Lista de Poemas

Otro Tiempo Vendrá Distinto A éste

Otro tiempo vendrá distinto a éste.
Y alguien dirá:
«Hablaste mal. Debiste haber contado
otras historias:
violines estirándose indolentes
en una noche densa de perfumes,
bellas palabras calificativas
para expresar amor ilimitado,
amor al fin sobre las cosas
todas».

Pero hoy,
cuando es la luz del alba
como la espuma sucia
de un día anticipadamente inútil,
estoy aquí,
insomne, fatigado, velando
mis armas derrotadas,
y canto
todo lo que perdí: por lo que muero.
1.098

Voz Que Soledad Sonando

Voz que soledad sonando
por todo el ámbito asola,
de tan triste, de tan sola,
todo lo que va tocando.

Así es mi voz cuando digo
—de tan solo, de tan triste—
mi lamento, que persiste
bajo el cielo y sobre el trigo.

—¿Qué es eso que va volando?
—Sólo soledad sonando.
826

Me Falta Una Palabra, Una Palabra

Me falta una palabra, una palabra
sólo.
Un
niño pide pan; yo pido menos.

Una palabra dadme, una sencilla
palabra que haga juego
con...

Qué torpes
mujeres sucias me interrumpen
con su lento
llorar...

Comprended: cualquiera de vosotros,
olvidada en sus bolsos, en su cuerpo,
puede tener esa palabra.

Cruza más gente rota, llegan miles
de muertos.
La necesito: ¿No veis
que sufro?

Casi la tenía ya y vino ese hombre
ceniciento.
Ahora...

¡Una vez más!

Así no puedo.
907

Bosque

Cruzas por el crepúsculo.
El aire
tienes que separarlo casi con las manos
de tan denso, de tan impenetrable.
Andas. No dejan huellas
tus pies. Cientos de árboles
contienen el aliento sobre tu
cabeza. Un pájaro no sabe
que estás allí, y lanza su silbido
largo al otro lado del paisaje.
El mundo cambia de color: es como el eco
del mundo. Eco distante
que tú estremeces, traspasando
las últimas fronteras de la tarde.
1.164

Son Las Gaviotas, Amor

Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.

Mar de invierno. El agua gris
mancha de frío las rocas.
Tus piernas, tus dulces piernas,
enternecen a las olas.
Un cielo sucio se vuelca
sobre el mar. El viento borra
el perfil de las colinas
de arena. Las tediosas
charcas de sal y de frío
copian tu luz y tu sombra.
Algo gritan, en lo alto,
que tú no escuchas, absorta.

Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.
842

Mientras Tú Existas

Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz—cualquiera...

Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.
1.303

Esto No Es Nada

Si tuviésemos la fuerza suficiente
para apretar como es debido un trozo de madera,
sólo nos quedaría entre las manos
un poco de tierra.
Y si tuviésemos más fuerza todavía
para presionar con toda la dureza
esa tierra, sólo nos quedaría
entre las manos un poco de agua.
Y si fuese posible aún
oprimir el agua,
ya no nos quedaría entre las manos
nada.
1.263

Cumpleaños

Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.

Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.
1.527

J r j

Debajo del poema
—laborioso mecánico—,
apretaba las tuercas a un epíteto.
Luego engrasó un adverbio,
dejó la rima a punto,
afinó el ritmo
y pintó de amarillo el artefacto.
Al fin lo puso en marcha, y funcionaba.

—No lo toques ya más,

se dijo.

Pero
no pudo remediarlo:

volvió a empezar,
rompió los octosílabos,
los juntó todos,
cambio por sinestesias las metáforas,
aceleró...

mas nada sucedía.
Soltó un tropo,

dejó todas las piezas
en una lata malva,
y se marchó,
cansado de su nombre.
793

Para Que Yo Me Llame Ángel González

Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo el mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...
1.342

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Identificación y contexto básico

Ángel González fue un poeta español, nacido en Oviedo. Es uno de los máximos exponentes de la Generación de los 50 o Generación de posguerra. Su obra, marcada por un tono coloquial, irónico y crítico, se centra en la vida cotidiana, el amor, la memoria y la condición humana. A lo largo de su carrera, exploró la identidad, la fugacidad del tiempo y la relación del individuo con la sociedad, utilizando un lenguaje directo y accesible que le granjeó una gran popularidad.

Infancia y formación

Nacido en Oviedo, su infancia y juventud estuvieron marcadas por la Guerra Civil y sus consecuencias. Estudió Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de Oviedo y posteriormente en Madrid. Su formación intelectual se completó con lecturas de poesía clásica y contemporánea, así como de ensayo filosófico. Las dificultades de la posguerra y el ambiente cultural de la época influyeron notablemente en su visión del mundo y en su posterior trayectoria literaria.

Trayectoria literaria

La trayectoria literaria de Ángel González comienza a consolidarse en la década de 1950, en un contexto literario dominado por la poesía social y existencial. Publicó su primer libro, "Áspero silencio", en 1956, seguido por obras clave como "Grado elemental" (1962), "Palabra sobre palabra" (1968) y "Emblemas individuales" (1970). Su poesía evolucionó desde un inicial realismo crítico hacia una mayor introspección y reflexión sobre el amor, el tiempo y la memoria. Colaboró en diversas revistas literarias y antologías, y ejerció como crítico literario.

Obra, estilo y características literarias

La obra de González se distingue por su estilo conversacional, su ironía y su agudeza crítica. Aborda temas como el amor (desde una perspectiva a menudo agridulce), la memoria, el paso del tiempo, la identidad y la crítica social. Utiliza un lenguaje directo, despojado de retoricismos, pero cargado de matices y sugerencias. Su verso, a menudo cercano a la prosa, busca la autenticidad y la comunicación. El uso del humor y la autocrítica son recursos frecuentes en su poesía, que refleja una profunda lucidez sobre la condición humana.

Contexto cultural e histórico

Ángel González se enmarca dentro de la Generación de los 50, una generación de poetas que, tras la Guerra Civil, buscó nuevas formas de expresión literaria, a menudo distanciándose de la poesía social más militante para explorar la experiencia individual y la reflexión sobre la realidad. Vivió el franquismo y la transición a la democracia, periodos que se reflejan en su obra a través de una mirada crítica y desengañada. Mantuvo una estrecha relación con otros escritores de su generación, participando activamente en el debate cultural de la época.

Vida personal

Tras la Guerra Civil, Ángel González trabajó en diversos empleos que compaginó con su vocación literaria. Vivió en Madrid, ciudad que se convirtió en escenario y temática de parte de su obra. Sus experiencias personales, sus relaciones afectivas y su profunda reflexión sobre la existencia marcaron el tono de su poesía. Fue un hombre de gran cultura, con una notable capacidad de análisis y un agudo sentido del humor, lo que se trasladó a su vida y a su obra.

Reconocimiento y recepción

Ángel González gozó de un considerable reconocimiento en vida, tanto por parte de la crítica como del público. Recibió numerosos premios, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2001. Su poesía se caracteriza por su accesibilidad y su capacidad para conectar con las inquietudes del lector contemporáneo, lo que le ha valido un lugar destacado en el canon de la poesía española del siglo XX y XXI.

Influencias y legado

Influenciado por poetas como Juan Ramón Jiménez, Cernuda y los poetas de la Generación del 27, Ángel González a su vez influyó notablemente en poetas posteriores, especialmente por su renovación del lenguaje poético y su enfoque de temas cotidianos. Su legado reside en su capacidad para hacer de lo aparentemente trivial un motivo de profunda reflexión, y en su maestría para expresar la complejidad de los sentimientos humanos con una aparente sencillez.

Interpretación y análisis crítico

La crítica ha resaltado la inteligencia, la ironía y la profundidad existencial de la poesía de González. Su obra es analizada como un testimonio de la experiencia del hombre moderno, confrontado a la incomunicación, la fugacidad y la búsqueda de sentido. La tensión entre lo íntimo y lo público, lo personal y lo universal, es un aspecto clave en la interpretación de sus poemas.

Infancia y formación

Ángel González era conocido por su agudeza mental y su sentido del humor, cualidades que a menudo se reflejaban en sus intervenciones públicas y en sus textos. Fue un viajero incansable, y sus experiencias en el extranjero también nutrieron su visión del mundo y su obra. Se le considera un poeta de la inteligencia y la emoción, capaz de aunar ambas facetas con maestría.

Muerte y memoria

Falleció en Madrid, dejando un legado poético de gran valor. Su obra sigue siendo leída y estudiada, y su figura es recordada como uno de los poetas fundamentales de la posguerra española. Su contribución a la renovación de la lírica española es innegable, y su voz poética continúa resonando en la actualidad.