Lista de Poemas

Razones Y Paisajes De Amor

Baja del cielo la endiablada punta
Con que carne mortal hieres y engañas.
Untada viene de divinas mañas
y cielo y tierra su veneno junta.

La sangre de hombre que en la herida apunta
florece en selvas: sus crecidas cañas
de sombras de oro, hienden las entrañas
del cielo prieto, y su ascender pregunta.

En su vano aguardar de la respuesta
las cañas doblan la empinada testa.
Flamea el cielo sus azules gasas.

Vientos negros, detrás de los cristales
de las estrellas, mueven grandes masas
de mundos muertos, por sus arrabales.
1.024

Queja

Señor, mi queja es ésta,
Tú me comprenderás;
De amor me estoy muriendo,
Pero no puedo amar.

Persigo lo perfecto
En mí y en los demás,
Persigo lo perfecto
Para poder amar.

Me consumo en mi fuego,
¡Señor, piedad, piedad!
De amor me estoy muriendo,
¡Pero no puedo amar!
1.882

Paz

Vamos hacia los árboles... el sueño
Se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
Nos será blanda, la tristeza leve.

Vamos hacia los árboles, el alma
Adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
No despiertes los pájaros que duermen.
3.285

Alma Desnuda

Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas(*)
con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.

Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.
1.395

Dos Palabras

Esta noche al oído me has dicho dos palabras
Comunes. Dos palabras cansadas
De ser dichas. Palabras
Que de viejas son nuevas.

Dos palabras tan dulces que la luna que andaba
Filtrando entre las ramas
Se detuvo en mi boca. Tan dulces dos palabras
Que una hormiga pasea por mi cuello y no intento
Moverme para echarla.

Tan dulces dos palabras
—Que digo sin quererlo— ¡oh, qué bella, la vida!—
Tan dulces y tan mansas
Que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.

Tan dulces y tan bellas
Que nerviosos, mis dedos,
Se mueven hacia el cielo imitando tijeras.
Oh, mis dedos quisieran
Cortar estrellas.
1.102
La sabiduría es, en el hombre, la madre de todas las virtudes; en la mujer, la madre de todas las cursilerias.
5
Memoria: Poblada biblioteca que no ocupas espacio y que a cuestas te lleva un pollino cualquiera.
5
Al principio está fría, después te gusta.
6
Lo que mata es la humedad.
4

Carta lírica a otra mujer

Vuestro nombre no sé, ni vuestro rostro
conozco yo, y os imagino blanca,
débil como los brotes iniciales,
pequeña, dulce... Ya ni sé... Divina.
En vuestros ojos, placidez de lago
que se abandona al sol y dulcemente
le absorbe su oro mientras todo calla.

Y vuestras manos, finas, como aqueste
dolor, el mío, que se alarga, se alarga,
y luego se me muere y se concluye,
así como lo veis, en algún verso.

¡Ah!, ¿sois así? Decidme si en la boca
tenéis un rumoroso colmenero,
si las orejas vuestras son a modo
de pétalos de rosas ahuecadas.....
Decidme si lloráis, humildemente,
mirando las estrellas tan lejanas,
y si en las manos tibias se os aduermen
palomas blancas y canarios de oro.
Porque todo éso y más vois sois, sin duda,
vos, que tenéis el hombre que adoraba
entre las manos dulces, vos la bella
que habéis matado, sin saberlo acaso,
toda esperanza en mí... Vos su criatura.
Porque él es todo vuestro: Cuerpo y alma
estáis gustando del amor secreto
que guarde silencioso.....Dios lo sabe
por qué yo no alcanzo a penetrarlo.
Os lo confieso que una vez estuvo
tan cerca de mi brazo, que al extenderlo
acaso mía aquella dicha vuestra
me fuera ahora......¡Sí!, acaso mía......
Mas ved, estaba el alma tan gastada
que el brazo mío no alcanzó a extenderse,
¿Comprendéis bien ahora? Ahora, en vuestros brazos
él se adormece y le decís palabras
pequeñas y menudas que semejan
pétalos volanderos y muy blancos.
Acaso un niño rubio vendrá luego
a copiar en los ojos inocentes
los ojos vuestros y los de él unidos
en un espejo azul y cristalino.......
¡Oh, ceñidle la frente! ¡Era tan amplia!
¡Arrancaban tan firmes los cabellos
a grandes ondas, que al tenerla cerca
no hiciera yo otra cosa que ceñirla!
Luego, dejad que en vuestras manos vaguen
los labios suyos; él me dijo un día
que nada era tan dulce al alma suya
como besar las femeninas manos....
Y acaso alguna vez, yo, la que anduve
vagando por fuera de la vida
- cómo aquellos filósofos mendigos
que van a las ventanas señoriales
a mirar sin envidia toda fiesta-
me allegué humildemente a vuestro lado
y con palabras quedas, susurrantes,
os pida vuestras manos un momento
para besarlas yo, como él las besa.....

Y al descubrirlas lenta, lentamente,
vaya pensando, aquí se aposentaron
¿cuánto tiempo, sus labios, cuánto tiempo
en las divinas manos que son las suyas?

¡Oh, qué amargo deleite, este deleite
de buscar huellas suyas y seguirlas,
sobre las manos vuestras tan sedosas,
tan finas, con sus venas tan azules!

¡Oh, que nada podría, ni ser suya,
ni dominarle el alma, ni tenerlo,
rendido aquí a mis pies, recompensarme
este horrible deleite de hacer mío
un inefable, pasionado rastro.
Y allí en vos misma, sí, pues sóis barrera,
barrera ardiente, viva, que al tocarla
ya me remueve este cansancio amargo,
este silencio de alma en que me escudo
este dolor mortal en que me abismo,
esta inmovilidad del sentimiento
que sólo salta, bruscamente, cuando
nada es posible!
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Identificación y contexto básico

Alfonsina Storni fue una poeta, escritora, dramaturga y periodista nacida en Capriasca, Cantón del Tesino, Suiza, el 29 de mayo de 1892, y fallecida el 25 de octubre de 1938 en Mar del Plata, Argentina. Es una figura central de la literatura modernista y de la vanguardia latinoamericana, así como una pionera del feminismo en Argentina. Hija de italianos, se nacionalizó argentina tras emigrar con su familia. Su lengua de escritura fue el español. Vivió en un periodo de grandes cambios sociales y políticos en Argentina y el mundo, marcado por las guerras mundiales, la emergencia de movimientos sociales y la consolidación de las ciudades como centros culturales.

Infancia y formación

La infancia de Alfonsina Storni transcurrió entre Suiza y Argentina, país al que su familia emigró en 1896 buscando mejores oportunidades. Su padre estableció una cervecería en Rosario, pero la familia enfrentó dificultades económicas. Storni tuvo una formación temprana en el hogar, influenciada por su madre, quien le enseñó a leer y escribir. A pesar de las limitaciones para el acceso a la educación superior para las mujeres de su época, logró obtener un título de maestra rural en 1910. Su formación se complementó con lecturas autodidactas y su participación en círculos literarios. La temprana muerte de su padre y las responsabilidades familiares marcaron su juventud.

Trayectoria literaria

Storni comenzó a publicar sus primeros versos en revistas infantiles y juveniles a una edad muy temprana. Su consolidación como escritora llegó con la publicación de "La inquietud del rosal" (1916), obra que la dio a conocer en los círculos literarios de Buenos Aires. A lo largo de su carrera, publicó varios libros de poesía, como "El dulce daño" (1918), "Irremediablemente" (1919) y "Ocre" (1920), además de "Languidez" (1920), por el que recibió una medalla de oro en la Exposición del Libro y las Artes Gráficas de Buenos Aires. También incursionó en el teatro y la crítica literaria. Fue una figura activa en la vida cultural de Buenos Aires, participando en tertulias y conferencias.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Alfonsina Storni se caracteriza por una fuerte carga lírica, la audacia temática y una evolución estilística que la llevó del Modernismo a la vanguardia. Sus poemas abordan el amor desde una perspectiva femenina y a menudo dolida, la maternidad, la desigualdad de género, la crítica social y la reflexión sobre la muerte. Utilizó el verso libre y estructuras métricas tradicionales con maestría. Su estilo es directo, apasionado y a menudo irónico, despojando al amor de idealizaciones y enfrentando la realidad de la experiencia femenina. Temas como la soledad, la rebelión contra las normas sociales y la búsqueda de la libertad son centrales en su obra. Innovó al dar voz a la mujer desde una perspectiva moderna y crítica, rompiendo con los roles impuestos. Se la asocia con el Modernismo y las corrientes de vanguardia.

Contexto cultural e histórico

Storni desarrolló su obra en una época de efervescencia cultural y social en Argentina. Fue testigo del auge del movimiento feminista y de las discusiones sobre los derechos de la mujer. Su poesía se alineó con estas corrientes, cuestionando el patriarcado y defendiendo la independencia femenina. Fue contemporánea de grandes figuras literarias como Horacio Quiroga y Jorge Luis Borges, con quienes compartió espacios y debates. Su obra reflejó las tensiones entre la tradición y la modernidad, y su posición crítica la convirtió en una figura influyente para las generaciones posteriores de escritoras.

Vida personal

La vida de Alfonsina Storni estuvo marcada por la lucha constante contra las adversidades y la defensa de su independencia. Trabajó como maestra, obrera y periodista para mantenerse a sí misma y a su hijo, Alejandro, fruto de una relación extramarital. Tuvo relaciones afectivas intensas y a menudo dolorosas, que se plasmaron en su poesía. Fue una defensora incansable de los derechos de las mujeres, participando activamente en debates y promoviendo la educación y el trabajo femenino. Su visión del mundo era progresista y crítica, y su compromiso social se reflejó en su escritura.

Reconocimiento y recepción

Alfonsina Storni fue una de las primeras escritoras latinoamericanas en alcanzar reconocimiento público en vida. Su obra fue leída y admirada por su originalidad y su valentía. A pesar de la recepción positiva, también enfrentó críticas y hostilidad por su postura feminista y su estilo poco convencional. Su trágico final, sin embargo, contribuyó a mitificar su figura y a consolidar su lugar en el canon literario argentino y latinoamericano.

Influencias y legado

Storni fue influenciada por la poesía modernista y las corrientes europeas de su tiempo. Su legado es fundamental para la literatura escrita por mujeres en América Latina. Abrió camino a nuevas formas de expresión poética y a la reivindicación de la voz femenina. Su obra sigue siendo estudiada y admirada por su fuerza lírica, su compromiso social y su audacia. Ha influenciado a numerosas escritoras y poetas posteriores, y su figura es un símbolo de la lucha por la igualdad de género.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Storni ha sido interpretada como un reflejo de la angustia existencial, la rebeldía y la búsqueda de libertad. Se ha analizado su crítica a las instituciones sociales y su representación de la experiencia femenina en una sociedad restrictiva. Su poesía ha sido objeto de debates sobre su contenido feminista y su estilo vanguardista.

Infancia y formación

Se dice que Alfonsina Storni era una mujer de gran inteligencia, carácter fuerte y sentido del humor. A pesar de sus luchas, mantenía una gran dignidad. Su vida estuvo marcada por la precariedad económica y la enfermedad. Su trágico final, al ahogarse en el mar de Mar del Plata, ha sido objeto de diversas interpretaciones, a menudo ligadas a su profunda melancolía y a su lucha contra la enfermedad.

Muerte y memoria

Alfonsina Storni se suicidó lanzándose al mar en Mar del Plata en 1938, dejando una carta de despedida que conmocionó a la opinión pública. Su muerte prematura y dramática consolidó su imagen como mártir de sus ideales y como una figura trágica y romántica. Su obra se sigue publicando y difundiendo, y su memoria perdura como un símbolo de la lucha por la emancipación femenina y la libertad creativa.