Lista de Poemas

Confusión Y Vicios De La Corte

Mulas, médicos, sastres y letrados,
corriendo por las calles a millones;
duques, lacayos, damas y soplones,
todos sin distinción arrebujados;

gran chusma de hidalguillos tolerados,
cuyo examen lo hicieron los doblones,
y un pegujal de diablos comadrones,
que les tientan la onda a los casados;

arrendadores mil por excelencia;
metidos a señores los piojosos;
todo vicio, con nombre de decencia;

es burdel de holgazanes y de ociosos,
donde hay libertad suma de conciencia
para idiotas, malsínes y tramposos.


810

Pago Que Da El Mundo A Los Poetas

Dícese de Quevedo que fue claro
y que en algunas coplas está obsceno;
Góngora puede ser que fuese bueno,
pero ya sus comentos le hacen raro.

El Calderón, que nos lo venden caro,
sólo de lo amatorio fue muy lleno
y nos dejó en lo cómico un veneno
que nos hemos bebido sin reparo.

La idea de Juan Pérez fue abatida,
de Solís intrincada. ¡Infeliz suerte,
oh ciencia pobre, facultad perdida!

¡Mundo borracho, que al varón más fuerte
después de ajarlo miserable en vida
predicas estas honras en su muerte!


560

Villancico Las Aldeanas

Por ir a adorar al Niño
una tropa de aldeanas,
quieren dejar su ganado
recogido en estas Pascuas;
con alborozo festivo
buscan pandero y sonajas,
y entre unas y otras haciendas
anda una bulla extremada.
Dúo: Hola, jau, ah
Gileta,
vamos presto, despacha,
recoge esas aves,
los perros espanta;
y al portal caminemos
con gusto y zambra,
a celebrar del Niño
las bellas gracias.
Coro: Hola, jau, ah Gileta,
vamos presto, despacha.
Solo: Pités,
pités, pités.
Coro: Gir, gir, gir, pau, pau,
pau.
Dúo: Ah zagala,
vamos presto, despacha.
Solo: Pités,
pités, pités,
Coro: Gir, gir, gir, pau, pau,
pau.
Solo 2: Quiquiriquí.
Solo 3: Gua, gua, gua.
Dúo: Los perros
espanta.
Solo 3: Gua, gua, gua.
Solo: Ah tuso, anda fuera,
mal haya tu alma.
Solo 2: Quiquiriquí.
Coro: Gir, gir, pau, pau.
Dúo: Prestito,
muchacha.
Coro: Gir, gir, pau, pau.
Solo 2: Quiquiriquí.
Solo 3: Gua, gua, gua.
Dúo: Los perros
espanta.
Solo 1: Ah tuso, anda fuera,
mal haya tu alma.
Coro: Gir, gir, pau, pau.
Dúo: Ah zagala,
alto a buscar
el pandero y sonaja,
y al Niño cantemos
alguna tonada.
Solo 1: Ya todo está
pronto.
Dúo: Pues que suene y
vaya.
Solo 3: Gua, gua, gua.
Solo 1: Ah tuso, anda fuera,
mal haya tu alma.
Coro: Gir, gir, pau, pau.
Solo 1: Atención, que
ya empiezo.
Dúo: Pues dale,
muchacha.
Solo 1: A Belén
caminemos,
zagala hermosa:
andar, andar,
que hay un Niño entre pajas
como unas rosas;
andar, andar, sí, sí,
como unas rosas.
Dúo: Viva, viva
Bartola,
que es linda, extremada.
Solo 3: Gua, gua, gua.
Solo 1: Ah tuso, anda fuera,
mal haya tu alma.
Dúo: Y todos repitan
con gusto y gracia:
Unísono: A Belén
caminemos,
zagala hermosa, etc.
589

El Presente Siglo

Vale más de este siglo media hora
que dos mil del pasado y venidero,
pues el letrado, relator, barbero,
¿cuándo trajeron coche sino ahora?

¿cuándo fue la ramera tan señora?
¿cuándo vistió galones el cochero?
¿cuándo bordados de oro el zapatero?;
hasta los hierros este siglo dora;

¿cuándo tuvo la corte más lozanos
coches, carrozas, trajes tan costosos,
más músicos franceses e italianos?

Todo es riqueza y gustos poderosos,
pues no tienen razón los cortesanos,
porque ahora se quejan de viciosos.


575

A La Memoria De D Juan Domingo De Haro Y Guzmán

La tierra, el polvo, el humo, en fin, la nada,
al héroe más insigne y portentoso,
es el único triunfo, el más glorioso,
que robar has logrado, muerte airada.

La vida de su fama celebrada,
fe, virtud y valor y celo ansioso,
exentos de tu brazo pavoroso,
en lo eterno aseguran su morada.

Al honor, al aplauso, al ardimiento,
a la piedad, al culto y a la gloria
tocar no pudo tu furor violento.

Pues si de tantas vidas la memoria
eterna vive en este monumento,
¿en qué fundas, oh Parca, tu victoria?


779

Cuenta Un Sopón, Sirviente De Estudiante, Su Vida A Otro Amigo

Siete años ha que sirvo, hecho un guillote,
a un escolar que vive de pegote;
y es en la escuela tan corrida zorra,
que aunque viste de largo va de gorra;
está roto, después es desgarrado;
es bien nacido, pero mal criado.

Una vieja más vieja que la sarna,
menos que no se encarna,
suele de mes a mes muy aburrida
guisarnos la comida,
que lo demás del año no hay potaje;
yo como de pillaje,
y mi amo ¡alhaja honrada!,
fingiendo que está lejos la posada,
o con otro motivo que él enreda,
donde le dan las doce allí se queda.

Lo que yo pillo, y lo que mi amo guarda
de la mesa en que come aventurero,
se junta por la noche en un puchero;
repártese entre tres el almodrote:
mi amo y yo al escote,
a la vieja también damos su parte,
y aunque no sea Cuaresma se la parte.

Es la tal manca, coja, zancajosa,
sorbida de mofletes, lagañosa,
tiene flatos, verrugas y cuartanas,
mucha sangre de espaldas y almorranas;
ella es de enfermedades una odrina,
y lo peor que tiene es mal de orina;
para mí siempre es viernes, que el pescado
es manjar muy salado,
y aun cuando se me burla la esperanza,
le canto una vigilia a la mi panza,
que comer de vigilia, eso es mi yesca,
que soy aficionado de la pesca,
y tengo un paladar tan sazonado
que hasta la carne para mí es pescado.

Yo como, como un rey cuando se rapa,
y los más de los días como un papa,
y muchas veces a llevar me obliga
en silla de la reina a la barriga.

Un cartel muy funesto
tengo en el cuarto donde tengo puesto:
«Tiene pena de vida, alerta, alerta,
el cochino que entrare por la puerta,
el pollo, la gallina, el pavo, el gallo,
el ganso, el carnero y el caballo»;
porque montando en hambre un estudiante,
no digo yo un caballo, un elefante.

Aunque no soy galán, cuanto al vestido,
siempre lo traigo, pero muy traído;
y aunque el sastre lo hubiese mal cortado,
en mi estatura está bien acabado;
y cuando me desnudo estos andrajos
dejo sembrado el cuarto de trapajos,
porque en cada agujero está un remiendo,
y aquéstos sin coser los voy poniendo.

Téngolos oprimidos contra el pecho,
y entre tal cual botón, aunque es mal hecho
el tenerlos así tan apretados,
porque caen en la tierra desmayados.

Sale del cuerpo, y es la maravilla,
que queda hecha un harnero mi ropilla,
que aunque yo soy tan noble, y soy tan guapo,
siempre me acompañé con todo trapo.

Las bragas muy manidas y muy tiernas
sólo tienen rodillas y entrepiernas.

¿Aforro? No se nombre, que le ahorro;
la caspa de los muslos es el forro,
y cuando más, le pongo por juguete
un almidón de grasa por ribete;
y si fuera preciso el azotarme,
no era menester desatacarme,
y sólo esto me falta en mi conciencia,
además del ayuno, penitencia;
pero por las mañanas, si me visto,
allí sí, necesito de andar listo,
llamando los trapajos a la audiencia
a darlos su lugar y residencia;
y como al revestirse cualquier cura,
le va rezando a cada vestidura,
yo como buen cristiano y como guapo,
le rezo una oración a cada trapo;
soy formal en vestir y tengo norma:
nada hay de la materia, todo es forma,
que sólo en mi vestido y mi laceria
puede existir la forma sin materia.

En cuanto a lo calzado,
eso es lo que siempre anda muy tirado;
lo más que traigo en naturales hormas
son, cual niño amontado, estas dos cormas.

Estas no tienen suelas, y al desgaire,
como tengo gran planta la echo al aire.
¿La cama? Aqueso es risa,
de sábanas no tiene ni aun camisa,
sólo tiene en el suelo dos cuartones,
y dos negras obleas por colchones;
una manta, un jergón, y allí hacia un lado
un orinal muy viejo y muy barbado,
porque nunca se afeita, y con enojo
tiene echadas las barbas en remojo.

Una cruz de castaño muy funesta
hacia mi cabecera tengo puesta,
que como alguna vez en mis pasiones
doy al diablo la cama y los colchones,
con todo no quisiera la llevara,
porque me hace gran falta si la hurtara.

¿Qué más cruz que mi cama, donde añado
el cuadro de mí mismo desdichado,
y en tan triste taladro,
toda la noche paso en cruz y en cuadro?

La prevención del cuarto se reduce
a un viudo candil que jamás luce,
se arrincona, anda a obscuras y se queja
porque se le murió la candileja;
está enfermo, padece sin sosiego,
y no puede ver luz de puro ciego;
está manco, la cara tiene rota,
y en su vida ha tenido mal de gota;
una espada, un broquel y tal cual caja,
de comedias un libro, una baraja,
dos sillas cojas, un arquetón malo,
y una mesa que tiene pie de palo.

Éste nunca ha llevado barredura,
porque sirve de mucho mi basura
que como el buen platero se acaudilla
guarda su basura a la escobilla,
de esta suerte también, Jigote amigo,
suelo guardar mi estiércol para el trigo,
y con mi triste capa hecha pedazos,
si alguna vez lo barro, es a capazos.

Ya, mi Jigote, has visto
de la suerte que como, bebo y visto;
me sustento, me calzo y me bandeo,
mi gusto, mi alegría y triste empleo,
mis trabajos, mis mañas, mis engaños,
cómo paso los días y los años;
ahora mira tú, pues que porfías,
si igualan tus miserias a las mías.


598

Ciencia De Los Cortesanos De Este Siglo

Bañarse con harina la melena,
ir enseñando a todos la camisa,
espada que no asuste y que dé risa,
su anillo, su reloj y su cadena;

hablar a todos con la faz serena,
besar los pies a misa doña Luisa,
y asistir como cosa muy precisa
al pésame, al placer y enhorabuena;

estar enamorado de sí mismo,
mascullar una arieta en italiano
y bailar en francés tuerto o derecho;

con esto, y olvidar el catecismo,
cátate hecho y derecho cortesano,
mas llevárate el diablo dicho y hecho.


1.024

Vida Bribona

En una cuna pobre fui metido,
entre bayetas burdas mal fajado,
donde salí robusto y bien templado,
y el rústico pellejo muy curtido.

A la naturaleza le he debido
más que el señor, el rico y potentado,
pues le hizo sin sosiego delicado,
y a mí con desahogo bien fornido.

Él se cubre de seda, que no abriga,
yo resisto con lana a la inclemencia;
él por comer se asusta y se fatiga,

yo soy feliz, si halago a mi conciencia,
pues lleno a todas horas la barriga,
fiado de que hay Dios y providencia.


710

Cuenta Los Pasos De La Vida

De asquerosa materia fui formado,
en grillos de una culpa concebido,
condenado a morir sin ser nacido,
pues estoy no nacido y ya enterrado.

De la estrechez obscura libertado,
salgo informe terrón no conocido,
pues sólo de que aliento es un gemido
melancólico informe de mi estado.

Los ojos abro, y miro lo primero
que es la esfera también cárcel obscura;
sé que se ha de llegar el fin postrero.

Pues ¿adónde me guía mi locura,
si del ser al morir soy prisionero,
en el vientre, en el mundo y sepultura?


574

El Amor Perdido

Salió el niño de Venus más querido
a su blanda conquista acostumbrada
y tardando en volver a su morada
diole la bella madre por perdido.

Sale, corre, pregunta por Cupido
impaciente solicita asustada
mustio el color, el pelo desgreñada,
en Chipre le buscó Pafos y Gnido.

Búscale entre las ninfas que venera
más hermosas, la selva, el río, el prado,
búscale entre las ninfas que el mar cría

Toco del padre Tormes la ribera
y hállole aquí pendiente del nevado
cuello de la hermosísima María.


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Identificación y contexto básico

Diego de Torres y Villarroel, también conocido por su pseudónimo 'El Sabio Asturiano', fue una figura polifacética del siglo XVIII español. Nació en el seno de una familia hidalga y tuvo una formación académica sólida. Fue médico, físico, astrónomo, filósofo, jurista, poeta y escritor. Su nacionalidad era española y su lengua de escritura, el castellano. El contexto histórico en el que vivió estuvo marcado por la Ilustración, un periodo de grandes cambios intelectuales y científicos en Europa, aunque en España coexistió con las tradiciones más arraigadas.

Infancia y formación

Nacido en el seno de una familia acomodada, recibió una educación esmerada. Estudió en la Universidad de Salamanca, donde obtuvo grados en Filosofía, Medicina y Derecho. Su formación fue eminentemente escolástica y aristotélica en sus inicios, pero pronto mostró una inclinación por el empirismo y las ciencias naturales, asimilando las nuevas corrientes del pensamiento europeo.

Trayectoria literaria

Comenzó su producción literaria de forma tardía, orientándose primero hacia tratados médicos y científicos. Sin embargo, pronto desarrolló una faceta de escritor de espíritu satírico y didáctico. Publicó numerosas obras en verso y prosa, muchas de ellas con un carácter moralizante y crítico hacia la sociedad de su tiempo. Su trayectoria evolucionó hacia una prosa más ágil y popular, sin abandonar la poesía, donde exploró temas como la condición humana, la fugacidad del tiempo y la vanidad de las ambiciones mundanas.

Obra, estilo y características literarias

Entre sus obras más destacadas se encuentran "Vida, natural y admirable portentosa", "Sueños morales" y "Obras poéticas". Su estilo se caracteriza por la mezcla de lo erudito y lo popular, el uso de la ironía, la sátira y un lenguaje directo y a menudo coloquial. Abordó temas universales como la muerte, el destino, la fortuna y la condición humana, con una visión pesimista pero a la vez lúcida y con toques de humor. Utilizó tanto el verso como la prosa, demostrando una gran versatilidad. Su obra se asocia a la literatura de la Ilustración tardía y a la corriente del "género de costumbres".

Contexto cultural e histórico

Vivió en una España de contrastes, entre las reformas ilustradas y la pervivencia de las estructuras tradicionales. Su obra dialoga con el espíritu crítico de la Ilustración, pero a menudo desde una perspectiva que refleja el desengaño y la melancolía. Fue contemporáneo de grandes figuras de la literatura española, pero su figura a menudo se mantuvo al margen de los círculos más académicos, gozando de una gran popularidad entre el público lector.

Vida personal

Torres Villarroel fue un personaje singular. De carácter independiente y a menudo conflictivo, tuvo que lidiar con las envidias y las críticas de sus colegas. Sus relaciones personales, aunque no tan documentadas como su obra, reflejaron su personalidad independiente y su deseo de vivir al margen de las convenciones sociales. Su faceta de médico le permitió observar de cerca la condición humana y sus flaquezas.

Reconocimiento y recepción

En su época, gozó de una considerable fama y popularidad, siendo conocido como "El Sabio Asturiano". Sin embargo, su reconocimiento académico ha sido más tardío y a menudo ha sido objeto de debates críticos. Su obra ha sido valorada por su originalidad, su agudeza y su contribución a la prosa satírica y moral en España.

Influencias y legado

Influenciado por autores clásicos y por la filosofía de su tiempo, Torres Villarroel legó una obra que destaca por su originalidad y su capacidad para reflejar las inquietudes de su época. Su estilo y su visión crítica de la sociedad han sido referentes para posteriores escritores interesados en la sátira y la observación de costumbres.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Torres Villarroel ha sido interpretada desde diversas perspectivas, resaltando su pesimismo vital, su crítica social y su habilidad para entrelazar la reflexión filosófica con la ironía. Sus escritos ofrecen una visión profunda de la condición humana y de las contradicciones de la sociedad de su tiempo.

Infancia y formación

Se cuenta que su fama de "sabio" y su carácter excéntrico le granjearon tanto admiración como burla. Sus escritos a menudo reflejan un humor negro y una ironía mordaz que no siempre fue comprendida por todos sus contemporáneos. Era conocido por sus hábitos de estudio rigurosos y su independencia de pensamiento.

Muerte y memoria

Diego de Torres y Villarroel falleció, y su memoria se ha mantenido viva gracias a la persistencia de su obra literaria, que sigue siendo estudiada y valorada por su singularidad y su relevancia en la historia de la literatura española.