Lista de Poemas
Hoy el señor Berks me ha mostrado el busto que ha realizado de mí. Admiro en gran medida el busto como retrato y no menos como obra de arte y como caracterización de una personalidad mental.
Es cierto que mis padres estaban preocupados porque empecé a hablar bastante tarde, de manera que incluso llegaron a consultar a un médico. No sé la edad que tenía, pero seguramente debía de rondar los tres años.
Se han atribuido todo tipo de fábulas a mi persona, y no tienen fin la cantidad de cuentos elaborados con ingenio. Aprecio y respeto los que son realmente sinceros.
Tenían que llamarme Abraham por mi abuelo. Pero era un nombre demasiado judío para mis padres, así que utilizaron la «A» y me llamaron Albert.
En el pasado no se me ocurrió en ningún momento que un comentario casual por mi parte pudiera quedar recogido y registrado. De haberlo sabido, me habría ocultado aún más en mi concha.
Durante la Primera Guerra Mundial, cuando tenía treinta y cinco años y viajaba de Alemania a Suiza, me detuvieron en la frontera y me preguntaron mi nombre. Dudé antes de recordarlo. Siempre he tenido mala memoria.
Soy un imán para todos los chiflados del mundo, pero también me resultan interesantes. Uno de mis pasatiempos favoritos es reconstruir su proceso de pensamiento. Siento verdadera lástima por ellos y por eso intento ayudarlos.
Ciertamente, he encontrado satisfacción en mis esfuerzos, pero no considero adecuado defender que los resultados de mi trabajo son de mi «propiedad», como un viejo avaro defendería los pocos peniques que ha conseguido amasar laboriosamente.
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