Rita de Castro, nació en Santiago de Compostela, Galicia, España. Es una de las escritoras más importantes de la literatura gallega y española del siglo XIX, y una figura central del Rexurdimento gallego.

Infancia y formación

Su infancia estuvo marcada por la ilegitimidad de su nacimiento, siendo hija de un clérigo y una madre soltera, lo que le supuso un estigma social. Pasó parte de su infancia en un entorno rural, lo que influyó en su posterior conexión con la naturaleza y las tradiciones gallegas. Recibió una educación limitada pero adquirió una gran cultura literaria a través de la lectura autodidacta. Las lecturas de autores románticos y la influencia de la cultura popular gallega moldearon sus primeras inquietudes literarias.

Trayectoria literaria

Rosalía de Castro comenzó a escribir poesía desde muy joven. Su obra se puede dividir en varias etapas, desde sus primeros escritos en castellano hasta la consolidación de su voz lírica en gallego. Publicó en diversas revistas y periódicos de la época, y participó activamente en el movimiento cultural del Rexurdimento gallego, un renacimiento de la lengua y la cultura de Galicia.

Obra, estilo y características literarias

Sus obras principales incluyen "Cantares gallegos" (1863), considerada la obra fundacional de la poesía gallega moderna, y "Follas novas" (1881), que profundiza en temas existenciales y sociales. "En las orillas del Sar" (1884) es su obra cumbre en castellano, marcada por una profunda melancolía y reflexión sobre la vida y la muerte. Sus temas dominantes son el amor, la muerte, el paso del tiempo, la naturaleza, la identidad gallega, la injusticia social y la emigración. Utilizó tanto el verso libre como formas métricas tradicionales, adaptándolas a su expresividad. Su estilo se caracteriza por la sencillez, la emotividad, la musicalidad y una profunda conexión con el alma gallega. La voz poética es a menudo confesional, desgarradora y llena de ternura.

Contexto cultural e histórico

Rosalía vivió en una época de profundos cambios sociales y políticos en España, marcada por la Restauración borbónica y un fuerte centralismo que relegaba las culturas regionales. Perteneció a la Generación del 50 o del Rexurdimento, un movimiento que buscaba revitalizar la lengua y la cultura gallegas. Su obra refleja la dura realidad de la Galicia rural, la pobreza, la emigración y la opresión social.

Vida personal

Su vida personal estuvo marcada por dificultades económicas, problemas de salud y la pérdida de varios hijos. Se casó con Manuel Murguía, historiador y figura clave del Rexurdimento, con quien tuvo varios hijos. Su relación con Murguía fue intensa y a menudo conflictiva, pero también fuente de apoyo intelectual. Sus creencias religiosas eran complejas, alternando la devoción con la duda ante el sufrimiento.

Reconocimiento y recepción

Aunque en vida tuvo un reconocimiento limitado, su obra fue revalorizada póstumamente, convirtiéndose en un icono de la literatura gallega. Fue homenajeada con el Día das Letras Galegas en 1963. Hoy en día, su lugar en el canon literario español e internacional está firmemente establecido.

Influencias y legado

Fue influenciada por poetas románticos y por la tradición oral gallega. Su legado es inmenso, sentando las bases de la poesía gallega moderna e inspirando a generaciones de poetas y escritores, tanto en Galicia como en el resto de España. Su obra ha sido traducida a varios idiomas y es objeto de estudio académico constante.

Interpretación y análisis crítico

Su obra es interpretada como un canto a la tierra gallega, una denuncia de la injusticia social y una profunda meditación sobre la condición humana. Los críticos destacan su capacidad para fusionar lo local con lo universal, y su maestría en la expresión de la melancolía y la esperanza.

Infancia y formación

Se dice que Rosalía tenía una gran intuición y una profunda empatía hacia los desfavorecidos. Su prosa, a menudo más cruda y directa que su poesía, también revela una fuerte conciencia social. La imagen de la mujer fuerte y sensible que proyecta su obra contrasta a veces con las dificultades de su vida personal.

Muerte y memoria

Rosalía de Castro falleció en el Pazo de la Matanza, en la parroquia de Candeán, Vigo, debido a un cáncer. Fue enterrada en el cementerio de Boisaca, en Santiago de Compostela. Su memoria se mantiene viva a través de su obra, que sigue siendo leída, estudiada y admirada.