Lista de Poemas

Aunque las mujeres no somos buenas para el consejo, alguna veces acertamos.
4
Es para mi una alegria oir sonar el reloj; veo transcurrida una hora de mi vida y me creo un poco mas cerca de Dios.
2
Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta.
1
He cometido el peor de los pecados, quise ser feliz.
3
Vivir la vida de tal suerte que viva quede en la muerte.
2
Lee y conducirás, no leas y serás conducido.
3
De devociones absurdas y santos amargados, líbranos, Señor.
3

Villancico - Vivo Sin Vivir En Mí

Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.


Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor,
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí;
cuando el corazón le di
puso en mí este letrero:
«Que muero porque no muero».

Esta divina unión,
y el amor con que yo vivo,
hace a mi Dios mi cautivo
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a mi Dios prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel y estos hierros
en que está el alma metida!
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

Acaba ya de dejarme,
vida, no me seas molesta;
porque muriendo, ¿qué resta,
sino vivir y gozarme?
No dejes de consolarme,
muerte, que ansí te requiero:
que muero porque no muero.
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Cuando El Dulce Cazador

Ya toda me entregué y dí,
y de tal suerte he trocado,
que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.


Cuando el dulce Cazador
me tiró y dejó herida,
en los brazos del amor
mi alma quedó rendida;
y, cobrando nueva vida,
de tal manera he trocado,
que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.


Hirióme con una flecha
enherbolada de amor,
y mi alma quedó hecha
una con su Criador;
Ya yo no quiero otro amor,
pues a mi Dios me he entregado,
y mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
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Super Flumina Babylonis

Encima de las corrientes
que en Babilonia hallava
allí me senté llorando
allí la tierra regava
acordándome de ti
¡o Sión! a quien amava
era dulce tu memoria,
y con ella más llorava.
Dexé los traxes de fiesta
los de trabaxo tomava
y colgué en los verdes sauzes
la música que llevaba
puniéndola en esperança
de aquello que en ti esperava.
Allí me hyrió el amor
y el coraçón me sacava.
Díxele que me matase
pues de tal suerte llagava
yo me metía en su fuego
sabiendo que me abrasava
desculpando el avezica
que en el fuego se acababa
estávame en mí muriendo
y en ti solo respirava
en mí por ti me moría
y por ti resucitava
que la memoria de ti
daba vida y la quitava.
Gozábanse los estraños
entre quien cautivo estava.
Preguntávanme cantares
de lo que en Sión cantava
—Canta de Sión un hynno
veamos cómo sonava.
—Dezid, ¿cómo en tierra ajena
donde por Sión llorava
cantaré yo la alegría
que en Sión se me quedava?
Echaríala en olbido
si en la ajena me gozava.
Con mi paladar se junte
la lengua con que hablava
si de ti yo me olbidare
en la tierra do morava.
Sión por los verdes ramos
que Babilonia me dava
de mí se olbide mi diestra
que es lo que en ti más amava
si de ti no me acordare
en lo que más me gozava
y si yo tuviere fiesta
y sin ti la festejava.
¡O hija de Babilonia
mísera y desventurada!
Bienaventurado era
aquel en quien confiava
que te a de dar el castigo
que de tu mano llevava
y juntará sus pequeños
y a mí, porque en ti esperava
a la piedra que era Christo
por el qual yo te dexaba.


Debetur soli gloria vera Deo
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Identificación y contexto básico

Santa Teresa de Jesús, nacida Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada, fue una monja carmelita, mística y escritora española. Es una de las figuras más prominentes de la literatura mística y de la Contrarreforma en España. Su obra está escrita en español.

Infancia y formación

Nació en una familia noble, pero de modestas posesiones. Desde temprana edad demostró una inclinación por la religiosidad y la lectura de vidas de santos. Su juventud estuvo marcada por una fuerte vivencia interior, pero también por un cierto gusto por las novelas de caballerías. Entró en el convento a los 20 años, ingresando en la Orden de las Carmelitas.

Trayectoria literaria

El inicio de su actividad literaria está intrínsecamente ligado a su experiencia mística y a la necesidad de describir sus visiones y su relación con Dios. "El Libro de la Vida", escrito para relatar su trayectoria espiritual, fue uno de sus primeros trabajos. Posteriormente, escribió "El Camino de la Perfección" y "El Castillo Interior" (o "Moradas"), obras fundamentales de la literatura mística. Su escritura fue impulsada por la necesidad de orientar a otras almas y por la obediencia a las autoridades eclesiásticas.

Obra, estilo y características literarias

Las obras de Teresa de Ávila son principalmente de carácter espiritual y autobiográfico. "El Libro de la Vida" narra su conversión y su recorrido místico. "El Camino de la Perfección" ofrece consejos prácticos para las monjas carmelitas sobre la oración y la vida comunitaria. "El Castillo Interior" es su obra maestra, donde describe el alma como un castillo con múltiples moradas, culminando en la unión con Dios. Su estilo se caracteriza por la simplicidad, autenticidad, vivacidad y profundidad. Utiliza metáforas y analogías tomadas de la vida cotidiana para explicar experiencias espirituales complejas. Su lenguaje es directo, apasionado y firme, reflejando su fuerte personalidad y su íntima relación con Dios. Es una de las mayores representantes de la literatura mística española.

Contexto cultural e histórico

Teresa de Ávila vivió en el apogeo del Imperio Español y en el contexto de la Contrarreforma, un período de intensa actividad religiosa y de reforma dentro de la Iglesia Católica. Su obra contribuyó significativamente al fervor espiritual de la época y a la renovación de la Orden Carmelita, que ella lideró activamente, fundando numerosos conventos. Sus experiencias místicas fueron a veces vistas con desconfianza por las autoridades, pero su profunda ortodoxia y su influencia garantizaron su reconocimiento.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por una intensa dedicación a la vida religiosa y a la reforma del Carmelo. Sus relaciones personales más significativas fueron con Dios, al que describía como su "Esposo", y con figuras eclesiásticas que apoyaron o cuestionaron su trabajo. Su salud fue frecuentemente frágil, pero su fuerza de voluntad y determinación eran notables.

Reconocimiento y recepción

En vida, Teresa de Ávila ya era una figura respetada e influyente, a pesar de las dificultades encontradas en la fundación de sus conventos. Tras su muerte, su reconocimiento creció exponencialmente. Fue beatificada y, posteriormente, canonizada. En 1970, fue declarada Doctora de la Iglesia por el Papa Pablo VI, siendo la primera mujer en recibir tal distinción, junto a Santa Catalina de Siena. Su obra es estudiada y venerada en todo el mundo.

Influencias y legado

Teresa de Ávila fue influenciada por la literatura espiritual y las tradiciones monásticas. Su legado es inmenso, habiendo renovado profundamente la Orden Carmelita y dejado un cuerpo de escritos que son fundamentales para la mística cristiana. Su influencia se extiende a innumerables teólogos, místicos y fieles, moldeando la espiritualidad católica e inspirando la búsqueda de la unión con Dios.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Teresa de Ávila es un testimonio profundo de la experiencia mística. Sus descripciones de la oración, las visiones y la unión con Dios son analizadas bajo diversas perspectivas teológicas y psicológicas. Su audacia al describir lo inefable y su autenticidad hacen de su obra un objeto constante de estudio y admiración.

Curiosidades y aspectos menos conocidos

Era conocida por su energía y capacidad de organización, a pesar de su fragilidad física. Su "inquietud santa" la llevó a viajar incansablemente para fundar conventos. Su relación con San Juan de la Cruz, otro gran místico carmelita, fue de colaboración y profunda amistad espiritual.

Muerte y memoria

Murió en el convento de Alba de Tormes. Su cuerpo se encuentra sepultado en dicha localidad. Es celebrada como una de las más importantes santas y Doctoras de la Iglesia, siendo su memoria un faro para la vida espiritual cristiana.