Lista de Poemas

Voy A Dormir

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...
1.460

Un Lápiz

Por diez centavos lo compré en la esquina
y vendiómelo un ángel desgarbado;
cuando a sacarle punta lo ponía
lo vi como un cañón pequeño y fuerte.

Saltó la mina que estallaba ideas
y otra vez despuntólo el ángel triste.
Salí con él y un rostro de alto bronce
lo arrió de mi memoria. Distraída

lo eché en el bolso entre pañuelos, cartas,
resecas flores, tubos colorantes,
billetes, papeletas y turrones.

Iba hacia no sé dónde y con violencia
me alzó cualquier vehículo, y golpeando
iba mi bolso con su bomba adentro.
1.261

Retrato De García Lorca

Buscando raíces de alas
la frente
se le desplaza
a derecha
e izquierda.

Y sobre el remolino
de la cara
se le fija,
telón del más allá,
comba y ancha.

Una alimaña
le grita en la nariz
que intenta aplastársele
enfurecida...

Irrumpe un griego
por sus ojos distantes.

Un griego
que sofocan de enredaderas
las colinas andaluzas
de sus pómulos
y el valle trémulo
de su boca.

Salta su garganta
hacia afuera
pidiendo
la navaja lunada
de aguas filosas.

Cortádsela.
De norte a sud.
De este a oeste.

Dejad volar la cabeza,
la cabeza sola,
herida de ondas marinas
negras...

Y de caracolas de sátiro
que le caen
como campánulas
en la cara
de máscara antigua.

Apagadle
la voz de madera,
cavernosa,
arrebujada
en las catacumbas nasales.

Libradlo de ella,
y de sus brazos dulces,
y de su cuerpo terroso.

Forzadle sólo,
antes de lanzarlo
al espacio,
el arco de las cejas
hasta hacerlos puentes
del Atlántico,
del Pacífico...

Por donde los ojos,
navíos extraviados,
circulen
sin puertos
ni orillas...
1.035

Letanías De La Tierra Muerta

Llegará un día en que la raza humana

Se habrá secado como planta vana,

Y el viejo sol en el espacio sea

Carbón inútil de apagada tea.

Llegará un día en que el enfriado mundo

Será un silencio lúgubre y profundo:

Una gran sombra rodeará la esfera

Donde no volverá la primavera;

La tierra muerta, como un ojo ciego,

Seguirá andando siempre sin sosiego,

Pero en la sombra, a tientas, solitaria,

Sin un canto, ni un ¡ay!, ni una plegaria.

Sola, con sus criaturas preferidas

En el seno cansadas y dormidas.

(Madre que marcha aún con el veneno

de los hijos ya muertos en el seno.)

Ni una ciudad de pie... Ruinas y escombros

Soportará sobre los muertos hombros.

Desde allí arriba, negra la montaña

La mirará con expresión huraña.

Acaso el mar no será más que un duro

Bloque de hielo, como todo oscuro.

Y así, angustiado en su dureza, a solas

Soñará con sus buques y sus olas,

Y pasará los años en acecho

De un solo barco que le surque el pecho.

Y allá, donde la tierra se le aduna,

Ensoñará la playa con la luna,

Y ya nada tendrá más que el deseo,

Pues la luna será otro mausoleo.

En vano querrá el bloque mover bocas

Para tragar los hombres, y las rocas

Oír sobre ellas el horrendo grito

Del náufrago clamando al infinito:

Ya nada quedará; de polo a polo

Lo habrá barrido todo un viento solo:

Voluptuosas moradas de latinos

Y míseros refugios de beduinos;

Oscuras cuevas de los esquimales

Y finas y lujosas catedrales;

Y negros, y amarillos y cobrizos,

Y blancos y malayos y mestizos


Se mirarán entonces bajo tierra

Pidiéndose perdón por tanta guerra.

De las manos tomados, la redonda

Tierra, circundarán en una ronda.

Y gemirán en coro de lamentos:

¡Oh cuántos vanos, torpes sufrimientos!

—La tierra era un jardín lleno de rosas

Y lleno de ciudades primorosas;

—Se recostaban sobre ríos unas,

Otras sobre los bosques y lagunas.

—Entre ellas se tendían finos rieles,

Que eran a modo de esperanzas fieles,

—Y florecía el campo, y todo era

Risueño y fresco como una pradera;

—Y en vez de comprender, puñal en mano

Estábamos, hermano contra hermano;

—Calumniábanse entre ellas las mujeres

Y poblaban el mundo mercaderes;

—Íbamos todos contra el que era bueno

A cargarlo de lodo y de veneno...

—Y ahora, blancos huesos, la redonda

Tierra rodeamos en hermana ronda.

—Y de la humana, nuestra llamarada,

¡Sobre la tierra en pie no queda nada!


* * *

Pero quién sabe si una estatua muda

De pie no quede aún sola y desnuda.

Y así, surcando por las sombras, sea

El último refugio de la idea.

El último refugio de la forma

Que quiso definir de Dios la norma

Y que, aplastada por su sutileza,

Sin entenderla, dio con la belleza.

Y alguna dulce, cariñosa estrella,

Preguntará tal vez: ¿Quién es aquélla?

¿Quién es esa mujer que así se atreve,

Sola, en el mundo muerto que se mueve?

Y la amará por celestial instinto

Hasta que caiga al fin desde su plinto.

Y acaso un día, por piedad sin nombre

Hacia esta pobre tierra y hacia el hombre,

La luz de un sol que viaje pasajero

Vuelva a incendiarla en su fulgor primero,

Y le insinúe: Oh fatigada esfera:

¡Sueña un momento con la primavera!

—Absórbeme un instante: soy el alma

Universal que muda y no se calma...


¡Cómo se moverán bajo la tierra

Aquellos muertos que su seno encierra!


¡Cómo pujando hacia la luz divina

Querrán volar al que los ilumina!

Mas será en vano que los muertos ojos

Pretendan alcanzar los rayos rojos.

¡En vano! ¡En vano!... ¡Demasiado espesas

Serán las capas, ay, sobre sus huesas!...

Amontonados todos y vencidos,

Ya no podrán dejar los viejos nidos,

Y al llamado del astro pasajero,

Ningún hombre podrá gritar: ¡Yo quiero!...

997

Indolencia

A pesar de mí misma te amo; eres tan vano
como hermoso, y me dice, vigilante, el orgullo:
«¿Para esto elegías? Gusto bajo es el tuyo;
no te vendas a nada, ni a un perfil de romano»

Y me dicta el deseo, tenebroso y pagano,
de abrirte un ancho tajo por donde tu murmullo
vital fuera colado... Sólo muerto mi arrullo
más dulce te envolviera, buscando boca y mano.

—¿Salomé rediviva? —Son más pobres mis gestos.
Ya para cosas trágicas malos tiempos son éstos.
Yo soy la que incompleta vive siempre su vida.

Pues no pierde su línea por una fiesta griega
y al acaso indeciso, ondulante, se pliega
con los ojos lejanos y el alma distraída.
955

Frente Al Mar

Oh mar, enorme mar, corazón fiero
De ritmo desigual, corazón malo,
Yo soy más blanda que ese pobre palo
Que se pudre en tus ondas prisionero.

Oh mar, dame tu cólera tremenda,
Yo me pasé la vida perdonando,
Porque entendía, mar, yo me fui dando:
«Piedad, piedad para el que más ofenda».

Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.

¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
Me falta el aire y donde falta quedo,
Quisiera no entender, pero no puedo:
Es la vulgaridad que me envenena.

Me empobrecí porque entender abruma,
Me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.

Mar, yo soñaba ser como tú eres,
Allá en las tardes que la vida mía
Bajo las horas cálidas se abría...
Ah, yo soñaba ser como tú eres.

Mírame aquí, pequeña, miserable,
Todo dolor me vence, todo sueño;
Mar, dame, dame el inefable empeño
De tornarme soberbia, inalcanzable.

Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza.
¡Aire de mar!... ¡Oh, tempestad! ¡Oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y la equivoca;
Pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!

Vuele mi empeño, mi esperanza vuele...
La vida mía debió ser horrible,
Debió ser una arteria incontenible
Y apenas es cicatriz que siempre duele.
1.187

Viaje

Hoy me mira la luna
blanca y desmesurada.

Es la misma de anoche,
la misma de mañana.

Pero es otra, que nunca
fue tan grande y tan pálida.

Tiemblo como las luces
tiemblan sobre las aguas.

Tiemblo como en los ojos
suelen temblar las lágrimas.

Tiemblo como en las carnes
sabe temblar el alma.

¡Oh! la luna ha movido
sus dos labios de plata.

¡Oh! la luna me ha dicho
las tres viejas palabras:

«Muerte, amor y misterio...»
¡Oh, mis carnes se acaban!

Sobre las carnes muertas
alma mía se enarca.

Alma —gato nocturno—
sobre la luna salta.

Va por los cielos largos
triste y acurrucada.

Va por los cielos largos
sobre la luna blanca.
1.345

¡adiós!

Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!

Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán...
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!

¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!

¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!

¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!...
—de llagas infectas— ¡cúbrete de mal!...
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!

¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más!...
1.398

Golondrinas

Las dulces mensajeras de la tristeza son...
son avecillas negras, negras como la noche.
¡Negras como el dolor!

¡Las dulces golondrinas que en invierno se van
y que dejan el nido abandonado y solo
para cruzar el mar!

Cada vez que las veo siento un frío sutil...
¡Oh! ¡Negras avecillas, inquietas avecillas
amantes de abril!

¡Oh! ¡Pobres golondrinas que se van a buscar
como los emigrantes, a las tierras extrañas,
la migaja de pan!

¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid!
¡Venid primaverales, con las alas de luto
llegaos hasta mí!

Sostenedme en las alas... Sostenedme y cruzad
de un volido tan sólo, eterno y más eterno
la inmensidad del mar...

¿Sabéis cómo se viaja hasta el país del sol?...
¿Sabéis dónde se encuentra la eterna primavera,
la fuente del amor?...

¡Llevadme, golondrinas! ¡Llevadme! ¡No temáis!
Yo soy una bohemia, una pobre bohemia
¡Llevadme donde vais!

¿No sabéis, golondrinas errantes, no sabéis,
que tengo el alma enferma porque no puedo irme
volando yo también?

¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid!
¡Venid primaverales! ¡Con las alas de luto
llegaos hasta mí!

¡Venid! ¡Llevadme pronto a correr el albur!...
¡Qué lástima, pequeñas, que no tengáis las alas
tejidas en azul!
1.081

La Inquietud Del Rosal

El rosal en su inquieto modo de florecer
va quemando la savia que alimenta su ser.
¡Fijaos en las rosas que caen del rosal:
Tantas son que la planta morirá de este mal!
El rosal no es adulto y su vida impaciente
se consume al dar flores precipitadamente.
1.056

Comentarios (0)

ShareOn Facebook WhatsApp X
Iniciar sesión para publicar un comentario.

NoComments

Identificación y contexto básico

Alfonsina Storni fue una poeta, escritora, dramaturga y periodista nacida en Capriasca, Cantón del Tesino, Suiza, el 29 de mayo de 1892, y fallecida el 25 de octubre de 1938 en Mar del Plata, Argentina. Es una figura central de la literatura modernista y de la vanguardia latinoamericana, así como una pionera del feminismo en Argentina. Hija de italianos, se nacionalizó argentina tras emigrar con su familia. Su lengua de escritura fue el español. Vivió en un periodo de grandes cambios sociales y políticos en Argentina y el mundo, marcado por las guerras mundiales, la emergencia de movimientos sociales y la consolidación de las ciudades como centros culturales.

Infancia y formación

La infancia de Alfonsina Storni transcurrió entre Suiza y Argentina, país al que su familia emigró en 1896 buscando mejores oportunidades. Su padre estableció una cervecería en Rosario, pero la familia enfrentó dificultades económicas. Storni tuvo una formación temprana en el hogar, influenciada por su madre, quien le enseñó a leer y escribir. A pesar de las limitaciones para el acceso a la educación superior para las mujeres de su época, logró obtener un título de maestra rural en 1910. Su formación se complementó con lecturas autodidactas y su participación en círculos literarios. La temprana muerte de su padre y las responsabilidades familiares marcaron su juventud.

Trayectoria literaria

Storni comenzó a publicar sus primeros versos en revistas infantiles y juveniles a una edad muy temprana. Su consolidación como escritora llegó con la publicación de "La inquietud del rosal" (1916), obra que la dio a conocer en los círculos literarios de Buenos Aires. A lo largo de su carrera, publicó varios libros de poesía, como "El dulce daño" (1918), "Irremediablemente" (1919) y "Ocre" (1920), además de "Languidez" (1920), por el que recibió una medalla de oro en la Exposición del Libro y las Artes Gráficas de Buenos Aires. También incursionó en el teatro y la crítica literaria. Fue una figura activa en la vida cultural de Buenos Aires, participando en tertulias y conferencias.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Alfonsina Storni se caracteriza por una fuerte carga lírica, la audacia temática y una evolución estilística que la llevó del Modernismo a la vanguardia. Sus poemas abordan el amor desde una perspectiva femenina y a menudo dolida, la maternidad, la desigualdad de género, la crítica social y la reflexión sobre la muerte. Utilizó el verso libre y estructuras métricas tradicionales con maestría. Su estilo es directo, apasionado y a menudo irónico, despojando al amor de idealizaciones y enfrentando la realidad de la experiencia femenina. Temas como la soledad, la rebelión contra las normas sociales y la búsqueda de la libertad son centrales en su obra. Innovó al dar voz a la mujer desde una perspectiva moderna y crítica, rompiendo con los roles impuestos. Se la asocia con el Modernismo y las corrientes de vanguardia.

Contexto cultural e histórico

Storni desarrolló su obra en una época de efervescencia cultural y social en Argentina. Fue testigo del auge del movimiento feminista y de las discusiones sobre los derechos de la mujer. Su poesía se alineó con estas corrientes, cuestionando el patriarcado y defendiendo la independencia femenina. Fue contemporánea de grandes figuras literarias como Horacio Quiroga y Jorge Luis Borges, con quienes compartió espacios y debates. Su obra reflejó las tensiones entre la tradición y la modernidad, y su posición crítica la convirtió en una figura influyente para las generaciones posteriores de escritoras.

Vida personal

La vida de Alfonsina Storni estuvo marcada por la lucha constante contra las adversidades y la defensa de su independencia. Trabajó como maestra, obrera y periodista para mantenerse a sí misma y a su hijo, Alejandro, fruto de una relación extramarital. Tuvo relaciones afectivas intensas y a menudo dolorosas, que se plasmaron en su poesía. Fue una defensora incansable de los derechos de las mujeres, participando activamente en debates y promoviendo la educación y el trabajo femenino. Su visión del mundo era progresista y crítica, y su compromiso social se reflejó en su escritura.

Reconocimiento y recepción

Alfonsina Storni fue una de las primeras escritoras latinoamericanas en alcanzar reconocimiento público en vida. Su obra fue leída y admirada por su originalidad y su valentía. A pesar de la recepción positiva, también enfrentó críticas y hostilidad por su postura feminista y su estilo poco convencional. Su trágico final, sin embargo, contribuyó a mitificar su figura y a consolidar su lugar en el canon literario argentino y latinoamericano.

Influencias y legado

Storni fue influenciada por la poesía modernista y las corrientes europeas de su tiempo. Su legado es fundamental para la literatura escrita por mujeres en América Latina. Abrió camino a nuevas formas de expresión poética y a la reivindicación de la voz femenina. Su obra sigue siendo estudiada y admirada por su fuerza lírica, su compromiso social y su audacia. Ha influenciado a numerosas escritoras y poetas posteriores, y su figura es un símbolo de la lucha por la igualdad de género.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Storni ha sido interpretada como un reflejo de la angustia existencial, la rebeldía y la búsqueda de libertad. Se ha analizado su crítica a las instituciones sociales y su representación de la experiencia femenina en una sociedad restrictiva. Su poesía ha sido objeto de debates sobre su contenido feminista y su estilo vanguardista.

Infancia y formación

Se dice que Alfonsina Storni era una mujer de gran inteligencia, carácter fuerte y sentido del humor. A pesar de sus luchas, mantenía una gran dignidad. Su vida estuvo marcada por la precariedad económica y la enfermedad. Su trágico final, al ahogarse en el mar de Mar del Plata, ha sido objeto de diversas interpretaciones, a menudo ligadas a su profunda melancolía y a su lucha contra la enfermedad.

Muerte y memoria

Alfonsina Storni se suicidó lanzándose al mar en Mar del Plata en 1938, dejando una carta de despedida que conmocionó a la opinión pública. Su muerte prematura y dramática consolidó su imagen como mártir de sus ideales y como una figura trágica y romántica. Su obra se sigue publicando y difundiendo, y su memoria perdura como un símbolo de la lucha por la emancipación femenina y la libertad creativa.