Lista de Poemas

La Caligrafía Del Amor

La caligrafía del amor está hecha de mariposas y de sangre,
mientras se redondea una o masculla un lobo, en el palito de la «t» un tonto jazmín suspira,
y asimismo hay que decir que la caligrafía del amor se parece a la de la vida
porque es bastante más que extraña, que la caligrafía y el amor
son peores que la tristeza y que la lluvia, mucho peores, sí,
y que ningún destino es tan horrible y tan hermoso
como el de quienes se envían sueños de pechos y cinturas
aprisionados bajo sellos de diecisiete o sesenta y pico pesetas
—eso depende de la urgencia, también del sitio—
y que en los abortados celofanes del adiós y sus distancias
con gran terquedad fingen creer que para cosas como éstas
aún resulta mínimamente útil el correo.

Desde luego: la caligrafía del amor está hecha de mariposas y de sangre,
mientras se redondea una o sí que más de una vez masculla un lobo, etcétera.
Pero no me habléis de eso, de eso no me digáis nada, por favor,
nada de nada. Porque en tiempos como ése yo llegué a estar muerto
varias veces en un día, y por otra parte muy bien sé
que no existe mayor ruina
que la de saberse condenado al extrañísimo oficio
del ir sin ningún eco levantando
innumerables actas de cómo
tu propia vida te fracasa.
410

Sólo Un Nombre Podría Llevar La Dedicatoria

Supongo que por ser casi lo único que estaba abierto los domingos
en el acuario municipal que están estos días derribando
habíamos pasado no sé qué desmesurado número de tardes,
y recuerdo cómo sólo llegar nos dirigíamos
a saludar a tío Alfonso convertido en un besugo,
aquel besugo afable, exacto a él y que creíamos
que a la fuerza tenía ya que conocernos.

El tiempo del que hablo era entonces tan extraño
que aún no se habían inventado
esas modernas variantes de los parkings
que creo que se llaman guarderías, y si me esforzara
podría de mañanas y tardes trazar un prolija geografía
—la catedral y los paseos, la feria de belenes y de libros,
jardines cerca de las autopistas o autos de choque
o museos infinitos: calles, rosas y cuadros
probablemente más hermosos pero también
un poquitín más aburridos que el besugo—.
Pero no me interesa y entonces no me esfuerzo.
Porque más que eso son los pequeños y diarios infiernos
que salpican lo que se dice una vida de familia,
ese modo de estar siempre un cazador oculto y fiero en casa
y los insoportables ritos de la estupidez y de la histeria
de los que muy pronto tuve que aprender
a huir íntimamente, para seguir viviendo,
lo que siempre recuerdo y lo que me hace pensar siempre
que puede no haber modo más titánico de ganarse a pulso el cielo
ni oficio más gravoso que el buen oficio de ser madre
y pensar también que cuando pienso eso mejor es que me calle
sino quiero acabar enhebrando una con otra las cursilerías
y más que nada estar convencido de que si algún día consiguiera
cifrar en un cuadri, en media página o en cualquier otra
imposible forma del tiempo o de la música
alguna sombra de mi despedazada vida
sólo un nombre podría llevar la dedicatoria.
351

El Día Menos Pensado

Sabes que no soy amigo de juramentos ni promesas
pero sí me has oído decir con insistencia
que el día menos pensado voy a procurar
olvidarme la inocencia y la ternura
sobre el mostrador de cualquier casa de empeño.
Pero jamás conseguí inquietarte, o así lo sospecho.
Porque sabes que soy terco y mucho más
en lo que concierne a mis defectos.
Entre esos dos aún sigo viviendo.
345

Jorge Folch (1926-1948)

Había suficientes parras en tus párpados
para dormir al sol, si así te parecía:
yo sé que sabías eso y también que yo recorro
las mismas calles que cruzaste intentando
convertirlas en múltiple escenario de ti mismo,
las noches que volviste mosaico de ocios o de sueños,
antiguas piezas únicas hechas de alcantarillas dominadas,
de cementerios asaltados, un solo desierto o arco
tensado para extremar, para extremar en lo posible
y hasta el fin la vida. Y yo sé, yo te acompaño
o te conozco sabiendo sobre todo que quisiste
ser hijo de un pretor de Tarragona,
llamarte Creso Libio, nacer de una uva azul
y ser el sátiro y el mago y varios faunos
y que a través de extraños poemas sólo tuyos
conseguiste serlo antes que el agua
a los veintiún años te negara
la vida y las palabras. (No sabes cuántas veces
he repasado tus ojos y tus manos mientras
inútilmente buscaban salir de la cisterna
ni cómo he maldecido el por qué no pensaste
que había llovido quizá demasiado).
Y aunque cuarenta años pasan como nada
cuarenta forma el estúpido espacio
que nos separa —cuarenta de tu alumbramiento
al mío, casi cuarenta de tu muerte a ahora.
Pero mentirá quien diga que no nos hemos conocido.
Porque más allá de las ciudades y la sangre,
de verso en verso alguna vez
se anula el tiempo —o quizá soy yo, que te recuerdo.
483

En El Orden Que Prefiera

A veces empiezan bien mis sueños, y entonces
pueden llegar a ser playas de África
o improbable pasajes de avión hacia el deseo.
A veces empiezan bien mis sueños, a veces me recuerdan
lugares que no he visto y en los que fuimos tan felices,
lugares anónimos, antiguas cartas, aventuradas huidas
y si hay suerte pueden llegar a ser incluso
unas cuerdas vocales que afinan su voz
entre unas piernas.

Porque a veces empiezan bien mis sueños.
Pero otras se despistan, por lo común se cansan y así
suelen acabar teniendo el mismo rostro
que la casa Batlló, pues ociosos y torpes se recuestan
en demasiados bares, en demasiadas tardes,
estúpidamente llenos de Rambla Cataluña y Paseo de Gracia,
hasta batiendo palmas los benditos
mientras ni pueden evitar que de las gabardinas
del fracaso y del alcohol les crezcan
abatidos pájaros
que vagamente me recuerdan
a la hirsuta soledad
de la que no he conseguido salir nunca.

Quizá en esta tierra el hombre sólo puede amarse y detestarse,
amarse y detestarse, sucesivamente, en el orden que prefiera.
Pero esta materia da apenas para un cuento,
y además creo que ya Borges —un fastidio—
escribió mejor de todo esto.

396

Historia Verdadera

Bajé del sueño, del sol y el miedo.
Bajé y seguí bajando. No había nada.
Deseé volver. Pero en el descenso
había olvidado cómo a la infancia
del primer verso trepar de nuevo.
Y así (niños y niñas) me quedé solo,
de ninguna parte rey y en mi noche
por nadie abandonado. Y esta sola
historia verdadera es el poeta.
450

Para Una Teología Del Insomnio

Minuciosamente sueño a Dios durante el día
para por la noche poder creer que me perdona.

Desde la culpa de no ser feliz, de no haberlo sido,
desencuaderno mis ojos huecos y de sobras sé
que no dormir es un rastro del infierno.
366

Los Trabajos Y Los Días

Haber escrito tan en la sombra como para que quieta sangre sea
la que duerma una obra; haber escrito la sombra o haberla sido,
desde sus clausuradas ventanas haber dicho adiós las mismas veces
que huérfana es la tierra, vanamente haber hincado
en el papel silencios
que resultaron al fin
no ser llaves maestras
y que después de haber conseguido
soportar así la vida —procesiones de fracasos
en las telarañas de la tinta— ya muerto
te publique algún poemas
una desconocida revista de provincias
y que entonces alguien los encuentre cualquier cosa,
que alguien los encuentre —es un ejemplo— francamente divertidos.
384

Ex-libris

No es bueno apretar el alma, por ver si sale tinta.
El papel sigue siendo el asesino —el asesino de ti—
y quizá es mejor que la sombra y que sus dagas
por antiguas voces descalzas vayan. Por antiguas voces,
muy lejos del número y sus cárceles, entre nieblas
olvidadas. Pero también pienso que con todo esto
tal vez puedas hacer algún día un cuadernillo;
que con todo esto —rojos, nieblas y niños
que se dicen adiós por las esquinas— quizá sí puedas
reunir unos ilegibles pedazos de diario
para con paciencia zurcirlos, tarde adentro,
hasta que torpemente formen un libro hecho de frío.
Y quizá sobre sus grises tapas de lluvia
puedas tú poner también mi nombre antiguo
y, justo debajo, las sabidas fechas
de mi nacimiento y muerte. Y entonces
mi nombre pequeño allí, mi nombre —pobre—
que no sé ya si da pena o si da risa
así grabado en unas tapas
ante las que puedas abrazar las evaporadas siluetas
de unos tristes fantasmas sentimentales que no soy
pero que los viejos papeles tercamente dicen que sí fui.
460

Hospital De Inocentes

El papel en blanco jamás es sólo el papel en blanco:
hablar de eso es hablar fácil, mas no el decir —y es cierto—
que la página en la soledad más profunda consumida
es la vida sin versos o llena de los poemas que nadie,
de los que eres tú, ha de poder escribir nunca.
Porque puede quedarme un amor, una sombra y un olvido,
y más que eso ha de quedarme un modo
de hacerme daño, hasta el fin y en la noche
un modo de afilar la puntería
para arruinarme y perseguirme
a través de la agotadora y muy extraña cacería
en que soy arma, a la vez presa.
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Identificación y contexto básico

Santiago Montobbio es un poeta, ensayista y crítico literario español. Nació en 1970. Su obra se inscribe en la poesía española contemporánea, un panorama diverso que abarca desde las tendencias más líricas hasta las experimentales.

Infancia y formación

La formación de Santiago Montobbio estuvo marcada por una temprana inclinación hacia la literatura y el pensamiento. Sus estudios universitarios se centraron en la filología, lo que le proporcionó las herramientas analíticas y el conocimiento profundo de la tradición literaria que luego aplicaría en su obra y crítica.

Trayectoria literaria

La trayectoria literaria de Santiago Montobbio comenzó a perfilarse con la publicación de sus primeros poemas y ensayos. Ha colaborado activamente en revistas literarias y ha participado en recitales y encuentros poéticos, consolidando su presencia en el ámbito cultural. Su obra poética ha ido evolucionando, mostrando una madurez creciente en el tratamiento de sus temas recurrentes.

Obra, estilo y características literarias

La poesía de Montobbio se caracteriza por su tono reflexivo, un lirismo contenido y una profunda indagación en temas como la memoria, el paso del tiempo, la identidad, la naturaleza y la búsqueda de sentido en la existencia. Su lenguaje es preciso y evocador, a menudo cargado de simbolismo. Explora la tensión entre lo efímero y lo perdurable, la soledad del individuo y la necesidad de conexión. Su estilo se nutre tanto de la tradición lírica como de las inquietudes contemporáneas, evitando la grandilocuencia y apostando por una voz íntima y sincera. Ha publicado poemarios que evidencian una cuidada construcción formal y temática.

Contexto cultural e histórico

Montobbio escribe en un contexto de globalización y aceleración de la información, donde la poesía busca resonar con las inquietudes existenciales del ser humano contemporáneo. Su obra dialoga con la tradición literaria española e hispanoamericana, al tiempo que se abre a las corrientes de pensamiento actuales.

Vida personal

Santiago Montobbio mantiene un perfil relativamente discreto en cuanto a su vida personal, permitiendo que su obra sea el principal vehículo de expresión de sus inquietudes.

Reconocimiento y recepción

La obra de Santiago Montobbio ha sido reconocida por su calidad literaria y la profundidad de sus reflexiones. Su labor como poeta y ensayista ha sido objeto de interés en círculos académicos y literarios, siendo considerado una voz interesante en la poesía española actual.

Influencias y legado

Su obra se nutre de una amplia gama de influencias literarias y filosóficas, buscando tender puentes entre la tradición y la modernidad. Su legado se construye a través de una poesía que invita a la contemplación y al cuestionamiento de la realidad, aportando una perspectiva lúcida y sensible.

Interpretación y análisis crítico

El análisis crítico de la obra de Montobbio suele centrarse en la coherencia de su proyecto poético, la hondura de sus temas y la elegancia de su prosa y verso. Se destaca su habilidad para transitar de lo personal a lo universal con una voz genuina.

Infancia y formación

Como ensayista, Montobbio ha abordado temas diversos dentro de la crítica literaria, demostrando una versatilidad intelectual que enriquece la comprensión de su propia obra poética.

Muerte y memoria

Santiago Montobbio continúa activo en el ámbito literario, su obra se sigue construyendo y su memoria se forja a través de sus publicaciones y su contribución a la cultura.